La Batalla de Tarento

La Batalla de Tarento

HMS Illustrious camino a Tarento
HMS Illustrious camino a Tarento

 

La Batalla de Tarento

 

En la noche entre el 11 y el 12 de Noviembre de 1940 la Royal Navy atacaba con solo 21 aviones obsoletos la principal base naval italiana, Tarento. El ataque no solo demostró las pésimas defensas de esta base italiana y la desastrosa estrategia naval llevada a cabo por la Regia Marina. No, además, de un solo plumazo, con un simple ataque se alcanzó la destrucción operativa de la flota italiana en la Segunda Guerra Mundial, ridiculizada y obligada a partir de entonces a ceder, más por una sensación de inferioridad que por la realidad de los números, el control del Mediterráneo al Reino Unido. Terminaban así los escasos días de gloria de la que, en principio, era la mayor y mas temida armada del Mare Nostrum.

 

Terminaba de esta manera, trágica, la historia de la Regia Marina, que a partir de entonces quedaba fuera de juego y, con la invasión de Italia por parte de los aliados y el armisticio de 1943 terminaría por luchar contra los nazis y transformarse en la nueva Marina Militar. De este modo, en Tarento y más tarde, en el Cabo Matapán, terminaría su ciclo de la misma forma en que en 1866, en la Batalla de Litsa contra una armada austríaca muy inferior lo había comenzado; con una sonora y dolorosa derrota.

La Regia Marina era sobre el papel la armada más poderosa de todo el Mediterráneo y también la quinta armada a nivel mundial, solo por detrás de EEUU, Reino Unido, Japón y Francia. En su inventario figuraban 6 acorazados, 21 cruceros, 59 destructores, 62 lanchas torpederas y 114 submarinos lo que la convertía a simple vista, tanto por número como por la calidad de sus buques, dueña y señora de un Mediterráneo en el que poco podían los diezmados recursos que podía destinar la Royal Navy.

Por su parte, la base naval de Tarento era la mas importante de Italia. En un entorno estratégico y táctico inmejorable, en plena suela de la bota italiana y prácticamente equidistante respecto a los límites del Mediterráneo, era el sueño de cualquier Almirante. En ella atracaban los buques de mayor porte de la flota italiana, contándose en el momento del ataque británico hasta 6 acorazados, 7 cruceros, 2 cruceros ligeros y 8 destructores además de varios buques de menor tamaño. Las defensas de tarento eran impresionantes y constían en: 21 baterías antiaéreas de 101mm 68 instalaciones de cañones antiaéreos ligeros con un total de 88 bocas de fuego 109 ametralladoras antiaéreas y 27 globos cautivos 4.200 metros de redes antitorpedos de los 12.800 previstos (su profundidad era de 10 metros, siendo el calado medio de la base de 15 metros, lo que facilito el ataque de los torpedos ingleses, especialmente modificados para esta acción)

Por ultimo la base contaba con una red de detención aérea con 13 estaciones de escucha conectadas a 22 proyectores repartidos por la base, con la intención de facilitar el trabajo a los medios antiaéreos. Ni la base ni los acorazados contaban con radar, pero estas redes de escucha eran muy efectivas. Su misión era detectar el ruido de los motores de los aviones enemigos, siendo capaces de dar el aviso varios minutos antes de que el enemigo llegara a la base y ganándose así un tiempo crucial de cara a preparar la defensa y salvar vidas ante un posible ataque.

Biplano Fairey Swordfish.
Biplano Fairey Swordfish.

 

La royal navy y su presencia en el mediterráneo

La Royal Navy, pese a su potencial y la experiencia de sus tripulaciones se encontraba en una situación muy complicada. Por una parte, estaba agobiada no solo ante la posibilidad de un desembarco alemán en la propia Inglaterra, a través del Canal de la Mancha, sino también con las acciones de las “manadas de lobos” nazis en el Atlántico. Por otra, no podía permitirse el lujo de ceder el control del Canal de Suez, vital al reducir el tiempo de viaje de los buques que hacían la ruta desde la India y Australia. Si bien fue en el Atlántico, gracias a los pertrechos llegados desde EEUU y ante las numerosas pérdidas que inflijían los alemanes a los convoyes en donde se de sarrollarían la mayor parte de las acciones en los primeros años del conflicto, el Mediterráneo no podía descuidarse. En este escenario se hallaban destinados por estas fechas 2 portaaviones, el HMS Illustrious y el HMS Eagle, 6 acorazados, 10 cruceros, 30 destructores y varios buques auxiliares.

Esta flota que bien podía compararse a la que se encontraba en Tarento en el momento del ataque estaba pese a todo mucho más repartida y no podía concentrar todos sus recursos, obligada como estaba a distribuirlos entre Gibraltar, Suez, Egipto o Malta. Por suerte para la Regia Marina, en el momento de la acción, solo el HMS Illutrious estaría disponible, aunque con parte del ala aérea del HMS Eagle que había sido alcanzado mientras protegía un convoy y se encontraba en el dique seco.

 

El Plan MB8

Con el fin de mantener el secreto sobre el ataque a Tarento, la Royal Navy ideo un plan destinado a confundir al Alto Mando Naval Italiano y a camuflar sus verdaderas intenciones. Este plan recibiría la identificación MB8. El plan consistía en seis operaciones paralelas con el objetivo de enmascarar la más importantes de todas, la operación Judgement, que enmarcaba a dos portaaviones y sus escoltas que no serían otros que los encargados de llevar a cabo el ataque sobre Tarento. Las demás operaciones consistían en movimientos de diferentes grupos navales británicos por todo el Mediterráneo, atacando a convoyes militares enemigos para así despistar tanto al Mando Naval como al Mando Aéreo italianos y atraer así los posibles ataques, asegurándose de que los portaaviones encontrasen el camino despegado.

Pese a la aparente astucia del plan británico, si algo facilito sobremanera el éxito de estas operaciones fue la italiana, basada en la falsa premisa de que la sola presencia de sus buques, prestos para el combate y no su despliegue era razón suficiente para mantener a los aliados fuera de sus aguas. La realidad implacable de un conflicto en el que el Imperio Británico se jugaba la vida demostró que esta creencia era algo totalmente erróneo. Así, tras una intensa pero breve preparación y sin todos los medios previstos, se inició la Operación Judgement…

Lámina - Batalla de Tarento
Lámina – Batalla de Tarento

 

El ataque

El 10 de Noviembre de 1940 el HMS Illustrious y su escolta se separaron de las fuerzas A y F y se dirigieron rumbo a la isla griega de Cefalonia. Al mismo tiempo, otra agrupación naval enmarcada dentro del Plan MB8 formada por tres cruceros se dirigió al Estrecho de Otranto con la intención atacar el trafico mercante y llamar lo máximo posible la atención obligando a la Regia Marina a centrarse en ellos.

Las maniobras de distracción dieron resultado y los navíos italianos que se encontraban navegando salieron tras ellos, no habiendo ninguno que reparase en el HMS Illustrious que hacia 9 de la noche tenía ya todo preparado para iniciar el ataque sobre los desprevenidos marinos de Tarento. La agresión se inció cuando del Illustrious despegaron 21 Swordfish divididos en dos oleadas. La primera estaba formada por 12 aviones, 6 de ellos armados con torpedos, 4 con bombas y bengalas y otros 2 únicamente con bengalas ya que debían iluminar lo mejor posible el objetivo para que los aviones de la segunda oleada afinasen la puntería.

No todo fue sencillo. Para cuando los Swordfish sobrevolaron Tarento, los sistemas de escucha habían hecho su trabajo mejor de lo esperado y habían delatado a los británicos. Pese a ello, no todo fueron malas noticias. Un objetivo abarrotado de las luces de los grandes focos destinados a revelar la presencia enemiga facilitó sobremanera el trabajo y permitió que los aviones “armados” con bengalas iluminaran los principales objetivos; los acorazados.

Destructor italiano Caio Duilio
Destructor italiano Caio Duilio

En esta primera oleada se logró dañar dos acorazados. El Conte di Cavour recibió el primer torpedo por parte del propio jefe del grupo el Teniente Willianson, aunque momentos después este sería derribado, siendo él y su copiloto hechos prisioneros. El Littorio, salió peor parado, encajando dos torpedos que le provocaron sendos boquetes de 12 x 8 y 7 x 2 metros de diámetro. Además de los acorazados y de daños a menores a otros buques que estaban en la base, uno de los aviones cargados con bombas arrojó las suyas sobre la base de los hidroaviones que quedaría totalmente destruída.

La segunda oleada llegó, con puntualidad británica, media hora después de que los primeros aviones se abandonaran la “escena del crímen”. Estaba compuesta por apenas 8 aviones de los 9 previstos -uno de ellos tuvo que volver al portaaviones por problemas mecánicos-. Los primeros, cargados con bombas y bengalas alcanzaron los depósitos de combustible de la base naval destruyéndolos y provocando el pánico en Tarento. Los siguientes, cargados con torpedos y que nuevamente se encontraron la base totalmente iluminada gracias ahora al petróleo ardiente aportaron también su dósis de suerte y de pericia.

El primero de ellos logró hacer blanco nuevamente en el Littorio, que encajo su tercer torpedo, aunque dando muestra de una gran construcción, no llegó a hundirse. El siguiente torpedo -y el ultimo que hizo blanco- impactó en plena línea de flotación del acorazado Caio Duilio, que empezó a hundirse. Por ultimo un avión cargado de bombas y retrasado respecto al resto del grupo proyectó las suyas sobre el Trento y pese a no alcanzar el ansiado impacto directo, la metralla perforó parte del casco consiguiendo destruir los tanques de combustible. Con esta postrera acción se daría por finalizada la segunda oleada y el ataque en su conjunto, siendo derribado en el intervalo un único aparato.

Destructores
Destructores italianos Livorio y Vittorio antes de la Segunda Guerra Mundial

 

Consecuencias

Las consecuencias inmediatas no fueron tan importantes como se pretende, probablemente por las limitaciones de los propios atacantes que dejaron un escuadrón en reserva en el Illustrious. Se cumplió con éxito el objetivo de inutilizar los acorazados italianos, de los que cuatro fueron dañados. A esto debe unirse además, la destrucción de la base de hidroaviones y de los depósitos de combustible. Pese a todo, la flota italiana seguía siendo temible y en pocos meses estaba de nuevo completamente operativa.

Entre los acorazados alcanzados, el Littorio estaría apenas cinco meses fuera de combate. El Caio Duilio apenas lo estuvo seis y poco más el Trento. Solo el Conte di Cavour estuvo el resto de la guerra en reparaciones, sorprendiéndole el armisticio italiano de 1943 en el dique seco. Frente a esto, dos pilotos británicos murieron, otros dos fueron hechos prisioneros por las tropas fascistas y dos aparatos fueron derribados. Fueron pérdidas mínimas y absolutamente rentables si tomamos en cuenta el grave daño provocado a la Regia Marina.

En cuanto a las consecuencias a largo plazo, fueron quizá las más beneficiosas para el bando aliado. La Regia Marina perdió todo su poder en el Mediterráneo, repartiendo sus buques por toda la geografía italiana y condenándolos –si es que no lo estaban ya- a unas pocas salidas. Su participación en los siguientes años del conflicto quedó reducida a varias escaramuzas protagonizadas por buques menores y que apenas tuvieron importancia. Siguiendo los postulados de Douhet sobre el control aéreo, fue la Regia Aeronáutica la encargada de instigar a los aliados en el mediterráneo con sus Savoia Marchetti SM-79.

El Conte di Cavour tras la batalla
El Conte di Cavour tras la batalla

Nada de esto tuvo verdadera importancia. La suerte de la guerra en el Mediterráneo quedó decidida y el control de facto que los británicos alcanzaron en este mar después del ataque les permitió contar unas líneas de suministros casi ininterrumpidas. Este control sería esencial para facilitar el desembarco en Italia, el triunfo sobre la Alemania Nazi en el norte de África y para permitir la llegada de numerosos pertrechos desde las colonias a la metrópoli.

La única resistencia que los británicos encontraron a partir de entonces en el Mare Nostrum fue la que ofrecieron los submarinos, obligados ahora a dividirse entre el Mediterráneo y el Atlántico y ayudando a socavar el poder de una Alemania que según iba distrayendo sus recursos de los escenarios principales para cubrir los fracasos de su aliado italiano, iba debilitándose pese a su todavía entonces aparente invencibilidad. Los U-Boot tuvieron sonoros éxitos, como el hundimiento de varios portaaviones británicos –entre ellos el propio HMS Eagle por parte del U-73 en 1942-, pero el daño ya estaba hecho y el resto, es historia.

 

Salvador Sánchez

Acerca de Christian D. Villanueva López 180 Articles
Fundador y Director de Ejércitos – Revista Digital de Armamento, Política de Defensa y Fuerzas Armadas. Ha sido también fundador de la revista Ejércitos del Mundo y ha escrito y trabajado en diferentes medios relacionados con la Defensa como War Heat Internacional, Defensa o Historia de la Guerra, tras abandonar las Fuerzas Armadas en 2009.

Be the first to comment

Leave a Reply