La militarización del Espacio

La militarización del Espacio

Satélite Helios-2b
Satélite Helios-2b. Fuente: Airbus.

 

La militarización del Espacio

¿Hacia una nueva Guerra Fría?

 

En las últimas horas saltaba la liebre; El CNI alertaba del peligro que supone para España la caducidad de su parque de satélites. Se pone en peligro la Defensa Nacional en su conjunto, pero también la lucha contra el terrorismo, cada vez más dependiente de la intercepción de comunicaciones y del seguimiento vía satélite. Si en el siglo XIX los ejércitos eran dependientes de sus estómagos -según Napoleón-, en el siglo XXI los ejércitos dependerán de la anchura de banda que puedan utilizar y de su superioridad en el espacio. La ambición del hombre por extender el horizonte y descubrir todo lo que es nuevo, existe desde el comienzo de los tiempos.

 

El desafío actual continúa siendo el espacio. El 4 de octubre de 1957, la Unión Soviética lanzó el primer satélite del mundo, el “Sputnik 1”; cuatro años más tarde el hombre lograba orbitar en torno a la Tierra por primera vez en la historia y el 20 de julio de 1969, el hombre ponía su pie en la Luna. Más de treinta años han transcurrido ya desde el primer lanzamiento y la investigación espacial generada, y en curso, ha provocado una verdadera revolución política, cultural y social. Las comunicaciones sin fronteras se llevan a cabo vía satélite, los intercambios de información y conocimientos, así como la investigación originada aportan constantemente nuevos datos tanto sobre la Tierra como sobre el espacio exterior. Los satélites de comunicaciones posibilitan el llevar la información a las partes más remotas del globo, conectando países del Tercer Mundo y en vías de desarrollo con las redes de las naciones más industrializadas. Los satélites meteorológicos proporcionan información continua y actualizada que permite efectuar previsiones acertadas. Por medio del radar, y sensores ópticos o infrarrojos, los satélites de observación mantienen una vigilancia constante sobre la Tierra, de día y de noche y en todo tiempo. Esta observación no se limita a la Tierra solamente, y quizás un día se descubra la respuesta al interrogante que siempre nos hacemos:¿existe vida exterior?.

Los satélites, por otra parte, presentan unas capacidades de excepción para su empleo en beneficio de la seguridad y defensa. España, en unión de Francia, Italia y Alemania, entró en esta faceta de la utilización militar del espacio, tras el lanzamiento del satélite Helios 1 en julio de 1995. Posteriormente se continuó con la puesta en órbita en diciembre de 2004 del satélite Helios 2 y más recientemente, en 2007, un nuevo acuerdo fue puesto en ejecución para un total de 6 naciones europeas, incluida España.

Maqueta del Sputnik, el primer satélite artificial que orbitó la tierra.
Maqueta del Sputnik, el primer satélite artificial que orbitó la tierra. Fuente: Airandspace.

Los nuevos procedimientos militares dependen cada vez más del empleo de satélites. No hay duda de que si para Napoleón la resistencia de sus ejércitos dependía de su capacidad logística, para los modernos ejércitos del siglo XXI, sus posibilidades están cada vez más ligadas a la posesión y utilización de satélites. La militarización del espacio no es un hecho nuevo, y lleva ya gestándose varias décadas, pero no hay duda de que recientemente, los acontecimientos han precipitado su actualidad y, muy posiblemente, una nueva carrera de armamentos ligada esta vez a la cuarta dimensión, se haya iniciado ya. Para las fuerzas armadas norteamericanas esto es una realidad palpable, pero no deja de comenzar a surgir también como una posible vulnerabilidad.

Sin duda la revolución de los procedimientos militares no es sino una derivación de la revolución de la utilización del espacio, y la superioridad aérea norteamericana no sería posible sin el dominio del espacio que hoy ejercen los Estados Unidos, casi sin oposición. Los procedimientos tácticos utilizados por el Ejército norteamericano tanto en Irak como en Afganistán dependen en gran modo de las comunicaciones y apoyo que se obtiene vía satélite. América resulta así, casi invulnerable, pero a la luz de las posibilidades demostradas por China, hace no mucho tiempo, podría haberse desvelado igualmente, en consecuencia, una seria vulnerabilidad.

Desde el lanzamiento del primer satélite de reconocimiento fotográfico en 1959, la utilización militar del espacio ha ido profundizando y ampliando sus capacidades y posibilidades con objeto de facilitar la ejecución de operaciones tanto terrestres como aéreas y navales. Las actividades desarrolladas van desde misiones meteorológicas hasta de comunicaciones, ayudas a la navegación, geodesia, reconocimiento y vigilancia. El empleo de satélites ha permitido ejecutar todas estas misiones con mayor eficacia y precisión.

Imagen de satélite de un objetivo en Kosovo, durante la campaña aérea de 1999.
Imagen de satélite de un objetivo en Kosovo, durante la campaña aérea de 1999. Fuente: Fas.org

En Europa, la operación Fuerza Aliada en Kosovo en 1999, puso de manifiesto la importancia de contar con sistemas de observación basados en el espacio. La declaración de capacidades militares adoptada en Bruselas el mismo año resaltaba la insuficiencia que en el campo de la información, especialmente a nivel estratégico, afecta a los países europeos de forma general y menciona las acciones emprendidas por algunos de los miembros de la UE en este campo.

En cierto modo el uso de satélites de reconocimiento militar no ha tenido un uso extensivo por parte de la OTAN, aunque individualmente los EEUU hayan hecho de su uso una práctica habitual, y de hecho no se han fijado los requerimientos de su empleo en forma conjunta y de manera global por todos los aliados. Lo mismo se puede decir de la UEO, en cuyo marco se habla ahora de definir un uso conjunto del espacio. En realidad hasta el advenimiento del Proyecto Helios, Europa no había contado nunca con un sistema de satélites propio.

Fruto de la necesidad de una capacidad de observación espacial, compartida con otras naciones europeas, Francia proyectó el sistema Helios 1, de reconocimiento por satélite, y ofertó la participación en el programa a otras naciones. Italia y España acudieron a la llamada y entre los tres países lanzaron el primer satélite militar europeo de reconocimiento con una distribución de participación en el sistema de un 78,9% para Francia, 14,1% para Italia y 7% para España. Se lanzaron dos satélites, el Helios 1A en julio de 1995, y el Helios 1B en diciembre de 1999, que falló en 2004, lanzándose el Helios 2A, a continuación, y ahora un nuevo Helios 2B, previsto en diciembre de 2009. La finalidad del Proyecto Helios no fue otra que la de dotar a las naciones asociadas al mismo, con un sistema de reconocimiento y observación óptica mediante satélite, capaz de satisfacer las necesidades de inteligencia de los gobiernos y fuerzas armadas respectivas, para permitirles una adecuada evaluación de las amenazas.

Sede del CNES en Toulouse.
Sede del CNES en Toulouse. Fuente: Wikipedia.

En lo referente al funcionamiento operativo del proyecto, el centro de control Helios está a cargo del CNES francés y opera desde Toulouse, desde donde se efectúan las operaciones relativas a la órbita del satélite, en enlace permanente con las estaciones de seguimiento de Kourou y Kerguelen, esta última en el Pacífico. Por otra parte cada nación participante en el proyecto posee su propia estación receptora de imágenes: Francia, en Colmar, Italia, en Lecce, y España, en las Islas Canarias, en Maspalomas.

En España, la responsabilidad operativa del proyecto recae en el Estado Mayor de la Defensa (EMAD), mientras que la gestión operativa y de interpretación de imágenes es competencia del Ejército del Aire, que tiene situado en la Base Aérea de Torrejón el Centro Principal Helios español (CPHE), creado en 1994 y que desde 2001, de cara a participar en otros posibles programas europeos, ha pasado a denominarse Centro de Sistemas Aeroespaciales de Observación (CESAEROB). La responsabilidad técnica y de participación es competencia de la Dirección General de Armamento y Material (DGAM) y del INTA. EL CNI es responsable de la codificación de las transmisiones. Prácticamente todos los organismos con competencias en materia de seguridad y las Fuerzas Armadas pueden hacer peticiones de imágenes, que son coordinadas y aprobadas por el EMAD, tras lo cual se remiten a Francia para su ejecución.

Acerca de Christian D. Villanueva López 202 Articles
Fundador y Director de Ejércitos – Revista Digital de Armamento, Política de Defensa y Fuerzas Armadas. Ha sido también fundador de la revista Ejércitos del Mundo y ha escrito y trabajado en diferentes medios relacionados con la Defensa como War Heat Internacional, Defensa o Historia de la Guerra, tras abandonar las Fuerzas Armadas en 2009.

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