Arabia Saudita: Lo que el dinero no puede comprar

Arabia Saudita: Lo que el dinero no puede comprar

Imagen del conflicto de Yemen
Imagen del conflicto de Yemen. Fuente: Reuters.

En el último año y medio -más exactamente desde finales de Marzo de 2015-, Arabia Saudita se ha esforzado por liderar una coalición de estados árabes que tenía como objetivo restaurar al gobierno yemení anterior al golpe de estado de 2014 y depuesto tras la entrada de los rebeldes en Saná en 2015 y la toma de los principales edificios militares y gubernativos del país.

Desde entonces, aunque la situación arranca de mucho tiempo atrás, los combativos Hutíes, de credo chií, han venido propinando revolcón tras revolcón a las tropas árabes en lugar de arredrarse ante la campaña de bombardeos árabes. De hecho, prácticamente a diario podemos ver nuevos vídeos en internet en los que se ve con todo lujo de detalles como M1 Abrams saudíes son destruídos, como sus puestos fronterizos en el sur son asaltados por los endurecidos hutíes y como una y otra vez los soldados árabes huyen en lugar de presentar combate, abandonando las más de las veces cantidades ingentes de material en buen estado que pasan a fortalecer al bando chií.

Arabia Saudita, curiosamente, es un país cuyos dirigentes, todos de la Casa Real Saud, son descendientes de uno de entre tantos clanes guerreros que poblaban la península arábiga desde tiempos inmemoriales. Es un estado, además, que se fundó, como casi todos, a partir de una guerra de conquista liderada por el propio Abdelaziz bin Saud y con apoyo británico. Sin pretender entrar en profundidad en la historia y cultura árabes, queda claro que hasta no hace mucho tiempo, la guerra ha sido un componente fundamental en la imagen que los mismos saudíes tenían de sí mismos. Todo parece indicar que en los últimos años, todo esto se ha perdido.

Han gastado, en las últimas décadas, gracias al hasta hace poco prácticamente ilimitado caudal de dinero procedente de la venta de crudo, cantidades exorbitadas de dinero en comprar todo tipo de material militar en el extranjero. Desde los más de 140 cazabombarderos F-15 Eagle a los 92 helicópteros de ataque AH-64 Apache o los más de 400 M1 Abrams y M2 Bradley adquiridos en Estados Unidos, a los 72 Eurofighter, por no hablar de los Panavia Tornado, las baterías antiaéreas Patriot o las fragatas La Fayette francesas, cualquiera que profundice en el catálogo de armamento saudita se sorprenderá por la variedad de procedencias y tipos de sistemas con los que cuenta. Un batiburrillo de armas y sistemas de armas que es un infierno logístico, que ha servido a la casa de Saud para estrechar lazos con sus proveedores utilizando muchas veces la compra de armamento más como herramienta de relaciones exteriores que atendiendo a su valor puramente militar y sirviendo como demuestran los hechos más para alimentar guerrillas y grupos como el Estado Islámico, que no para defender su propio Estado.

Naturalmente, el increíble gasto en defensa del país árabe no ha venido provocado únicamente por la comprar de armas aquí y allá, sino que obedece a los salarios de las múltiples tropas mercenarias con que cuentan. Hablamos de mercenarios, porque en Arabia es bastante normal contratar personal para sus Fuerzas Armadas en el extranjero, del mismo modo que lo han hecho para mantener en marcha sus pozos petrolíferos.

Tenemos pues un doble problema: En primer lugar, el de unas Fuerzas Armadas que no han sido diseñadas para el objetivo específico de defender el territorio, sino que han sido vistas más como una herramienta en política exterior no en el sentido de servir para imponer allí donde sea necesario la voluntad del estado árabe, sino que por el contrario, esto se ha logrado mercantilizando las propias FAS. En segundo lugar, el de unas plantillas con escaso fervor patriótico, poca motivación y escasa disciplina. Problemas ambos que no son exclusivos de la principal potencia árabe, sino que se han replicado en otros estados más pequeños de la península, desde Emiratos Árabes Unidos a Catar o Bahrein que, curiosamente, son los principales miembros de la alianza destinada a expulsar a los hutíes del poder en Yemen.

Hay quien sostiene que los ejércitos se forjan en las guerras y quien además, matiza, solo aprenden con las derrotas. En el caso árabe, si aspira realmente a ser una potencia regional por algo más que por su influencia económica, esta es sin duda su mejor oportunidad de conseguirlo. Por desgracia para ellos, hasta ahora no hay indicios de que se estén tomando las medidas oportunas para salir del atolladero. A eso se añade un nuevo frente, no militar pero quizá sí más importante, ya que tras haber mordido en varias ocasiones las manos de EEUU, que ha sido su principal sostén en las últimas décadas, estos son ahora renuentes a la hora de seguir suministrando material bélico en las mismas condiciones en que lo han hecho hasta ahora e incluso exigen medidas de respeto a los derechos humanos, otra asignatura en la que Arabia sin duda cojea.

Un escenario pues, complicado, el de la monarquía petrolera, que debe lidiar con los los rebeldes yemeníes al sur, con los extremismos religiosos en casa, con un número de aliados cada vez menor y con unos socios cuyas capacidades y aptitud hacen parecer a la Italia de Mussolini un socio de primera. Como muestra, en las últimas horas el desastroso impacto en el HSV-2, subcontratado por Emiratos Árabes Unidos mediante un misil Silkworm por parte de la insurgencia yemení -con probable apoyo de partes del ejército-. Un ataque que con los medios a disposición de EAU en condiciones normales podría haberse evitado o al menos reducido en sus consecuencias y que al carecer de escolta y de cualquier tipo de buque de apoyo en las inmediaciones ha terminado en una catástrofe absoluta.

 

 

Nota: Si alguien desea profundizar en el tema de Yemen desde una perspectiva española, nada mejor que leer el libro de Yago Rodríguez (Mister X) que se puede encontrar pulsando aquí.

 

Acerca de Christian D. Villanueva López 201 Articles
Fundador y Director de Ejércitos – Revista Digital de Armamento, Política de Defensa y Fuerzas Armadas. Ha sido también fundador de la revista Ejércitos del Mundo y ha escrito y trabajado en diferentes medios relacionados con la Defensa como War Heat Internacional, Defensa o Historia de la Guerra, tras abandonar las Fuerzas Armadas en 2009.

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