El África que se nos viene encima

El África que se nos viene encima

Países clasificados por su tasa de natalidad en 2014. Fuente: CIA
Países clasificados por su tasa de natalidad en 2014. Fuente: CIA

En los últimos días he leído unas cuantas entradas de diversos blogs tratando el problema migratorio, en especial el que tiene su origen en el África Subsahariana y no en otras zonas como el Europa del Este, Iberoamérica o el Magreb , cuyos flujos parecen haber remitido. Todos, en este tiempo de buenismo y corrección política que nos ha tocado, hacen en última instancia un importante acopio de ingenuidad al referirse bien a la esperanza que suponen programas como el de la Gran Muralla Verde bien a un probable repunte del crecimiento económico.

Supongo que sería una salida de tono decir que ni una muralla de 200 kilómetros de de grosor en lugar de 15 o de 100.000 kilómetros de longitud en lugar de 7.775 es suficiente para frenar una tendencia demográfica que augura catástrofe, ni un crecimiento económico que depende casi en exclusiva de los precios de las materias primas va a dar de comer a las bases de una pirámide poblacional que no tiene parangón en la Historia. Como no tengo demasiados problemas en llamar a las cosas por su nombre, me veo obligado a decir que cualquier solución que remita a la “esperanza” en lugar de a medidas concretas está encaminada al fracaso.

Es una pena, pues el Jesús A. Núñez Villaverde, del Instituto Elcano, no iba desencaminado cuando hablaba del “contumaz cortoplacismo” de los dirigentes que deben gestionar la agenda internacional, ni tampoco cuando mencionaba que luchar contra la inmigración o el terrorismo no es una prioridad para estas poblaciones, que tienen problemas más acuciantes que van desde el bandidismo al tráfico de personas y -añado-, del simple y llano hambre de toda la vida, a las luchas tribales. Sucede que señalar un problema obliga a proponer una solución y no a confiar en un Espíritu Santo que se muestra esquivo en estos casos, bien se llame tecnología, sanidad o economía.

Esta es una de esas cuestiones que caen por su propio peso, pues cualquier solución a largo plazo comienza por un recorte sustancial en las tasas de fertilidad o lo que es lo mismo, generalizar la anti-concepción y la educación sexual. Los cretinos de siempre, tan atentos como suelen estar a estas cuestiones, se llevarán las manos a la cabeza interpretando que quien les escribe es un xenófobo racistas fascistoide o cualquier otro sinsentido de los que se leen en las redes sociales, que habla de esterilizar, que solo dice esto a propósito de los pobres “negritos” (como si esa falsa lástima no fuese el peor insulto a unos subsaharianos que bastante tienen con lo que les ha tocado) y cualquier otra tontería. La cuestión no es esa, pues si fuésemos nosotros los que nos multiplicásemos sin tener además medios para sostener a las generaciones futuras, lo mismo diría y con razón.

El problema de fondo es que nadie está dispuesto a  coger el toro por los cuernos y a condicionar esas ayudas que negocian gobernantes como Merkel a cambio de que se controlen los flujos migratorios a que se controle, en cambio, la natalidad. No acierto a ver las razones de fondo, aunque intuyo ciertos complejos y el miedo a la reacción del electorado. No obstante, es una de esas cuestiones que con un poco de pedagogía se pueden colar en la agenda sin demasiados problemas y, es más, creo que nuestros ciudadanos acogerían la medida, salvo excepciones irreductibles, con regocijo. Recuerdo también, por si alguien no ha caído en ello, que sin un estrato de población menor de 14 años en franco crecimiento, con hambre y sin futuro, el auge del terrorismo de corte islámico y del islamismo radical en todas sus variantes, se vería francamente reducido, toda vez que no encontraría en la zona su mejor caldo de cultivo, aunque no hay más ciego que el que no quiere ver. Nada de lo cual quiere decir que solo con el control de la natalidad vayamos a solucionar todos los problemas del África Subsahariana -y de la otra-, por cierto, aunque es un comienzo.

Tropas francesas desplegadas en África.
Tropas francesas desplegadas en África.

La Historia no nos enseña nada normalmente, porque somos incapaces de aprender de ella, no porque no albergue interesantes lecciones. En este caso, el crecimiento desaforado de la población subsahariana amenaza con convertir la Biafra de finales de los 60 en una broma al lado de lo que se avecina y con presionar de paso a los habitantes del Magreb lo que desembocará sin duda en más y más conflictos territoriales, religiosos, raciales y por los recursos, destacando entre ellos como no, el agua. Estas disputas difícilmente van a poder ser controladas por los cuatro gatos que es capaz de desplegar una Francia que ya ha pedido en más de una ocasión mayor implicación de Italia y Alemania (somos los siguientes, aunque ya estamos allí…) o un desinteresado Africom que sin duda tiene otras cosas en mente como puede ser no repetir las escenas de Mogadiscio en 1993 metiéndose donde no le llaman. Vamos, que leyendo entre líneas -malpensado que es uno- se deduce que están allí para asegurar la paz y la prosperidad en África siempre se pueda pescar algo y el coste/beneficio sea el correcto.

Como todos sabemos que el control de la natalidad no es una opción, queda la posibilidad de sostener en la zona gobiernos afines que, a cada año que pase tendrán que ser más y más expeditivos en sus métodos para evitar -durante el tiempo que puedan hacerlo- que la cazuela africana eche a hervir y rebose caldo por los cuatro costados. Esta situación, que tiene notables ventajas a corto plazo, pues nos permite disponer de materias primas a precio ridículo gracias a la inexistencia de gobiernos capaces de hacerse con el control de sus propios recursos, a medio y largo plazo es un suicidio que va a convertir la zona en un erial en el que ni siquiera compañías como De Beers o Glencore, con sus potentes ejércitos privados se va a atrever a meter el morro.

Por utilizar un símil taurino -tradición que no comparto pero respeto, mire usted si soy fascista- diré que vamos a vivir una de esas situaciones en las que el toro salta la barrera y llega al tendido bajo. No hay nada mejor en esos momentos que ver las caras de pasmo y escuchar los gritos de todos aquellos a para quienes la muerte del toro es un espectáculo del que de repente son protagonistas…

 

Christian D. Villanueva López

Acerca de Christian D. Villanueva López 201 Articles
Fundador y Director de Ejércitos – Revista Digital de Armamento, Política de Defensa y Fuerzas Armadas. Ha sido también fundador de la revista Ejércitos del Mundo y ha escrito y trabajado en diferentes medios relacionados con la Defensa como War Heat Internacional, Defensa o Historia de la Guerra, tras abandonar las Fuerzas Armadas en 2009.

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