Portaaviones Clase Queen Elizabeth (I)

Portaaviones Clase Queen Elizabeth (I Parte)

Infografía de los dos portaaviones de la Clase Queen Elizabeth. Imgur
Infografía de los dos portaaviones de la Clase Queen Elizabeth. Fuente: Imgur

 

Portaaviones Clase Queen Elizabeth (I)

Sangre, Sudor y Lágrimas para la Royal Navy

 

 

Si los portaaviones de la Clase Queen Elizabeth llegan a entrar en servicio, algo que ya parece seguro, al menos en lo que concierne a la primera unidad, no solo se convertirán en las unidades más grandes de la debilitada Royal Navy, sino que supondrán también el regreso de la institución a la operación de grandes portaaviones capaces de embarcar aviones de altas prestaciones, algo que no ocurría desde la decomisión del R09 HMS Ark Royal. La retirada del viejo dinosaurio de la Clase Audacious, cuyas cuadernas más añejas databan de los años 40, unida a la cancelación del CVA-01 que debería haberle dado relevo, supuso para al Royal Navy renunciar a los aviones supersónicos embarcados, duro golpe que, pese a las apariencias, nunca fue totalmente encajado por un estamento naval británico que solo ahora comienza a resarcirse y a cerrar algunas de las heridad que desde el final de la Guerra Fría se han abierto en el seno de la institución.

 

Los orígenes del Queen Elizabeth

Pese a la retirada del Ark Royal, una armada como la Royal Navy, que todavía aspira a ser la tercera en discordia, solo por detrás de la US Navy y la Voyenno-Morskoy Flot –a la espera de la consagración de las armadas china e hindú que por volumen bien podrían estar por delante de la RN-, no podía renunciar a la capacidad de embarcar aeronaves.

Como consecuencia, en 1973 se pidió el primero de lo que entonces se conocía como “Through Deck Cruiser” o Crucero de Cubierta Corrida, unos buques de 20.000 toneladas y con rol eminentemente antisubmarino que estaban destinados a operar en aguas del Atlántico Norte en un tiempo en el que la prioridad absoluta de la OTAN era la Armada Rusa y sobre todo, sus submarinos atómicos.

Este fue el origen de la Clase Invincible y es una de las razones por las que han de ser dados de baja, ya que pese a su papel clave en la recuperación del archipiélago de las Malvinas (1982) en unión con los por entonces todavía nuevos Sea Harrier, no adoptarían hasta 1998, con la Strategic Review de dicho año, el rol de portaaviones de proyección de fuerza, vital en la actualidad.

Puente de mando del Queen Elizabeth en el traslado al astillero. Bae Systems
Puente de mando del Queen Elizabeth en el traslado al astillero. Fuente: Bae Systems.

 

Los orígenes del programa

CV(F) o “Carrier Vessel (Future)” hay que encontrarlos en ese mismo documento. En él, a la vez que se asumían las evidentes limitaciones de la Clase Invincible, se expresaba la necesidad de dotar a la Royal Navy de unos nuevos portaaviones, mayores y más capaces, con los que sustituirlos a partir del año 2012. De esta forma nacía oficialmente el programa Carrier Strike.

El programa Carrier Strike es un conjunto de cuatro subprogramas que dotará a la Royal Navy de una capacidad de proyección aérea global imposible de conseguir con los Invincible. El primero de estos, denominado Carrier Vessel Future (CVF) y objeto de este artículo, forma el núcleo central del programa –aunque en realidad ni siquiera es el más caro de los cuatro-. Con él, los británicos pretenden definir, diseñar y construir la plataforma naval desde la que operarán las aeronaves elegidas en otros dos de los subprogramas, el Joint Combat Aircraft (JCA), para los aviones de combate y el Maritime Airborne Surveillance and Control (MASC) para los aviones –o helicópteros- de alerta temprana. El último de los subprogramas, el Military Afloat Reach Sustainability, (MARS) pretende la construcción de los buques de apoyo que acompañarán a los nuevos portaaviones.

Llegados a este punto, es interesante comentar que aunque ahora el programa parece imparable, pese a los sobrecostes, retrasos y problemas que lo rodean, lo cierto es que en sus primeros momentos no fue la única alternativa contemplada por el almirantazgo. Compañías como Bae-SEMA llegaron a presentar un estudio en el que proponían alargar hasta en tres décadas la vida de los portaaviones de la Clase Invincible, alargando el casco justo por delante de la superestructura de la isla. Lógicamente, esta alternativa fue desestimada en tanto que los riesgos y costes eran demasiado altos en relación a los potenciales beneficios, que pasaban por incrementar únicamente en cuatro el número de aeronaves transportadas.

Portaaviones francés Charles de Gaulle.
Portaaviones francés Charles de Gaulle. Fuente: Thechive.com

Tras estudiar varias opciones –entre otras cosas para justificar un programa que desde un principio se presumía iba a ser caro-, en 1999 el MoD invitó a seis compañías:

  • British Aerospace
  • Thompson CSF
  • Boeing
  • Lockheed Martin
  • Raytheon Systems
  • Marconi Electronic Systems

Todas ellas fueron llamadas convocadas con la intención de que participaran en el programa y enviaran sus propuestas. De todas ellas solamente dos enviaron sus ofertas:

  • British Aerospace, fusionada con Marconi dando lugar a la actual BAE Systems.
  • Thompson CSF, en asociación con Raytheon Systems y British Marine Technology más tarde convertida en Thales Naval UK.

Inicialmente la fase de evaluación se dividió en dos etapas. La primera, entre 1999 y noviembre de 2001, denominada AP12, tenía como fin la valoración y análisis de los diseños preliminares de cada uno de los contendientes. El mayor problema era que la semilla de la discordia ya había sido plantada, toda vez que no fue hasta enero del 2001, un año más tarde de lo previsto, que el MoD anunciaba cual era el avión a embarcar, lo que provocó que los contendientes tuvieran que iniciar el diseño y los estudios de coste de los buques… ¡sin saber que aviones embarcarían!.

Fue entonces cuando aparecieron las primeras divergencias serias entre la DPA y los diversos contratistas implicados en el concurso ya que estos últimos consideraban que el valor de los contratos era insuficiente considerando el trabajo y los riesgos asociados. En Noviembre de 2001, tras la conclusión de la fase AP1, se inicia la segunda fase o AP2. Dado que el programa ya iba con retraso respecto al calendario previsto,e sta segunda fase tuvo que ser acortada.

El énfasis principal en esta segunda etapa estaba en la reducción de los costes y riesgos del programa y el perfeccionamiento de cada propuesta hasta presentar un proyecto final que sería sobre el que el MoD -Ministerio de Defensa- debería decidir el ganador.

Acerca de Christian D. Villanueva López 219 Articles

Fundador y Director de Ejércitos – Revista Digital de Armamento, Política de Defensa y Fuerzas Armadas. Ha sido también fundador de la revista Ejércitos del Mundo y ha trabajado y colaborado en diferentes medios relacionados con la Defensa como War Heat Internacional, Defensa o Historia de la Guerra, entre otros, tras abandonar las Fuerzas Armadas en 2009.

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