Entrevista a Juan Carlos Losada

Entrevista a Juan Carlos Losada

Juan Carlos Losada
Juan Carlos Losada

Inauguramos esta sección de entrevistas con un autor que debería ser de obligada lectura para todos los amantes de la Historia Bélica, la Defensa y las Fuerzas Armadas: Juan Carlos Losada. Le preguntamos, entre muchas otras cosas, acerca de su último libro “De la honda a los drones”, publicado por la editorial Pasado y Presente y sobre el que ya hemos hecho una reseña que podéis encontrar aquí.

No dejéis de leer la entrevista hasta el final, pues las respuestas del profesor Losada no tienen desperdicio. No nos queda pues, antes de pasar a las preguntas, sino agradecer tanto al profesor Losada como a Alexandra Rybalko, de la editorial Pasado & Presente, la dedicación que nos han prestado en todo momento.

 

Ejércitos – Siempre he defendido que la Historia, con “H” es la más revolucionaria y anti-sistema de las historias, pues enseña si bien no a no repetir los mismos errores, sí al menos a entender el presente y a juzgarlo con cierta distancia y sin confiar en consignas, religiones o pancartas. ¿Está de acuerdo?

La historia es una disciplina compleja, pues ha de ser total. Es polifacética, cada cara es un reflejo y expresión del resto de áreas y, a la vez, no se comprende sin todas ellas. La historia militar no se comprende sin la política, la económica, la ideológica-cultural, etc. Y, por supuesto, esa historia con mayúsculas es la mejor manera que comprender el pasado críticamente, de empatizar con el sufrimiento de nuestros antepasados y tratar de no repetir errores a lo que llevan las consignas fáciles fruto de una excesiva ideologización.

 

Ejércitos – Su libro por fuerza, en sus primera páginas recuerda vagamente a la obra de Arther Ferrill “Los orígenes de la guerra. De la Edad de Piedra a Alejandro Magno”. Sin embargo, Arther Ferrill presentaba una tesis bastante polémica, según la cual desde la irrupción de Alejandro Magno hasta la aparición de los ejércitos posteriores a Napoleón, basados ya en ametralladoras, con la entrada en escena de la aviación, etcétera, apenas había habido ningún avance. ¿Qué opina usted de dicha idea?

No estoy del todo de acuerdo. La Edad Media supuso la aportación del hierro, del caballo, de fortalezas más imponentes, de los arcos largos y de la pólvora, que cambiaron sustancialmente el modo de combatir. Estos avances fueron muy importantes y cambiaron en mucho la guerra. Obviamente, desde mediados del siglo XIX los cambios fueron más importantes y acelerados y es evidente que la guerra de hoy dista mucho más de las del siglo XVIII, que no las del XVIII respecto de la Antigüedad.

 

Ejércitos – ¿Hemos cambiado en estos 450.000 años en algo más que en la capacidad de matar más y mejor?

Si. Lentamente, pero sí. Somos menos crueles, menos animales…. La cultura, la socialización nos ha vuelto algo más empáticos con el sufrimiento ajeno y han aparecido normas para “humanizar” la guerra que, al menos en teoría, nos ha mejorado. Cierto que se violan los acuerdos, pero al menos al estar aprobados obligan moralmente. La tortura está condenada moralmente en todo el mundo, cosa que no estaba hace dos siglos, y si se practica se hace en menor medida y en secreto, porque se conoce el rechazo que produce.

 

Ejércitos – ¿Hasta qué punto hemos cambiado nuestro comportamiento depredador como especie?¿Cree que se han logrado métodos efectivos para evitar o al menos minimizar los conflictos bélicos cuando estamos viviendo guerras como la de Siria con cientos de miles de muertos?

 La historia de la humanidad es un lento proceso de desanimalización y en algo hemos mejorado. Pero muy lentamente y en altibajos, por lo que es posible que surjan Hitler, Stalin y demás dictadores asesinos, o situaciones como las actuales vividas en Oriente Medio o el terrorismo asesino que nos amenaza a todos.

 

Ejércitos – Cuando Occidente, supuesta cuna de la democracia y los derechos individuales sigue financiando guerras como la del Coltán; ¿cree que la democracia sirve para establecer mecanismos de control efectivo de las élites económicas y políticas?

La democracia es una utopía que poco a poco hemos de construir. Obviamente aún es limitada, poco efectiva y permite muchas injusticias. La educación, la mejora del espíritu crítico de los ciudadanos, su mejora de bienestar y derechos, etc., mejoras que hemos de construir en los próximos siglos, tendrá que servir para ir eliminando estas injusticias.

 

Ejércitos – Cada día se aprecia más y mejor la irrupción de un fenómeno que siempre ha estado ahí, pero que nunca había afectado al desarrollo de los acontecimientos con tanta fuerza: La externalización de la guerra. Por más que en épocas pretéritas haya habido siempre compañías de mercenarios, al final, como explica en su libro, el poder militar siempre ha estado en manos de unas élites bastante reducidas y fáciles de señalar. Hoy en día, por el contrario, la pérdida de poder por parte de los estados en beneficio de organizaciones supranacionales, locales y privadas nos lleva a nuevos tipos de guerra cada vez más complejos y difusos en los que muchas veces se hace difícil encontrar al responsable último de los acontecimientos. ¿Cómo cree que evolucionará el fenómeno guerra?

Posiblemente en la dirección que ya se indica. Guerras irregulares, con pocos efectivos muy entrenados, como mucha presencia de las últimas tecnologías, a distancia, etc. El rechazo de los estados a sufrir bajas llevará al empleo de fuerzas mercenarias o privadas, que “alejen” el sufrimiento de la sociedad. Este es uno de los problemas: queremos estar seguros, pero sin sufrimientos, sin pagar costes….

 

Ejércitos – ¿Se enfrenta Europa a los nuevos bárbaros? Si es que esta amenaza existe; ¿Cuánto tiempo puede frenarla Europa únicamente mediante el dinero?¿Se puede aplicar aquí el ejemplo de Bizancio?

 La lucha contra el terrorismo islamista tiene muchos frentes y el dinero solo es una de las armas. Junto a las armas, las acciones sobre el terreno, la inteligencia, una acción política justa por parte de Occidente y las ayudas económicas, hace falta que las sociedades islámicas evolucionen, cambien por ellas mismas y salgan de la mentalidad, muchas veces medieval, en la que aún viven. La principal solución ha de venir de ellas mismas.

 

Ejércitos – En su libro habla del mecanismo de formación de las religiones y de su íntima relación con la guerra y la necesidad, por una parte, de justificar al estamento militar y político y por otra de aglutinar y alienar a los soldados para que acepten la posibilidad de morir por una causa superior. ¿Hasta qué punto cree que este fenómeno tiene más de cálculo racional por parte de la élite cultivada que de creencia sincera en cierto más allá o en ciertas deidades?

Es difícil saber en dónde acaba el cálculo racional y en dónde comienza la creencia sincera. Obviamente solo la gente culta, inteligente y crítica pueden darse cuenta de la artificiosidad de conceptos y de su capacidad de manipulación, gentes que, casi siempre, han sido miembros de las elites gobernantes. Sin embargo, también muchos de sus miembros se han llegado a creer sus propias mentiras. Muchos de los grandes dictadores se han llegado a creer sus demenciales mensajes…. Ahí la ideología se confunde con la psicología y la psiquiatría, incluso.

 

Ejércitos – En el libro apunta a que el fanatismo y las ideologías han servido para “enmascarar a lo largo de los siglos las verdaderas causas de las guerras ante miles de soldados ignorantes”. ¿Cuál es la herramienta de movilización del futuro?¿Queda margen para el nacionalismo y la religión en el campo de batalla o son fenómenos a extinguir?¿Se puede formar un ejército homogéneo con soldados bien informados acerca de los planes e intenciones reales de los mandatarios que les conducen a la guerra?

Desgraciadamente el nacionalismo y la religión serán aún parte de la motivación militar de los soldados, pero sobre todo en sociedades o estados primitivos, poco cultos o con bajo espíritu crítico. En los estados avanzados, democráticos y con una ciudadanía formada, la milicia y la guerra se ha de basar en la conciencia democrática de que la sociedad comparte unas mismas amenazas reales que afectan al bienestar diario, a la supervivencia. Es volver al concepto de la revolución francesa del ciudadano en armas defendiendo sus derechos democráticos y su bienestar económico. Ello supone excluir las guerras por intereses económicos de las elites, como las coloniales o la I GM, por ejemplo. El futuro va por ahí: ejércitos apoyados por su sociedad pues ésta percibe que son necesarios para su defensa de intereses concretos, de derechos y bienestar. Ejércitos percibidos como combatientes de causas justas, siendo esas causas críticamente y democráticamente establecidas, al margen de la manipulación de los medios de comunicación y de los intereses de las elites.

 

Ejércitos – En el libro habla también del nacimiento de una “hegemonía ideológica” por parte de los poderosos y, de hecho, a lo largo de los capítulos explica como con el tiempo sus métodos cambian, pero sus fines son siempre los mismos. En la era de Internet en que vivimos; ¿hasta qué punto cree que esa hegemonía puede llegar a su fin?¿O hasta qué punto cree que pueda afianzarse visto el funcionamiento de internet y las redes sociales?

Las redes sociales, como siempre en los inventos en la historia, depende como se utilicen. Pueden ser fuente de manipulación y engaño, o de espíritu crítico. De ahí la importancia de su regulación y de su control por parte de las instancias democráticas y organismo independientes.

 

Ejércitos – Si hasta ahora la fe y la ideología han actuado como elementos de motivación y alienación en los ejércitos y vemos que la fanatización sigue siendo un herramienta perfectamente útil en organizaciones como Daesh o Al-Qaeda; ¿Qué herramientas tiene una sociedad cada vez más atea y desideologizada como la europea para suplirlas?¿Se puede combatir y vencer sin estos elementos?

El civismo democrático, los derechos humanos, la conciencia colectiva de que se está luchando por una causa justa demostrada. Trabajar por estos principios, tanto dentro como fuera de las fronteras, es la principal arma ideológica que se ha de emplear

 

Ejércitos – ¿Cómo cree que serán las guerras de aquí a 25 años?¿Y a 50?.

Sumamente tecnificadas, a distancia, con cada vez más medios aéreos, y con tecnologías avanzadas para tratar de eliminar la amenaza lo más lejos posible, muy profesionalizadas y con pocos efectivos. Sin embargo, siempre será imprescindible la conquista del terreno para su pleno control

 

Ejércitos – A lo largo de la Historia, se aprecia una tendencia a suplir el valor individual por la tecnología. Arqueros, ballesteros, artilleros… el combate se ha hecho cada vez más lejano hasta llegar al momento actual en el que misiles de crucero pueden atacar objetivos a más de mil kilómetros de distancia o UCAVs pueden sobrevolar territorio enemigo e incluso atacar controlados desde otro continente. Además, cada vez son más los sistemas robóticos terrestres que amenazan con relegar al soldado tradicional a un segundo plano. Sin embargo, todos estos mecanismos, salvo que de verdad se avance en la guerra autónoma, deben ser controlados por seres humanos. ¿Cómo se instruye y aliena a un soldado para que sea capaz de matar a un enemigo que no conoce y con el que nunca ha tenido contacto de ningún tipo?¿Termina eso con la figura del soldado como tal para pasar a la del simple y llano asesino?

Matar a distancia es más fácil pues es más frío. Pero no por ello el soldado ha de ser un asesino. Una vez más, despende de qué tipo de guerra se trate, de los controles democráticos de la misma, así como de que se vele por la utilización de la violencia mínima necesaria para lograr la anulación de la amenaza.

 

Ejércitos – Las principales potencias armamentísticas están invirtiendo fuertes sumas en el desarrollo de tecnologías autónomas. ¿Estamos cruzando un umbral que termina con la guerra como tal para pasar a otro fenómeno?¿Se verán los no combatientes aún más afectados por las consecuencias de los conflictos?

Obviamente la guerra actual no tiene nada que ver con la de hace 50 años, pero sigue siendo guerra y sigue habiendo víctimas. Una de las características de los nuevos conflictos es que se ha borrado en gran parte la distinción entre soldado y población civil. Ello obliga a las sociedades que damos valor sagrado a los derechos humanos a velar en extremo para tratar de no implicar a los civiles inocentes, muchas veces usados como escudos por ciertos enemigos como el terrorista.

 

Ejércitos – Las guerras siempre han tenido componentes económicos y de otras índoles que han ido más allá del campo de batalla o del aspecto puramente militar. No obstante, en los últimos años se han inaugurado nuevos campos de batalla como las comunicaciones, las redes sociales, el espionaje industrial, los ataques informáticos, etcétera. ¿vamos hacia un mundo en conflicto permanente?¿Qué posibilidades hay de que este conflicto degenere en guerras a gran escala?

Siempre ha existido el conflicto permanente entre enemigos y rivales. Lo que sucede es que ahora estos choques son más visibles y extendidos a todas las áreas que, por otra parte, son mucho más numerosas que hace medio siglo. Sin duda la informática, los medios de comunicación y las redes sociales, inexistentes en el pasado, brindan ahora un terreno de enfrentamiento nuevo y variado. Sin embargo, es difícil que la guerra estalle a gran escala. Lo más normal es que se siga con conflictos locales, focalizados, en donde cada potencia jugará con sus peones. En este sentido se repetirá el esquema de la guerra fría que, hay que recordar, nunca llegó a caliente por el mutuo pánico nuclear.

 

Ejércitos – Los militares, en nuestra sociedad, son un estamento injustamente vilipendiado y que carente de apoyo incluso por parte de los gobernantes. ¿Cómo explicaría al ciudadano de a pie que los militares son tan o más necesarios que nunca y que eso no significa que se sea belicista?

Porque, desgraciadamente, vivimos en un mundo inseguro (así lo hace evidente la amenaza terrorista), siendo necesaria la defensa armada de la democracia y de nuestro sistema de valores basados en los derechos humanos. Odiar la guerra no significa odiar al soldado, el cual es necesario para que nos proteja. Eso sí, siempre sometido al poder civil y controlado por el sistema democrático. Por otra parte, hay que destacar que el militar de hoy en nada se parece (al menos en el caso español) al espadón del franquismo, ni en ideología ni en cultura ni en preparación.

 

Ejércitos – Lo que más me ha impactado del libro es la introducción, un texto que debería estudiarse en primer curso de cualquier Grado de Historia. ¿De verdad cree que la Universidad ha desterrado ciertos fantasmas?.

Todavía no. Sigue habiendo demasiada carga ideológica en las facultades de historia. Se renuncia fácilmente a la objetividad y se busca rápidamente buenos y malos, o bandos en los cuales apoyar las actuales posiciones políticas. El pasado explica el presente, pero no puede ni debe justificarlo.

 

Ejércitos – Por último, probablemente el gran mal de nuestra sociedad sea el mismo de siempre: La ignorancia. Es esta la que permite que las guerras continúen, pues ciertamente son el fracaso de la razón. No obstante, nada se hace para combatirla, pues siempre hay quien se beneficia de que gran parte de la ciudadanía sea capaz de tener una opinión formada sobre ciertos temas como son la propia Historia. ¿Cree que se podría hacer algo para cambiarlo?. Usted es profesor; ¿cómo ve la educación en España?

La ignorancia es rentable para los poderosos y los manipuladores. No les interesa el espíritu crítico, la duda, la discusión, la razón…. Sobran sentimientos y falta reflexión serena. La educación es hoy un desastre en España. Los programas se habrían de revisar de arriba abajo. En el caso de historia es lamentable: sobran contenidos y faltan otros, se excluyen métodos con los que enseñar a reflexionar al alumno, a despertar en él el espíritu crítico. Es urgente cambiar los programas, los contenidos y temarios y hacer llegar al alumno, hacerle sentir, que la historia es un arma perfecta para comprender el pasado, cambiar el presente y compadecer siempre y ser solidarios con los que más han sufrido y sufren en las sociedades. Ahí, en esa educación de valores, no pueden llegar las Matemáticas.

 

 

Acerca de Christian D. Villanueva López 180 Articles
Fundador y Director de Ejércitos – Revista Digital de Armamento, Política de Defensa y Fuerzas Armadas. Ha sido también fundador de la revista Ejércitos del Mundo y ha escrito y trabajado en diferentes medios relacionados con la Defensa como War Heat Internacional, Defensa o Historia de la Guerra, tras abandonar las Fuerzas Armadas en 2009.

2 Comments

  1. Después de leerla completa he de decir que me han parecido más interesantes las preguntas que las respuestas. Imagino que es difícil responderlas en profundidad en una entrevista, así que me queda pendiente el libro.

    Aprovecho para señalar la errata “Fistoria Bélica”, detalle gracioso dado el comienzo de la primera pregunta. He estado un rato pensando si no sería alguna referencia que no estaba entendiendo.

    Saludos.

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