Ana María de Soto

Héroes olvidados: Ana María de Soto

Ana María de Soto. Fuente: Cátedra de Estudios Navales.
Ana María de Soto. Fuente: Cátedra de Estudios Navales.

El 26 de Junio de 1793 una jovencita llamada Ana María de Soto se alistó con sus escasos dieciséis añitos -había nacido en torno a 1777 en Aguilar de la Frontera- en la Sexta Compañía del Undécimo Batallón de Marina de Cádiz. Lo hizo, por cierto, como hubieron de hacer otras antes y después, haciéndose pasar por varón con el nombre de Antonio María de Soto para poder ingresar. No fue la primera. No sería la última y por desgracia, jamás podremos saber cuántas historias desconocidas se han quedado perdidas entre los entresijos de la Historia, pues siempre hubo mujeres de corazón indómito (la dama de Adintero, María Pita, Catalina de Erauso…) entre nuestras fronteras, dispuestas a pasarse por el Arco del Triunfo las convenciones de su época…

Hay quien dice que fue la primera militar de la Historia de España lo que es, cuando menos, discutible, ya que Catalina de Erauso, la “Monja Alférez” fue recibida por el mismísimo “Rey Planeta” Felipe IV y reconocida su condición de mujer y de militar , concediéndole una pensión por sus numerosos servicios al Rey y a España en Chile. Eso sí, permitiéndole mantener su nombre masculino, ya que nuestra amiga, vasca de “la Bella Easo”, parecía ser todo menos bella y era bastante más torva y bruta que la mayoría de sus compañeros de aventuras.

El último viaje de la Fragata Mercedes
El último viaje de la Fragata Mercedes. Fuente: Ministerio de Defensa

En cualquier caso, la historia que hoy nos interesa es la de la joven anita, que participó entre otras acciones en el ataque a Bañuls, en la defensa de Rosas y en la Batalla Naval del Cabo San Vicente como parte de la guarnición de Infantería de Marina de la Fragata de 34 cañones “Mercedes”. Triste destino por cierto el de esta preciosa fragata construída en la Habana, que terminó, junto con 249 de las almas que iban a bordo hundida en la Batalla del Cabo de Santa María en 1804. Participó también en la defensa de Cádiz a bordo de esas lanchas cañoneras que, comandadas por Federico Gravina, casi le cuestan al sobrevalorado Nelson un tajo en las tripas de parte a parte. Una carrera militar intensa -le tocó una época interesante, todo hay que decirlo- que como casi todas en España terminó con cierto sabor agridulce que es, visto lo visto, a lo máximo a que puede aspirar un militar en nuestra tierra.

El caso es que a la buena de Ana María de Soto, después de cinco años de heroico servicio y tras embarcarse en julio de 1798 en la fragata Matilde con la sana intención de seguir matando ingleses participando de paso en la Batalla del Cabo San Vicente, le pusieron de patitas en la calle tras serle descubierta su condición de mujer durante un reconocimiento médico debido a unas fiebres.

Aun así, en atención a la heroicidad demostrada y su acrisolada conducta, el propio Rey Carlos IV muy lejos de castigarle por hacerse pasar por un varón, le autorizó por Real Decreto a percibir un sueldo vitalicio de Sargento (dos reales de vellón diarios) para poder hacerse cargo de sus familiares y a que pudiera portar las divisas de Sargento en sus ropas de mujer durante el resto de su vida.

Tras abandonar su carrera militar, como no podía ser menos, terminó sin ver un solo real de su pensión, pues en tiempos ya de ese impresentable que fue Fernando VII “El Deseado”, posiblemente el mayor castigo que nos haya enviado Dios o la prueba misma de que Dios no existe, le retiraron la ayuda, tan justamente ganada. La buena de Ana María de Soto terminó , Ana María regentando un estanco en la población de Montilla, en Córdoba hasta agotar sus días engalanada con las divisas de Sargento sí, pero pobre y olvidada de la Historia y de los Reyes.

 

Acerca de Jesús Campelo Gaínza 11 Articles
Capitán de Infantería de Marina. Actualmente destinado como Profesor en la Escuela Naval Militar de Marín (Pontevedra), donde imparte las asignaturas de Operaciones Anfibias, Apoyo de Servicios de Combate y Seguridad y Protección. Especialista en Artillería y Coordinación de Fuegos, ha participado en operaciones internacionales en la República Serbia de Bosnia, en Albania, en Haití y en la Federación de Bosnia y Herzegovina. Es autor del libro “Desde 1537: Historia de la Infantería de Marina más antigua del mundo”.

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