Trump y la nueva carrera de armamentos nuclear

Trump y la nueva carrera de armamentos nuclear

Trump Vs Putin

Un futuro punto de fricción muy grave entre Trump y Putin podría darse en el ámbito de la estrategia nuclear, con ambos líderes abogando por relanzar la carrera de armamentos.

En el mundo de la disuasión estratégica entre Rusia y EEUU, desde los años 70, se ha intentado siempre guardar un delicado equilibrio con el que se buscaba controlar la carrera de armamentos, limitando y reduciendo las cantidades de armamentos nucleares estratégicos. La única vez que se pretendió romper esa política fue durante la era Reagan, cuando se intentó romper ese equilibrio nuclear y estratégico. Reagan, estaba empeñado en el desarme total nuclear y en acabar con la disuasión de la destrucción mutua asegurada, que creía deleznable e inmoral, por lo que relanzó la carrera de armamentos para arruinar a la URSS y llevarla a la mesa de negociaciones. No obstante, aunque Reagan comenzara aumentando el gasto militar, su intención de fondo era reducir a cero las armas nucleares ofensivas y potenciar al máximo las armas defensivas como el SDI, que creía morales y aceptables, proponiendo a en la cumbre de Reyjkavik el “nuclear zero”.

Reagan y Gorbachov en la Cumbre de Reykjavik de1986
Reagan y Gorbachov en la Cumbre de Reykjavik de1986

Si bien la intención de Reagan era el desarme nuclear y desiquilibrar el balance disuasivo para hacerlo obsoleto, esa intención fue malinterpretada por parte del liderazgo soviético de la era Andropov como un intento encubierto de que EEUU se estaba preparando para lanzar un ataque preventivo. Tal ataque sería una opción estratégica racial gracias a que el equilibrio nuclear y el balance militar quedaban descompensados e inservibles para mantener la credibilidad de la disuasión. No obstante, como se dijo antes, la intención de fondo de Reagan no era socavar la disuasión para lanzar tal ataque preventivo, sino acabar con la carrera de armamentos y reducir lo máximo posible el número de armas nucleares, objetivo que también compartiría el liderazgo soviético desde Gorbachev. Ese acuerdo de fondo entre Reagan y Gorbachev de acabar con la carrera de armamentos y reducir las capacidades de destrucción mutua asegurada, hizo posible los tratados de reducción de armas estratégicas START y el tratado INF de desarme intermedio balístico, dos de las claves para acabar con la Guerra Fría

Desde aquellos años se siguió la tónica de ir reduciendo mutua y progresivamente el nivel de armamentos nucleares entre Rusia y EEUU hasta los niveles actuales de alcanzados del New START que ronda los 1.550 cabezas. No obstante, es posible que ese nivel de cabezas nucleares sea insuficiente para garantizar la disuasión nuclear rusa dada la creciente capacidad de lanzar un first strike exitoso por parte de EEUU que destruyera buena parte del arsenal nuclear ruso. Probablemente por ello, los norteamericanos insisten tanto en seguir reduciendo las cantidades de vectores y cabezas nucleares por debajo de 1.550, ya que hace más vulnerable a Rusia ante un first strike. Ejemplos de ello lo tenemos cuando Obama hizo su discurso de Praga de 2009, en el que dijo que anhelaba un mundo sin armas nucleares, que mostró la dirección de la política estadounidense para ulteriores conversaciones de armas estratégicas con Rusia, e impregnó el OPLAN 8010 que dirige la política de empleo de armas nucleares y estratégicas de EEUU.

Firma del Tratado START III
Firma del Tratado START III. Fuente: Sputnik.

Abundando en esa tendencia, es una opinión mayoritaria entre los especialistas que escriben sobre estrategia nuclear en EEUU que se debe seguir haciendo reducciones mutuas y progresivas del armamento nuclear, a la vez que se debe ir marginando el armamento nuclear de la estrategia disuasiva norteamericana, para ir yendo hacia una estrategia y disuasión convencional y que minimizase la probabilidad de destrucción mutua asegurada nuclear. Esa política es lo que inspira el gran impulso que durante estos años se ha hecho a las defensas antimisiles y el battle management, que permite a todas las plataformas y armas contra-aéreas actuar como una defensa aérea integrada, que da la capacidad para derribar misiles mucho más allá de la línea del horizonte y desde los primeros segundos de la fase de ascenso de los ICBM.

El punto de fricción futuro entre Trump y Putin, viene de que el primero quiere incrementar el gasto y las capacidades nucleares y antimisiles, lo que podría dejar obsoleto todo el arsenal nuclear ruso como tal. Si Trump realmente quiere tener lo mejor en la defensa antimisil que puede dar la tecnología contemporánea, en pocos años los EEUU podrán desplegar los misiles antimisiles SM-3 IIB, que integrados en el sistema NIFC-CA podría hacer derribables a todos los ICBM rusos disparados contra los EEUU que sigan una ruta polar o por el norte del Atlántico. Para colmo, si Trump quiere desarrollar al máximo las capacidades ofensivas de primer ataque de los EEUU, la posibilidad de lanzar un first strike que acabe con buena parte del arsenal ruso en el suelo sería una realidad también en relativamente poco años. Si además los EEUU decidieran emplear muchos recursos económicos en el desarrollo de misiles hipersónicos y los desplegase en suficiente número, los EEUU tendrían la capacidad de lanzar un first strike contra el arsenal nuclear estratégico ruso sin que apenas pudiera ser detectado, alcanzando la máxima sorpresa estratégica.

Evolución de los misiles SM-3 asociados al sistema AEGIS BMD
Evolución de los misiles SM-3 asociados al sistema AEGIS BMD

Ello es así porque si el lanzamiento de misiles balísticos desde el territorio continental de EEUU, da tiempo suficiente para detectar la amenaza a las autoridades rusas y ordenar la represalia adecuada, los misiles hipersónicos pueden seguir trayectorias mucho más planas que hacen inservibles los radares de alerta temprana. Además, durante un ataque de misiles hipersónicos no podría predecirse el tipo de ataque y blancos que persigue esa salva de misiles, dada su gran capacidad de maniobra y a que pueden permanecer ocultos a los medios de detección. Por tanto, las autoridades rusas tendrían que esperar a que el ataque culminase para intentar evaluar los daños y entonces ordenar el ataque de represalia adecuado, algo que en realidad resulta inaceptable en el mundo de la estrategia nuclear porque otorga la posibilidad a que en ese first strike se decapite a la cúpula nacional, destruyendo los puestos de mando y la infraestructura de telecomunicaciones.

Si Trump, como ha dicho en algunas entrevistas, sigue tal política de armarse con lo mejor en armamentos ofensivos y defensivos que la tecnología moderna puede dar, Rusia quedaría en una situación de gran inferioridad técnica y con un arsenal nuclear inservible en un enfrentamiento con los EEUU. Trump podría conseguir tal cosa tanto aumentando el número de cabezas nucleares desplegadas como respetando los límites del tratado New START. Por ese motivo, Putin no tendría más remedio que incrementar dramáticamente el número de misiles balísticos y de cabezas nucleares por misil (violando el New START), además de tener que desplegar cuanto antes el ICBM pesados Sarmat, que son su única alternativa para tener la capacidad de burlar las defensas antimisiles que los EEUU pudieran desplegar. Al mismo tiempo Rusia tendría que desplegar una gran cantidad de misiles nucleares de alcance intermedio para destruir preventivamente la infraestructura antimisi alrededor del territorio ruso.

SSBN Delta IV. Fuente: APF
SSBN Delta IV. la capacidad de respuesta rusa, pese a la retórica, no está en su mejor momento. Fuente: APF

Por lo tanto, aunque aún es pronto para sacar conclusiones, dado que Trump aún tiene que comenzar su presidencia y empezar a tomar las primeras decisiones de gasto, de planeamiento de adquisiciones nucleares y de cambios en la doctrina nuclear, si las declaraciones que ha hecho después de ganar las elecciones en cuanto al tema nuclear se corresponden con sus actos futuros, el régimen estratégico nuclear mundial saltaría definitivamente por los aíres, entrando el mundo en una carrera de armamentos mucho más peligrosa a la que hubo durante la Guerra Fría. La nueva carrera de armamentos sería mucho más peligrosa a la de la Guerra Fría ya que a la competición entre EEUU y Rusia, inevitablemente se uniría China, estado que a su vez estaría vinculado con las peligrosas políticas disuasivas y nucleares que se están llevando en Corea del Sur y del Norte (ver aquí y aquí), por no hablar de India y Pakistán o a lo que pasará con el acuerdo nuclear con Irán.

Entraríamos entonces en una dinámica fascinante y apasionante para los que estudiamos estos temas, pero peligrosa y aterradora como nunca antes había sido una carrera de armamentos. No obstante, tiempo al tiempo, y hay que esperar a ver cuáles son las medidas concretas de Trump y cómo reaccionan el resto de potencias mundiales.

 

Acerca de Guillermo Pulido 9 Articles
Analista de defensa y seguridad internacional. Graduado en ciencias políticas y de la administración. Autor del blog Apocalipsis MAD. Ha colaborado en numerosas publicaciones y medios de comunicación. Actualmente cursa el Máster en Paz, Seguridad y Defensa del Instituto Universitario Gutiérrez Mellado.

8 Comments

  1. Realmente en el tema de la disuasión nuclear se da una importancía capital a los sistemas antimisil.
    Por lo que he leído sobre este tipo de sistemas hay opiniones para todos los gustos, que van desde una gran efectividad a una incierta probabilidad de interceptacion.
    ¿ Realmente hay algún estudio serio sobre la fiabilidad de los mismos?

      • Gracias por tu respuesta. He leído la entrada de tu blog que enlazas más arriba y me parece muy interesante.
        Cuando utilizo el término efectividad me refiero a la posibilidad real de impacto/neutralización de un misil.
        Durante la primera guerra del golfo, ya ha llovido, la tasa de aciertos de los misiles Patriot contra los obsoletos Scud, creo que fue de un 12%. A todas luces un ratio insuficiente, donde la eficacia de los obsoletos misiles Scud se vio reducida más por el CEP de los mismos que por la eficacia de los Patriot.

        Con posterioridad, ante la baja tasa de aciertos, el ejército norteamericano encargo un estudio al MIT, y este fue demoledor; las conclusiones del citado estudio, eran que en la mayoría de las interceptaciones era el misil Scud el que se había metido en la trayectoria del Patriot, que al revés.
        Como decía al principio ha llovido bastante y la tecnología no deja de avanzar, aun así, por ejemplo. Los Israelíes se niegan a dar los datos -número o porcentaje de aciertos- de su famosa Cúpula de Hierro, en la interceptación de los llamados misiles, más bien cohetes, Qassam.

        Saludos

        • El estudio del MIT en realidad no fue tal, solamente consistió la estimación visual que hizo Theodore Postol (un conocido académico/activista de todo lo que tenga que ver con defensa antimisil desde la época de Reagan) de las imágenes que pudo ver por televisión por aquella época. Una metodología pobre cuanto menos. No obstante, por aquella época (1991), las defensas antimisiles tenían muy mala fama por considerarse una obsesión belicista de Reagan y algunos halcones, y la prensa del momento tomó ese testimonio de Postol como la enésima (supuesta) confirmación de que las defensas antimisiles no funcionan. Desde aquella época ha pervivido ese mito del bajo ratio de éxito en la interceptación.

          En realidad, estudios mucho más serios posteriores elevaron considerablemente el éxito en impactar misiles Scud. El Ejército de EEUU terminó estimando la tasa de éxito para Arabia Saudí al 70%, mientras que los misiles interceptados en Israel al 40%. No obstante el Patriot no era exactamente un sistema antimisil, sino un sistema antiaéreo con cierta capacidad antimisil. Posteriormente se desarrollaron versiones del misil optimizados para interceptar misiles. Hay que tener en cuenta la cabeza de los patriots en 1991 era explosiva, optimizada para dañar aviones, con escasa capacidad para desviar o destruir un misil balístico de corto alcance con una gran masa e inercia, eran alcanzados pero seguían su trayectoria. Las versiones patriot antimisil cambian eso y usan el concepto hit-to-kill, para desviar o destruir el misil.

          Que se hayan seguido desarrollando sistemas antimisil a nivel mundial indica, en la práctica, que las estimaciones del tipo Postol no fueron válidas y fueron fruto del activismo más que de una metodología seria.

        • Zraket testified that

          “the methodology described by Professor Postol and Mr. Pedatzur in their articles was not scientifically valid and therefore did not prove that Patriot didn’t work in The Gulf War. Also, they had offered no substantive analysis of the results in Saudi Arabia, where deployment of Patriot, the level of training of operational crews, and the nature of the Scud engagements were quite different from the situation in Israel.” (Testimony of Charles A. Zraket before the House Subcommittee on Government Operations, on April 7, 1992)

          Zraket believes that since the Patriot was originally designed as an antiaircraft weapon it worked particularly well against the Scuds.

          “To fully understand the Patriots accomplishment in the Gulf War, it is useful to recall that up to late 1986, Patriot was strictly a highly effective air defense system. After a decision was made in 1984 by the army to give it an anti tactical ballistic missile (ATBM) capability, a series of modifications and additions were made to the system’s software (PAC-1) and to the missile warhead and fuze (pac-2). These upgrades were then fully tested, manufactured and deployed in Saudi Arabia on time for Desert Storm. This system was designed to defend military targets such as bases against relatively short-range tactical ballistic missiles.” (Testimony of Charles A. Zraket before the House Subcommittee on Government Operations on April 7, 1992)

          Zakret’s conclusions were the following.

          “1) Patriot Performed in The Gulf War at least as well and probably much better than might have been expected beforehand, given the unanticipated nature of the threat. It was a credible, effective performance that warrants credit to the U.S. Army, the IDF, Raytheon and the other contractors who built the system.

          2) I believe that the most reliable evidence available indicates that the ground damage and casualties were significantly reduced over what they might have been in Saudia Arabia and Israel if Patriot had not been deployed.

          3) Patriot performed more than well enough to warrant high-priority support for future upgrades, especially since their cost is relatively small compared to the capabilities that will be provided.”(Testimony of Charles A. Zraket before the House Subcommittee on Government Operations on April 7, 1992)

          Peter D. Zimmerman of The Center For Strategic and International Studies also testified that day. Zimmerman testified that:

          “initial reports such as the one which appeared to claim 41 o out of 42 Scuds had been intercepted were not credible. No Missile system is that good, even after long combat experience, and certainly not the first time out.” (Testimony of Peter D. Zimmerman before the House Government Operations Committee April 7, 1992)

          Zimmerman also held the view the Scuds were generally not successful. He compared the Patriot performances in Israel and Saudi Arabia and found each of them to be limited.

          “Consider the situation in Israel. On average four Patriots were launched at each incoming Scud which was engaged. This expenditure of interceptors was due to the standard firing doctrine and the fact that, early in the war, some interceptors were fired against debris and false targets. According to Israel Defense Forces reports, somewhat fewer than one half of all attempted intercepts met with success-the origin of the U.S. Army’s figure of almost 50% success. Certainly no more than one Patriot from the quartet launched for each engaged Scud will intercept successfully (if the first hits, the Scuds trajectory is likely to be so perturbed that the second Patriot will not fuze close to the target etc.).

          And so for every eight Patriots launched, there will be only one success. From a box of random unlabeled videotapes of intercepts over Israel, seven out of every eight will show misses, demonstrating that it is a lot easier to find video of misses than of hits. There are reasonable estimates which suggest that about 80% of the intercepts were successful.

          In Saudi Arabia an average of three interceptors was launched at each Scud which was engaged, so one random film clip in three would show a hit if 100% of all engaged Scuds had been destroyed. That was not the case, so the fraction of videotapes showing successes would actually be less than one out of three or 27%. The correct result for Saudi events is that only about 27% of all random news videotapes would show successes but 73% would show misses. The Saudis situation is not significantly different from the Israeli case, and in neither instance would one find very many successes.” (Testimony of Peter D. Zimmerman before the House Government Operations Committee, April 7, 1992)

          Also testifying before the committee was Richard Davis, Director of Army Issues National Security and International Affairs Division. Davis testified that

          “Our review indicated in general that the Army and supporting contractors overcame significant obstacles to provide tactical missile defenses in Saudi Arabia and Israel, but that the Project Manager’s assessment that the Patriot was successful against 70 percent of Iraqi Scuds was not supported.” (Testimony of Richard Davis Director Of Army Issues National Security and International Division before the House Government Operations Committee, April 7, 1992)

          http://www.gulflink.osd.mil/scud_info/scud_info_refs/n41en141/Patriot.html

        • En ese enlace puede leerse una buena crónica de la polémica con testimonios a favor y en contra de si el patriot funcionó bien o no, no son estudios propiamente, por eso de lo del MIT que aunque es verdad que dijo aquello no dejó de ser una opinión a ojo.

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