El misil ferroviario Barguzin y las dificultades del arsenal nuclear estratégico ruso

El misil ferroviario Barguzin y las dificultades del arsenal nuclear estratégico ruso

Topol M
Topol M. Fuente: Asian Defence News.

A comienzos de noviembre se informó que Rusia había llevado a cabo la primera prueba de su nuevo misil intercontinental ferroviario Barguzin.

Fue una noticia hasta cierto punto sorpresa, ya que durante los primeros meses de 2016, según algunas informaciones, el programa del misil ferroviario Barguzin había sido dado por cancelado, a causa de las grandes restricciones presupuestarias que está sufriendo Rusia desde el desplome de los precios del petróleo y las materias primas desde la segunda mitad de 2014. Como las cantidades de misiles Barguzin que vayan a adquirirse se supone que deberían ser reducidos, los costes fijos de la investigación, desarrollo y producción dispararían el coste unitario de cada ICBM ferroviario adquirido.

Hay que tener en cuenta que cuando la URSS comenzó a desplegar un ICBM ferroviario (el Molodets SS-24) lo hizo en una cantidad que representaba una fracción mínima de una fuerza de misiles intercontinentales de más de 1.000. En concreto, se desplegaron un total 12 trenes Molodets en tres divisiones, estando cada división formada por tres regimientos, dotado cada regimiento con un tren de tres misiles en cada tren (36 lanzadores ferroviarios); además se desplegaron algunos misiles adicionales a esos 36, para almacenamiento, y una versión en silo del SS-24 que se desplegó en Ucrania, dando un total global de 96 misiles desplegados operacionalmente (aunque se construyeron más de 200).

ICBM RT-23 en el Museo de las Fuerzas Armadas de San Petersburgo
ICBM RT-23 en el Museo de las Fuerzas Armadas de San Petersburgo

Del Barguzin no se sabe gran cosa, sino que está basado en el ICBM SS-27 Yars, que forma parte de la familia Topol-M SS-27. Es decir, el Barguzin no sería un ICBM pesado como el Molodets que pesaba 104 toneladas, y que para transportar tres de ellos en cada tren hacía falta modificar toda la red ferroviaria debido a su enorme peso, limitando el alcance operacional del tren (a los kilómetros de ferrocarril que se habían podido modificar), dificultando además su enmascaramiento al ser detectable los grandes vagones modificados necesarios para operar un misil tan grande. Por contra, según las informaciones disponibles, el misil Yars (en el que se basa el Barguzin) pesa 49 toneladas, desplegándose cuatro en cada tren, por lo que no serían necesarias obras para preparar el sistema ferroviario y podrían transportarse en vagones de dimensiones corrientes, facilitando su ocultamiento. Pero aunque el Baruzin sea mucho más móvil que el Molodets, este podía desplegar10 cabezas nucleares, mientras el Yars solamente despliega 4.

No se ha especificado el número de divisiones ni de regimientos por división que tendrían las unidades de misiles Barguzin, pero teniendo en cuenta que el número total de los ICBM rusos en 2016 es de 307, con cantidades de entre 60 y 20 misiles de cada tipo de misil, hay que plantearse hasta qué punto compensaría desplegar solamente una división (12 lanzadores, 48 cabezas) con los costes fijos que ello implica, los recursos económicos menguantes y los planes rusos de homogeneizar al máximo su fuerza de misiles para economizar costes y simplificar la logística. No obstante, a favor del proyecto Barguzin está que es un misil basado en el Yars, destinado a ser la columna vertebral de la fuerza de misiles intercontinentales basados en tierra de Rusia, por lo que no debería tener unos costes fijos de desarrollo tan grandes como si fuera un proyecto con un misil de nuevo tipo. Aunque en contra también está que no es un ICBM pesado, ya que despliegua solamente 4 cabezas, mientras el Molodets tenía sentido en la tradicional estructura de fuerza soviética que potenciaba los ICBM para tener paridad en número de cabezas con EEUU (se desplegaban 10 cabezas MIRV en cada Molodets), por lo que si se hace el cálculo de coste económico por cada cabeza en lugar de por cada ICBM quizás el Yars no sea tan eficiente.

Sistema Topol M
Sistema Topol M. Fuente: Wikipedia.

Dada esta coyuntura, los rumores e informaciones sobre la cancelación del programa Barguzin resultaban justificados y fueron dados por buenos por influyentes analistas en armas nucleares y proliferación. Para colmo, la noticia de la prueba de comienzos de noviembre incluso ha sido desmentida al mismo tiempo que confirmada, añadiendo todavía más confusión a un asunto sobre el que casi hay más interrogantes que informaciones confirmadas. Por ejemplo, según este enlace, el Barguzin podría no haber sido probado en el simple test de eyección del que se informó a comienzos de noviembre; mientras que en este otro enlace se afirma que la prueba tuvo un éxito “aceptable”. La información del segundo enlace resulta desconcertante si tenemos en cuenta que los Topol-M y los Yars ya han realizado múltiples pruebas de eyección, tanto en frío como cada vez que se disparan esos misiles varias veces cada año.

También hay que tener en cuenta que hace años Rusia decidió reducir su fuerza de ICBM móviles desde unos 300 a unos 200, precisamente para reducir el coste de operar misiles intercontinentales, ya que por cada lanzador móvil sobre ruedas, es necesario a su vez movilizar una gran cantidad de vehículos de apoyo. Y aunque la versión ferroviaria probablemente tenga costes operativos inferiores a la móvil sobre ruedas (al operar cuatro misiles por cada tren), es también probable que los costes sean superiores a los de la versión en silo, sin aportar las cantidades de cabezas nucleares que puede desplegar un ICBM pesado como era el Molodets.

No obstante, los misiles ferroviarios tienen ventajas operativas innegables respecto a los misiles en silo que compensan el coste. Estas ventajas consisten básicamente en su alta capacidad de supervivencia ante un primer ataque contrafuerza norteamericano contra el arsenal nuclear ruso. En Rusia hay una gran preocupación con las crecientes capacidades norteamericanas de lanzar un primer ataque con éxito contra su arsenal nuclear estratégico. Iniciativas como la del Conventional Prompt Global Strike hacen pensar en Rusia que los EEUU están promoviendo capacidades ofensivas que podrían destruir el arsenal ruso, hasta el punto que el sistema de defensa antimisil que se despliega en Polonia y Rumanía en el marco de la OTAN, es interpretado en Rusia como una operación encubierta que permitiría instalar secretamente misiles de crucero en los VLS (en lugar de los misiles antimisiles SM-3), con los que lanzar un primer ataque de forma secreta y sin preaviso contra los puestos de mando rusos, sus silos de misiles y las posiciones conocidas de los ICBM sobre ruedas (que tienen una movilidad relativamente reducida al estar basados en grandes camiones que no pueden ir por cualquier camino).

Destructor de la clase Arleigh Burke disparando un misil SM-3. Fuente: US Navy
Destructor de la clase Arleigh Burke disparando un misil SM-3. Fuente: US Navy

Después de un primer ataque exitoso (que en ningún caso conseguiría destruir a todas las fuerzas estratégicas), los ICBM restantes podrían ser fácilmente derribables por sistemas antimisiles muy efectivos, que los los EEUU podrían desplegar en un futuro cercano. Los misiles intercontinentales ferroviarios dan la ventaja de tener una movilidad muy superior a los ICBM sobre ruedas. Los ICBM en trenes pueden moverse más de 1000 kilómetros al día por la extensa red de ferrocarril rusa, por lo que cualquier información sobre su posición quedaría rápidamente desfasada. Como el Barguzin es indistinguible de los trenes ferroviarios corrientes (algo que no pasaba con los Molodets), sería casi imposible de detectar y su supervivencia sería muy superior a los del resto de loa ICBM de la triada nuclear terrestre (silos, ruedas, ferrocarril).

Junto a las informaciones de la alta movilidad del Barguzin, en las noticias de prensa suele citarse que ese misil ferroviario también está diseñado para contrarrestar las defensas antimisiles que EEUU y la OTAN están desplegando junto a las fronteras rusas. No obstante, considero que ese no puede ser el principal motivo para desplegar un misil de las características del Barguzin. El Barguzin no tendrá prestaciones superiores al del Yars, pero el riesgo de que el Yars pudiera ser derribado por sistemas antimisiles de última generación está muy presente en la mente de los decisores y planificadores rusos, motivo por el que se desarrollan con urgencia el ICBM pesado Sarmat y misiles hipersónicos, que sí tienen prestaciones que evaden cualquier sistema antimisil que pudiera desplegarse en un futuro próximo. Por ello, hay que deducir que la decisión de montar en ferrocarriles misiles Yars, probablemente tiene más que ver con aumentar la supervivencia del arsenal estratégico que con cualquier otra consideración, como el de su supuesta capacidad de evadir los sistemas antimisiles futuros que potencialmente podrían desplegarse contra Rusia.

Respecto a la cuestión de la economía y logística de la fuerza nuclear rusa, prácticamente no existen datos disponibles por fuentes abiertas sobre los que hacer especulaciones y deducciones con sólidos elementos de juicio. La confusión llega a tal grado, que incluso se pone en duda la existencia del programa Barguzin y de la supuesta prueba realizada en noviembre. Hay que tener muy presente la confusión y niebla informativa sobre este tema, porque en la casi totalidad de medios que se ha estado informando sobre el Barguzin, no se alerta de esas contradicciones en las fuentes informativas y de las dificultades e inconvenientes de desplegar misiles intercontinentales en trenes (o cualquier plataforma móvil), quedándose las noticias solamente con la espectacularidad de que supuestamente se hacen pruebas con misiles balísticos en ferrocarriles.

Dadas los severos problemas económicos que atraviesa Rusia, el año que viene ese país tendrá que reducir su gasto en defensa y afrontar dificultades muy graves para poder renovar su arsenal nuclear estratégico… siquiera para llegar a un nivel mínimo con el que poder mantener la credibilidad de su arsenal ante los desafíos que representan los progresos norteamericanos en armas ofensivas y defensivas, por lo que probablemente tendrá que tomar decisiones dolorosas sacrificando ciertos programas de armamento.

Proyecto 955 Borey
Proyecto 955 Borey

Por ejemplo, la decisión que se tomó hace años de reducir el número de ICBM sobre ruedas para aumentar los basados en silos, aunque representa un ahorro económico, también hace que el arsenal ruso sea mucho más vulnerable a un ataque con sistemas ofensivos desarrollados bajo el programa Conventional Prompt Global Strike. Con una crisis económica que se extiende en el tiempo, Rusia tendrá que tomar decisiones aún más drásticas respecto a su fuerza terrestre de ICBM, máxime cuando el desarrollo del SLBM Bulava atraviesa serias dificultades, pudiendo quedar ese país con una flota de submarinos balísticos con capacidad de disparar misiles inferior a ocho, ya que a medida que vayan siendo retirados de servicio los submarinos Delta III y IV, los submarinos Borei no podrían confiar en que al disparar los Bulava no se autodestruyan al ser lanzados, tal y como ha ocurrido constantemente estos años. Con una flota de submarinos Borei basados misiles Bulava muy poco fiables, que una fracción tan grande de los misiles terrestres rusos vayan a estar desplegados en silos, hace que el arsenal nuclear de Rusia quede en una situación sumamente vulnerable.

 

Guillermo Pulido

 

 

Acerca de Guillermo Pulido 4 Articles
Analista de defensa y seguridad internacional; graduado en ciencias políticas y de la administración, y autor del blog Apocalipsis MAD. Ha colaborado en numerosas publicaciones y medios de comunicación. Actualmente cursa el máster en Paz, Seguridad y Defensa del Instituto Universitario Gutiérrez Mellado.

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