El plan Kissinger y el equilibrio de poder

El plan Kissinger y el equilibrio de poder

Nuevo Orden Mundial

1) Reconocer (informalmente por lo menos) la soberanía rusa en Crimea; 2) Reconocer la esfera de influencia rusa en países exsoviéticos (salvo los bálticos); 3) Acabar con las sanciones a Rusia impuestas por el tema ucraniano.

Henry Kissinger
Henry Kissinger. Fuente: The Atlantic

Esa es la trilogía fundamental que se ha filtrado de un plan maestro de Henry Kissinger para acabar de una vez con el absurdo conflicto que estos años los países de Occidente han entablado con Rusia. En dicha filtración también se dice que habría un plan para Ucrania (es decir, un cambio de facto en su estatus internacional y que quizás implicase cambio de gobierno), algo imprescindible y que pasaría por acabar con la actual élite que dirige el país para “neutralizar” la política exterior ucraniana.,

Aunque no se ha dicho nada en las noticias filtradas, el asunto nuclear también debería estar sobre la mesa dadas las iniciales intenciones de Trump de iniciar una carrera de armamentos nuclear. Kissinger, que saltó a la fama en los años 50 como experto en estrategia nuclear con su obra “Nuclear Weapons and Foreign Policy”, es extremadamente consciente de que el equilibrio de poder (militar) no puede dejarse de lado en unas negociaciones de Distensión Bis como las que se propone en dicho plan. De hecho, cuando Kissinger lideró el cambio en la política exterior de EEUU siendo consejero de seguridad nacional, el centro de las conversaciones no fueron el reparto de las esferas de influencia, sino el equilibrio militar nuclear estratégico. La rigidez de la política de bloques no dejaba espacio para le negociación sobre esferas de influencia.

 

Esferas de influencia

El actual desacuerdo sobre las esferas de influencia, ha sido la fuente principal de conflictos estos años a medida que la OTAN y la UE trataban de ampliarse al este, alcanzando países que caían en la esfera de influencia rusa. Tal fue el caso de Georgia durante los últimos años de la administración Bush, cuando la OTAN hizo la mayor ampliación de su historia, provocando que Rusia se tuviera que retirar del tratado FACE para poder concentrar fuerza militar en su flanco sur de ser necesario. Y fue necesario hacerlo dos ocasiones, ocasiones en las que Rusia tuvo que ir a la guerra para hacer respetar sus “derechos” de gran potencia y de esfera de influencia en Georgia y Ucrania. También ha sido el caso cuando los gobiernos occidentales dieron armas y reconocimiento a la rebelión siria, hasta el punto que Rusia tuvo que intervenir decisivamente para salvar sus bases en el Mediterráneo, manteniendo en el gobierno a Assad ya que garantizaba la presencia rusa en Siria.

Dado que Kissinger tiene contactos tanto con Putin como con Trump, cabría deducir que el que se filtrase que países como Ucrania, Bielorrusia, Kazajistán o Georgia están en la esfera de influencia rusa según el plan de Kissinger, no se deba a algo casual, sino que forma parte de algún tipo de concesión o reconocimiento de Trump de que esos países son territorio especial ruso, por lo que probablemente sea una propuesta que tenga una alta probabilidad de que termine siendo adoptado. Cabe destacar que en lo que se ha filtrado hasta ahora de dicho plan, no se habla nada de las repúblicas bálticas, ni de Polonia, por lo que es de prever que sigan estando en la esfera de influencia norteamericana y formando parte de la OTAN. Tampoco se dice nada sobre el estatus futuro que deberían tener los países neutrales nórdicos (Suecia y Finlandia), que han especulado abiertamente con la posibilidad de adherirse a la OTAN, un asunto que también es anatema en Moscú. Otro tema candente actualmente es el estatus de Turquía, del que tampoco se ha filtrado nada.

EEUU Vs Rusia
EEUU Vs Rusia. Fuente: Katehon. com

 

Equilibrio de poder

Pero además del reparto de las esferas de influencia, el otro gran asunto que deben dirimir las grandes potencias entre sí es el del equilibrio de poder. Acordar un nuevo tratado FACE con Rusia es de urgencia parentoria, para de ese modo aliviar las ansiedades rusas sobre su gran inferioridad en armas convencionales frente el conjunto de la OTAN, asunto sobre el que he hablado someramente en otros lugares.

No obstante, dentro del asunto del equilibrio de poder militar, el tema más importante con mucha diferencia es el de la cuestión nuclear. El tema nuclear, aunque no está en la agenda actual con los niveles de urgencia y “securitización” que sí tienen los asuntos de esfera de influencia como han sido los temas sirio y ucraniano, son la clave de bóveda de la estrategia mundial.

Hasta ahora, en la opinión pública no ha traslucido la grave situación en la que está tornando la estrategia nuclear mundial, pero tal y como escribí hace unos días, las declaraciones de Trump y Putin respecto a sus arsenales nucleares podría desequilibrar toda la situación estratégica mundial y volverla sumamente inestable (racionalidad que justificase lanzar un first strike). Kissinger es un gran conocedor de los temas de estudios estratégicos y de cómo la tecnología militar afecta a la política internacional y al equilibrio. Su obra citada anteriormente, “Nuclear Weapons and Foreign Policy”, fue una de las que inició el debate sobre los graves fallos que tenía la estrategia de la administración Eisenhower para contener a la URSS, el New Look y First Offset Strategy, en el que el control de la escalada bélica y los armamentos convencionales, se habían dejado de lado en pos de una superioridad nuclear que en realidad no se podía sostener con los constantes progresos soviéticos en bombarderos y misiles intercontinentales.

En la actualidad, aunque el equilibrio nuclear aún se respeta, las dificultades económicas y logísticas rusas para siquiera mantener los niveles de lo acordado en el New START, podría romper vía la debilidad rusa el equilibrio mundial. Si a las dificultades rusas para mantener la credibilidad disuasiva de su arsenal nuclear estratégico, se une que Trump ha dicho que quiere iniciar una carrera de armamentos estratégicos ofensivos y defensivos, podría darse la situación que en pocos años de carrera armantística, los EEUU quedarían una situación de superioridad nuclear total, tal y como estuvo a punto de ocurrir durante los años de la administración Bush. Trump lo tendrían aún más fácil que Bush en lograr la superioridad nuclear y aniquilar la credibilidad disuasiva del arsenal nuclear estratégico ruso (la administración Obama zanjó ese asunto con el New START). La posibilidad real de que una carrera de armamentos acabase en la unipolaridad nuclear estratégica, inevitablemente, llevaría al mundo a una carrera de armamentos muy peligrosa, en la que chinos y rusos intentarían por todos los medios impedir que los EEUU lograsen alcanzar tal posición de superioridad estratégica.

Mininukes B-61-12
Mininukes B-61-12

Por lo tanto, dado que Kissinger es un conocedor de los estudios estratégicos, llama mucho la atención que detalles sobre un asunto tan explosivo como es el del equilibrio nuclear no se haya filtrado. Podría deberse a que quizás Trump no tiene intención real de desarrollar tecnológicamente al máximo las capacidades estratégicas ofensivas y defensivas americanas. También podría ser que un asunto tan complejo y con tantos detalles como es el de la estrategia nuclear, se esté decidiendo y ultimando en estos momentos en lo que será la futura administración Trump. Pero en cualquier caso, el marco del New START ya no es insuficiente para tratar los asuntos de la actual carrera de armamentos, que si bien en el pasado predominaban los aspectos cuantitativos sobre los cualitativos (caso del New START), en este momento la carrera de armamentos en la estrategia nuclear va por derroteros en lo que prima lo cualitativo, en la que emergentes capacidades militares podrían marcar una gran diferencia en el equilibrio estratégico descompensándolo dramáticamente. Para mantener la Detente entre Rusia y EEUU, hay que acordar y limitar el desarrollo de sistemas como los misiles hipersónicos, las capacidades estratégicas ofensivas convencionales y las mininukes como las de la B-61-12, además de limitar por tratado las prestaciones de los misiles interceptores de la defensa antimisil como el SM-3 IIB.

Si no se hace así, cualquier acuerdo que se haga con los rusos sobre la clarificación de las esferas de influencia, no servirá para evitar un conflicto aún mucho más peligroso sobre el equilibrio estratégico nuclear. El nuevo SALT que inspire Kissinger para la nueva Detente, tendrá que versar sobre cualidades y específicas estructuras de fuerzas nucleares que permitan mantener la disuasión mutua.

 

Acerca de Guillermo Pulido 9 Articles
Analista de defensa y seguridad internacional. Graduado en ciencias políticas y de la administración. Autor del blog Apocalipsis MAD. Ha colaborado en numerosas publicaciones y medios de comunicación. Actualmente cursa el Máster en Paz, Seguridad y Defensa del Instituto Universitario Gutiérrez Mellado.

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