El futuro de los helicópteros Aire-Aire

El futuro de los helicópteros Aire-Aire

Helicópteros como este CAIC Z-10 han sido desarrollados desde su concepción para integrar misiles AA TY-90 destinados a atacar a otros helicópteros
Helicópteros como este CAIC Z-10 han sido desarrollados desde su concepción para integrar misiles AA TY-90 destinados a atacar a otros helicópteros.

A pesar de que el helicóptero lleva existiendo desde los años 40 en la forma en que lo entendemos hoy y que ha formado parte del arsenal de múltiples ejércitos desde los años 50, los enfrentamientos entre este tipo de aeronaves han sido una rareza. Queremos hoy aportar un nuevo punto de vista sobre las capacidades aire-aire de los helicópteros, así como sobre su potencial utilidad para el futuro ya que, si bien hasta ahora esta ha sido una capacidad secundaria, destinada únicamente a misiones concretas de escolta, creemos probable que en el futuro todo discurra de forma diferente y quizás este poco explotado concepto pueda tener mucha mayor importancia y otorgue una ventaja clave a quienes lo hayan estudiado en profundidad. Hablaremos pues del futuro de los helicópteros AA…

 

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¿Qué es un helicóptero antiaéreo?

A pesar de que el combate entre helicópteros o de helicópteros contra otras aeronaves apenas se ha producido hasta ahora, lo cierto es que debido a los diseños modulares propios de este tipo de aeronaves, un buen número de helicópteros podrían contar con capacidades antiaéreas (en adelante AA) si fuera necesario.

Entendemos por helicóptero antiaéreo a aquél capaz de derribar otras aeronaves mediante armamento diseñado principalmente para el rol antiaéreo. De forma práctica serán todos aquellos helicópteros que lleven instalados misiles para el combate aire-aire.

Ah-64 Apache lanzando un misil AA
Ah-64 Apache lanzando un misil AA

 

Los helicópteros AA en la actualidad

Del lado occidental, tanto los helicópteros de reconocimiento Kiowa OH-58C y OH-58D o el Bö-105P/BSH sin ir más lejos, así como los helicópteros de ataque AH-64 Apache, o los utilitarios Lynx 3 y MH-60L DAP entre muchos otros, son capaces de portar misiles termoguiados de corto alcance AIM-92 Stinger. Más allá del “Telón de acero”, ya los viejos Mi-2 URP-G contaban con lanzadores de misiles Strela-2, mientras que los Mi-24VM y los W-3W Sokól eran capaces de disparar los 9M38 Igla, el equivalente soviético al Stinger norteamericano.

Veterano Mi-2 Hoplite polaco cuyo diseño data de principios de los 60, en el soporte alar lleva dos lanzadores de misiles Strela
Veterano Mi-2 Hoplite polaco cuyo diseño data de principios de los 60, en el soporte alar lleva dos lanzadores de misiles Strela.

Lo bueno de los Strela, Igla o Stinger es que tienen un tamaño relativamente pequeño, son misiles poco pesados y han sido ampliamente probados en combate, por lo que convertirlos en armas aire-aire no ha supuesto ningún problema técnico insalvable, ni una inversión cuantiosa. Además, su empleo no es en principio complejo. Ha de decirse, no obstante, que las limitaciones de los mismos están ahí y son la otra cara de su sencillez y relativo bajo coste: Escaso alcance, dependencia del “ojo” del piloto que tiene que encarar al objetivo e incapacidad para derribar aviones. A pesar de todo, sus capacidades contra otros helicópteros o, cada vez más contra vehículos aéreos no tripulados -en adelante UAVs- son notables.

Además existen otros tipos de diseños mucho menos numerosos que los anteriores y que han buscado instalar en helicópteros misiles de corto alcance más propios de los cazas. Podemos así encontrarnos al AH-1W Cobra que puede llevar dos misiles aire-aire de corto alcance AIM-9 Sidewinder, cada uno sobre un soporte alar, o los Ka-52 Hokum-B rusos que son capaces de portar dos misiles aire-aire de corto alcance R-73 Vympel, el equivalente ruso al AIM-9.

AH-1W Cobra de los Marines disparando un AIM-9 durante unos ejercicios sobre el mar
AH-1W Cobra de los Marines disparando un AIM-9 durante unos ejercicios sobre el mar.

Llegados a este punto, es necesario hacer una primera aclaración, pues el término “corto alcance” en el ámbito del armamento AA tiene diferentes connotaciones en función de si nos referimos a sistemas tierra-aire o aire-aire. Así pues, un AIM-92 Stinger, que es un misil antiaéreo portátil, lanzable por un operador desde su propio hombro, teóricamente podría llegar a tener un alcance ligeramente inferior a los 8 kilómetros, mientras que un misil aire-aire AIM-9 que también es considerado de corto alcance pero que ha de lanzarse desde una aeronave, puede superar los 30 kilómetros holgadamente.

Hasta ahora, al menos en lo que concierne a su utilización desde helicópteros, casi todo han sido adaptaciones de misiles tierra-aire o aire-aire ya existentes. Es en este aspecto los chinos han tomado la delantera debido a que han sido los primeros en diseñar un misil específicamente concebido para los combates entre helicópteros. Con esta intención han combinado el helicóptero utilitario Harbin Z-9, concretamente la versión Z-9WA, con los misiles TY-90, aunque estos únicamente cuentan con un escueto alcance de 6 kilómetros. Creemos que este bajo alcance se debe a la aún notable diferencia tecnológica entre la industria de defensa china y la de Estados Unidos, Rusia u otros países europeos en determinados campos. No obstante, no nos cabe ninguna duda de que China seguirá impulsando este tipo de desarrollos que quizás en el futuro le permitan encabezar la carrera armamentística al menos en el campo concreto de la lucha entre helicópteros.

Helicóptero chino Z-9WA equipado con misiles TY-90
Helicóptero chino Z-9WA equipado con misiles TY-90.

 

Misiones

La misión principal de los que a partir de ahora denominaremos como helicópteros AA, es la misión de escolta o, lo que es lo mismo, proteger a otras formaciones de helicópteros del ataque de otras aeronaves, sean del tipo que sean. Se entiende, no obstante que, al menos normalmente, estos hipotéticos enemigos serán otros helicópteros, aunque en el futuro probablemente incluyan drones de ala fija o de hélice e incluso en algunos casos, aviones. Las posibilidades que ofrecería un helicóptero AA en determinadas situaciones podrían ser cruciales y, además, serían muy útiles para determinadas misiones de las Fuerzas Especiales, máxime cuando determinados grupos terroristas profundicen en la utilización de drones para la vigilancia y el ataque. Ante este tipo de situaciones los helicópteros AA con armas más afinadas que las actuales y destinadas al ataque contra los drones podrían ser fundamentales al reducir la capacidad de alerta temprana del enemigo, favoreciendo la sorpresa.

Durante las misiones en Afganistán no era raro que los AH-64 Apache fueran la escolta de los helicópteros de transporte UH-60 Blackhawk, en otro tipo de entornos el armamento que hubiera portado los Apache probablemente hubiera incluido misiles Stinger o AIM-9 Sidewinder, entre otros

Durante las misiones en Afganistán no era raro que los AH-64 Apache fueran la escolta de los helicópteros de transporte UH-60 Blackhawk, en otro tipo de entornos el armamento que hubiera portado los Apache probablemente hubiera incluido misiles Stinger o AIM-9, entre otros
Durante las misiones en Afganistán no era raro que los AH-64 Apache fueran la escolta de los helicópteros de transporte UH-60 Blackhawk, en otro tipo de entornos el armamento que hubiera portado los Apache probablemente hubiera incluido misiles Stinger o AIM-9, entre otros.

De otro lado, teorizando sobre las oportunidades de este medio, pensamos que en determinadas situaciones como pueden ser despliegues apresurados propios de las Fuerzas de Reacción Rápida (Quick Reaction Forces), sería interesante la utilización de agrupaciones de helicópteros AA diseñadas para crear una red AA provisional que proteja el despliegue. Además, sería necesario el desarrollo de tácticas basadas en formaciones de helicópteros AA que aprovechen el espacio controlado para crear una defensa antiaérea efectiva mediante el uso de misiles tipo Stinger contra helicópteros y tipo AIM-9 Sidewinder e incluso, si fuera posible, misiles de medio alcance como el AIM-120 AMRAAM contra aviones. Todas ellas serían posibilidades interesantes dignas de un estudio en profundidad.

En resumen quisiéramos apuntar a varias de las posibilidades que a nuestro entender ofrecen o podrían ofrecer los helicópteros antiaéreos:

  • Misiones de escolta: en operaciones de cualquier escala, desde inserciones de pequeñas unidades de las Fuerzas Especiales hasta la escolta de unidades de combate helitransportadas tras las líneas enemigas o reconocimiento armado de fuerzas navales.
  • Asaltos verticales de helicópteros: cuando exista la posibilidad de un encontronazo entre dos fuerzas de helicópteros que llegan simultáneamente a un objetivo.
  • Dominio de grandes espacios inertes (mares, océanos, desiertos): realizando un reconocimiento agresivo buscando el derribo de helicópteros o UAV de vigilancia enemigos.
  • Creación de redes antiaéreas: utilización de formaciones amplias de helicópteros AA apoyados por aeronaves AWACS, satélites, radares terrestres y cualquier otro sistema de vigilancia para crear redes antiaéreas provisionales principalmente diseñadas para denegar los cielos a fuerzas aéreas enemigas durante un lapso limitado de tiempo. Esta modalidad estaría principalmente diseñada para la cobertura AA de Fuerzas de Reacción Rápida, pero también podrían ser útiles para denegar áreas inertes a las fuerzas aerotransportadas enemigas.
  • Fuerzas combinadas: combinación de helicópteros de guerra electrónica, antibuque, antiaéreos y de ataque a tierra para enfrentarse a formaciones aeronavales enemigas.
  • Como refuerzo AA: cuando después de operaciones aéreas enemigas la fuerza antiaérea terrestre de un lugar haya podido resultar dañada suplir temporalmente a esta con helicópteros AA podría ser una opción interesante, máxime si existen grandes distancias que cubrir. En este caso sería importante que los helicópteros pudieran encajarse dentro de la red antiaérea terrestre.

 

Preparando el campo de batalla

En principio, el helicóptero es un arma relativamente delicada que no sería la idónea frente a una defensa AA bien preparada. por ejemplo, si se quieren evitar los radares se ha de volar a baja o muy baja cota, un puñado de comunes ametralladoras o cañones antiaéreos como los típicos ZPU-4 de 14,5 mm o ZU-23-2 de 23 mm podrían hacer trizas a cualquier fuerza de helicópteros. Esto lo pudieron comprobar los egipcios durante la guerra del Yom-Kippur al intentar internar a sus fuerzas helitransportadas tras las líneas israelíes en el Sinaí y sufrir un total descalabro. Igualmente los propios Estados Unidos según algunas cifras perdieron en torno a 5.000 de los aproximadamente 12.000 helicópteros que utilizaron a los largo de la Guerra de Vietnam, con una aterradora tasa de bajas por encima del 42%.

La ametralladora antiaérea cuádruple ZPU-4 de 14,5 mm soviética aunque vieja y anticuada aún puede derribar aeronaves volando a baja altura a distancias de 1,5-2 kilómetros, y es especialmente eficaz contra helicópteros si entran en su área de tiro
La ametralladora antiaérea cuádruple ZPU-4 de 14,5 mm soviética aunque vieja y anticuada aún puede derribar aeronaves volando a baja altura a distancias de 1,5-2 kilómetros, y es especialmente eficaz contra helicópteros si entran en su área de tiro.

La vulnerabilidad de los helicópteros tiene que ver con la delicadeza de sus propios sistemas y con la ausencia de protección o de limitación de los daños una vez recibe el impacto. Esto es así porque buena parte de los componentes vitales de un helicóptero, como el rotor principal o el de cola, suelen estar muy expuestas lo que ha llegado a motivar situaciones que, de puro trágicas, resultan hilarantes como cuando en 1989 -y por cierto en España-, un lugareño derribó un Bell UH-1D como los usados en Vietnam de una simple pedrada.
En el extremo contrario se encuentran los helicópteros estadounidenses AH-64 Apache que en campañas como la Guerra del Golfo de 1991 apenas sufrieron bajas pese a enfrentarse, al menos sobre el papel a numeroso armamento AA. Cabe interrogarse acerca de las razones de estas diferencias que, a nuestro entender se deben a varias causas:

  • El terreno de uso: Una zona con vegetación densa obliga a los helicópteros a acercarse mucho para disparar, lo que les pone a tiro de armas antiaéreas ligeras apuntadas manualmente que a distancias inferiores a 1,5 kilómetros y contra blancos que se mueven a baja velocidad son muy efectivas. En Vietnam, los AH-1 Cobra se veían obligados a acercarse a la maleza de la jungla para poder apoyar a la infantería, exponiéndose así al letal fuego concentrado de las armas ligeras. Por contra, en el desierto iraquí, los AH-64 Apache podían hacer uso de la ventaja que les otorgaba su armamento y sus sistemas de adquisición y guiado disparando a grandes distancias sin exponerse, para a continuación volver ocultarse tras las dunas.
  • Mejoras técnicas: Aunque sólo algunos helicópteros de ataque a tierra lo poseen, el uso de blindaje en la construcción de helicópteros ha demostrado, en especial en los AH-64 Apache y los Mil Mi-24 Hind que ayuda enormemente a aumentar la supervivencia de la aeronave.
  • Mejoras tácticas: La forma en que se emplearon los helicópteros utilitarios egipcios en 1973 o estadounidenses en Vietnam resulta casi suicida. Estas arriesgadísimas misiones no son sino una muestra de la poca experiencia e ingenua confianza que se tenía en aquellos tiempos en los helicópteros, casi de forma similar a cómo se usaron los paracaidistas en numerosas ocasiones durante la 2ª GM, sin haber sabido prever las dificultades asociadas al medio. Al fin y al cabo, durante la Operación “Tormenta del Desierto” apenas se intentaron inserciones de envergadura tras las densas líneas enemigas, utilizándose los helicópteros debidamente, mientras que en 1993, en Mogadiscio (Somalia), se volvió a cometer el mismo error visto ya en Vietnam al realizar inserciones en la “jungla urbana” mogadiscense, acabando la operación en desastre. El lector puede argüir que no son operaciones comparables, pero aun así sirven para ilustrar en qué modo una mala táctica compromete más a un helicóptero que a otros sistemas menos sensibles.

Las enseñanzas básicas parecen claras: contra un enemigo prevenido y numeroso, con defensas basadas en armamento ligero o misiles antiaéreos portátiles, la clave está en evitar exponerse, ya que en tal caso las fuerzas basadas en helicópteros tienen muchas posibilidades de salir perdiendo.

Teniendo en cuenta lo anterior podría dar la sensación de que los helicópteros sólo deberían ser utilizados o bien para aprovechar brechas en el sistema defensivo enemigo, evitando así el temido encontronazo o bien para enfrentarse a enemigos en unas condiciones en las que tienen poca o ninguna probabilidad de responder debido al tipo de terreno, carencias de armamento, entrenamiento o a una combinación de todos estos factores. Sin embargo, existe una tercera opción de cara a la utilización de helicópteros que es la que queremos explorar en este artículo…

En 1993 las inserciones mediante helicópteros bajo el fuego intenso del enemigo se demostraron catastróficas
En 1993 las inserciones mediante helicópteros bajo el fuego intenso del enemigo se demostraron catastróficas.

 

El juego del ajedrez

Si acudimos a los juegos que “simulan” la guerra a lo largo de la historia de la humanidad, casi todos, desde el ajedrez hasta los modernos juegos de ordenador comparten una característica: ambos jugadores empiezan con el mismo número de piezas situadas en posiciones equivalentes, y entre ambos jugadores se dispone una “tierra de nadie” que otorga una ventaja estratégica a quien la controle gracias a la superioridad de sus movimientos.

En la vida real, sin embargo, los actores armados casi nunca parten de una situación de igualdad. No era así en la Guerra Fría y no lo ha sido en prácticamente -siendo generosos- ningún conflicto bélico. Lo cierto es que las posiciones que harían las veces de tierra de nadie en el ajedrez suelen estar protegidas y prevenidas y lo que es más, a conciencia. Así, por ejemplo, cuando el Imperio Alemán invadió Bélgica durante la Primera Guerra Mundial para llevar a cabo el Plan Schlieffen, los belgas contaban con un ejército y unas defensas que aunque pequeñas evitaban que pudiéramos considerar que las “casillas” que representaba Bélgica en aquél conflicto fueran una tierra de nadie indefensa a la intemperie de quien quisiera apropiarse de ella.

Para ejecutar el Plan Schilieffen en 1914 los prusianos trataron a Bélgica como si de una indefensa tierra de nadie se tratara, a través de ella podrían alcanzar la retaguardia francesa y rodear a la Armée en una gigantesca maniobra de envolvimiento
Para ejecutar el Plan Schilieffen en 1914 los prusianos trataron a Bélgica como si de una indefensa tierra de nadie se tratara, a través de ella podrían alcanzar la retaguardia francesa y rodear a la Armée en una gigantesca maniobra de envolvimiento.

En esencia, si quisiéramos representar el conflicto moderno mediante un tablero de ajedrez, en la mayor parte de los casos encontraríamos que en todas las casillas por lo menos habría un peón defendiéndolas. Es decir, que desde el punto de vista estratégico, la idea de la “tierra de nadie” del ajedrez; un territorio sin ninguna clase de defensa casi nunca se existe.

De otro lado están los jugadores, que en la realidad tampoco suelen estar igualados, ya que si existe una “tierra de nadie” como quizás podríamos considerar a la indefensa África durante el siglo XIX debido a la posición geográfica y al tipo de tradición militar de las diferentes potencias europeas, estas no estaban en igualdad de condiciones para competir. Así, la potencia militar terrestre prusiana no podía enfrentarse con éxito a la potencia militar naval británica por el dominio de África. Aun así: ¿y si la situación se produce? ¿y si existe un territorio sin defensas reales al alcance de las Fuerzas Armadas de dos contendientes para los que tiene un cierto valor militar?

Un ejemplo -que lejos de ser perfecto es al menos válido-, es el de Noruega al principio de la Segunda Guerra Mundial. En aquella época las Fuerzas Armadas de Noruega eran pequeñas y estaban mal equipadas, por lo que no eran capaces de frenar una ofensiva decidida por parte del Eje o de los Aliados. Noruega era sumamente importante pues, de ser conquistada, los Aliados podrían hacer llegar impunemente convoyes hasta la URSS. Además, a Alemania se le podrían cortar los suministros del vital acero y carbón suecos, de los que la maquinaria militar germana dependía para sobrevivir en la guerra industrializada. A su vez, la neutralidad noruega debido a la configuración del Derecho Internacional Marítimo, podría hacer que la puerta que era el Estrecho de Jutlandia quedara abierta a la Royal Navy, pudiendo eso agudizar el bloqueo naval aliado y facilitar ulteriores y peligrosas operaciones de desembarco en el norte del III Reich. Por último, Noruega podría convertirse en una base ideal desde la que lanzar operaciones aéreas sobre el corazón de la Alemania industrial.

Portahelicópteros japonés de la clase Hyuga,este tipo de buques serían fundamentales para apoyar asaltos aéreos mediante helicópteros a grandes distancias
Portahelicópteros japonés de la clase Hyuga,este tipo de buques serían fundamentales para apoyar asaltos aéreos mediante helicópteros a grandes distancias.

Ante la creciente tensión y las posibilidades de que los unos o los otros ocuparan Noruega los alemanes se adelantaron para conquistar la tierra de nadie que representaba este país. Pese a que la campaña fue costosa para ambos bandos, finalmente terminó con una clara victoria alemana. La clave de aquella victoria se fundamentó en una superior agilidad germana en la iniciativa, ya que lograron tomar los puntos claves en muy poco tiempo: apenas días u horas antes de que el contraataque noruego o aliado tuviera posibilidades de éxito. Este es un tipo de campaña en la que el que pone primero el pie en tierra tiene media victoria conseguida. Debido a las distancias y a las extremas condiciones metereológicas, el contraataque para expulsar a los teutones se antojaba más difícil a cada hora que pasaba hasta hacerse imposible.

La pregunta que hacemos es: ¿Qué hubiera pasado si la Alemania nazi hubiera contado con helicópteros?¿o si la Marina de Francia o la Royal Navy hubieran tenido buques portahelicópteros?. Estos sistemas de armas, aún con su poca capacidad de supervivencia pero excelente capacidad ofensiva, podrían haber sido muy útiles en un entorno de operaciones con pocas defensas, en donde su flexibilidad, velocidad, capacidad de transporte y potencia de fuego podrían haber cambiado completamente el resultado de los enfrentamientos.

Si esta operación se hubiera producido hoy, no cabe duda de que se habrían empleado los helicópteros de forma masiva. Bien es cierto que ambas fuerzas hubieran utilizado sus helicópteros y que eso podría haber desembocado en una lucha masiva para ver cuál de los bandos, tras haber tenido una iniciativa simultánea, contaba con mayor capacidad de dañar a las fuerzas contrarias. Así, en un escenario de despliegue rápido basado en helicópteros, la capacidad de lucha AA de los propios helicópteros podría haber jugado un papel central.

 

China y los helicópteros

Dejando atrás la “historia ficción” vamos a poner un ejemplo actual y de graves implicaciones para la seguridad colectiva pues, aunque parezca mentira en el mundo en que vivimos, continúan existiendo escenarios de “tierra de nadie” que son sin embargo vitales por su posición estratégica. En estos escenarios, quien sea capaz de posicionarse primero, tendrá muchas opciones de ganar la partida y, por supuesto, para ser el primero los helicópteros, especialmente si cuentan con capacidad AA, se convertirán en un vector de ataque fundamental.

Es, precisamente, en el sudeste asiático, en donde existen numerosos conflictos territoriales latentes en los que están implicados diversos estados, como Japón, Taiwan, Malasia, Brunei, Vietnam, Corea del Sur y en, especial, China. Gran parte de dichos conflictos tienen que ver con la posesión de islas, arrecifes e islotes en el llamado Mar de China, tema que ya hemos tratado y sobre el que volveremos.

Las motivaciones de dichos conflictos son de lo más variopintas; desde lugares que se cree que contienen importantes recursos naturales, hasta reclamaciones sobre límites de Zonas Económicas Exclusivas que se solapan o la ocupación de islas estratégicas que otorgan ventajas en caso de guerra. Es China la potencia que con más ambición se ha lanzado a esta carrera de ocupación, llegando incluso al punto de construir islas artificiales donde antes solo había pequeños arrecifes. Por supuesto sus vecinos, aplicando la teoría del dominó, consideran también que estos son territorios que hay que defender para evitar que la ambición china pueda crecer, lo que nos ofrece un campo de cultivo perfecto para que, en caso de “guerra caliente”, veamos un uso masivo de helicópteros, pues constituyen un medio ideal para este tipo de escenarios.

Entre los casos más conocidos están los de las Islas Paracelso, las Islas Pratas, las Islas Spratly, las Islas Senkaku o el Guyot de Reed. Varias de estas islas podrían tener un cierto valor defensivo frente a una agresión china, ya que en ellas se podrían instalar pequeñas bases aeronavales, así como puestos avanzados de vigilancia marítima y aérea que harían prácticamente imposible una ofensiva china por sorpresa a gran escala. Por ejemplo en caso de invasión china de Formosa es previsible un doble ataque anfibio simultáneo desde el norte y el sur: El del sur lo realizaría la Flota del Mar del Sur, con base en Zhanjiang mientras que el del norte correría a cargo de la Flota del Mar del Este, con base en Ningbo. Lanzar con éxito dicha operación requeriría, entre otras cosas, mantener un control efectivo de algunas de las citadas islas, ya que permitiría a China, gracias a la instalación de sistemas de vigilancia, hacer que su sistema A2/AD* fuera más efectivo al poder monitorizar hasta cierto punto el tráfico al norte de Formosa.

La posición de las Islas Senkaku podría ser útil para los contendientes en caso de guerra
La posición de las Islas Senkaku podría ser útil para los contendientes en caso de guerra.

Si se produjera una guerra, sería natural que Taiwan, Japón o China quisieran controlar estos pequeños pero útiles archipiélagos en las primeras horas del conflicto, por lo que creemos que el enfrentamiento podría fácilmente consistir en el uso de fuerzas de helicópteros para asegurar las islas y, llegado el punto, defenderlas de operaciones similares llevadas a cabo por el enemigo. Esto se debe a que son auténticas tierras de nadie a las que ambos contendientes enviarían importantes fuerzas de helicópteros para que pudieran ser tomadas y aseguradas en poco tiempo.

 

Combate aire-aire desde helicópteros

Sólo durante la guerra Irán-Iraq se han documentado varios enfrentamientos entre los cañoneros Mi-24 Hind, que eran helicópteros protegidos, pesados, con gran velocidad y capacidad de carga de armamento, frente a los AH-1 Cobra estadounidenses recibidos por Irán en 1971, que eran helicópteros de ataque puros, también capaces de llevar una buena cantidad de armamento, pero más pequeños y peor protegidos que los Hind.

El problema es que la mayor parte de los enfrentamientos fueron fortuitos y se utilizaron armas que estaban diseñadas para el ataque a tierra. Estas armas, en los combates aire-aire que se produjeron, sin doctrina ni experiencia conocida, se decidían en gran medida por la suerte, el entrenamiento y la creatividad de los pilotos.

En el caso de helicópteros que han derribado aviones, de nuevo estamos hablando de casos muy aislados, con circunstancias muy especiales y de nuevo se observa un uso improvisado del armamento aire-tierra en funciones aire-aire. En cierto sentido recuerda a los primeros enfrentamientos con pistolas desde los aviones durante los primeros compases de la Primera Guerra Mundial en donde los aviones se utilizaban en duelos fortuitos como si de enfrentamientos entre mosqueteros se tratase.

En los ejercicios J-CATCH organizados por la Fuerza Aérea y el Ejército de Estados Unidos se demostró que, maniobrando adecuadamente, los helicópteros tenían amplias posibilidades de sobrevivir a los ataques realizados desde los aviones, pero sobrevivir no debería ser el único objetivo… obviamente los helicópteros no contaban con armamento diseñado para enfrentarse a los aviones, pero ¿y si contaran con él? ¿no sería razonable plantearse las posibilidades de crear un paraguas antiaéreo para las fuerzas de reacción rápida mediante la instalación de baratos misiles de corto alcance en los helicópteros? ¿no sería interesante explorar más a fondo las posibilidades que ofrecería diseñar misiles e incluso helicópteros o plataformas de ala rotatoria para crear sistemas de defensas AA provisionales aprovechando helicópteros de alerta temprana y guerra electrónica (AWACS) ya existentes?

UH-1N Iroquis del 20º Escuadrón de Operaciones Especiales durante los ejercicios J-CATCH
UH-1N Iroquis del 20º Escuadrón de Operaciones Especiales durante los ejercicios J-CATCH.

 

Más allá de los helicópteros

En el futuro los aviones y los helicópteros no tripulados armados o usados como vehículos bomba o como simples vehículos de observación por parte de actores estatales y no estatales serán amenazas muy a tener en cuenta. Para enfrentarse a los drones civiles reutilizados con fines militares por parte de grupos terroristas bastará con emplear dispositivos de guerra electrónica que hagan las veces de “armamento antiaéreo”, ya que los drones civiles no están diseñados para resistir este tipo de guerra electrónica.

Sin embargo, a la hora de enfrentarse a drones militares, el uso complementario y simultáneo de dispositivos de guerra electrónica y de misiles antiaéreos para derribarlos se hará imprescindible. En especial el reducido tamaño de los drones habrá de ser combatido afinando los sistemas de localización, seguimiento y fijado de los misiles antiaéreos.

El uso de drones por parte de grupos terroristas se ha iniciado durante los últimos dos años, en la imagen un yihadista de Daesh posa con un dron
El uso de drones por parte de grupos terroristas se ha iniciado durante los últimos dos años, en la imagen un yihadista de Daesh posa con un dron.

 

¿Y España?

En el caso de nuestro país existirían posibilidades de instalar misiles portátiles como el Mistral o el Stinger en varias de nuestras aeronaves, y es posible que con mayor inversión se pudieran adaptar los misiles AIM-9 para ser disparados desde los Eurocopter Tigre, pero la pregunta real sería ¿necesita España este tipo de armas?. La respuesta a nuestro entender es un sí, pero con reservas.

Consideramos importante que las Fuerzas Especiales cuenten con los medios necesarios para llevar a cabo sus operaciones, así que disponer de una escuadrilla de pilotos capaces de utilizar misiles AA desde sus aparatos no estaría de más para apoyar alguna de las impredecibles operaciones que puedan ser necesarias en el futuro.

En caso de conflicto convencional España tendría dos grandes casus belli probables: uno con el Reino Unido a propósito de Gibraltar, en el que a priori -y debido a la situación geográfica- no serían necesarias estas armas. Otro con el Reino de Marruecos, con quien se mantiene una disputa por la soberanía de numerosísimos peñones e islotes que, llegado el punto, podría ser interesante controlar, o al menos que no los controle Marruecos, para evitar que puedan ser usados como puestos de alerta avanzados que prevengan operaciones por sorpresa españolas, o que ayuden a Marruecos a crear un A2/AD eficaz en el Estrecho.

Aparte de las Islas Canarias, Ceuta y Melilla España posee varios modestos enclaves en el norte de África, que podrían ser útiles, y que en cualquier caso deberían ser defendidos como parte de la soberanía territorial de la nación española
Aparte de las Islas Canarias, Ceuta y Melilla España posee varios modestos enclaves en el norte de África, que podrían ser útiles, y que en cualquier caso deberían ser defendidos como parte de la soberanía territorial de la nación española.

Ante esta situación podría ser interesante enviar destacamentos para ocupar y fortificar dentro de sus posibilidades todos estos islotes y, en dicho escenario, el uso de helicópteros sería muy útil, con lo que el hecho de contar con una fuerza helitransportada con escolta AA podría ayudar a que estas pequeñas, pero potencialmente importantes escaramuzas, sean victoriosas para España.

Creemos, no obstante que la superioridad aérea en caso de guerra con Marruecos estaría garantizada, así que no sería necesario instalar misiles como el AIM-9 en nuestros helicópteros de escolta, sino que bastaría con usar los MBDA Mistral instalados en nuestros helicópteros para enfrentarse a algún helicóptero marroquí que volando bajo haya podido sortear nuestra superioridad aérea.

Para anular la amenaza que supondrían los helicópteros de reconocimiento marroquíes que previsiblemente patrullarían las aguas costeras podría realizarse un reconocimiento agresivo mediante helicópteros AA destinado a amedrentar y/o destruir a las aeronaves enemigas, con el objetivo de entorpecer su misión.

Eurocopter Tigre con cuatro misiles Mistral, dos en el extremo de cada ala.
Eurocopter Tigre con cuatro misiles Mistral, dos en el extremo de cada ala.

 

Conclusiones y análisis final

No creemos que los helicópteros AA vayan a ser nunca el eje fundamental del campo de batalla, ni que vaya a ser el pivote de la carrera armamentística entre los estados, sin embargo creemos probable que en el futuro pueda ganar importancia, y más aún cuando las guerras convencionales limitadas se produzcan en el Pacífico, donde la existencia de numerosas formaciones terrestres menores alienta el uso de los helicópteros AA.

Consideramos además que China es el único país que está estudiando realmente, aunque tampoco de forma decidida, el uso de helicópteros y formaciones AA. Este esfuerzo chino nos parece un gran acierto, ya que les podría permitir colocarse en cabeza en un tipo de guerra que por escasa, hasta ahora no ha tenido demasiada atención en Occidente o Rusia. Si la toma de pequeñas pero estratégicamente situadas islas otorga una ventaja a alguien a día de hoy, parece que al menos en Asia es China quién estará en la mejor posición para explotar este casi nuevo tipo de enfrentamiento.

Por último nos parece que debe quedar claro que a no ser que se creen plataformas mucho más pesadas que las de los helicópteros de ataque actuales, los helicópteros AA sólo podrán ser usados para crear redes AA a un nivel táctico, nunca a un nivel superior.

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*A2/AD Anti access/Area denial, literalmente Anti acceso / Negación del área: es el concepto de defensa que generalmente se basa en el uso masivo de sistemas defensivos antiaéreos y antibuque de largo alcance para que crear una zona inaccesible para las fuerzas enemigas, China está intentando aplicar esta fórmula para evitar que en caso de guerra Taiwan puedn recibir apoyo desde el mar o el aire. Para el A2/AD los sistemas de vigilancia de toda clase son imprescindibles, por lo que controlar Islas cercanas a la zona objetivo ayudaría a que el A2/AD fuera eficaz.

 

Acerca de Yago Rodríguez Rodríguez 8 Articles
Analista de conflictos en Oriente Próximo, ha colaborado con la empresa Armament Research Services (ARES). Autor del libro "Análisis de las relaciones de defensa entre España y países de la península arábiga".

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