El cierre de Navantia

El cierre de Navantia

Una de las antiguas puertas de los astilleros ferrolanos, edificada en el siglo XVIII.
Una de las antiguas puertas de los astilleros ferrolanos, edificada en el siglo XVIII. Fuente: Alexandre Pérez Vigo.

En los últimos días ha causado un gran revuelo la visita de Felipe VI a Arabia Saudita, con la intención declarada -entre otras, claro- de lograr un contrato que salve a Navantia del pozo en el que está metida y que se cuantifica, a falta de las cifras oficiales, en casi 200 millones de euros de deuda. Una minucia si lo comparamos con el rescate bancario, pero un sinsentido absoluto dada la capacidad de esta empresa para realizar diseños notables y su éxito de ventas en el extranjero.

El caso es que numerosos medios nacionales se han apresurado a afirmar que de lograrse el contrato -que no cerrará el propio monarca para no verse relacionado con temas de ventas de armas a países que fomentan el terrorismo islámico como la propia Arabia-, Navantia se salvaría. Conseguiría generar más de 6.000 empleos y garantizar el futuro de las plantas de Ferrol y Cádiz y a partir de ahí todos serían felices y comerían felices… o más bien no.

Lo cierto, nos guste o no, es que Navantia es una empresa nacional que ha sobrevivido en los últimos años gracias a las exportaciones pero que no ha logrado con ello sino posponer un cierre inevitable que, de no cambiar mucho las cosas, llegará en breve. Eso, o algo posiblemente peor, como su cesión a algún consorcio extranjero -resultaría súmamente irónico que DCNS terminase el Programa S-80 cuando Navantia no ha sido capaz de hacerlo… Se produciría así un caso parecido al que, bajo el mandato de José María Aznar, acaeció con Santa Bárbara, que terminó regalada a General Dynamics y, lo que es peor, sin que su nueva matriz se interesase en ningún momento por reflotar la empresa, por modernizarla o por lograr nuevos contratos a pesar de aprovecharse de algunos de sus diseños.

Navantia puede -y debe- salvarse en base a contratos nacionales. Todo lo demás, incluso los tan cacareados contratos australianos, no son sino paños calientes que no van a solucionar el problema de fondo: La falta de inversión española en defensa. Además, da la casualidad de que si bien los primeros contratos logrados en el exterior, como la venta de “patrulleras” a Venezuela o las fragatas noruegas, por poner dos ejemplos, dejaban en España importantes beneficios, esta tendencia está cambiando con los últimos contratos pues Navantia, como todas las constructoras, se ve obligada a hacer cada vez más concesiones para llevarse el gato al agua. Así, se da la paradoja de que uno se gasta un potosí en investigar nuevas soluciones y lo único que consigue, a largo plazo, es dar medios a futuros competidores para que le hagan la puñeta. Ruego en este punto que no se malinterpreten mis palabras. Sin duda cualquier contrato en el exterior es mejor que no conseguir ninguno y todo lo que sea carga de trabajo ha de ser bienvenido. Además, el tema de las transferencias tecnológicas y los retornos industriales está bien estudiado y rara vez se da acceso a las tecnologías clave de cualquier sistema. Sin embargo, Australia en base a una inversión ingente en defensa está dotándose de unas capacidades de construcción naval y de un saber hacer que al final les convertirá, nos guste o no, en competencia directa.

La única forma sensata de poder lidiar con esa futura competencia, así como con el resto de grandes grupos que en nuestro continente se las ven tiesas con Navantia para hacerse con contratos aquí y allá es invertir y, además, conceder el máximo apoyo político a la empresa. En este segundo punto, con el esfuerzo de la Corona hemos mejorado mucho, aunque se debe hacer más, algo bastante difícil dado que tenemos un Presidente que parece haber abandonado a su suerte nuestra política exterior.

El tema de la inversión en defensa sigue, por decirlo de alguna manera, en el aire. Todo mientras mientras las manecillas del reloj siguen moviéndose y acercando a la hora en la que deban tocar a muerto. Debemos pues gastar en nuevos buques, aprobar de una puñetera vez esas F-110 que llevan tantos años rondando los mentideros que van a llegar viejas a las gradas de Ferrol, completar la serie entera de submarinos S-80 con o sin AIP, pues una vez llegados al punto de no retorno, solo nos queda perseverar mientras buscamos culpables y los castigamos. Debemos, sobre todo, concienciar a la población de que hay industrias que no se tienen por capricho, ni para tener a sus trabajadores sentados cada lunes al sol, sino que están ahí porque son la piedra angular de la soberanía nacional.

Sin Navantia, la Armada Española no va a desaparecer. Eso sí, será menos Armada, será menos española y sobre todo, dependerá de terceros en caso de necesidad, lo que nunca es recomendable. De modo parecido, transformando mediante su venta lo que quede de Navantia en un espectro como Santa Bárbara, tampoco van a dejar los mares de ver el pabellón español ondeando en nuestros buques. Sin embargo seremos un país más pobre y más dependiente y, sinceramente, ese camino ya los hemos recorrido antes. No hay más que recordar los periodos en los que no éramos más que un títere de Francia.

Digo esto último porque en el marco de la futura Europa de la Defensa, que poco a poco se va articulando y de la que hemos hablado en más de una ocasión, parece evidente que los múltiples astilleros del continente terminarán formando, si no un gran grupo, si a lo sumo dos o tres grandes corporaciones capaces de competir en la arena internacional con los gigantes estadounidenses, coreanos, rusos o, cada vez más, chinos e incluso desde hace un par de años, japoneses. El riesgo para España y para Navantia es que termine por suceder lo mismo que ocurriera con la integración de CASA en EADS en 1999, esto es, aportar la joya de la corona para que termine convertida en una participación ínfima dentro del nuevo conglomerado. Si es así como va a terminar Navantia, mejor la cerramos ya y aquí paz y después gloria.

 

Acerca de Christian D. Villanueva López 210 Articles
Fundador y Director de Ejércitos – Revista Digital de Armamento, Política de Defensa y Fuerzas Armadas. Ha sido también fundador de la revista Ejércitos del Mundo y ha trabajado y colaborado en diferentes medios relacionados con la Defensa como War Heat Internacional, Defensa o Historia de la Guerra, entre otros, tras abandonar las Fuerzas Armadas en 2009.

8 Comments

  1. Un poco negativo el artículo, incidiendo en tan solo en los defectos.
    También se podría ver los aciertos tanto de diseño como de estrategia, el principal de ellos es la “unión”, por así decir, con la tecnología americana. De esta manera se han ido cogiendo los sistemas norteamericanos de armas y se han adaptado a buques de porte más comedido a los estándares de USA, lo que ha hecho que estos productos sean francamente atractivos en el mercado internacional.
    Estoy casi seguro que nadie se plantearía a esta empresa como posible candidata “al desastre” de no ser por los avatares del proyecto S-80… eliminamos ese fiasco de la ecuación y nos queda una empresa puntera en sus productos y con fuerte arraigo internacional.
    Eso sí, totalmente de acuerdo en la necesidad de una mayor asignación presupuestaria en nuestra nación en los temas de defensa… a estas alturas deberíamos estar en el 2%, pero con los tiempos que corren deberíamos irnos al 3%.

  2. El problema de Navantia es doble, por una parte son unos astilleros muy grandes y por otra, debido a la decadencia de la AE, esta no genera recursos suficientes ni para mantenerse y menos para mantener unos astilleros militares nacionales, como casi todo de lo que depende el Ministerio de Defensa y no olvidemos que ya hemos acabado con la industria pesada (camiones y vehículos blindados ligeros) con la industria de armamento ligero (pistolas, fusiles y subfusiles), la siguientes en caer serán la industria naval y la escasísima industria aeronaútica que queda (antigua CASA).
    Por otra parte, también hay que destacar la pésima administración de la empresa que encarece innecesariamente los productos que debería ofrecer, cargando a la AE con costes inasumibles y el caso más claro es el fracaso del S-80, una verguenza de programa que hace años que por la negligencia e irresponsabilidad de la empresa, debería haberla llevado a su quiebra y cierre y no ha sido así por las continuas aportaciones de dinero por ser empresa pública y por ser un programa de la AE con dinero del Ministerio de Defensa y que la ha apartado de un segmento de mercado muy específico, que estaba tocando con los dedos de la mano con la colaboración de Francia, que echó a perder a propósito y todavía no ha explicado (programa Scorpene) y así sucesivamente, en fin una pena, pero de no haber sido pública, es decir una empresa privada, a estas horas ya estaría cerrada, es una pena, pero es lo que hay y además se lo merece.

  3. Ciertamente el artìculo es bastante pesimista.Si bien es cierto que Navantia ha conseguido èxitos notables en el exterior, si miramos hacia atràs y la proberbial destreza de nuestros polìticos a “cepillarse” lo que funciona bien, entiendo la visiòn negra a futuro de la empresa.Es cierto que Australia està progresando en construcciòn naval y puede llegar a ser un competidor, pero lo cierto es que hasta ahora hemos sido un cooperador necesario, ellos aprenden, pero nosotros ganamos cuota de mercado y tambièn aprendemos y si sabemos hacerlo, iremos un paso por delante, Por no habalr que sus costes se acercan más a los nuestros con lo que la balanza a la hora de ofrecer productos en el mercado internacional està más o menos equlibrada.Con Turquìa es distinto, ahí le hemos transferido toda la tecnología y Navantia sòlo suministra los motores y sistemas de propulsiòn.En este caso si que Turquìa puede ser un “enemigo”, pues sus costes de fabricaciòn son menores y si podrìan ofertar un LHD a costos menores a paìses como India, Chile, Argentina, etc…Hay que recordar que los astilleros turcos has remozado las fragatas FFG y las han situado un escalòn por encima de sus homòlogas en otras marinas, pero no es menos cierto que una F-100 nuestra equivale en prestaciones a 6 FFG turcas “nuevas”.Tambièn veamos la parte positiva, un LHD nuestro en el mercado, es un LHD francès o italiano menos por ahí.Había por ahí “flotando” una oferta a la armada india por cuatro LHD’s, pero la machacona e ineficaz pretensiòn de India de hacerlo todo ellos con ayuda extranjera parece que ha congelado el proyecto…otra vez nuestra competencia era DCNS.Me gustarìa saber si alguien tiene informaciòn al respecto de còmo està ese asunto a dia de hoy.Había otra operaciòn internacional bastante jugosa para Navantia, era la renovaciòn de toda la flota de patrulleros de USCG, y Navantia asociada con Iron Bath del grupo Lokheed Martin, había ofertado los BAM.La comisiòn del USCG encargada del estudio de propuestas había valorado muy positivamente el producto español por la habitabilidad y el escaso nùmero de tripulantes que necesita un BAM para operar al tener muchos sistemas automatizados…¿en què ha quedado eso?.Estamos en la lista corta de ofertas para los programas de fragatas de Australia, Brasil y Colombia, Perù està pròxima a renovar tambièn su flota de fragatas…estamos ahí, pero una cosa es innegable, toda operaciòn de esta naturaleza lleva aparejadas compensaciones industriales, y no es menos cierto tampoco que un producto tendrà èxito a nivel internacional si su cliente de lanzamiento es la marina de ese paìs.Hay que aprovechar el hueco que han dejado los italianos de Fincantieri por ejemplo, que en el pasado surtieron a casi todas las armadas de Sudamèrica de corbetas y fragatas.Situar a Navantia en una posiciòn de cabeza ante una eventual uniòn de astilleros europeos, que sea lo que en su dia fue Aerospatiale para Francia cuando se creò Airbus.Independientemente de que a nivel personal crea que lo de la defensa europea sea una milonga, y que al final siempre prevalecen los intereses de Francia y Alemania, esa posibilidad de fusiòn de astilleros està ahí, y lo idòneo serìa que tocaran a nuestra puerta, y no toquemos en la de los demás como pedigüeños.Al final Airbus es básicamente alemana y francesa, las fábricas, la ingenierìa, el desarrollo, todo lo tienen ellos, y nuestra erràtica forma de ser hace que desconfìen de nosotros.A lo mejor parte de la soluciòn para Navantia es dar entrada a un socio capitalista o tecnològico, conservando el status de empresa pùblica (modelo AENA), no soy experto pero tiene que haber alguien con las ideas claras y la voluntad de dar un giro a la situaciòn.

  4. El problema es el valor diferencial de los productos. el CMS (Combat Management System), el cerebro de los sistemas de armas de cualquier buque de guerra que fabrica Navantia, no es de Navantia sino de Lockheed Martin. Los radares que fabrica Indra no marcan el “estado del arte” en su sector. Y así sucesivamente. No disponer de relleno no ITAR hace que Navantia no sea competitiva. La chapa, pese a su diseño no basta, y cualquiera puede plagiar un diseño, y soldar por menos dinero. El culpable es obvio: el jefe. Si hubiera un plan a largo plazo, una estrategia industrial para España, entonces la fabricación de navíos militares y civiles sería motor de la economía. Pero el jefe solo piensa en llenar las arcas públicas a base de impuestos. ¿Se ha parado el jefe a pensar como ganamos dinero la chusma, la plebe, la gente, la ciudadanía? Sin industria no hay salarios y sin salarios no hay monedas para pagar impuestos. ¿Tendremos que pagar con servicios o con sangre el hambre desbocado de la maquinaria de las AAPP?

  5. Las fragatas noruegas llevan embarcado un sistema logistico para mantenimiento y gestión de recursos, IFS Defense, de Bae System. Este sistema informático permite desde gestionar la configuración del sistema de armas, los recursos humanos y materiales de la misión, el mantenimiento de la maquinaria, el aprovisionamiento de material, etc. Una fragata es capaz de avisar al astillero de la averia y piezas necesarias para la reparación antes de llegar a puerto de forma automatizada. Las F100 nuestras NO.

  6. Sr. Alcalde, gracias por su respuesta y comentarios.Acertados y sabiendo lo que dice, como debe ser.Al final la soluciòn pasa por una cabeza con las ideas claras sobre a dònde se quiere ir, mal capitàn eres si no sabes hacia dònde soplan los vientos por mucho que estès a la caña del barco.Las FAS a las que pertenecìa hace tiempo no son ni de lejos las de hoy en pleno siglo XXI.Mi actividad civil actual es puramente comercial y admito que me dejo guiar más por un sentimiento de “poner a España en el mapa”, o de que un barco nuestro por esos mares, es un barco menos que ponen otros.Pero està claro como vd. bien dice que soldar chapa lo hace ya hoy dia cualquiera, y tiene que haber algo más, un valor añadido.Yo desconozco si Navantia estarìa mejor en manos cien por cien privadas, o no.Puede que incluso si hubiera una cabeza buena en el Gobierno, aùn siendo una empresa pùblica podrìa ser ùtil si se supiera gestionar.Si a eso le unimos que a veces me da la sensaciòn de que la cùpula militar està más pendiente de sus progresos y de llevarse bien con el poder polìtico de turno, la ecuaciòn perniciosa està hecha.

  7. Navantia solo tiene una solución,es quebrar y empezar de nuevo,la situación y gestión que tiene la hace inviable.

    Y empezar de nuevo,para no perder un sector puntero que genera miles de empleos en España,pero con una gestión totalmente diferente,apostaría por privatizarla ya sea por completo o parcialmente (X% de SEPI y otro tanto % en manos privadas),aunque cada astillero acaben siendo empresas diferentes,y centrarse principalmente (eso no significa que deban dejar de lado otras actividades) en lo que pueden ser sus puntos fuertes que son los buques militares,y especializarse cada astillero,por ejemplo Ferrol grandes unidades de superficie,Cadiz por su cercanía a Rota en carenas y reparaciones(su cercania a la base naval y al estrecho) y Cartagena Submarinos y unidades de superficie de menor porte,ya que el mercado civil como los buques de carga ya esta dominado por Coreanos,Japoneses,Polacos y Chinos.Y no solo necesariamente debe exportar el buque fisicamente,si no puede exportar patentes y soluciones bajo ciertas condiciones.

    Se le puede proteger dándole todos los contratos de la armada (como se hace ahora),a cambio de que la empresa sea competitiva a nivel internacional,por ejemplo exigiendo que cada año inviertan en I+D o saquen un numero de patentes o diseños nuevos.

    Saludos.

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