La Batalla por Extremadura: Badajoz, agosto de 1936 (I)

La Batalla por Extremadura: Badajoz, agosto de 1936 (I)

Artillería en torno a Badajoz en 1936
Artillería en torno a Badajoz en 1936. Fuente: ABC

Tenía previsto escribir sobre otro tema, incluso no relativo a la Guerra Civil, pero el  fallecimiento de mi padre me impulsó a modificar mis planes y a escribir sobre lo que ocurrió en aquellos días del mes de agosto de 1936, apenas empezada la Guerra Civil. Mi padre, Ramón Candil Rangel, fue oficial de Infantería y combatió durante toda la Guerra civil, siendo merecedor de numerosas condecoraciones e incluso avances en la escala. Acabó la Guerra como Teniente de Infanteria con solo 20 años, pero en Badajoz, en 1936, cuando por primera vez supo lo que era una guerra, tenía 17 años, y fue uno de los supervivientes de aquella, casi primera, batalla de nuestra Guerra Civil, pero su historia es otra historia. No obstante, le dedico estas lineas como un modesto homenaje a lo que le tocó vivir.

Ramón Candil Rangel
Ramón Candil Rangel

En Badajoz no hubo carros de combate ni medios mecanizados. La batalla, como muchas otras de la Guerra Civil, fue esencialmente un combate de infantería, al asalto y a la bayoneta, con escaso apoyo de otras armas. Mucho se ha escrito sobre ello, aunque quizás no lo bastante, pero poco o casi nada se ha dicho sobre la breve aparición de unos medios blindados en los momentos iniciales de la batalla. Estos medios blindados fueron utilizados por la Legión, como apoyo de fuego, en la brecha de la Trinidad. Fueron unos camiones blindados de ruedas “Modelo Bilbao 1932″, incautados por la Legión en el parque móvil de la Comandancia de la Guardia de Asalto de Sevilla.

Las características de estos camiones eran: camión Ford V8 M30 (algunos modelos estaban basados en el camión Dodge 4X4 mod.1932), que se blindaron y se dotaron con una torreta con una ametralladora Hotchkiss de 7 mm. Se fabricaron de serie unos 50 ejemplares que pasaron a las dotaciones de la Guardia de Asalto. Tenían una tripulación que estaba compuesta de tres tripulantes (conductor, jefe, tirador) y con capacidad para transportar cinco fusileros. Podían alcanzar una velocidad de 50 Km/hora en carretera, no siendo aptos para campo a través, lo que limitaba mucho su capacidad. Durante la toma de Mérida el 11 de agosto, fueron capturados otros dos “ Bilbao 1932”. Su eficacia militar para una guerra como la española ,fue insignificante como se demostró en el ataque a la Brecha de la Trinidad.

Al frente de estos dos vehiculos estaba el Capitán de Caballería Gabriel Fuentes Ferrer, que conocía Badajoz al dedillo, ya que un hermano suyo, el Teniente de la Benemérita Pedro Fuentes Ferrer estaba destinado en la Comandancia de la Guardia Civil. Con los blindados, integrado en la V Bandera que mandaba Castejón, participó en la toma de los pueblos bajo extremeños de la Ruta de la Plata, destacando tanto en la batalla de los Santos de Maimona, como en la toma de Zafra, donde se significó el 7 de agosto, en la liberación de los presos que estaban recluidos en la iglesia parroquial de Sta. Marina.

El día 13 de Agosto de 1936, se encontraba en las proximidades de Badajoz, y en el ataque a la Brecha de la Trinidad, que tuvo lugar a las tres de la tarde del día 14, el teniente coronel Yagüe le ordenó que con los dos blindados iniciaran el asalto y entrada en Badajoz, protegiendo y apoyando a la IV Bandera del Tercio, algo muy discutible desde un punto de vista de empleo táctico de esos medios. El Capitán Fuentes obedeció y al mando de un vehículo tuvo que detenerse ante una lluvia de granadas de mano, y debido a los gases y detonaciones quedó conmocionado. El conductor del vehículo dio la vuelta y salió de allí. Según Francisco Pilo[1] este camión blindado quedó detenido en las inmediaciones de la brecha a causa de “las bombas de mano que desde la muralla lanzaron contra la tanqueta, logrando inmovilizarla”. Este oficial, que protagonizó, sin duda, el primer empleo de vehículos blindados de Caballería de la Guerra Civil, al acabar la guerra retomó su pasión por el caballo en Sevilla como profesor de equitación. Vaya también aquí mi homenaje personal a este oficial.

Pero analicemos los planteamientos y pormenores de lo ocurrido aquellos días…

 

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Situación y antecedentes

Badajoz, en 1936, era una sencilla ciudad agrícola española, a orillas del río Guadiana, muy próxima a Portugal, y reunía cerca de 40.000 habitantes en aquellos días. La situación en 1936 no era ni peor ni mejor que la de otras ciudades españolas similares, aunque Extremadura era ciertamente una de las regiones más pobres y atrasadas de toda la República española de entonces. Ello ofrecía un caldo de cultivo singular muy adecuado para que se dieran todo tipo de desigualdades y conflictos sociales en los que las posturas radicales se exacerbaban fácilmente y daban pié a que la izquierda radical dominase el espectro político. Ignoro si esto puede ser equiparable a la actualidad.

No obstante, la situación en Extremadura, al estallar la Guerra Civil el 18 de julio de 1936, contenía una serie de peculiaridades que la diferenciaban del resto del país, especialmente debido a la Ley de Reforma Agraria promulgada por la República, que otorgó a los campesinos (más del 50% de la población activa) la posibilidad de ser dueños de las tierras que trabajaban, a través de la expropiación a los latifundistas y que produjo un enorme enfrentamiento entre clases sociales, sobre todo cuando en marzo de 1936 los campesinos de Badajoz decidieron acelerar la entrada en vigor de la ley e invadieron  por su cuenta las fincas a las que supuestamente iba a afectar la ley citada. (Mi propio abuelo, Antonio Candil, como delegado del Ministerio de Gobernación en la provincia, trató de llevar este asunto de acuerdo con los cauces legales y acabaría siendo encarcelado por ello por orden del gobernador socialista, encontrándose en prisión en el momento de la entrada de las fuerzas de Yagüe en la ciudad).

El Teniente Coronel Yagüe
El Teniente Coronel Yagüe. Fuente: Cosal.es

El 18 de julio de 1936 no sucedió oficialmente casi nada en Badajoz, aunque sí sucedieron muchas cosas. Ni siquiera se puede decir que el Alzamiento fracasara, porque ni siquiera se inició en términos reales.  El General de Brigada Luis Castelló Pantoja, comandante militar de la plaza al estallar la guerra civil, permaneció fiel a la República, aunque posteriormente el 6 de agosto, efectivos de la Guardia Civil, y algunos elementos de la Guardia de Asalto se alzaron, recluyéndose en su acuartelamiento –en la propia Comandancia de la Guardia Civil-, durante unas horas, hasta que al ser atacado el cuartel, en que se habían hecho fuertes, por las fuerzas regulares de la guarnición y milicias populares, volvió la situación  a manos del gobierno. La población civil, si no totalmente de izquierdas, se mantuvo esencialmente pasiva, algo que posteriormente le sería recriminado de alguna forma por las autoridades nacionales.

Pese a que se produjeron algunas insurrecciones ligeras de la Guardia Civil en Villanueva de la Serena, Guareña y San Vicente de Alcántara -entre otros lugares-, por el momento éstas habían podido ser controladas por las fuerzas republicanas en toda la provincia de Badajoz, y sus efectivos desarmados como medida cautelar. Por ello, a priori la situación no era excesivamente  difícil para los republicanos en Badajoz, y desde Madrid no parecía considerarse necesaria la adopción de medidas adicionales, al margen de la de encomendar al Coronel Ildefonso Puigdengolas Ponce de León relevar a la autoridad militar de la plaza, al ser nombrado Ministro de la Guerra el General Castelló a raíz del Alzamiento, y abandonar consecuentemente Badajoz.

El Coronel Puigdengolas era un militar de carrera, con experiencia que iba desde la guerra de Cuba hasta la guerra de Marruecos. Ya mayor, se mostró decidido partidario de la República[2], y hasta parece ser que era miembro de relieve en la masonería. Entra dentro de lo posible que su actitud fuera más bien una actitud propia de cierta revancha, al no haber sido ascendido a general –culpando al Ejército de ello-, que una actitud genuinamente de izquierdas. En abril de 1931, en el momento de la proclamación de la República, estaba destinado en Sevilla como jefe de la Guardia de Seguridad, puesto que mantuvo con el nuevo régimen, y en agosto de 1932 se opuso a la sublevación del General Sanjurjo (la “sanjurjada”). Durante la República se afilió a la Unión Militar Republicana, ascendiendo a coronel y pasando a la situación de reserva en mayo de 1936. Al estallar la guerra civil, se encontraba en Madrid, sin destino, y sería uno de los militares profesionales más activos en la defensa de la República, y que acudió inmediatamente a prestar servicio de forma voluntaria, cuando podía haber tratado de pasar desapercibido. No solo se puso a disposición de las autoridades gubernamentales sino que tomó el mando de la columna que salió de Madrid para sofocar las revueltas nacionales en Alcalá de Henares y Guadalajara. Probablemente, por su conducta leal para con la República, fue elegido por las autoridades, o por el propio General Castelló, para hacerse cargo del mando en Badajoz, ya que el Coronel Cantero, Jefe del Regimiento de Infantería Castilla nº 3, y sucesor por línea de mando de Castelló, era visto cuando menos como dudoso desde Madrid.

Acerca de Antonio J. Candil Muñoz 41 Articles
Coronel en la Reserva. Diplomado de Estado Mayor y Diplomado de la Escuela de Guerra del Ejército italiano. Diplomado en Alta Dirección de Empresas por parte del IESE (Universidad de Navarra). Ha sido representante de España en la UEO, y ha estado destinado en Gran Bretaña, Bélgica, Italia y Estados Unidos. Autor del libro "La Aviación Militar en el Siglo XXI".

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