Los herederos de Franco (V) – La decadencia del PSOE

En 1993 si bien el PSOE logró vencer en las elecciones, estaba ya en franca decadencia y se advertía el cambio que se avecinaba
En 1993 si bien el PSOE logró vencer en las elecciones, estaba ya en franca decadencia y se advertía el cambio que se avecinaba

En 1994, el Ministro García Vargas, procedió a un nuevo relevo de la cúpula militar, con los nombramientos del Teniente General José Faura Martín, como nuevo Jefe del Estado Mayor del Ejército de Tierra; el Teniente General Ignacio Quintana Arévalo, Jefe del Estado Mayor del Ejército del Aire; y el Vicealmirante Juan José Romero Caramelo – al que hubo que ascender previamente a Almirante-, como Jefe del Estado Mayor de la Armada. Se  decidió mantener en el cargo al JEMAD, Teniente General Rodrigo, que llevaba dos años y medio menos en el cargo que los otros integrantes de la cúpula militar, aunque esta razón es obviamente banal, y se utilizó como un subterfugio, dado que no se presentaba un mejor candidato.

Con el Almirante  Romero Caramelo, nombrado en febrero de 1994 por el Gobierno socialista, ocurrió algo desagradable, y el ya nuevo Gobierno del PP, se vio obligado a relevarle, en 1997, tras suceder que el Tribunal Militar Central constatase irregularidades económicas, de carácter no delictivo, en su gestión al frente del arsenal de La Carraca (Cádiz) entre febrero de 1991 y octubre de 1992[1]. Hoy pienso que el gobierno del PSOE le jugó una mala pasada al PP, dejando al Almirante Romero en su cargo. Fue, valga la expresión, un “caramelo envenenado”.

El General José Rodrigo mientras es homenajeado por el Ministerio de Defensa
El General José Rodrigo mientras es homenajeado por el Ministerio de Defensa

El Teniente General José Faura Martín era perteneciente, como Ramón Porgueres, al Arma de Infantería, y desde 1993 era Capitán General de la Primera Región Militar, cargo en el que había sustituido precisamente al Teniente General Rodrigo, que también era de Infantería. Este hecho era algo insólito ya que virtualmente daba una gran influencia a la Infantería no ya sobre el Ejército de Tierra, sino sobre todo el conjunto de las Fuerzas Armadas.

Faura no era precisamente muy manejable, y sí había logrado ascender a general[2], era debido posiblemente a su discreción y saber estar en una postura discreta. Había pasado una buena parte de su vida en el mundo de la inteligencia militar –no en el CESID-, desde el SECED pasando por la Subsecretaría de Defensa, y la División de Inteligencia del Estado Mayor del Ejército, la cual había estado bajo su mando, y sabía nadar bien entre dos aguas. Ello, no obstante, no significaba que aceptase, y aplaudiese, de buen grado a los políticos, sino todo lo contrario en las más de las ocasiones. Con Faura, no obstante, se empezó a aplicar el llamado Plan NORTE, continuación del Plan META, que intentaba remediar algunas de las deficiencias y carencias que éste había provocado, aunque irónicamente se empezó a decir aquellos días que a continuación vendría el Plan SUR (Supresión de las Unidades Restantes), que según las críticas debía tener por objetivo acabar desmantelando lo poco que sobreviviese de los planes anteriores.

Teniente General Faura
Teniente General Faura. Fuente: Círculo Ahumada.

Conviene tener presente que en aquella época la situación del PSOE en el gobierno no era ya la de mediados de los años ’80. Al desgaste propio de la tarea de gobernar, se unían ya muchos y considerables problemas que limitaban las posibilidades de acción, sobre todo porqué impedían fijar la atención debidamente en todo aquello que no fuera prioritario, y ciertamente, en 1994, las Fuerzas Armadas no eran una prioridad. Tras más de ocho años continuados de actividad destructora, se consideraba que el estamento militar estaba ya incapacitado para hacerse oír o, siquiera, disentir en algo. Aún así el Teniente General Faura se enfrentó no pocas veces a los políticos, por motivos exclusivamente técnicos y las más de las veces relativos a problemas de adquisiciones y equipamiento. Los problemas de personal y aspectos morales o éticos de la fuerza militar, siguieron no obstante bajo control directo de Narcís Serra quién, a través de Emilio Alonso Manglano -¡cómo no!-, seguía controlando “vidas y haciendas” en las Fuerzas Armadas, y quizás también en el propio Ministerio, empezando por el mismo Julián García Vargas, quién de alguna manera era observado desde la Vicepresidencia del Gobierno.

A Faura, como Jefe del Estado Mayor le tocó afrontar la mayor transformación del Ejército en el último siglo: la reducción del Plan NORTE[3], ya citada, el comienzo de las intervenciones en el exterior, la integración de la mujer en las Fuerzas Armadas y, por fin, la profesionalización y la supresión del servicio militar obligatorio. Quizás fueron muchas cosas y no pudo enfrentarse o hacer oír su voz en todo. De alguna manera, ciertamente, el Teniente General Faura se constituyó como un poder en la sombra, logrando mantener el cargo con tres ministros (Julián García Vargas, Gustavo Suárez Pertierra y Eduardo Serra) y dos presidentes (Felipe González y José María Aznar), sobreviviendo incluso al cambio del partido en el Gobierno. Y a pesar de ello, su gestión no benefició del todo ni al Ejército ni a las Fuerzas Armadas.

La cúpula militar nombrada en 1994 resultó algo contestona, para lo que venía siendo habitual, y así en 1995, reunidos los tres jefes de los Estados Mayores junto con el JEMAD, llegaron a expresar al Presidente Felipe González, su profundo malestar por los recortes de los gastos militares decididos  por el Gobierno. Nadie habló de apretarse el cinturón, sin embargo –como ahora hacen otros-, a expensas de debilitar la seguridad nacional.

Julián García Vargas
Julián García Vargas

En aquella reunión –que se prolongó durante casi tres horas- es posible, incluso, que se llegara a  transmitir al Presidente cierta preocupación del estamento militar por la crisis política que se vivía –y que provocaba cierto vacío de poder-, pero sí se expuso una cierta  irritación por el reajuste presupuestario, que ponía en peligro los planes de modernización de las Fuerzas Armadas y, por ende, la credibilidad de la defensa. ¡Qué panorama tan distinto al actual! Mi destino en aquellos días –como Teniente Coronel ya-, en la División de Planes y Organización del Estado Mayor de la Defensa me hizo conocer con mucha exactitud los hechos que se relatan, y conviene tener presente que el ministro García Vargas, que también asistió al encuentro, sirvió de «puente» entre el Presidente González y los Jefes de Estado Mayor al objeto de transmitir a éste su propio desacuerdo con el recorte presupuestario que se anunciaba, y, presumiblemente, para persuadirle de futuros reajustes que llegaran a incidir nuevamente en los presupuestos de defensa.

García Vargas fue un ministro que se tomó en serio su cometido y, en aquella ocasión llegó hasta tener una reacción airada y proponer que el recorte presupuestario no afectase sólo a su departamento o al de Obras Públicas, sino que recayese también sobre las prestaciones sociales, que, naturalmente, para el PSOE eran intocables y fuente de votos cautivos. La «cúpula» militar de aquellos días, sin amilanarse, expuso detalladamente al Presidente González el estado operativo de los tres ejércitos y sus principales carencias, y se detuvo especialmente en las dificultades para financiar los planes de modernización de las Fuerzas Armadas actualmente en marcha, acrecentadas por el nuevo reajuste presupuestario. Lo que se proponía iba a afectar inevitablemente en 1995 al Plan NORTE de reorganización del Ejército de Tierra, y supuso finalmente el cierre o traslado de cientos de unidades militares, y el aplazamiento “sine die” del Plan RENOVE para la modernización del parque de vehículos de ruedas –y que sigue sin hacerse de manera efectiva en la actualidad.  

En este marco, bajo el impulso del Teniente General Faura[4], y el entonces Jefe del Mando de Apoyo Logístico –Teniente General José Peñas, el mejor general que he tenido como superior-, y con el empuje del entonces General de División Juan Peñaranda Algar, mi superior directo a partir de 1995, y amigo personal entonces, se logró convencer al ministro García Vargas de la conveniencia y oportunidad de lanzar el Programa Leopard, y dotar finalmente al Ejército con un medio de disuasión creíble, moderno y eficaz como era el carro de combate Leopard 2, y al mismo tiempo proceder a un lavado de cara de la industria militar terrestre en España para capacitarla y hacerla más competitiva de cara al siglo XXI. La historia no fue fácil, el programa tuvo muchos detractores, los más importantes dentro del propio Ejército -por celos, envidias, y luchas de competencias-, pero también desde la política, y la propia industria que solo veía su propio negocio y no tenía visión de futuro. Otra cosa es como acabó esta iniciativa –independientemente de que el Ejército al final logró tener sus  nuevos carros de combate-, pero eso es también ya otra historia para contar en otros foros.

En aquellos días, además del Programa Leopard 2 para el Ejército, tanto la Armada como el Ejército del Aire lanzaron sendos programas importantes de modernización que, es de justicia decirlo, suponían unos hitos serios, por primera vez en la historia, hacia la modernización de los ejércitos. La Armada inició la senda de las fragatas F100, que aportarían una potenciación importante de la industria naval –la entonces Bazán, luego Izar y hoy Navantia-, y el Ejército del Aire, el programa Eurofighter, cuyo resultado final sería, no obstante, la fagocitación de la industria aeronáutica española por el complejo industrial aeroespacial franco-alemán, que desembocaría en la actual EADS/Airbus, cuyo final está aún por ver.

Luis Roldán tras su periplo asiático
Luis Roldán tras su periplo asiático. Fuente: El Periódico

Todas estas iniciativas, al margen de contar con el entusiasmo del ministro García Vargas, no se hubieran podido lanzar si el Gobierno hubiera tenido la fortaleza que tuvo en la década de los ’80. A mediados de los ’90 el PSOE se encontraba acosado desde todos los ángulos, implicado en turbias historias de corrupción que alcanzaban de lleno hasta al propio Director General de la Guardia Civil –el ínclito Luis Roldán, uno de los mayores sinvergüenzas de la historia reciente de España-, al Ministro del Interior, y en última instancia al propio Narcís Serra, que ya no pudo ampararse más en Alonso Manglano. Por si fuera poco, el Teniente General Gutiérrez Mellado falleció en accidente de automóvil, el Teniente General Veguillas resultó asesinado por ETA, Sabino Fernández Campo, fue cesado en 1993, y el Almirante Liberal carecía ya de influencia objetiva. Un desastre en cadena, según se mire, para el PSOE, que significaba el fin de una época.

La dimisión de Narcís Serra acarreó el cese de García Vargas, como chivo expiatorio, y el de Alonso Manglano, que veía así acabados sus días de mangoneo e intriga. A García Vargas le sucedió Gustavo Suárez Pertierra, anterior Subsecretario de Defensa con Narcís Serra, y obviamente una elección de Felipe González, sin duda sugerida por el propio Narcís Serra. Suárez Pertierra, en un intento ya de seguir haciendo lo mismo que su mentor, nombró a Alonso Manglano[5] como asesor del Ministerio. La influencia de Alonso Manglano aún perduraría una temporada.

Gustavo Suárez Pertierra
Gustavo Suárez Pertierra. Fuente: Ministerio de Defensa

La saga duraría escasamente un año, hasta las elecciones generales de marzo de 1996, pero el atropello legal e institucional que el nuevo ministro Suárez Pertierra, se vio obligado, o aconsejado, a hacer, no tuvo parangones en la historia. Al Teniente general Emilio Alonso Manglano se le nombró asesor «para el planeamiento de la defensa nacional», aún teniendo en esos momentos pendientes dos causas judiciales por el escándalo de las escuchas ilegales y encontrarse en libertad bajo fianza, decretada por la titular del Juzgado de Instrucción número 43 de Madrid, la juez María Jesús Coronado, que investigaba las escuchas del CESID a raíz de las querellas presentadas.  

Además, el Tribunal Militar Central había instado recientemente al Tribunal Supremo para que actuase contra Manglano, por haber hallado indicios de responsabilidad penal en su conducta, y se establecía que el general habría obrado con negligencia en la custodia de documentos del CESID, así como en la fabricación de pruebas falsas para inculpar al Coronel Juan Alberto Perote, antiguo jefe de operaciones especiales del CESID, que le había acusado en el tema de las escuchas, atribuyéndole la responsabilidad última.

Pues, a pesar de ello, a Manglano se le concedió un despacho –el 293 en la segunda planta del Ministerio de Defensa-, donde se encontraba la Dirección General de Servicios (DIGENSER). Pese a ubicarse físicamente en la DIGENSER, Manglano aparecía adscrito, a la «Secretaría del Señor Ministro», y su despacho, fue dotado con varias líneas telefónicas. Sin embargo, el nombramiento de Manglano como asesor de Suárez Pertierra estuvo rodeado de la mayor discreción y secreto, ya que ni siquiera apareció en el Boletín Oficial del Ministerio de Defensa, y en cambio, sí aparecía, en el Boletín número 134 correspondiente al 11 de julio de 1995, su cese como director general del CESID, aprobado por el Consejo de Ministros. Algo muy raro y que, ciertamente no seguía los procedimientos habituales de nombramientos y destinos.

Juan Alberto Perote
Juan Alberto Perote. Fuente: Berria.

Fuentes oficiales de Defensa de aquellos días, admitieron que el ex-director del CESID había  sido nombrado «asesor para el planeamiento de la defensa nacional», aunque se indicaba que Manglano no era un asesor personal de Suárez Pertierra, sino que debía colaborar «con los grupos de trabajo que dentro del Ministerio se encargan del planeamiento de la defensa», o sea se supone que con los Estados Mayores y con el EMAD, algo que, en mi opinión, era totalmente falso, y para lo que Manglano, fuera de emitir opiniones de charlas de café, no estaba preparado. Aunque se decía que así se aprovecharía, «la gran experiencia en el campo internacional» del ex – responsable de los servicios secretos del Estado, la realidad no era otra que, en realidad, Manglano iba a seguir dirigiendo el CESID en la sombra, ahora desde un despacho en la sede del Ministerio. Naturalmente Manglano sabía demasiado, y no era cuestión de perderlo.

Los sustitutos de Manglano en el CESID, los generales Félix Miranda y Jesús del Olmo[6] –otra barbaridad institucional y orgánica acometida por el decadente gobierno de aquellos días-, fueron «asesorados», sin duda, por Manglano en su nuevo destino, ya que ambos carecían de experiencia en inteligencia. Los generales Félix Miranda, de División, y Jesús del Olmo, de Brigada, Auditor, dos militares de la máxima confianza del Gobierno, fueron nombrados director y secretario general, respectivamente, del CESID, en sustitución del defenestrado Emilio Alonso Manglano. De esta forma, el Gobierno intentó cerrar la crisis abierta por el escándalo de las escuchas ilegales, aunque era seguro que ambos generales ocuparían el cargo sólo hasta las elecciones de 1996.

La designación del General de División Félix Miranda, como máximo responsable de la inteligencia del Estado, supuso una sorpresa, no solo por el hecho de que sólo le faltaban siete meses para pasar a la reserva, sino porque, además, no tenía ninguna experiencia en el campo de la inteligencia. Y lo mismo cabría decir del General Auditor Jesús del Olmo, nombrado Secretario General y teórico «número dos» del CESID, aunque en este caso se trataba de un militar-político con más experiencia que Miranda, un verdadero intrigante, y profundo conocedor en la sombra de los entresijos del poder, como asesor jurídico de Narcís Serra en su etapa de ministro de Defensa,  y como hombre de confianza del ex-ministro Julián García Vargas. O sea, era un “comisario político” del General Miranda, y esa circunstancia hace pensar que el verdadero «cerebro» del CESID, y quien seguía manejando los hilos de los servicios de inteligencia era el General Alonso Manglano a través de Del Olmo, mientras que el General Miranda, en realidad, quedaba relegado a un mero cargo decorativo y de representación exterior del Centro.

Noticia acerca de la sentencia que revoca el nombramiento de Jesús del Olmo
Noticia acerca de la sentencia que revoca el nombramiento de Jesús del Olmo. Fuente: ABC

Quizás lo honrado por parte de Miranda hubiera sido no aceptar el cargo, adelantar su pase a la reserva, y descansar tras una vida de servicio y entrega a su profesión. Es difícil juzgarle, pero hay constancia de que el tiempo que pasó al frente del CESID –dimitió a los cuatro meses de estar en el cargo-, no le fue grato. Tampoco resolvió nada ni alcanzó ningún objetivo, fue tan solo un instrumento útil en manos de Narcís Serra, de Manglano, y en última instancia del gobierno agonizante del PSOE en 1995. Miranda nunca entendió ni autorizó los contactos que mantenían a diario Del Olmo y el general Manglano. El relevo lo tomó el propio Del Olmo, que fue máximo responsable del CESID durante tres meses, hasta que el Gobierno del PP le destituyó tras las elecciones.

El caso de Del Olmo[7] es de otra naturaleza. En primer lugar fue García Vargas precisamente quien, pocos días antes de presentar su dimisión, aprobó el ascenso al generalato de Del Olmo, que entonces era coronel, lo que le convirtió en el general más joven de España, a sus 47 años. García Vargas premió a Del Olmo con el ascenso a general por su acreditada fidelidad al Gobierno socialista, pero lo hizo de forma irregular – según probó la sentencia de la Sala Tercera del Tribunal Supremo, ya que ni siquiera había ninguna vacante de general auditor disponible en ese momento-, y esa circunstancia provocó un profundo malestar entre sus compañeros del Cuerpo Jurídico Militar, uno de los cuales presentó recurso en contra del ascenso ante el Tribunal Supremo. En enero de 1998, el Tribunal Supremo declaró nulo el ascenso a general del Coronel Jesús del Olmo Pastor, con una sentencia que le devolvía al rango militar inmediatamente anterior, es decir, el de coronel. Del Olmo, en principio, debía volver al Ejército y devolver los emolumentos y condecoraciones de los que se benefició como general, lo que no consta de que ocurriese en ningún momento, ya que Del Olmo, tras alcanzar el generalato y abandonar la dirección del CESID, solicitó el pase a la reserva para trabajar en una empresa privada, relacionada con la defensa. Todo ello inaudito, sorprendente, y casi propio de un guión surrealista. Algo nunca visto y que convertía el generalato en poco más de una broma.

Con la llegada de Miranda y del Olmo, al CESID, el recién ascendido a General de Brigada, en pago a los servicios prestados, Santiago Bastos Noreña, ya antes citado y jefe de la División de Interior y subdirector, en esos momentos, del Centro, presentó su dimisión y pasó directamente a la reserva. Se cerraba también otro capítulo. Bastos, en cualquier caso, fue ascendido contra el parecer del Consejo Superior del Ejército ya que no cumplía ni una sola de las condiciones mínimas exigidas –no tenía ni un solo día de mando de unidad, no había cumplido tampoco ningún tiempo de destino en ningún estado mayor, no hablaba ni un solo idioma, nada de nada-, y llevaba destinado en el CESID desde el empleo de comandante. Era obvio que, incluso ascendido, no podía desempeñar ningún destino activo en el Ejército, no sabía nada de nada.

Se puede argumentar que, a pesar de cierta valentía demostrada en aquellos días, la cúpula militar –cuando menos el Consejo Superior del Ejercito debía haber emitido algo más que un parecer-, tenía que haberse opuesto y enfrentado a los ascensos absolutamente caprichosos  e inapropiados tanto de Bastos como de Del Olmo. En ambos casos el prestigio del generalato se veía seriamente afectado y sería algo ya irrecuperable, y que, además, sentaría precedentes. Obviamente no se podía luchar en todos los frentes. Suárez Pertierra confirmó en sus puestos a los responsables de la cúpula militar, que, con la excepción del JEMAD, se mantendrían en sus cargos hasta 1998 y serían confirmados por el primer gobierno del PP en 1996.

Gobierno del Partido Popular en 1996
Gobierno del Partido Popular en 1996

Las elecciones de 1996 pusieron punto final a un período de casi 14 años de gestión socialista de la defensa, y de predominio del Ministro y Vicepresidente, Narcís Serra, llamado “el pianista” en círculos del Ministerio, por su adquisición de un piano de cola con cargo al presupuesto del Ministerio de Defensa. Se puede decir que la estructura de mando de las Fuerzas Armadas había sido neutralizada –cuando no eliminada-, se había elevado al generalato a una generación de militares dóciles y sumisos, con algunas excepciones que nunca llegarían muy lejos, se había anulado a los estados mayores, y se había premiado el servilismo y la alineación política sobre la formación, la capacidad profesional y la integridad. Los ingredientes estaban listos, y lo peor aún, en mi opinión,  estaba por venir.

La reforma de lo militar que se llevó a cabo durante la etapa socialista, entre 1982 y 1986, en palabras del propio Narcís Serra: “…era necesaria para clarificar las relaciones entre el gobierno y las Fuerzas Armadas y ponerlas al nivel habitual en los regímenes democráticos”. El objetivo de esta reforma era claro: potenciar la figura del presidente del gobierno. Asimismo, la reforma pretendía alcanzar otro fin: la personalización de las decisiones, tanto en el seno del gobierno como en el de las Fuerzas Armadas. Para ello, se creó dentro de estas últimas la figura del Jefe del Estado Mayor de la Defensa[8]. Los socialistas reformaron la Ley Orgánica de 1980 a fin de poder dirigir adecuadamente el Ministerio de Defensa. Esta reforma fue posible porque el generalato era afín, y no ponía ya ninguna traba a las decisiones políticas, aunque ello no redundase necesariamente en el beneficio de la institución militar ni en la eficacia de las Fuerzas Armadas.

En fin, como diría el propio Serra años después, así como en la Ley Orgánica de 1980 “no quedaba lugar para el poder civil, ningún papel para el gobierno”, lo que no era cierto, la Ley Orgánica de 1984 “colocaba al poder militar por debajo del civil”. O, en otras palabras, esta disposición resolvió el problema del control civil sobre las Fuerzas Armadas españolas, en opinión de la cúpula del PSOE.

Serra fue también el artífice de los cambios en la cúpula militar que tuvieron lugar en 1986 y 1989. “Renovamos tres veces al mando del Ejército, y el ministro seguía siendo el mismo. Eso produjo una evidencia de estabilidad que fue muy útil”, rememoraba Serra, sin ninguna vergüenza.

Serra fue especialmente hábil a la hora de combinar la política de la zanahoria —revisión del sistema retributivo del personal militar— y la del palo —reducción del número de oficiales—. Así, en junio de 1984, el gobierno socialista revisó el sistema retributivo del personal militar, puesto que las retribuciones totales suponían un cierto agravio comparativo especialmente en los niveles superiores con las correspondientes a las de los funcionarios de la Administración Civil del Estado, considerando situaciones análogas de preparación, responsabilidad y dedicación. De esta suerte, el gobierno aumentó las retribuciones en unos porcentajes que oscilaban entre el 15,5 por 100 para los sargentos y el 33,2 por 100 para los tenientes generales o almirantes, de forma que las retribuciones de los segundos pasaban a ser 2,57 veces superiores a las de los primeros. Naturalmente, el generalato estaba contento.

Mientras unos se enriquecían y se inauguraba la época de las "Puertas Giratorias" para el generalato el Ejército afrontaba sus primeras misiones internacionales y se aprestaba a la profesionalización
Mientras unos se enriquecían y se inauguraba la época de las “Puertas Giratorias” para el generalato el Ejército afrontaba sus primeras misiones internacionales y se aprestaba a la profesionalización. Autor: José Luis Rodrigo Ruiperez

El gobierno estableció también una nueva situación administrativa para absorber los excedentes originados por el reajuste de las plantillas: la de la Reserva Transitoria, que mantenía las retribuciones y otorgaba la posibilidad de un ascenso a los que se acogieran voluntariamente a ella, a modo de la antigua ley de Azaña. Narcís Serra, quien afirmaba que la Reserva Transitoria había tenido una favorable acogida, decía que el presupuesto se iba en gastos de personal en detrimento de “la inversión en equipo y de la modernización de métodos”. Hoy sigue siendo igual.

Todo ello, sin embargo, no hubiera sido posible sin la colaboración de los mismos militares, especialmente los señalados: Gutiérrez Mellado, Liberal, Veguillas, Alonso Manglano, Fernández Campo,..etc, pero también hubo una generación de oficiales superiores, oportunistas, y poco escrupulosos que se prepararon para tomar el relevo, que habían ayudado a los anteriores, y que serían ahora los generales dispuestos a seguir diciendo que sí a todo, en su propio beneficio, y en cierto modo, a garantizar que no había vuelta atrás, y que la labor de Gutiérrez Mellado permanecía, confundiendo la identidad apolítica de lo militar con el servilismo hacia una clara orientación política que hacía apología de las libertades, de la transparencia, y de la democracia, pero que en el fondo no admitía otra ideología que no fuera la suya. La generación de generales que tomaría el relevo tras la “dictadura socialista” no iba a ser leal ni con la institución militar, ni con sus subordinados, ni con el poder constituido, y solo buscaría su permanencia en los cargos. Claro está que la alternativa de poder que sucedió al PSOE en 1996, tampoco fue leal con las Fuerzas Armadas.

El resultado final de todas estas intrigas fue un hecho inédito en la historia contemporánea de España: la desaparición del Ejército, y por ende de las Fuerzas Armadas, como un actor más en la política de España, y su conversión de manera definitiva en un gran mudo. Un mudo que ha pasado de tener cierto papel en nuestro país, a estar sometido al poder político a un nivel probablemente superior a la de cualquier nación de nuestro entorno, en el mundo occidental.

 


 

Notas

[1] El Tribunal Militar Central, en un auto de 3 de abril de 1995, decidió archivar las diligencias abiertas por la venta de 21.872 litros de combustible del surtidor del arsenal a la Empresa Nacional Bazán, a un precio de 65 pesetas el litro, lo que totaliza 1.421.680 pesetas. El auto del Tribunal estimaba que estos hechos no eran delictivos, “si bien es cierto que ha de tacharse de irregular tanto la concesión de dichos suministros [de gasóleo] en la forma en que se practicaron y llevaron a efecto, como el destino dado a las cantidades abonadas en pago por la factoría de la Empresa Nacional Bazán”. Los fondos obtenidos de estas ventas eran ingresados en una caja B, expresamente prohibida por una orden de 13 de enero de 1983 del entonces ministro Narcís Serra. Según el auto del tribunal, cuando Romero Caramelo tuvo noticia de la existencia de este fondo extrapresupuestario no procedió a regularizarlo, ingresando el remanente de dinero al Tesoro, sino que lo mantuvo hasta el final de su mandato. Se da la circunstancia de que el entonces ministro de Defensa, Julián García Vargas, tuvo que acudir al Congreso el 20 de junio de 1991, mientras se estaban produciendo estas irregularidades, para informar sobre otras anteriores también en el mismo arsenal gaditano.

[2] En 1976, siendo miembro de los servicios de inteligencia, participó en dos reuniones trascendentales con Felipe González y Alfonso Guerra. Llevaba el encargo de Adolfo Suárez de “tender puentes”. No podía sospechar que 18 años después, aquel joven sevillano que se hacía llamar Isidoro, le nombraría jefe del Ejército. EL PAIS, Miguel González, 29/9/1998

[3] El Plan Norte (Nueva Organización del Ejército de Tierra) supuso una revolución sin precedentes en la organización y despliegue del Ejército; así como una importantísima reducción, que llevó al cierre de numerosos cuarteles, a la supresión de muchas unidades y al traslado de otras. Además de pretender adaptarse al nuevo panorama internacional, en realidad pretendía hacer frente a la falta de personal, derivada del acortamiento de la mili y de la caída de la natalidad, y al continuo recorte de los presupuestos. Acabó siendo una reforma puramente cosmética, de reducción, sin contenido.

[4] Tanto el General José Faura, como el General Juan María Peñaranda tenían una relación muy especial con el PSOE. Ambos están considerados como los ángeles de la guarda del PSOE. Personalmente, acompañaron a  Felipe González al Congreso del PSOE, en  Suresnes, en 1974, para facilitar su salida y regreso a España, cuando eran capitanes, destinados en el SECED. Más tarde, obtuvieron su recompensa cuando el PSOE alcanzó el poder, llegando a los más altos puestos de la milicia, si cabe. Ambos accedieron al generalato, y José Faura Martín llegó hasta la cima del escalafón, teniente general y jefe del Estado Mayor del Ejército, en 1994, con Felipe González como presidente del Gobierno. Conocí tanto a Faura como a Peñaranda con bastante profundidad.

[5] Diario de Sesiones del Congreso de los Diputados, núm.171,27/9/1995, Declaraciones del ministro de Defensa, Sr Suárez Pertierra: “…el Teniente General Manglano continúa como asesor del Ministerio de Defensa. Nunca ha sido asesor del Ministro de Defensa. Continúa trabajando en los grupos de planeamiento de la defensa militar, a través de la Dirección General de Política de Defensa. Aprovecho la oportunidad para decirle a S. S. que no es una situación única y excepcional, sino una situación en la que se encuentran destinados en la reserva muchos oficiales generales de los ejércitos” Nunca Manglano había trabajado antes en el planeamiento militar, era obvio que era una artimaña.

[6] El Gobierno socialista, en una de sus últimas decisiones antes del relevo, en 1996, acordó  la destitución del general Félix Miranda, de 61 años, nombrado. Formalmente, el Consejo de Ministros “aceptó la dimisión” presentada por el general, con motivo de su pase a la reserva. En realidad, dicha dimisión le fue solicitada por el ministro Suárez Pertierra. EL PAIS,  Miguel González, 9/3/1996

[7] Jesús del Olmo también estuvo implicado en las negociaciones ocultas del caso Banesto, en nombre de Felipe González. LA RAZÓN, 13/07/2004

[8] Expuesto en la conferencia que Narcís Serra pronunció en el St. Antony’s College de la Universidad de Oxford el 31 de enero de 1986, a la que asistí personalmente, como ya he citado.

 

Acerca de Antonio J. Candil Muñoz 33 Articles
Coronel en la Reserva. Diplomado de Estado Mayor y Diplomado de la Escuela de Guerra del Ejército italiano. Diplomado en Alta Dirección de Empresas por parte del IESE (Universidad de Navarra). Ha sido representante de España en la UEO, y ha estado destinado en Gran Bretaña, Bélgica, Italia y Estados Unidos. Autor del libro "La Aviación Militar en el Siglo XXI".

27 Comments

  1. Don Fran, una vez más gracias por leerme. No se trata de no dejar títere con cabeza y creo ser justo, y admito las virtudes cuando las hubo. Lo narrado en este capítulo son hechos, hechos acaecidos que cualquiera puede comprobar. Ahí están las hemerotecas y los archivos.
    Me habla Ud del final…..el final para mí, que es lo que relato en mi libro estuvo en 2007, cuando asqueado ya, decidí irme voluntariamente. Pero me da la impresión de que aquí no hay final, y que la saga sigue y sigue, porque a ninguna de las partes implicadas le interesa que acabe. Quizás todo acabe si llega a producirse una nueva batalla de Guadalete o una nueva invasion francesa o de quién sea. Mientras tanto no creo que nada cambie. A lo sumo habrá arreglos cosméticos. No veo otra cosa.

    • Don Antonio suena mejor que Don Fran…..la verdad sus artículos han sido una sorpresa desagradable para mi…..cuando digo desagradable me refiero a que me hacen ver otra realidad bastante triste y que desconocía por ejemplo la figura de Gutiérrez Mellado la cual tenía idealizada o de la situación Fuerzas Armadas…..¿en su opinión que 10 cosas debería hacer un gobierno o ministro Defensa para cambiar la situación actual? habla usted de su libro perdone pero solo puedo encontrar en internet Aviación Militar Siglo XXI ¿a cual se refiere y donde podría encontrarlo? un saludo y enhorabuena una vez mas

      • Gracias Fran, lo del Don era solo una respuesta a como te has dirigido a mi. Me puedes llamar Antonio, por supuesto. Tony es como me llama mi familia y mis amigos sajones, sean americanos o británicos, y reconozco que suena algo cursi. Me dices que lo que cuento ha sido desagradable para ti, en cuanto te habías forjado otra opinión de lo militar. Puedes suponer lo desagradable que ha sido para mí, que dedique mi vida a ello, ir descubriendo lo que cuento, y vivirlo. No te puedes hacer idea de lo que fue para el conjunto de mi promoción, y para mí especialmente, ir viendo los abusos y despotismo de los sucesivos jefes del Ejército, salvo contadas excepciones. Gutiérrez Mellado fue una gran decepción; hoy, mirando atrás, veo que fue un gran bellaco, del estilo de los Bellido Dolfos o Godoy, por mucho que se le haya ensalzado. Y nosotros, Fran, queríamos creer en el. Créeme que el lema de Todo por la Patria no lo cultivaban.
        Cuando hablo de mi libro, me refiero a estos capítulos, que no son sino parte de un libro algo más amplio donde trato todo lo militar, tras la muerte de Franco hasta nuestros días, y analizo todos los aspectos. En estas entregas solo hablo del generalato, y mas precisamente de la cúpula militar, pero estoy escribiendo sobre la oficialidad y la vocación militar. Todos, en diferente medida, tenemos nuestra parte de responsabilidad en como han ido evolucionando las cosas, incluido yo mismo. Hay cosas que debimos hacer de forma diferente. Seguiremos hablando. Un abrazo.

  2. Si la clase polìtica de aquella al menos tenìa una cierta “preparaciòn” y algunos estaban más o menos “leìdos”, ¿què nos quedarà con esta nueva generaciòn que desde que salieron de la Universidad (algunos incluso dentro de la misma ya militaban en partidos polìticos), no han hecho nada productivo y su visiòn de España, la defensa nacional, etc… es cuanto menos discutible.Tiene un pase que metidos en plena crisis econòmica haya recortes, pero que no sepan lo que necesita, lo que se quiere y còmo conseguirlo acerca de la defensa nacional, que no se sepa administrar los recursos pùblicos, ya clama al cielo.Y más preocupante es esa cùpula militar obediente y poco profesional.¿Tendràn todos esos jòvenes oficiales formados en misiones en el extranjero, curtidos en mil maniobras y ejercicios con militares de otros paìses, el valor de poner pie en pared y decir “ya basta”?.

  3. No creo. Ya lo ha dicho no hace mucho el actual JEME, General Domínguez Buj: “las Fuerzas Armadas no garantizan nada”. Y creo que tiene razón, porque ya, cómo ha dicho un afamado historiador, las Fuerzas Armadas no garantizan ni siquiera la frontera Sur.

  4. Fran,
    El libro al que me refiero está aún por publicar y estoy trabajando en el. En cuanto a las cosas a cambiar, esas 10 aunque quizás sean más, hablaremos sobre ellas en el último capítulo, aunque te reconozco que nunca fue mi propósito dar recomendaciones de cómo hacer las cosas. Solo pretendía exponer mi memoria histórica individual para beneficio de los verdaderos historiadores que un día se decidan a hacer una historia moderna del ejército español.
    Un abrazo

  5. Hacia falta que alguien contara estos capítulos olvidados y oscuros de nuestro pasado, en el fondo solo son parte la inmolación que como Estado, nación , patria y sociedad estamos viviendo. Y no solo desde la transición hoy denostada, sino desde mucho más atrás, incluyendo la dictadura franquista, el fallido experimento republicano y el desastre del 98 que fue un punto de inflexión para rodar cuesta abajo.
    Hoy la total falta de valores , el desastre territorial y sus reyezuelos , la desigualdad ,la desinformación por sobreinformación manipulada como nunca se ha dado en la historia nos acerca más al desastre. ¿Qué podemos pedirles a las FAS si no dejan de ser parte de la sociedad y se nutren de sus mismos errores y fallos?

    Muy buen trabajo.

    Saludos

    • Efectivamente mi amigo,
      Las fuerzas armadas no son sino una parte más de la sociedad, y salen de ella, con las mismas virtudes y defectos. Hoy la sociedad española está muy enferma -el mundo occidental entero está enfermo, diría yo-, y las fuerzas armadas españolas están igualmente enfermas y aquejadas de idénticos males. No se les puede pedir que sean mejores, cuando sus componentes ven las arbitrariedades diarias que se cometen. Y de aquello de “Roma, ten cuidado con la ira de tus legiones”, olvidémonos; ya la clase política se ha ocupado de que sean unas Fuerzas Armadas incapacitadas para casi todo aquello que pueda sonar a bélico. Y por eso se han eliminado de aquellos sitios donde su presencia pueda ser contestada, y por eso su cabeza es elegida de entre aquellos que prueban ser más incapaces y más dúctiles.

      • Así es tristemente, y no solo en las FAS , han hecho exactamente igual en las FCSE , politizando a sus mandos, bueno simplemente comprándolos con excelentes sueldos, dietas ,productividades y prebendas, eximiéndoles de responsabilidades algunas.
        Además de esa cita , hay otra más mancillada aún, “la milicia es una religión…..”
        Hasta que la pasta entro por la ventana.

        Y mejor no digamos de la justicia, educación , etc ….

        Qué lastima, mientras tanto nos bombardean una y otra vez con Trump, para hacernos olvidar que aquí son un simples mamarrachos ladrones.

        saludos

  6. Trump ha pronunciado ayer ante el Congreso uno de los mejores discursos presidenciales de la historia de los Estados Unidos, ah! Y aunque no sea este el foro adecuado del aumento anunciado de 54 mil millones en el presupuesto de defensa, os quiero aclarar que ya Obama había previsto un incremento de 35 mil millones, o sea que Trump en realidad ha aumentado 19 mil millones. Lo que ahí se dice esta bastante adulterado, y eso de cumplir lo del 2% en 2025 suena a tomadura de pelo. Un abrazo a todos.

  7. EEUU necesita un enorme presupuesto de defensa, dicen que equivalente a la mitad del planeta. Es lógico son los únicos con interes globales, capaces y con voluntad de intervenir. Mantener entre otras cosas 11 portaviones nucleares no es calderilla.

    Pero tienen unas FAS desproporcionadas en muchos aspectos. Que el ARMY no sea capaz de completar 30 brigadas , con un millon total de componentes entre sus tres ramas ,activo, guardia nacional y reserva, solo da a entender que hay mucha, mucha grasa en ese ejercito.

    Al final con Trump paso lo del cuento de que viene el lobo, pero lo mismo sorprende pese a toda la retorica pijiprogre en su contra y la manipulación por sobreinformación de los tiempos actuales.

    saludos

  8. Pues estoy deseando saber cuàles son esas propuestas de “cambio” que propone D. Antonio Candil, por una vez podrìa leer a un verdadero experto que podrà estar equivocado o no en sus opiniones, pero cuya profesionalidad y rigor no pongo en duda.
    A pesar de que èste no sea el foro adecuado, creo que una discusiòn argumentada (del tema que sea), siempre es bienvenida.Del Presidente Trump se llevan diciendo muchas tonterìas.Es cierto que es un bocazas y que muchas de sus polìticas traeràn más problemas que otra cosa, pero ni es un inexperto advenedizo, ni un tonto.El expresidente Obama llegò a la presidencia con 47 años y llevaba 12 como senador y congresista, por no hablar de muchos polìticos españoles que ya desde su etapa de universitarios militan en partidos polìticos.Salvo casos honrosos nuestra clase polìtica adolece de experiencia vital y profesional; no saben lo que crear una empresa, pagar una nòmina, crear algo en definitiva…unos mediocres vamos.Y si por casualidad apareciera uno, ya se encargarà la cùpula del partido de quitarlo de enmedio.Sin una visiòn clara de Estado y de lo que le interesa de verdad a los individuos que forman lo que ellos llaman “sociedad”, ¿què se puede esperar?.

  9. El tema de Trump es complicado, en efecto. Nos sorprendió a todos. Yo vivo aquí, en USA y veo el panorama en directo. En efecto Trump no es ningún tonto y dice cosas que mucha gente
    piensa. El tema de aniquilar el ISIS, palabras textuales, creo que es algo que toda la humanidad decente considera. El problema es cómo hacerlo. USA apenas tiene desempleo, un 4 o un 5%, pero crear más empleo y mejorar la productividad, es deseable. Y ojo! La Bolsa está en alza desde que llegó. Poner un freno a la inmigración ilegal y acabar con los carteles de la droga es más que deseable, es una necesidad. De nuevo, cómo hacerlo bien es la cuestión. Pero si, no es un político, es un hombre de empresa y está acometiendo la gestión de Estado como si fuera una empresa. Veremos cómo resulta. Quizás acabe siendo un modelo a exportar. En España, y en otros países europeos, dirigen el Estado gente mediocre y sin experiencia de crear nada, como dice Alejandro, pero el problema de USA es que cualquier cosa que aquí se haga tiene repercusiones mundiales. Hay que ser prudente.

  10. Es cierto en ESPAÑA hemos tenido a Patxi Lopez, a Pepiño Blanco, Bibiana Aido, Leire Pajin, etc de muchos ministros sin estudios ni preparación niñatos de partido en lugar de hombres de estado……….pero en la actualidad nuestros gobernantes podrán hacerlo bien o mal, pero no le podemos criticar el curriculum. Perdonar pero en Política soy muy poco neutral no volveré hablar política en esta pagina después por no ser la temática de la misma

    Presidente: Derecho y Registrador de la propiedad mas joven España a los 24 años
    Vicepresidenta: Abogada del Estado con 27 años profesora universidad Carlos III
    Ministro Hacienda: Doctorado ciencias económicas y cátedra Hacienda Publica
    Ministro Economia: Licenciado Ciencias Economicas y Empresariales miembro del Cuerpo Superior de tecnicos Empresariales del Estado
    Ministra de Defensa: Abogada del Estado
    Ministro Exteriores: Derecho y Carrera diplomatica
    Ministra Agricultura: Ingeniera Agronoma licenciada derecho master en Union Europea y Economía Agraria
    Ministro Educacion Cultura y portavoz: Letrado de las Cortes generales
    Ministra de Empleo: Licenciada en Derecho y Ciencias Económicas y Empresariales
    Ministro Energia y Turismo: Tecnico Comercial y Economista del Estado
    Ministro de Fomento: Ingeniero de caminos canales y Puertos
    Ministro de Justicia: Derecho-Cuerpo superior de administraciones civiles del Estado
    Ministra Sanidad: Derecho-especialidad Derecho Urbanistico y administraciones publicas
    Ministro Interior: Magistrado-Juez decano de Sevilla

  11. No se trata de títulos universitarios, masters realizados u oposiciones aprobadas ( o regaladas),casi todos los políticos son fichados en las universidades por las juventudes de los partidos. Raro es el que ejerce, casi todos carrera dentro del partido y lealtad al mismo por supuesto y ante todo y cero experiencia en la vida real.

    Si hubiera más políticos con carreras de ciencias y experiencia en sus sectores que de letras otro mundo seria posible. 🙂

    Para mi,de los que he conocido y pese a bastantes asuntos oscuros, el mejor ministro de interior , fue un electricista-sindicalista sin carrera universitaria.

    saludos

  12. Bueno las Oposiciones de abogado del estado-registrador de la propiedad-letrado de las cortes-etc no creo regalen mucho……pero bueno cada uno tiene sus ideas como es normal…..hay noticias nuevas sobre las fragatas F110 si es posible me gustaría se comentasen un saludo a todos

  13. Fran,
    No es por criticar todo lo que se haga en defensa y yo no soy marino aunque en mi familia hay marinos. Pero a mí la saga está de las F100, F110,…me parece agotadora. Prácticamente cada dos legislaturas se aborda un nuevo programa de F100 y pico…y me pregunto: las necesita verdaderamente la Armada? O es por darle trabajo a Navantia y quizás, vender una o dos por ahí a Tailandia o Noruega o Australia? Lo pregunto sinceramente, porque yo creo que quizás sería más urgente para la Armada ver que hace con los Harrier y si adquiere o no el F-35. O no? Las F100 son barcos muy nuevos aún que yo creo que deben dar todavía más juego. Y también estaría bien tener algunos submarinos que funcionen.

  14. Creo que si es necesaria una nueva serie de fragatas, por pura necesidad, las F-80 comienzas a entrar en su última etapa de vida. La duda sería si con otra serie de F-100 , las nuevas F-110 o incluso algún tipo de corbeta , más ligeras pero más numerosas, sin caer en el error de los LCS americanos.

    Me parece más cuestionable la aviación naval y si España, su geopolítica ,sus necesidades y sus posibilidades presupuestarias podrán mantenerla.

    El tema submarino nos va a pillar bastante en bragas , dado el semi fracaso del S80 y la obsolescencia de los S-70.

    saludos

  15. Toni y six8 parece ser hay noticias sobre las caracteristicas de las F110……..yo desde mi escasos conocimientos siempre me he preguntado si no hubiera bastado ampliar el numero de las F100 (F106,F107,F108,F109) sobre un modelo probado conocido y exitoso, (instalarle a todas un sonar remolcado para lucha submarina que tienen reserva de espacio y peso) que iniciar un nuevo proyecto y con el ahorro que esto puede producir ampliar numero de submarinos, otro BPE “Felipe VI”, y apostar por el F35B…….pero solo es la opinión de un aficionado, y encima de Jaén (nuestro océano es el pantano del tranco)

  16. La misiòn principal de las F-100 es la protecciòn antiaèrea.Yo antes que desarrollar una plataforma enteramente nueva, aprovechaba la base de las F-100, y harìa una serie para misiones antisubmarinas o de superficie, o incluso ambas a la vez, un concepto parecido a la antigua Clase Descubierta conocidas en la “empresa” como “hormigas atòmicas”.
    En otro post de esta misma pàgina dije que da la sensaciòn de que Navantia y el Gobierno esan esperando a ver si Australia toma una decisiòn con su plan SEA5000 para aprovechar el tiròn y ya que se las fabricamos a los australianos, nos metemos en el programa.Tambièn Colombia con su programa PES està buscando un socio industrial y Navantia està ahí…esperemos acontecimientos.

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