Los herederos de Franco (VI) – Al Partido Popular no le interesa la defensa nacional

Los herederos de Franco (VI) - Al Partido Popular no le interesa la defensa nacional

El gobierno del Partido Popular tras las elecciones de 1996.
El gobierno del Partido Popular tras las elecciones de 1996. Fuente: El Mundo.

 

“El pueblo que no se siente ante sí mismo deshonrado por la incompetencia de su organismo guerrero es que se halla profundamente enfermo e incapaz de agarrarse al planeta”

José Ortega y Gasset, 1922

 

En 1996 el Ejército de Tierra español, y en general las Fuerzas Armadas, estaban enfermos y eran incapaces para resolver su propia crisis, remontar y salir de ella, y atender a las misiones que les encomendaba la propia Constitución de 1978. Era el resultado de 14 años de Felipismo, y ya no solo toda España había cambiado, como prometió Alfonso Guerra, sino que las Fuerzas Armadas eran irreconocibles también. La llegada al poder del Partido Popular –la Derecha-, supuso un estado de buena esperanza innegable, y el sentimiento generalizado de los militares era, que por fin se enderezarían algunas cosas.

No solo nada se enderezó, sino que se continuó –de hecho-, la labor del PSOE y se sentaron las líneas generales de lo que luego, sin mucho problema, habría de continuar Zapatero. Otra cosa es que la economía mejorase, y la situación social también, e incluso la imagen  internacional de España, pero la defensa se ignoró y se descuidó. Fue la gran decepción y el gran engaño, y muchos fueron los militares de graduación que perdieron definitivamente su fe y creencia en la política –y en los políticos-, cuando no se sintieron traicionados. En aquellos días aún recuerdo como un amigo, sin ninguna relación con el estamento militar, me refirió haber oído decir, por descuido, al propio José María Aznar en el club social de La Moraleja, que a él la defensa no le importaba nada. Desde luego que no le importaba nada.

Yo mismo me encontraba en ese grupo de militares que creíamos que las cosas iban a cambiar. Desde 1993 –y sin menoscabo de mi posición como teniente coronel en el Estado Mayor de la Defensa-, vine colaborando, con el PP, a petición de ellos mismos, asesorando en temas de defensa al portavoz Santiago López Valdivielso, en el Parlamento, de forma que mi asesoramiento llegó a ser casi regular, y a Javier Rúperez también en algún momento. Llegamos incluso a organizar un seminario en FAES para estudiar los servicios de inteligencia, y ver qué convenía hacer en caso de que se ganaran las elecciones. E igualmente, y presidido por Rupérez, celebramos otro seminario en la Fundación Conrad Adenauer, sobre la industria de defensa. Todo ello, con conocimiento del JEMAD, Teniente General Rodrigo, pero convirtiéndome naturalmente en objetivo de los lacayos del General Alonso Manglano, muy interesados en saber hacia dónde caminaba el PP, y en lo que yo pudiera decirles. La vigilancia a que me sometía el CESID llegó hasta la interceptación de teléfonos, seguimientos, etc.., hasta que un día el General Alonso Manglano llegó a hablar personalmente, incluso con el Teniente General Rodrigo para advertirle que uno de sus oficiales –yo, claro-, ¡oh, gran peligro! mantenía contactos con el Partido Popular; fue el propio Teniente General Rodrigo quien me contó la situación, no pudiendo evitar cierta satisfacción al relatarme que le contestó a Manglano que no solo lo sabía, sino que lo había autorizado personalmente, ya que lo consideraba conveniente al objeto de que en el PP conocieran mejor la situación militar. Era obvio que Manglano, ya muy desprestigiado, no contaba demasiado; diez años antes esa situación me habría costado cara.

Santiago López Valdivielso
Santiago López Valdivielso. Fuente: Última Hora.

Mi “relación personal” con Alonso Manglano venía ya de antiguo, ya que desde mi época en Londres, había tenido especialmente algún “encuentro” poco amistoso con este personaje, que voy a relatar. A principios de 1990, de forma ocasional, descubrí que se habían cargado a mi despacho en la Embajada, varias facturas de hotel, y viajes en avión correspondientes a cierta dama que, supuestamente por cuenta del Teniente General Alonso Manglano, había venido a Londres a hacer ciertas gestiones para el Ministerio de Defensa, y que yo no había visto nunca. Mi sorpresa fue mayúscula, y tras despachar el asunto con el embajador, rechacé los citados cargos, y procedí a redactar una nota informativa dirigida al ministro de Defensa, todavía Narcís Serra, y también escribí una carta personal dirigida a Alonso Manglano, en la que le informaba de mi sorpresa, de mi descubrimiento, y de que me había visto obligado a informar de ello… (La dama en cuestión, era una de las muchas que pasaban por su despacho. Naturalmente supe su nombre, pero he decidido olvidarlo. Manglano, en aquella época, presumía de “haber tenido un affair” con Carmen Diez de Rivera, la que fuera hija ilegítima de Serrano Suñer, y colaboradora de Adolfo Suárez, y por cierto, tía de la actual secretaria general del CNI, Beatriz Méndez Vigo. Una mujer guapísima y espectacular; yo creo que Manglano se lo había inventado).

No obstante, unos meses más tarde, ya con un nuevo embajador, fui “premiado” con un cambio de destino, y fui trasladado a Bruselas, a nuestra Embajada allí, y con responsabilidades en ámbito OTAN, y también acreditado diplomáticamente en Luxemburgo. Y fue en Bruselas, donde una mañana del mes de enero de 1991, se me hizo saber que Diario 16 informaba en uno de sus artículos internacionales que yo desde Londres “había informado directamente al presidente Felipe González de que podía estar tranquilo, ya que nunca habría guerra en el Golfo ya que Saddam Hussein se retiraría de Kuwait en el último momento”. Diario 16 añadía, además, que yo “ejercía una considerable influencia en el General Alonso Manglano, y que ello había motivado que el presidente González tuviera mucha confianza en mí, y por eso la participación militar española en la Guerra del Golfo tuvo tan escaso nivel, y que ahora estaba destinado en Bruselas”. Rocambolesco, inaudito, e increíble, a la par que totalmente falso. Yo nunca había hablado con ningún periodista de Diario 16, nunca había enviado informes ni sobre Irak, ni sobre Kuwait, ni sobre Saddam Hussein, y menos al presidente González. Tuve una llamada del Ministerio de Defensa, y se me dijo que no me preocupase, que sabían bien que era una “desinformación” por parte de la empresa, y que probablemente alguien mal intencionado había vertido esa falsedad a la prensa. Aparentemente el ministro Serra estaba incluso contento con la noticia porque desviaba la atención en otra dirección. Francamente, me quedé muy sorprendido y no supe cómo reaccionar, porque solamente podía sospechar cosas, pero no tenía pruebas ni indicios de nada, y descarté por completo hablar con Diario 16.

Acerca de Antonio J. Candil Muñoz 48 Articles
Coronel en la Reserva. Diplomado de Estado Mayor y Diplomado de la Escuela de Guerra del Ejército italiano. Diplomado en Alta Dirección de Empresas por parte del IESE (Universidad de Navarra). Ha sido representante de España en la UEO, y ha estado destinado en Gran Bretaña, Bélgica, Italia y Estados Unidos. Autor del libro "La Aviación Militar en el Siglo XXI".

6 Comments

  1. Hacía tiempo que no oía “submarinos ” y “torpedos” políticos en el seno de un gobierno entrante. Es curioso porque el PP cae una y otra vez, hasta ahora no han cambiado la cúpula de las FCSE nombradas por ZP.
    Luego nos extrañamos de filtraciones, y discordias.

    Valdivielso, habría sido seguramente un gran ministro de defensa, la Gestión en la Guardia Civil, pese a la crisis ha sido casi la mejor de la democracia.

    saludos

  2. A los coletazos de la crisis que subo tras los actos del 92, las últimas devaluaciones de la peseta y una tasa de paro del 24 % . En la Guardia Civil, todos los gastos operativos y de mantenimiento reducidos al mínimo, incluidos carburantes, material de oficina, renovación y mantenimiento vehículos y un largo etc. Se daban los folios contados y se retiraban y precintaban las cajas de fusibles de los vehículos para no mantener los motores encendidos, se suspendian todo tipo de desplazamientos y ejercicios, y se buscaba como fuese hacer lo imposible con menos que nada.

    Con la llegada de este director y un par de años mas la cosa mejoro ostensiblemente, con inversiones en lo más deteriorado y lejos de las faraónicas obras de su ladrón predecesor.
    De hecho este director general es recordado por la mayoría de agentes como un bue director sino el mejor. Por contra los oficiales y oficiales generales en particular estos últimos es como nombrarles la bicha, ha sido el ÚNICO que los mantenía a raya .
    http://www.elconfidencialdigital.com/politica/Generales-Guardia-Benemerita-Santiago-Valdivielso_0_780521946.html

    saludos

  3. Yo tengo buen recuerdo de Valdivielso. Creo que era una buena persona y honrado. Su decisión de no involucrarse más en la política avala lo que digo.
    Lo previsto era que el hubiera sido designado Secretario de Estado de Defensa y Arias-Salgado, ministro. Entre Manglano, Felipe González y el emérito monarca, forzaron a que fuera el ministro Eduardo Serra, y con el vino también entonces, como secretario de Estado, Pedro Morenes.
    Valdivielso me quiso llevar a la Guardia Civil, pero yo ahí ya no quise aceptar. El Jefe del Ejército siguió siendo Faura.

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