Amenazas globales ubicuas en España

Amenazas globales ubicuas en España

En el mundo en el que vivimos los riesgos son ubicuos y como consecuencia, requieren de una planificación mucho mayor
En el mundo en el que vivimos los riesgos son ubicuos y como consecuencia, requieren de una planificación mucho mayor.

Según la Real Academia de la Lengua Española (RAE), el término ‘ubicuo’ va ligado a la facultad divina de estar en todas partes a la vez, y aplicado a lo humano se acepta como virtud personal de movilidad constante, o no estar quieto en parte alguna.  Dado que las Amenazas Globales aquí tratadas se deben a la materialización de los riesgos existentes – se entiende por riesgo la posibilidad de causar un daño y por amenaza la probabilidad de que un riesgo se haga realidad -, que están en todas las partes del planeta de manera simultánea, o se mueven continuamente de un punto a otro, a los efectos del presente artículo podemos calificar como ‘ubicuos’; aquellos riesgos que se materializan en amenazas globales externas, p.e. una disrupción bancaria internacional (Bolsa de New York, Honkong, etc.), o un corte abrupto de circuitos satelitales (GPS, TV, Comunicaciones, etc.), o de transporte (bloqueo del canal de Suéz, etc.), entre otros, con independencia de su origen. España solo puede mitigar actuando en su territorio y con sus propios medios.

 

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Entre las amenazas globales externas de carácter ubicuo que se derivan de riesgos concretos en España, y sus plazas de soberanía, con diversa probabilidad de materialización cabe citar el Calentamiento Global derivado del Cambio Climático, la Contaminación Marina causada por los flujos de residuos plásticos, industriales, urbanos, agrícolas, y navieros, además de la Contaminación de Cursos de Agua dulce y Acuíferos terrestres. La causa de estas amenazas proviene del incremento exponencial de la población humana (1.850 millones afinales del XIX frente a 7.000 millones en el presente), gracias al imparable avance industrial desde finales del siglo XIX y el incesante consumo de materias primas, lo que lleva asociada otra mayor; el Agotamiento de las Reservas Naturales del Planeta Tierra. Los paisajes devastados por la extracción minera también eran conocidos en la Europa del siglo XIX, y lo que se desprende de dicho conocimiento es que la capacidad real del planeta Tierra, para materializar los sueños de la Humanidad, resulta finita.

Voluntarios limpiando "chapapote" en las costas gallegas tras la catástrofe del Prestige
Voluntarios limpiando “chapapote” en las costas gallegas tras la catástrofe del Prestige. Fuente: El Dinamo.

Por otra parte, la más destacada disciplina en asumir la finitud del planeta que habitamos es la Geoestrategia. Desde su nacimiento tuvo en cuenta la limitación y distribución geográfica de los recursos naturales,  objeto de la codicia imperial e impulsora de sus planes de conquista. No así los creyentes en el progreso técnico-científico, grandes detractores de cualquier mención a los confinamientos impuestos por los límites planetarios. Pero no solo son finitos los recursos del planeta, también lo es su capacidad para reciclar los residuos procedentes de su explotación. Y esta limitación del reciclaje natural de los residuos de las acciones humanas también debe ser tenida en cuenta por la Geoestrategia, pues forma parte de las Amenazas Globales. Lo que sigue puede ser considerado un somero buceo sobre tan profunda transición académica.

 

 

Perfil de los riesgos globales ubicuos en España

Sobre la dependencia energética de España respecto de los combustibles fósiles, con el 40% de las importaciones provenientes de Argelia, es bien conocida, así como su previsible agotamiento a medio plazo, por lo que añadir los riesgos globales ‘ubicuos’ sobre esta enorme vulnerabilidad de España significa compartir con Argelia los que afectan igualmente al Norte África.

Por ser el sector pesquero español uno de los principales del mundo en volumen de capturas, como en el consumo de la mayor variedad de especies marinas, el riesgo de agotamiento de los caladeros resulta especialmente dañino para el futuro de las familias que viven directamente del mar y de la comercialización internacional de los productos derivados. Los consumidores, a su vez, padecerían una insufrible escasez alimentaria.

El agotamiento de los caladeros puede suponer un desastre para España del que no somos conscientes
El agotamiento de los caladeros puede suponer un desastre para España del que no somos conscientes. Fuente: Novapolis.

Respecto del Calentamiento Global experimentado en los glaciares terrestres cuyo descenso causa, paso a paso, la subida del nivel del mar, el sector turístico español resulta especialmente afectado en las zonas costeras. El litoral español, sea peninsular o isleño,  constituye el mayor atractivo para los millones de visitantes foráneos que acuden a sus playas año tras año. Grande es el riesgo que corre la extensión y calidad de las instalaciones turísticas españolas frente a una constante subida del mar, con su acompañamiento de galernas invernales más destructivas año tras año.

La Dependencia Tecnológica cada vez más visible, en intensidad y extensión, de sistemas de gestión global de  servicios, como el transporte, las comunicaciones, la distribución de electricidad, la banca y el comercio, también aporta un plus de riesgos ubicuos. La tan de moda ‘ciberseguridad’ es solo una llamada de atención para afrontar tal clase de amenazas, aunque de nada sirve contra la variedad de residuos de cohetes espaciales, satélites artificiales fuera de uso, campos de meteoritos erráticos, y fallos de control de constelaciones artificiales tipo GPS, que pueden colisionar entre sí.  España quedaría afectada por una disrupción severa de tales servicios satelitales, sea en el corto, medio, o largo plazo. La combinación de las amenazas globales arriba señaladas, o una desafortunada e imprevisible coincidencia de errores al tratar de controlar una ‘situación de crisis’ provocada por alguna de ellas, deriva de una fuente considerable de riesgos ‘ubicuos’.

A España le afecta la ubicuidad de las amenazas procedentes de los riesgos que implican tanto la existencia de Arsenales de Armas Atómicas como el despliegue de Plataformas de Misiles Atómicos en océanos y bases terrestres, así como las Centrales Nucleares y los Depósitos de Residuos Radiactivos, no solamente como país perteneciente a la OTAN, sino también por la presencia de centrales nucleares en su territorio. Hace ya tiempo que la Geoestrategia dejó de ocuparse de un ‘impensable’ conflicto nuclear entre aquéllas potencias y/o sus respectivos aliados, y se dan a olvido posibles efectos de ‘ubicuidad’ sobre España tan diferentes como una conflagración atómica en Nepal, o en África Central, p.e.  La Cruz Roja Internacional ya declaró en 2013 que no existe capacidad alguna para prestar asistencia en caso de una conflagración nuclear, a lo que se añade la percepción de que dado el caso, ninguna de las potencias atómicas daría el primer paso para reconocer su autoría, ni menos aún apelar al Derecho Internacional para afrontar semejante crisis. Cada nación deberá afrontar por sus propios medios las partes que le afecten en esas circunstancias, España entre ellas.

Ubicación de las principales instalaciones con actividad radiactiva en España
Ubicación de las principales instalaciones con actividad radiactiva en España. Fuente: Gaspar 94

También se consideran riesgos clasificables como ubicuos la extrema vulnerabilidad de ciertas zonas de nuestro planeta que dan lugar a las amenazas arriba mencionadas. En España ya estamos bajo la presión de Migraciones Masivas desde África y Oriente Medio, debido a conflictos violentos, agudizados por la sequía, en torno a determinados cursos de agua en Siria, Mesopotamia y el Sahel. A los enclaves norteafricanos de Ceuta y Melilla, además de Canarias y las costas peninsulares en torno al Estrecho de Gibraltar, arriban cada día centenares de refugiados en condiciones de extrema necesidad, supervivientes de un viaje donde algunos dejan su vida. Tanto la vigilancia y el control de ese tráfico  vergonzoso, como los servicios de auxilio y acogida requeridos por sus víctimas, exigen recursos hospitalarios, asistenciales, y administrativos cada vez más gravosos para el erario público español. No obstante, la capacidad estimada de España para compensar su caída poblacional,  bastaría para incorporar hasta 10 millones de emigrantes.

 

 

La estructura española de seguridad

Mediante la Ley Orgánica de Seguridad Nacional, aprobada en 2015 dentro del marco de la Estrategia de Seguridad Nacional 2013, se define la estructura institucional que aborda las Amenazas Globales. El principal objetivo de esta ley es definir la Seguridad Nacional como un nuevo campo de actuación público que agrupará y coordinará toda la política relacionada con los objetivos, recursos y políticas ya existentes en materia de seguridad. En sus 12 páginas aborda la necesidad de una ‘Cultura de Defensa’, o de ‘Seguridad Nacional’, que implique a la ciudadanía, también mencionada como ‘Sociedad Civil’.

Los ámbitos de especial interés para la Seguridad Nacional son “aquellos que requieren una atención específica por resultar básicos para preservar los derechos y libertades, así como el bienestar de los ciudadanos, y para garantizar el suministro de los servicios y recursos esenciales”. Entre ellos menciona “ciberseguridad, seguridad económica y financiera, seguridad marítima, seguridad del espacio aéreo y ultraterrestre, seguridad energética, seguridad sanitaria y preservación del medio ambiente”. Constituye, por tanto, el marco legal de referencia para afrontar los riesgos ubicuos que pueden llegar a ser Amenazas Globales.

El Informe Anual de Seguridad Nacional de 2016, que constituye la tercera entrega desde su primera edición en 2013, sobrepasa las 150 páginas recogiendo los diversos progresos obtenidos en la materialización de las actuaciones ordenadas por la Ley Orgánica de Seguridad Nacional. Son mencionadas  en el citado Informe varias de las amenazas arriba descritas, si bien conviene señalar aquéllas que todavía permanecen ausentes: a) Ante la Dependencia Energética, no se menciona la Transición Energética hacia energías autóctonas renovables; b) No se menciona el Cambio Climático, ni el papel de la actual Oficina de Cambio Climático en la posible estrategia a seguir; c) No se trata la Dependencia Tecnológica como amenaza; d) No se trata la Amenaza Nuclear como generadora de riesgos; e) No se articula una ‘Cultura de Seguridad’ en la ‘Sociedad Civil’; f) No se definen Índices de Control de Riesgos para evaluar la Estrategia de Seguridad Nacional.

Asumiendo que la Ley Orgánica de Seguridad Nacional de 2015 es el instrumento que debe  regular el proceso de maduración de la Nueva Estrategia de Seguridad Nacional prevista para 2018, pueden señalarse algunos conceptos dignos de consideración para afrontar los riesgos globales ubicuos. El primer paso, y más básico, sería distinguir entre el concepto de MITIGACIÓN  de los riesgos ubicuos que afectan a España, y el de ADAPTACIÓN  a las Amenazas Globales derivadas de aquéllos.   Por ejemplo, mitigar la Dependencia Energética implica la promulgación de una Ley de Transición Energética, en consonancia con la Ley de Cambio Climático actualmente en gestación. Respecto de las medidas de adaptación, resulta decisivo impulsar el concepto de ‘RESILIENCIA’ aludido en la Estrategia de Seguridad Nacional.  La inclusión de un apartado diseñando la estrategia de comunicación de sus contenidos sería muy oportuna.

En España aún vamos por detrás de otros estados en cuanto a la preparación de la sociedad civil ante ciertos riesgos
En España aún vamos por detrás de otros estados en cuanto a la preparación de la sociedad civil ante ciertos riesgos. Fuente: CCAA de Castilla-La Mancha

Además, el mantenimiento de la capacidad de operar incluso durante la fase de recuperación, merecería figurar como una propiedad esencial de la ‘Resiliencia’. Al abordar el ‘Sistema’ de Seguridad Nacional’ y las crisis, o ‘perturbaciones’, derivadas de la Amenazas Globales Ubicuas, viene como de molde señalar la necesidad de una ‘Red Nacional de Resiliencia’ entre las herramientas que deben añadirse a dicho sistema.  Esta Red Nacional de Resiliencia sería el objeto a conseguir con la ‘Cultura de Seguridad’ todavía por crear desde la promulgación en 2015 de la Ley Orgánica de Seguridad Nacional.

Como en otras muchas cosas relativas a seguridad nacional, ha  sido Israel uno de los primeros estados en decidirse por la creación de una ‘Red de Resiliencia Civil’ para materializar la ‘Cultura de Seguridad’ que no terminaba de cuajar en los sectores privados y organizaciones cívicas. Poco hay que inventar por parte española para poner al día la estructura nacional de seguridad, tan solo imitar al más avanzado con oportunidad e inteligencia.

 

 

Conclusión

Mucho es lo que la Geoestrategia ha venido aportando a lo largo de la Historia sobre el acceso a los limitados recursos del planeta Tierra, y las oportunidades para que la lucha por su control no llegase al exterminio de la especie humana. Toca incluir en tal disciplina el pensamiento que se debe ocupar de las consecuencias que tiene para la especie humana las amenazas causadas por los residuos continentales, oceánicos, y atmosféricos, provenientes de la masiva explotación de los recursos, y que el planeta no puede mitigar de manera natural.

A modo de práctica sencilla de la transición del pensamiento estratégico hacia los nuevos desafíos, quedan sucintamente descritos las Riesgos Ubicuos de los que se derivan las Amenazas Globales que presionan sobre España. El cambio de énfasis puesto en el concepto de  ‘resiliencia’ frente al más abstracto de ‘seguridad’ es, posiblemente, la modesta aportación de este artículo.

 

Madrid, 8 de marzo de 2017

 

                                         Delfín Mariño Espiñeira

                                                                     De la Tertulia de Pensamiento Estratégico

 

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