El EMAD publica el Concepto de Empleo de las Fuerzas Armadas

El EMAD publica el Concepto de Empleo de las Fuerzas Armadas

El EMAD publica el Concepto de Empleo de las Fuerzas Armadas
El EMAD publica el Concepto de Empleo de las Fuerzas Armadas. Fuente: EMAD.

El Estado Mayor de la Defensa ha desclasificado, por primera vez y en aras de la transparencia, el documento sobre el planeamiento y la estrategia militar conocido como el Concepto de Empleo de las Fuerzas Armadas.

A lo largo de esta semana, el Jefe del Estado Mayor de la Defensa (JEMAD), almirante general Fernando García Sánchez, ha presentado el documento a las Comisiones de Defensa del Congreso y el Senado y a los medios de comunicación social.

El JEMAD les ha explicado que el nuevo proceso de planeamiento cumple tres objetivos principales: integra las necesidades operativas de forma clara y tangencial, incorpora el marco financiero e integra también a las tres autoridades implicadas en el planeamiento: Secretario de Estado de Defensa, Subsecretario y el propio JEMAD.

El CEFAS establece el marco de actuación, la forma en que llevarán a cabo sus misiones y las características generales que deben tener las fuerzas militares en operaciones. Asimismo, pone las bases para un proceso de planeamiento de la defensa que propicie su diseño apropiado, practicable y aceptable. Hasta aquí, la noticia y lo que el EMAD ha publicado en su web.

Tras leer el documento, no podemos sino estar de acuerdo en la necesidad de hacer público el mismo, algo de lo que debemos congratularnos.

Respecto al documento en sí, tenemos ciertas pegas. Si bien los capítulos 2 y 3 son intachables y hacen un perfecto resumen de los condicionantes estratégicos españoles, al menos en lo referente al ámbito militar que es a lo que se ciñe éste “Concepto de Empleo de las Fuerzas Armadas” y del entorno operativo en el que deberán moverse nuestras FAS -un resumen en éste caso un tanto vago-, a partir de ahí ya nos genera mayores dudas.

En primer lugar, en el Capítulo 4, referido a los Escenarios Generales de Empleo de las FAS, no se hace ninguna referencia al artículo 155 de la Constitución, pasándose de puntillas sobre un tema tan controvertido. No entramos aquí a valorar si las FAS son un medio adecuado para bregar con un problema como la secesión, pero desde luego, dado que tienen mandato constitucional, se echa de menos alguna referencia, aunque sea de pasada.

Del mismo modo, en el epígrafe 4.2, al hablar de la seguridad en el exterior, se dice lo siguiente:

“También debe contemplarse la actuación de nuestras FAS para la defensa de intereses exclusivamente nacionales”.

Es un tanto vergonzante, ya que si bien se entiende la idea de fondo y es lógico pensar que por nuestros propios medios dado el gasto en defensa, apenas podemos intervenir motu proprio, lo cierto es que aunque solo sea un mensaje un tanto vacío, cualquier Fuerza Armada debe contemplar esa posibilidad en primer lugar y no de pasada. Quizá es más realista el modo en el que se ha plasmado en el texto, renunciando prácticamente a hacer de las FAS una herramienta de política exterior que responda exclusivamente a criterios de interés nacional y desde luego ésta idea está más acorde con la orientación que han ido manteniendo los sucesivos Gobiernos de España, pero se debe aspirar a otra cosa.

El Capítulo 5 es también intachable sobre el papel. Por desgracia, por muy claro que nuestras Fuerzas Armadas tengan estas ideas y estas líneas de acción estratégicas, no da la impresión de que el poder político tenga la misma claridad de ideas, aunque ésto no afecta al texto que es, en lo esencial, correcto.

El Capítulo 6 merecería un texto íntegro, dedicado a echar por tierra la posibilidad real de que, con los medios de que disponemos, la Fuerzas Conjunta que en el documento se plasma se convierta en una realidad. Es quizá, junto con el Capítulo 7, dedicado al factor humano, el punto en donde más chirría este Concepto de Empleo de las Fuerzas Armadas. Como objetivos, son sin duda loables, como realidad, discutibles. Por ejemplo, cuando habla de la Fuerza Terrestre y dice:

“Su estructura versátil y equilibrada en capacidades, basadas en unidades polivalentes, les permite estar en disposición de hacer frente a la amenaza con prontitud en todo el espectro del conflicto. En el ámbito interno, son idóneas para ser empleadas en apoyo a las FCSE para la lucha contra el terrorismo, la protección de instalaciones, contra la proliferación de armas de destrucción masiva o la asistencia en casos de catástrofes y emergencias.”

nos suena sin duda más a palmadita en la espalda y a autocomplacencia que a realidad, en vista de los numerosos problemas materiales y humanos que acechan a las FAS, por no hablar de los organizativos, cuando aun las nuevas BOP están en pañales. Algo similar se podría decir, aunque la situación no sea tan dramática, respecto a la Fuerza Aérea y la Armada.

Eso sí, cabe aquí reconocer lo adecuado de incluir, prácticamente como una rama más de las FAS, la Fuerza Ciberdefens que, como todos sabemos, a cada día que pase irá ganando en importancia y para la cual no debemos escatimar ni medios ni esfuerzos.

En éste capítulo nos ha parecido también muy adecuado, por realista, es epígrafe 6.4 dedicado al “Esfuerzo Exigible”. Es posible que ahora mismo las FAS, en un momento difícil por los recortes presupuestarios arrastrados durante estos años, no puedan dar perfecto cumplimiento a todo lo exigido en dicho apartado. Se puede hablar aquí de la situación, por ejemplo, de la flotilla de submarinos o de la necesidad de contar con más escoltas, aviones de reconocimiento, etcétera. No obstante, es justo reconocer que, incluso a pesar de todos los problemas, nuestras FAS están demostrando un nivel de operatividad sin precedentes cumpliento con esas Misiones Permanentes (NFC-1) a la vez que participan en misiones internacionales de todo tipo (NFC-3) y no descuidan los otros escenarios, como cuando la UME realiza tareas de asistencia ante catástrofes como inundaciones, por poner un ejemplo.

El último capítulo (Capítulo 7), dedicado al personal, es sin duda el más criticable, pues marca una serie de objetivos que más parecen los de un programa electoral -que todos sabemos que nadie cumple- que por grandilocuentes e imprecisos, se quedarán sin duda en el papel sin llegar nunca a concretarse en medidas concretas.

En resumen, el Concepto de Empleo de las Fuerzas Armadas que el EMAD ha presentado en las últimas horas es un documento necesario y en muchos casos adecuado, pero ciertamente mejorable. Por fortuna, el simple hecho de haberlo sacado a la luz nos permite comenzar un debate sobre él que es más necesario que nunca y eso es muy de agradecer.

 

Acerca de Christian D. Villanueva López 219 Articles

Fundador y Director de Ejércitos – Revista Digital de Armamento, Política de Defensa y Fuerzas Armadas. Ha sido también fundador de la revista Ejércitos del Mundo y ha trabajado y colaborado en diferentes medios relacionados con la Defensa como War Heat Internacional, Defensa o Historia de la Guerra, entre otros, tras abandonar las Fuerzas Armadas en 2009.

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