Entrevista a Luis Delgado Bañón

Entrevista a Luis Delgado Bañón

Luis Delgado Bañón
Luis Delgado Bañón

En las últimas semanas estamos teniendo la buena fortuna de ser recibidos por personas especiales; pintores, escritores, militares, representantes de la industria… Hay personajes por los que, no obstante, uno siempre siente cierta debilidad, como es el caso de Luis Delgado Bañón quien, tras dedicar buena parte de su vida a la Armada Española y una vez pasado a situación de retiro, se ha dedicado a ilustrar a generaciones enteras de españoles acerca de la historia de ésta. Lo ha hecho, además, de la mejor manera, escribiendo “Una Saga Marinera Española”, conjunto de novelas llenas de personajes y hechos rigurosamente documentados, pero que a la vez es sencillas de leer y que cuentan con unos personajes -Gigante y sus descendientes-, que nos llegan al corazón desde la primera página de “La galera Santa Bárbara”, el primero de sus, por ahora, más de veinticinco volúmenes.

Como siempre, antes de pasar a las preguntas, queremos agradecer una vez más a Luis Delgado Bañón la calidez de su acogida y el cariño demostrado. Gracias.

 

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¿Quién es Luis Delgado Bañón?

Nacido en Murcia en 1946, alcancé el empleo de capitán de navío de la Armada. En la actualidad me encuentro retirado. El último destino desempeñado fue el de Director del Museo Naval de Cartagena durante trece años. Además de mi ocupación profesional, desde muy joven he sentido una fuerte atracción por la Literatura. A lo largo de los últimos cincuenta años he publicado más de cuarenta novelas y una treintena de ensayos y artículos de investigación histórica naval. Dentro de la narrativa debo destacar mi colección de novela histórica naval, “Una Saga Marinera Española”, donde intento exponer de forma amena y divertida, pero con el máximo rigor histórico, la historia de la Armada desde mediados del siglo XVIII, su momento de mayor esplendor naval, hasta la Guerra Civil de 1936.

 

¿De dónde nace la idea de escribir una Saga Marinera Española?

Por casualidad cuando la editorial con la que entonces trabajaba, me encargó una novela juvenil, ligera y divertida, sobre algún naufragio acaecido en la Armada. Con gran facilidad escribí “Aventuras y desventuras de un galeote”, que dio paso al primer volumen de la Saga, “La galera Santa Bárbara”. Como había disfrutado mucho con dicha composición, comencé una siguiente obra en la persona del hijo del galeote, momento en el que comprendí la posibilidad de construir una larga colección y la planifiqué con cierto detalle en sus cincuenta ejemplares previstos.

 

A estas alturas vamos ya por el vigésimo octavo volumen, que tiene en preparación.

En estos días escribo el vigésimo noveno volumen de la Saga, en el que abordo la Guerra de África.

 

¿Hasta dónde cree que podrá llegar? ¿Hay algún final a la vista?

El plan diseñado para la colección contempla cincuenta volúmenes, acabando con tres dedicados a la Guerra Civil de 1936-39. El final previsto tiene lugar en el combate de Cabo Palos, con el hundimiento del crucero Baleares.

 

¿Para cuándo el próximo lanzamiento?

El próximo mes de abril se publicará el volumen vigésimo octavo, dedicado a la Anexión y Guerra de Santo Domingo. En él también aparecerá la operación de castigo a México en alianza con Francia y Gran Bretaña.

 

Gigante y sus descendientes son ya personajes familiares para todos los amantes de la novela histórica. ¿Cuál es el origen del personaje?

Como he expuesto anteriormente, el primer Gigante era el desgraciado galeote que aparece en el volumen inicial de la serie. Su hijo, también apodado Gigante, consigue sentar plaza en la Real Compañía de Guardiamarinas y, a partir de ese momento, la Familia Leñanza me ofrece personajes suficientes para que sean empleados como hilo conductor de toda la serie.

 

¿Qué porcentaje de sus novelas es ficción y qué porcentaje realidad?

Desde un principio, me tracé el plan para que un 50% de la obra presentara hechos históricos vividos en directo por mis personajes, un 25% de hechos históricos narrados por ellos, y un 25% de hechos puramente novelescos, que ofrecen el condimento imprescindible en toda obra para hacerla amena y atractiva al lector.

 

¿Se puede aprender Historia leyendo novela histórica?

En mi opinión, es necesaria. Las obras de Historia pura son poco atractivas para el lector en general. La mejor forma de que el público acceda al conocimiento de nuestros principales hechos históricos es a través de la novela histórica, amena y atractiva. Creo que la falta de estas obras ha sido y es la asignatura pendiente en el ámbito cultural de las Fuerzas Armadas.

 

Tradicionalmente, nuestra Armada ha sido una de las principales víctimas de la propaganda inglesa, que la ha menospreciado y ocultado en muchas ocasiones nuestras brillantes victorias. ¿Cree que sus libros han contribuido a poner a cada cual en su lugar?

Esa es, sin duda, una de mis principales intenciones. La novela histórica marítima se encuentra dominada por autores británicos, a los que considero novelistas amenos, pero con el tremendo déficit de su escaso rigor histórico y marinero. Y ahí aparecen opiniones y narraciones en los que nuestra Armada y sus hombres no quedan a la altura merecida.

 

¿Cree que nuestra propia Historia es más conocida en el exterior que en el propio país?
De forma pareja. En España nuestra historia general es desconocida por un elevadísimo porcentaje de la población. Y en el caso particular de la historia de la Armada, dicho porcentaje se eleva a niveles escandalosos.

 

La comparación con las novelas de Aubrey y Maturin es casi obligada así que, aunque siento preguntarlo, ¿qué es lo que hace única a su Saga Marinera Española?

Lo que diferencia a mi Saga Marinera de la serie de O´Bryan y otras muchas británicas es la exigencia de rigor histórico que me impongo. Ya he mencionado que dicho rigor importa muy poco a los autores británicos, que inventan sin rubor mandos, nombres de buques y desarrollo de combates, al tiempo que llevan a cabo maniobras de buques en la mar imposibles de realizar.

 

Decíamos antes que España nunca ha sabido dar a su Historia Naval el lustre que merece. ¿Ha cambiado la percepción que los españoles tenemos de nuestra actual Armada Española?

Espero que haya cambiado, al menos para los que han leído algún volumen de mi colección.

 

Siendo vasco y de Pasajes quien hace las preguntas, hay una cuestión inevitable: ¿Se ha recuperado definitivamente la memoria de Blas de Lezo?

Si no se ha recuperado definitivamente, se han dado pasos importantes, tanto en Colombia como en España. Pero las acciones de recuperación de los méritos de Blas de Lezo deberían extenderse a otros muchos personajes desconocidos, que llevaron a cabo actos de extraordinario heroísmo y de relevante importancia para nuestra historia.

 

Nuestros marinos siempre han recibido una formación que iba mucho más allá de la simple navegación, destacando personajes como Cosme Damián Churruca o Jorge Juan. ¿Sigue nuestra Armada alumbrando este tipo de hombres?

No es comparable la formación que hoy en día recibe un aspirante a oficial de la Armada, con la que se recibía en el siglo XVIII. Entonces se pretendía conseguir oficiales ilustrados, posiblemente en demasiadas ramas del conocimiento, siguiendo el método francés. Tal situación restaba posiblemente una mayor dedicación a la mar y su guerra específica, sistema que seguían los británicos.

 

Gibraltar. Ha hablado largo y tendido sobre ello en alguna de sus obras. Nosotros mismos hemos preguntado a nuestros lectores y la opinión mayoritaria pasa por recuperar la plaza, sorprendentemente (aunque no estamos de acuerdo) por la fuerza. ¿Atisba una solución?

He escrito mucho sobre la historia vivida en Gibraltar durante estos tres siglos de lo que, en una de mis obras, califico en su título como de “desidia, humillación y vergüenza”. No creo que en el día de hoy sea posible recurrir a la fuerza, desde luego. Sin embargo, si sería posible exigir el cumplimiento de lo estipulado en el artículo X de los Tratados de Utrecht o, al menos, no facilitar su permanente incumplimiento. No olvidemos que dicho artículo, gracias al cual dicha plaza española pasó a denominarse, por parte británica, como Ciudad y Guarnición de Gibraltar en el Reino de España, es lo único que permite legalmente la situación actual. Por desgracia, han sido muchos los Gobiernos españoles que han cedido derechos sin ninguna contraprestación.

 

Pasando ya a temas más actuales, si cabe, nos gustaría preguntarle acerca del estado de nuestra Armada: ¿Cree que es la adecuada para llevar a cabo las misiones que tiene asignadas?

Con toda sinceridad, apartado de las noticias diarias referentes a nuestro estado y posibilidades, no me considero capacitado para responder a esa pregunta con un mínimo conocimiento.

 

Si de usted dependiese: ¿Qué capacidades mejoraría teniendo en cuenta el cambiante escenario internacional?

De forma general, puedo decir que nuestras capacidades deberían ser las suficientes para cumplir con nuestra obligación en cuanto a la defensa propia, así como el cumplimiento de nuestros compromisos con organismos internacionales.

 

Le rogamos que se moje, ya que acabamos de preguntar esto mismo a nuestros lectores: ¿Necesita la Armada Española un segundo Buque de Proyección Estratégica?

Aunque no me encuentre al día, todos sabemos que disponer de una sola unidad de cualquier tipo, reduce su eficacia en el tiempo. Todo buque necesita un adecuado periodo para su mantenimiento, así como llevar a cabo ajustes o reparaciones de sus sistemas que puedan surgir. Y si en esos momentos no se dispone de una segunda unidad, es fácil deducir nuestra disminución de posibilidades.

 

Usted tiene una larga experiencia en el ámbito museístico, siendo actualmente miembro electo del Real Patronato del Museo Naval de Cartagena. ¿Cuál es la situación de nuestros museos militares?

Por fortuna, ha mejorado bastante en los últimos veinte años, aunque todavía el esfuerzo económico que se aplica a la Cultura Naval sea muy escaso. La situación de crisis no ha ayudado, pero también debemos reconocer que no existe mucha conciencia de lo normalmente denominado como “Cultura de la Defensa”.

 

¿Se puede o se debe hacer más?

Es mucho lo que se puede hacer. Las posibilidades museísticas de la Armada son extraordinarias, si se le ofrece la debida importancia. Y de forma prioritaria en mi opinión, deberíamos conseguir una mayor autofinanciación, para lo que sería necesario derribar algunas barreras legales que lo impiden.

 

Acerca de Christian D. Villanueva López 184 Articles
Fundador y Director de Ejércitos – Revista Digital de Armamento, Política de Defensa y Fuerzas Armadas. Ha sido también fundador de la revista Ejércitos del Mundo y ha escrito y trabajado en diferentes medios relacionados con la Defensa como War Heat Internacional, Defensa o Historia de la Guerra, tras abandonar las Fuerzas Armadas en 2009.

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