Las desconocidas Alas Volantes

Las desconocidas Alas Volantes

El bombardero “B2” y el caza “F117” son claros sucesores de las alas volantes desarrolladas en los años 30 y 40.
El bombardero “B2” y el caza “F117” son claros sucesores de las alas volantes desarrolladas en los años 30 y 40.

Tras el éxito cosechado por el bombardero furtivo Northrop Grumman B2, se pusieron de moda las denominadas alas volantes, como si se tratara de un ingenio de nuevo diseño. Nada más lejos de la realidad, como veremos seguidamente, aunque también es cierto que el secreto que ha rodeado siempre a estos aparatos no ha permitido su conocimiento público. De hecho, los ufólogos más prestigiosos afirman que muchos de los avistamientos OVNIS de las últimas décadas (algunos se remontan hasta la Segunda Guerra Mundial) han sido provocados por este tipo de aviones.

Sin lugar a dudas, los principales proyectos de alas volantes, que veremos a lo largo de este trabajo, fueron los desarrollados en Estados Unidos y Alemania, aunque los soviéticos también realizaron algunos programas menos conocidos. Finalmente, tras numerosas pruebas con prototipos experimentales, culminaron en el bombardero estratégico más avanzado tecnológicamente de la historia, el B2 Spirit, y, también en gran medida, si bien no es un ala volante pura, en el caza F117 Nighthawk. Además, en los últimos años, están apareciendo numerosos ingenios, especialmente en el campo de los modernos UAV o vehículos aéreos no tripulados, por lo que cabe suponer que, en el futuro, su uso será generalizado[1]. Es más, si incluimos los aviones con alas en delta la lista de aeronaves sucesoras de las alas volantes sería casi interminable.

 

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Los proyectos de “Northrop”

Para la mayoría de expertos en la materia, el diseñador norteamericano John K. Northrop, más conocido como Jack Northrop,  fue el padre de las alas volantes, que comenzó a estudiar en los años 20[2]. Así, a finales de esa década, en 1929, tuvo listo el denominado X-216H o Avión 1929 que disponía de una pequeña cola sujetada por dos finos largueros, a pesar de lo cual es considerada un ala volante. Era pilotada por un sólo hombre y propulsada por un motor Menasco de 90 cv con la hélice montada delante o detrás del ala. Aunque los resultados fueron prometedores, los problemas presupuestarios pusieron fin a su desarrollo.

A lo largo de los años 30, Northrop efectuó todo tipo de experimentos con modelos a escala, buscando fórmulas para conseguir la necesaria estabilidad horizontal y direccional, tan difícil de lograr sin emplear cola. Por fin, el 3 de julio de 1940, el prototipo experimental N-1M realizó su vuelo inaugural, pasando a la historia como la primera ala volante propulsada capaz de volar con éxito, aunque los alemanes ya estaban probando diversos prototipos desde unos años antes. Tripulada por un solo hombre, pesaba 1.769 kg, medía 5,46×11,80×1,50 metros (longitud x envergadura x altura) y tenía una superficie alar de 27,9 m2. Gracias a sus dos motores Lycoming O-145 de 65 cv, instalados completamente dentro del ala, era capaz de lograr los 322 km/h siendo su autonomía de 483 km. Posteriormente, las puntas de las alas se doblaron 35º hacia abajo y los motores fueron sustituidos por otros Franklin de 125 cv.

El “avión 1929” o “X-216H” fue el primer diseño de “Northrop”, con la hélice delante o detrás del ala.
El “avión 1929” o “X-216H” fue el primer diseño de “Northrop”, con la hélice delante o detrás del ala.

A finales de 1941, Northrop firmó un contrato con la USAF para desarrollar el bombardero pesado B-35[3], que contemplaba la construcción de un modelo a 1/3 de escala para la realización de pruebas. En 1943, el número de ejemplares fue ampliado en otros tres más, designados definitivamente N-9M1/2/A/B. Para rebajar peso, fueron construidos parcialmente de madera, con la sección central del fuselaje de tubos de acero. Inicialmente propulsados por dos motores Menasco C6S-4 de 275 cv, el modelo B recibió dos Franklin XO-540-7 de 260 cv, sustituidos más tarde por otros de 400.

El N-9M1 voló por primera vez el 27 de diciembre de 1942, presentando desde el principio numerosos problemas mecánicos. Después de 45 vuelos con una duración total de 22,5 horas, se estrelló en mayo del año siguiente a unas doce millas de la Base Aérea de Muroc, causando la muerte del piloto. Tras abandonarse el programa, todos los modelos fueron destruidos excepto el B que se restauró en 1982. Desde entonces, ha participado regularmente en exhibiciones aéreas, en una de las cuales, en 2006, sufrió daños de consideración al incendiarse uno de los motores. Sus características más destacadas son: Tripulación, 1 (en el B se acopló un segundo asiento detrás del piloto); dimensiones, 5,40×18,30×2 m; superficie alar, 45,50 m2; peso máximo, 2.869 kg (3.092 en el B); velocidad máxima, 415 km/h; y autonomía, 805 km.

El “N-1M” de 1940 fue la primera ala volante propulsada de la historia capaz de volar con éxito. En la foto, la versión final con las puntas de las alas dobladas.
El “N-1M” de 1940 fue la primera ala volante propulsada de la historia capaz de volar con éxito. En la foto, la versión final con las puntas de las alas dobladas.

Paralelamente al desarrollo de los modelos a escala, a principios de 1942 comenzó la construcción de dos prototipos de XB-35, que sufrió grandes retrasos por diferentes problemas de ingeniería, finalmente solucionados, aunque fueron declarados obsoletos antes de efectuar su primer vuelo, el 25 de junio de 1946[4]. En septiembre de 1942, fue encargada una preserie de 13 ejemplares de pruebas de la versión mejorada YB-35 y, a mediados del año siguiente, 200 aviones de serie B-35B. Pero, a pesar de los esfuerzos realizados por el equipo de diseño, cuando terminó la Segunda Guerra Mundial los aviones aún no estaban plenamente desarrollados por lo que finalmente fue retirada la orden de fabricación de los bombarderos, si bien continuaron los estudios a menor ritmo, al tiempo que se decidió introducir algunas mejoras en los prototipos construidos[5].

Sólo llegó a volar el primero de los 13 YB-35 encargados, que fue sometido a pruebas durante un año aproximadamente, entre mayo de 1948 y el verano del año siguiente, siendo abandonado definitivamente al igual que el segundo ejemplar, que nunca llegó a terminarse. Otros dos fueron modificados a la variante YB-49, con ocho motores a reacción y cuatro estabilizadores verticales.  Aunque demostraron buenas cualidades de vuelo, terminaron ambos destruidos, uno estrellado en junio de 1948[6] y el otro, que había recibido mejoras en la instrumentación, durante un test de velocidad en pista, en marzo de 1950.

Acerca de Francisco Fernández Mateos 20 Articles

Coronel de Caballería (r), ha realizado labores de mando de Sección, Escuadrón, Grupo y de Regimiento, así como de administración (depósito de víveres), de plana mayor de Regimiento y enseñanza superior (Academia General Militar). Además, ha participado en diferentes programas de adquisición de materiales (radar Arine, soporte de lanzamisiles Milan para BMR, LMV lince, RG-31, VRC-105 Centauro, futuro VCR 8×8, etc), habiendo sido Jefe del Programa Pizarro Fase II / Centauro, entre 2007 y 2013.

Hasta el momento ha publicado más de 500 artículos, diferentes manuales militares, 14 revistas monográficas y perfiles de IDS, y 13 libros en formato papel y/o electrónico.

4 Comments

  1. Solo un saludo y un fuerte abrazo para mi amigo Paco Fernández Mateos,..Paco, un gran abrazo.
    Yo, al igual que Paco, también tengo corazón de aviador debajo del espíritu jinete.
    Paco, cuídate y cuenta cosas, que tú también sabes mucho, y es hora de que los españoles sepan la verdad de todo.

  2. Como anécdota os cuento que la primera vez que oí hablar de un Ala Volante fue en la película “La Guerra de Los Mundos” la que rodaron en 1953, se refirieron a él diciendo: “el Ala va lanzar una bomba atómica sobre los marcianos”.
    El Ala que salía en la película era un Northrop YB-49.

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