AK-47 Kalashnikov: de arma a icono

AK-47 Kalashnikov: de arma a icono

El AK-47, un arma mítica, fiable y asequible
El AK-47, un arma mítica, fiable y asequible. Fuente: Bussiness Insider.

AK-47, calibre 7,62 x 39mm y alrededor de cien millones de unidades manufacturadas, lo que supone la mayor producción de la historia para un único arma y le ha otorgado el curioso honor de pasar a formar parte del Libro Guinness de los Récords. Un arma mítica y, desgraciadamente, de espantosa actualidad.

A pesar de que Stalin consiguió éxito con su capitalismo de estado, determinados matices escapaban a él: la producción era efectiva (una Rusia que en diez años logra lo que Inglaterra en más de cien) pero no iba acompañada de formación. El Ejército Rojo, por ello y entre otros asuntos, presentaba dificultades con las desfasadas carabinas soviéticas siendo la Alemania nazi la primera en beneficiarse al respecto. La SKS (diseñada en 1945 por Sergei Gavrilovich Simonov) que utilizaba munición 7,62 x 39 M1943 (un cartucho de poder intermedio) después pasó a usarse en los fusiles de tipo AK. Uno de los mayores inconvenientes que presentaba era la posibilidad de producir slamfires sin control hasta que el cargador estuviese vacío, ello así por la percusión sin muelle con la que está diseñada: si la punta del percutor queda fuera del cerrojo, dicha arma, en manos de un soldado inexperto y poco diligente, podía provocar una masacre que empezaría por su propia persona. De hecho, así sucedió en numerosas ocasiones. A pesar de todo ello, se oye comentar a sus defensores que la SKS es un fusil de asalto, afirmación que no puede encontrarse más alejada de la realidad: ni puede seleccionarse en ella el modo de disparo (estando vetadas las ráfagas) ni cuenta con cargador extraíble si no fijo (con capacidad para diez cartuchos, los cuales han de introducirse de forma individual o con un peine). Entre otros motivos, pero principalmente por estos, la carabina soviética comenzó a quedar relevada al ámbito ceremonial y no a su distribución entre las milicias.

SKS de 1945
SKS de 1945. Fuente: Wikipedia.

Mijaíl Kaláshnikov (1919-2013), ingeniero militar, en 1941 fue destinado a la Leningrado de la época por el general Gueorgui Zhúkov para aplicar sus inventos dedicados a la mejora de los tanques, ello debido al alto interés que mostraba por las armas de fuego y los logros que poco a poco había ido consiguiendo en el campo. Fue en octubre del mencionado año, en la batalla de Briansk, cuando fue herido por una bomba en un brazo. Durante su convalecencia en el hospital reflexionó seriamente sobre las quejas anteriormente descritas en lo que respecta a la carabina soviética que sus compañeros le habían trasladado. De esta forma, con la autorización e interés de sus superiores, se decidió a crear un arma cuya principal peculiaridad sería la recarga de cartuchos, que utiliza la fuerza de los gases de combustión producidos por el disparo para facilitar la colocación de un nuevo cartucho en la recámara y expulsar el casquillo ya utilizado. Un lujo si lo que se busca es no perder el tiempo.

Mijaíl Kaláshnikov
Mijaíl Kaláshnikov. Fuente: RT

Nada más salir del hospital Mijaíl empezó a fabricar sus diseños hasta que fue trasladado al Instituto de Aviación de Moscú para trabajar con más recursos debido al interés que sus superiores mostraron al respecto.

De esta manera y durante la Guerra Fría, la Unión Soviética consideró que lo mejor era proporcionar estos fusiles a diestro y siniestro, sin ningún tipo de mesura, a sus aliados, pues, además de ser tan efectivos, era increíblemente barato fabricarlos. Incluso los guerrilleros del Viet Cong llegaron a combatir con ellos contra los americanos, que… ¡también los portaban!

Una imagen que siempre estará asociada al AK-47: La de los niños soldado de los conflictos en el tercer mundo
Una imagen que siempre estará asociada al AK-47: La de los niños soldado de los conflictos en el tercer mundo. Fuente: Akfiles.com

Resulta curioso la asociación mental que se ha hecho del arma objeto de análisis.

En Occidente el Kalashnikov se asocia a la insurgencia o al terrorismo, ello así debido al reparto masivo que la Unión Soviética realizó de los mismos a países en guerra con el capitalismo (Siria, Irán…), los cuales tras la caída del comunismo se han distribuido por todo el mundo de la mano de grupos terroristas como Al-Qaeda o las FARC. Occidente relaciona el kalashnikov con los enemigos. No obstante, no sucede igualmente en el resto del mundo, más bien todo lo contrario. Podría decirse que, en el Tercer Mundo, el AK-47 se asocia a la revolución, a la lucha por la liberación nacional, a la pelea contra el imperialismo y el colonialismo (escribía Arturo Pérez-Reverte que “el kalashnikov era alzar un desafío y una bandera. Arma de los pobres y oprimidos quedó como el símbolo del mundo que puedo ser y no fue”). Tanto así que el kalashnikov aparece en la bandera y escudo nacional de Mozambique, pues gracias a él este país logró su independencia. Aparece también en el escudo de Zimbabue y en el de Timor Oriental desde 2.007 así como en la bandera de chií Hezbolá, el escudo de Ansaru y el escudo de la Guardia Revolucionaria de Irán.

Escudo de armas de Zimbabwe... con su AK-47.
Escudo de armas de Zimbabwe… con su AK-47. Fuente: Wikimedia.

Por desgracia, la imagen que la mayoría tenemos en mente del kalashnikov es la de Osama Bin Laden cada vez que aparecía en los medios de comunicación, rodeado de este tipo de fusiles que disparan seiscientas veces por minutos o portando uno él mismo en su refugio de Tora Bora (complejísima red de túneles y obra de la ingeniería allá donde las haya). Curiosamente, y según algunos informes, fue EE.UU. quien entregó al fundador de Al-Qaeda su primer AK-47 para luchar contra los soviéticos en Afganistán.

Bin Laden buscaba “cierta exposición a los medios” (como recuerda Atwa, fotógrafo palestino expresamente invitado por él a su “agujero”) y no lo consiguió sólo con su persona y con su mensaje si no con el arma en cuestión. Y no sólo fue él. Sadam Husein ya aparecía portándola y se ha popularizado hasta el punto de dejarse ver en manos de la mafia marsellesa para amedrentar a sus rivales o en posesión de raperos de Los Ángeles paseando su violencia en las portadas de sus discos.

El blasón del característico cargador curvo ha vuelto a la actualidad, principalmente, por haberse convertido en el artefacto preferido de los yihadistas en sus acciones terroristas por Europa, aunque han abandonado el original AK-47 para pasar a utilizar los últimos modelos como son el AK-74 o el AK-107. Auténticas máquinas de matar que emplearon en las masacres de Charlie Hebdó y Bataclan, curiosamente “retiradas del arsenal militar” en su momento por ser consideradas inservibles. Sin embargo, el grupo terrorista supo reactivarlos, así como darles uso.

¿Por qué se declaran tan abiertamente fanáticos de estas armas? Para empezar, y dadas las acciones antes relatadas por las que apostó la antigua URRS, no es necesario traficar con ellas ni culpar a Schengen como responsable de todos los males del mundo como se apresuró en su momento a hacer el británico Nigel Farage… estos anhelados tesoros ya estaban en Europa. Ya se encargaron los rusos durante la Guerra Fría de que el continente no quedase desprovisto de ellos durante unas buenas décadas, su extraordinaria durabilidad es más que extraordinaria.

Acerca de Rafael Romero Vera-Guglieri 2 Articles
Rafael Romero Vera-Guglieri es Ingeniero de caminos, canales y puertos por la UGR. Master en Tecnología y Gestión del Agua por la UPC, actualmente está trabajando en el sector del agua mientras prepara las oposiciones para el Cuerpo de Ingenieros Politécnicos del Ejército de Tierra.

1 Comment

  1. Hay muy poco qué hablar de este arma. Cuando occidente o lo que quede de él se arme con fusiles de plasma o electromagnéticos, sus adversarios potenciales seguirán armados con el AK47 y su munición.

    Si su autor hubiera podido patentar el arma a su nombre como es cosumbre en occidente , ¿Sería más rico que Bill Gates?

    saludos

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