La falsa noticia de que la nueva espoleta W-76 es un arma desestabilizadora

La falsa noticia de que la nueva espoleta W-76 es un arma desestabilizadora

Misil Trident II D5.

 

La falsa noticia de que la nueva espoleta W-76 es un arma desestabilizadora

(que nos acerca a la guerra nuclear)

Estos últimos días y durante todo el mes de marzo, se han podido leer algunos análisis y artículos que llamaban la atención, con cierto alarmismo, sobre el asunto de la modernización de la espoleta de los misiles balísticos submarinos de EEUU. La nueva espoleta MC4700 de la cabeza nuclear W-76-1/Mk4A (desplegadas en los SLBM Trident II D5), según esos análisis, podría desestabilizar la situación estratégica entre Rusia y EEUU, ya que permitiría a los norteamericanos hacer un first strike con éxito contra el arsenal nuclear ruso al ser capaz, tras la modernización, de destruir los silos “endurecidos” de los ICBM rusos. En ese sentido, pudimos leer en El Confidencial “Una nueva pieza en los misiles de EEUU nos acerca (aún más) a la guerra nuclear”.

 

 

El artículo de Kristensen en el Bulletin sobre la W-76

El motivo por el que durante el mes de marzo proliferaran artículos sobre la modernización de la ojiva nuclear W-76, se debe a la publicación el 1 de marzo del artículo How US nuclear force modernization is undermining strategic stability: The burst-height compensating super-fuze, en el Bulletin of The Atomic Scientisc, firmado por tres conocidos autores (Kristensen, Postol y McKinzie), académicos del área del desarme y control de armamentos. No obstante, a mi entender, el análisis publicado en el Bulletin tiene algunos fallos graves y oculta datos que hacen parecer la modernización de la ojiva W-76 como mucho más peligrosa y desestabilizadora de lo que en realidad es. Pero en este epígrafe me limitaré a exponer lo que dice el artículo de Kristensen, que básicamente consiste en dos argumentos centrales.

1) Con la nueva espoleta, los misiles disparados desde los submarinos balísticos de EEUU tendrían una mucha mayor probabilidad de producir 10.000 psi (libras por pulgada cuadrada) de presión sobre un objetivo tras explosionar, lo que permitiría destruir los silos de misiles rusos “endurecidos”, ya que en el artículo consideran el caso de los silos de los ICBM pesados SS-18, que estarían “endurecidos” hasta los 10.000 psi.  Sin modernización, la probabilidad de conseguir 10.000 psi sobre un objetivo concreto sería solamente del 50%; pero tras la modernización la probabilidad se incrementaría hasta el 86% (ver la imagen siguiente).

Probabilidad de alcanzar 10.000 psi sobre un objetivo en función del CEP. Fuente: Bulletin of the Atomic Scientists.

El incremento de la probabilidad de alcanzar los 10.000 psi sobre un silo de SS-18, se logra haciendo explosionar en el aire las cabezas que fueran a pasar de largo del objetivo. La nueva espoleta MC4700, instalada en la W-76/Mk4A (con un poder explosivo de 100 kilotones), sería capaz de calcular durante la fase de descenso y reentrada, si la trayectoria que está siguiendo permite hacer una explosión terrestre en la inmediaciones del objetivo o si, en caso de pasarse de largo, explosionar en el aire sobre el objetivo para que en en la superficie se alcancen 10.000 o más psi. En las dos siguiente imágenes sacadas del artículo del Bulletin se ilustra el procedimiento, en el que asumen que el círculo de error probable (CEP) es de 100 metros (el CEP es la estimación de que la mitad de la municiones caerían dentro del radio, en este caso 100 metros).

Funcionamiento de la W-71-1 antes de la modernización. Fuente: Bulletin of the Atomic Scientists.
Funcionamiento de la W-76 con la nueva espoleta MC4700, detonando en el aire. Fuente: Bulletin of the Atomic Scientists.

Como la probabilidad de destruir un silo de SS-18 con una sola ojiva pasaría del 50% al 86%, solamente con dos ojivas por objetivo se conseguiría una probabilidad de casi el 100% de destruir el objetivo. Dado que actualmente hay 18 misiles Trident II D5 por submarino y 8 ojivas por misil (144 ojivas por submarino), cada submarino SSBN clase Ohio podría atacar 72 silos “endurecidos”. Es decir, los EEUU podrían lanzar desde sus submarinos un first strike exitoso que sería capaz de destruir buena parte de las fuerzas nucleares estratégicas rusas, generando una situación estratégica desestabilizada (incentivo para realizar un primer ataque nuclear “contrafuerza” con éxito).

2) La modernización de la ojiva W-76-1, tendría otro efecto estratégico desestabilizador además del incremento en la probabilidad de destruir silos, y es que un ataque nuclear con misiles balísticos lanzados desde submarinos, da mucho menos tiempo de reacción a las autoridades rusas para detectar el ataque e iniciar el proceso de evaluación del ataque, ordenar un cotraataque y ejecutarlo. De nada serviría a los norteamericanos tener una probabilidad de destrucción de objetivos nucleares del 100%, si Rusia es capaz de lanzar sus misiles antes de que sean destruidos en tierra. Por lo tanto, que los submarinos SSBN clase Ohio puedan lanzar un first strike contra el arsenal nuclear estratégico ruso, sería realmente un cambio tecnológico que desestabiliza considerablemente la situación estratégica y nos pondría más cerca de una guerra nuclear, ya que además de su gran precisión apenas da tiempo para que su fuerza de ICBM tenga tiempo de ejecutar un contraataque.

 

 

Crítica del artículo de Kristensen

No obstante, las cifras dadas en el artículo del Bulletin son muy discutibles y muy pocos analistas hicieron una lectura crítica del mismo.

1) Lo primero que hay que decir, es que el asunto de cuántos psi soportan los silos de los ICBM soviético/rusos no está ni mucho menos claro, sino que es una polémica abierta desde hace décadas. Por ejemplo, en el clásico estudio The U.S. Nuclear War Plan: A Time for Change, creen que con 15.000 psi sobre los silos de los SS-18, se conseguiría una probabilidad de solamente el 50% de causar un daño severo al silo. Son cifras muy alejadas de lo publicado en el artículo del Bulletin, en el que se dice que 10.000 psi sobre un silo de SS-18 conseguiría destruirlo y que con la modernización de la W-76, cada ojiva tendría una probabilidad del 86% de destrirlo.

Acerca de Guillermo Pulido 11 Articles
Analista de defensa y seguridad internacional. Graduado en ciencias políticas y de la administración. Autor del blog Apocalipsis MAD. Ha colaborado en numerosas publicaciones y medios de comunicación. Actualmente cursa el Máster en Paz, Seguridad y Defensa del Instituto Universitario Gutiérrez Mellado.

4 Comments

  1. Ante todo muy buen artículo. Desde hace decadas cada vez que se mejora un sistema nuclear parece que es el fínd el mundo (bueno, en cierto modo si, los sistemas estrategicos se diseñan para eso, más o menos) Coincido en mucho con lo expuesto aqui, pero también le doy en gran parte la razón a Kristiansen (no en que se nos acerque al fin del mundo desde luego). Por esta regla de tres el Bulava nos habría tenido que asustar a todos. Pero la nueva cabeza de la US Navy lo unico que hace es amenazar a una de las patas de la Tríada nuclear. Como bien se indica la mayoría del armamento estrategico ruso es de base movil, con eso ya se dice mucho. Pensando un poco más allá, Kristiansen parte de la noción de la pérdida de los ICBM rusos, y yo, ya como ciudadano de a pie me pregunto, ¿Realmente a la Fedración Rusa (o a cualquiera) le preocupa perder sus ICBM fijos cuando una maraña de SLBM vuela contra su país? Tienen suficientes vectores para responder, y despues de ambos intercambios y los que vengan ¿Que nos importara esos detalles a todos? Un saludo

    • Creo que tendría importancia en el caso que 1) los submarinos norteamericanos podrían seguir a varios submarinos SSBN rusos y destruirlos, o 2) en el caso que el Bulava no termine de funcionar (ya que está teniendo muchos fallos en sus pruebas),o que 3) la red de defensas antimisiles que puede desplegar los EEUU tuviera una buena eficiencia de interceptación por algunas tecnologías clave que la administración Trump podría decidir desarrollar y Obama decidió congelar para no desestabilizar la situación estratégica (algo sobre lo que escribiré en otro artículo).

      En ese sentido, hay que tener en cuenta que la columna vertebral para mantener la credibilidad disuasiva del arsenal nuclear ruso radica en sus ICBM pesados y lo estará aún más en el nuevo ICBM pesado “Sarmat”, en esta entrada de mi blog expliqué un poco el motivo de por qué es así: http://apocalipsis-mad.blogspot.com.es/2016/09/defensa-antimisil-americana-y-el-icbm.html

      Yo creo que lo grave del artículo del Kristensen es que presupone unas cifras sin advertir al lector que no son datos a ciencia cierta, y que según otras estimaciones sobre el CEP y el “endurecimiento” de los silos, haría que la hipótesis de desestabilización de su artículo no estuviera respaldada. No es una cuestión pequeña, porque una cifras arriba y abajo hacen que sea posible destruir con poco más de un misil los silos de misiles endurecidos (donde están la mayoría de las cabezas nucleares rusas) o si hicieran falta disparar tres o cuatro misiles; la situación cambia completamente.

      Evidentemente, yo no tengo los datos de los diferentes CEP de los Trident II ni del grado de endurecimiento real que tienen los silos rusos, simplemente quería destacar que los datos que da Kristensen son arbitrarios y obra de mala fe al no proponer datos e hipótesis alternativas. Y que, por lo tanto, eso explica que las autoridades rusas y los especialistas rusos, apenas estén preocupados por este asunto.

      Un cordial saludo.

    • Efectivamente, lo importante es cómo afecta al intercambio nuclear esa mejora en la precisión (la estabilidad estratégica), y me temo que la mejora en la probabilidad de destrucción por disparo (SSPK) no es demasiado elevada y no cambia la situación estratégica (algo que otras tecnologías sí podrían hacer y sobre las que Rusia sí hace críticas agrias).

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