La “imparable” marcha de Erdogan hacia el sultanato

La “imparable” marcha de Erdogan hacia el sultanato

Recep Tayyip Erdoğan
Recep Tayyip Erdoğan. Fuente: Infobae.

El triunfo en el referéndum nacional, celebrado el pasado domingo en Turquía, de la reforma constitucional que había sido aprobada por el Parlamento turco ha puesto en marcha la citada reforma – aunque no entrará plenamente en vigor hasta las próximas elecciones previstas para 2019 -, que intenta sustituir el actual sistema parlamentario por un sistema presidencial. Es decir, con la reforma constitucional de Recep Tayyip Erdogan ratificada por el referéndum del pasado día 16, el poder se centralizará en la presidencia y la actual separación de poderes entre el órgano legislativo, el órgano ejecutivo y el órgano judicial puede ponerse en cuestión.

Lo digo porque, de hecho, desde el fallido golpe de Estado del 15 de julio de 2016, que ocasionó 241 muertos y 2196 heridos, y después de declarar tres meses de estado de emergencia, que se ha ido prolongando trimestralmente desde entonces – y que ha sido prorrogado por el gobierno otros 3 meses, el pasado lunes – Erdogan ha estado gobernando a base de decretos. El Gobierno ha reprimido a las Fuerzas Armadas, a la policía, al aparato judicial, al sistema educativo, a los servicios civiles, a los medios de comunicación y a la comunidad empresarial. En total, han sido expulsadas cerca de 130.000 personas, 45.000 han sido arrestadas y más de 92.000 detenidas.   

Entre otras enmiendas, la reforma constitucional señala que el jefe de Estado – presidente – será además jefe de gobierno, que desaparece; que el Consejo de Seguridad Nacional informará directamente al presidente quién dictará sus cometidos y funcionamiento; que los poderes del Parlamento decrecen en relación con el control del Ejecutivo – aparte de que no puede aprobar decretos que tengan fuerza de ley -;  o que el presidente nombra a 4 de los 13 Jueces integrantes del Consejo de Jueces y Fiscales, mientras que 7 son nombrados por el Parlamento y los otros 2 son el Ministro de Justicia y el Secretario de Estado de Justicia, ambos designados por el presidente. Asimismo, el presidente declara el estado de emergencia.

Partidarios de Erdogan se manifiestan en apoyo al "sí" en el pasado referendum.
Partidarios de Erdogan se manifiestan en apoyo al “sí” en el pasado referendum. Fuente: El Periódico.

Este acontecimiento produce un cambio histórico en el país que, desde su proclamación como república parlamentaria en 1923 y la abolición del sultanato un año después, ha cambiado la constitución en dos ocasiones. La primera, en 1961, tras un golpe de Estado del Ejército, cuando se aprobó la Carta Magna más progresista abriéndose un periodo en el que florecieron partidos y asociaciones hasta que fue abortada por las Fuerzas Armadas en 1980.

La segunda, en 1982, cuando la Junta Militar hizo aprobar en un referéndum la Constitución vigente, un texto que garantiza la separación de poderes, pero confiere a la presidencia un cierto poder de árbitro. Tras otro plebiscito en 2007, la jefatura del Estado pasó a ser de elección popular en lugar de parlamentaria.

En su primera comparecencia del pasado domingo, después de saber que había ganado el referéndum, Erdogan declaraba que “por primera vez, estamos cambiando el sistema de gobierno a través de la política civil. Eso es significativo dijo Erdogan al afirmar que es una decisión histórica”. El mandatario también reiteró que se planteará el restablecimiento de la pena de muerte.

Erdogan saludando a sus partidarios, en una sociedad cada vez más dividida entre las zonas conservadoras de Anatolia y las más urbanas y europeas. Fuente: El Universal.
Erdogan saludando a sus partidarios, en una sociedad cada vez más dividida entre las zonas conservadoras de Anatolia y las más urbanas y europeas. Fuente: El Universal.

No obstante, hay tres hechos que enturbian esta victoria de Erdogan. El primero está relacionado con el anuncio de la Comisión Electoral Suprema, el mismo domingo 16, antes del recuento de los votos, que contarían como válidas papeletas que previamente no habían sido selladas por la mesa electoral lo cual equivale a “cambiar las reglas de juego a mitad del partido”. Según el Partido Republicano del Pueblo (CHP), el principal grupo de la oposición, 1,5 millones de votos fueron emitidos sin el sello preceptivo. Esta decisión contradice la ley que indica que este tipo de votos deben ser considerados nulos.

El segundo se refiere al marco legal inadecuado en que se realizó la consulta. Según el informe de los observadores de la Organización de Seguridad y Cooperación en Europa (OSCE) que siguieron la consulta, el referéndum se desarrolló sin respetar los estándares del Consejo de Europa ya que tuvo lugar en un ambiente político en el que las libertades fundamentales para un proceso democrático genuino fueron restringidas por el estado de emergencia por lo que las dos partes no tuvieron las mismas oportunidades.

Por último, un tercer hecho lo constituye la poca diferencia entre ambas posturas, un 51,4% de los votos para el SI de la reforma y un 48,6% del NO a la reforma. Esta exigua distancia supone una polarización de la sociedad turca en torno a Erdogan. Prácticamente, la mitad de los turcos ha rechazado el nuevo sistema presidencial, lo que pone en tela de juicio el modo de gobierno del presidente, amado por medio país, odiado por la otra mitad.

 

Relaciones con la Unión Europea

El proceso de adhesión de Turquía a la Unión Europea está congelado desde hace años y hechos como la purga y la represión desatada tras el intento de golpe de Estado del 15 de julio del año pasado no le ayudan, de ningún modo. Por otro lado, el restablecimiento de la pena de muerte, promovido por el actual Gobierno de Ankara tras la intentona golpista, impedirá al país euroasiático entrar en la Unión Europea. 

Es cierto que, en un comunicado conjunto de los principales organismos de la Unión Europea, se ha señalado que la reforma constitucional y su aplicación serán evaluados en función de las obligaciones de Turquía como país candidato a la UE y como miembro del Consejo de Europa y se ha reclamado a las autoridades turcas que busquen el consenso nacional más amplio para la aplicación de dichas reformas a la luz del resultado ajustado del referéndum y el alcance de las implicaciones de las enmiendas constitucionales.

Con su actal deriva, se hace imposible el ingreso de Turquía en la UE.
Con su actal deriva, se hace imposible el ingreso de Turquía en la UE. Fuente: Te Independent.

Pero también es verdad que la UE se encuentra ante un dilema. Por un lado, necesita a Turquía como socio estratégico para atajar la amenaza del salafismo yihadista,  contener la crisis de los refugiados y mantener la paz y estabilidad en Oriente Medio. Por otro, no puede aceptar el restablecimiento de la pena de muerte en Turquía – considerado como línea roja para la UE – los retrocesos en materia democrática y libertades  fundamentales o la falta de protección de las minorías.

Para ser realista, a la Unión Europea no le será fácil corregir la deriva autoritaria de Erdogan que lleva en el poder desde 2013 y tras las reformas podrá mantenerse en él hasta 2029. Por ello, el pragmatismo europeo debiera continuar con el proceso de ingreso de Turquía en la UE al mismo tiempo que exige de Ankara el cumplimienro de los llamados criterios de Copenhague. En concreto, la UE debiera establecer una política  basada en su potencia económica como atractivo principal que impulse la recuperación social y económica turca.

 

Miembro de la OTAN

Nunca se ha puesto en cuestión la pertenencia de Turquía a la OTAN. Recordemos que no fue excluido de la Alianza Atlántica, a principios de los años 80 del siglo pasado, en tiempos de la dictadura militar, para no empujarla en manos de la Unión Soviética. Sigue siendo un importante miembro de la Alianza con las segundas Fuerzas Armadas más numerosas de la OTAN, solo detrás de Estados Unidos. No debemos empujarla a un aislamieno en política exterior o hacia Rusia.

La misión Active Fence de la OTAN protege a Turquía de posibles ataques con misiles balísticos procedentes de la vecina Siria. Actualmente, el dispositivo antimisil aliado está integrado por una batería de misiles Patriot española puesto que, a mediados del año 2015, Estados Unidos y Alemania tomaron la decisión de replegar las cuatro que tenían desplagadas en la zona.

La misión es puramente defensiva y, según la OTAN, prueba la solidaridad entre aliados y es un ejemplo de defensa colectiva considerada la “piedra angular” de la organización.

Si bien nadie cuestiona la pertenencia de Turquía a la OTAN, ésta no puede ser a cualquier precio
Si bien nadie cuestiona la pertenencia de Turquía a la OTAN, ésta no puede ser a cualquier precio. Fuente: OTAN.

 

Acuerdos con Estados Unidos

Turquía apoyó la intervención estadounidense en Siria como respuesta al ataque químico del martes 4 de abril en la localidad de Jan Sheijun. A mayor abundamiento, el gobierno turco pidió que las medidas contra el régimen de Bachar el Asad vayan más allá y se pronunció por la necesidad de establecer una zona de exclusión aérea en Siria para acoger a la población desplazada

Para Estados Unidos, Turquía es un importante socio y aliado estratégico en la inestable región de Oriente Medio, en particular en su actuación en la guerra de Siria donde ambos países coinciden en impedir que el presidente sirio, Bachar el Asad, continúe en cualquier solución que se establezca para el futuro del país árabe y en derrotar al denominado Estado Islámico (EI). El presidente estadounidense, Donald Trump, ha sido de los primeros dirigentes mundiales en felicitar a Erdogan por su vistoria en el referéndum.

Sin embargo, hay diferencias en relación con el tratamiento de los independentistas kurdos. Por una parte, Estados Unidos está apoyando a las Fuerzas Democráticas Sirias (FDS), donde están integradas las Unidades de Defensa Popular (YPG) kurdas en su lucha contra el Estado Islámico y milicias pro Al Qaeda. Por otra, Turquía intenta detener los progresos de los kurdos en Siria, donde actualmente controlan un 18% del territorio en una extensión de 400 km de la frontera sirio-turca.

Otro importante rol estratégico de Turquía en su relación con Estados Unidos y de cara a la política estadounidense en Oriente Medio es su rivalidad geopolítica con Irán por el dominio e influencia en dicha región, donde actualmente se está cumplimentando por el acuerdo firmado en julio de 2015 entre la comunidad internacional e Irán referente al proceso nuclear del país persa.

La confluencia de intereses de Rusia, Turquía e Irán en Siria han dejado fuera a Occidente
La confluencia de intereses de Rusia, Turquía e Irán en Siria han dejado fuera a Occidente

 

 

Acercamiento a Rusia

Las relaciones bilaterales ruso-turcas han vuelto a normalizarse el pasado mes de agosto en la reunión entre Putin y Erdogan en San Persterburgo, después del derribo del avión de combate Su-24 ruso, el 24 de noviembre de 2015, una vez que Erdogan enviara una carta a Putin disculpándose por dicho derribo. Erdogan también quería agradecer el sólido apoyo ruso en su rechazo al golpe de estado frustado de julio de 2016, disgustado por la tibia reacción de los países occidentales en la condena del intento de golpe.

En la guerra de Siria, ambos países comparten objetivos comunes en la derrota del Estado Islámico pero mantienen sus diferencias en el tema de los indepentistas kurdos donde Ankara quiere impedir que se establezca una región autónoma o estado kurdo en el territorio del Norte de Siria mientras Rusia les está apoyando. También  discrepan sobre el futuro de Bachar el Asad que Rusia apoya mientras que Turquía le rechaza.

Sin duda, una parte de los motivos del acercamiento ruso-turco son de índole económica. Una economía rusa debilitada por la caída de los preción del petróleo y por las sanciones de Occidente prevé una mejora sustancial con la posible construcción de la central turca de Akkuyu, con una inversión de 20.000 millones de dólares y del gasoducto Turkish Stream que hará el suministro del gas ruso a Turquía más ventajoso y más fiable.

 

Mirando al futuro

La Unión Europea no tiene fuerza – está atada, fundamentalmente, por la crisis de los refugiados – para que Erdogan desista de su camino hacia un régimen presidencialista con tintes autoritarios. Cuenta con el claro apoyo de Estados Unidos y de Rusia y la OTAN no tiene intención de prescindir de uno de sus miembros más importantes, especialmente teniendo en cuenta la amenaza del salafismo yihadista y el laberinto ingobernable de Oriente Medio.  

En definitiva, y a expensas de que la reclamación de parte de la oposición de declarar nulo el referéndum sea aceptada por la Comisión Electoral Suprema – acontecimiento que es muy poco probable -, no le será difícil a Erdogan llegar a ser el nuevo sultán del siglo XXI con amplios poderes de gobierno. Supone un elemento de especial preocupación no solo para la seguridad del Mediterráneo y de Oriente Medio sino también para la estabilidad mundial.

 

Acerca de Jesús Argumosa Pila 6 Articles
General de División (r). Fue Jefe de la Escuela de Altos Estudios de la Defensa (EALEDE) del Centro Superior de Estudios de la Defensa Nacional (CESEDEN) desde el 2005 al 2009.

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