Las Brigadas Orgánicas Polivalentes del Ejército de Tierra: Problemas de una transformación inacabada

Las Brigadas Orgánicas Polivalentes del Ejército de Tierra: Problemas de una transformación inacabada

La familia casi al completo: Leopard 2A4, VCI Pizarro, VEC y VCR-105 Centauro en primer plano.
La familia casi al completo: Leopard 2A4, VCI Pizarro, VEC y VCR-105 Centauro en primer plano. Fuente: Ejércitos.

Ya está casi concluido el plan de transformación de la fuerza, mediante el cual el Ejército pretende adaptarse a los nuevos tiempos, con especial énfasis en convertir a sus brigadas en la piedra angular de sus intervenciones en el exterior mediante una nueva organización de las mismas; las denominadas Brigadas Orgánicas Polivalentes (BOP)

También ha supuesto la reactivación de los anteriormente perdidos cuarteles generales divisionarios, la racionalización de los apoyos de escalón superior (que es de cuerpo de ejército) y diferentes nuevos conceptos doctrinales y organizativos de nueva concepción, dándose los primeros pasos en áreas tan significativas como el procedimiento ISTAR o la creación de nuevas especialidades (aviación y, aún pendiente, arma acorazada)

Sin embargo, no parece que se haya hecho un necesario y urgente ejercicio de humildad en cuanto a la entidad de la fuerza, sus necesidades de sostenimiento y las inversiones necesarias para renovar sus materiales fundamentales, hasta el punto de depender de inversiones poco menos que irrealizables con los menguados presupuestos y la situación socio-económica del país. Entre ellos podemos citar el plan director de helicópteros (que afecta al conjunto de las FAS) o la adopción de cerca de 1000 blindados 8×8. Pero también la más que discutible necesidad de disponer de 24 grupos de artillería o 17 batallones de transmisiones, por citar algunos.

 

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Las Brigadas Polivalentes

El planteamiento del Ejército es el de disponer de 8 brigadas para asegurar la capacidad de desplegar dos en escenarios diferentes y/o un adecuado nivel de esfuerzo en sus rotaciones, de tipo cuaternario. Cada brigada, a su vez, deberá ser capaz de generar con sus medios orgánicos diferentes modelos de AGT para dar respuesta a un variado tipo de escenarios. 

La base pues de esta transformación es lograr la polivalencia de la unidad brigada; polivalencia que releva a la tradicional especialización, pero que se ha conseguido a costa de una gran heterogeneidad en sus PUs de maniobra, algo muy diferente al deseable concepto de flexibilidad.

Los materiales disponibles han obligado a mantener dos modelos de brigada; dicho modelo define la forma básica de combatir de la unidad, a partir de la cual se intenta abarcar el máximo posible de nuevas misiones para aumentar su flexibilidad operativa; la consabida teoría de aligerar los medios pesados y proteger los ligeros.

Piraña V, el vehículo ganador del concurso para el Futuro VBR 8×8 del Ejército de Tierra. Fuente: General Dynamics

Así, se han conformado cuatro brigadas pesadas, llamadas BOP-C (por cadenas) que incluyen los medios acorazados de combate más resolutivos; no son otras que las anteriores brigadas mecanizadas y acorazada, a las que se ha añadido una cuarta fruto de fusionar parte de las antiguas BRC y JTM, haciendo una unidad mixta muy heterogénea, donde convive la última unidad de montaña del ejército (RCZM 64) a la que se le dan todos los TOM y la ‘categoría’ de mecanizada, con otras pesadas de nueva creación, o reactivadas después de haber sido previamente aligeradas en tiempos tan recientes como 2006 (caso del BICC ‘Flandes’, trasladado de Vitoria a Zaragoza) sin duda un proceso errático e innecesario a la par que complejo, cuando existían en Zaragoza unidades de caballería que, sin apenas cambiar material o procedimientos, podrían haber hecho esta función. 

Se dota a cada una de ellas de un BIL con vocación de aerotransporte y reserva de capacidades, como es el apoyo a OEs o montaña, en cantidades tan exiguas como compañía, para darles una mayor polivalencia; lo que los convierte en excesivamente heterogéneos e incapaces de formar GTs creíbles, y obliga a sus apoyos al combate, como zapadores y artillería, a una configuración mixta en el escalón batallón/grupo; sin duda un peaje excesivo para las capacidades que estos batallones aportan, más si consideramos que las penurias de material han obligado a sustituir sus teóricos MRAP con VLTT sin blindar e incluso camiones, con nula capacidad táctica.

Dicha configuración no solo convierte a estas unidades en extraordinariamente complejas y difíciles de mandar, si no que violan la característica imprescindible de toda unidad de combate: la cohesión. De esta forma, las brigadas pasan a ser unidades meramente orgánicas, aglutinadoras de capacidades diversas que, de forma independiente, formarán unidades tácticas de menor entidad; es decir, incapaces de actuar como tales brigadas.

RG-32 del Ejército de Tierra. Foto - Alberto Velasco Gil
RG-32 del Ejército de Tierra. Foto – Alberto Velasco Gil

Por otro lado, se dispone de cuatro brigadas ligeras, llamadas BOP-R (por ruedas) si bien no tienen nada de polivalentes, salvo el hecho de haber perdido supuestamente su anterior especialidad (como aerotransporte o paracaidismo) para dotarse de blindados de ruedas, en pos de una mayor flexibilidad. En realidad las especialidades siguen existiendo, incluso en el nombre (licencia concedida a la BRIPAC, sin duda por el peso institucional de esta unidad, por la que han pasado casi todos los generales del consejo superior del ejército) mientras que la polivalencia solo existe en el mismo, al carecer de elementos fundamentales en todo conflicto, sea este simétrico, híbrido o totalmente asimétrico, como es el carro de combate; si bien conservan un mayor grado de cohesión que las BOP-C.

El gran reto que representan las BOP es precisamente poder soslayar esas asimetrías y eliminar la distinción de ligeras y pesadas en favor de un modelo único que, sin perder un aceptable grado de cohesión, se adapte a una gran variedad de escenarios con una logística lo más reducida posible.

Esto no se consigue especializando las unidades de maniobra de una brigada en diferentes cometidos antagónicos entre sí. Tampoco evitará a las unidades trabajar con material no orgánico; el personal de otros batallones que no tengan en dotación los materiales designados como los más adecuados al establecer la fuerza inicial, tendrán que adiestrarse in-situ con ellos para acometer los sucesivos relevos.  Por último, no se dispone de un modelo de batallón que aglutine capacidades diversas y que esté presente en todas las brigadas, como base propicia para establecer un contingente tipo que todas puedan conformar, un modelo que sea a la vez compatible con los medios más resolutivos y capaz de cooperar, reforzandolos, con los más ligeros; las llamadas fuerzas medias. 

La llegada del VCR 8×8 se antoja como fundamental para resolver muchos de estos problemas, hasta el punto de depender en exceso de su adquisición, con previsiones muy optimistas en cuanto a su cantidad y plazos, dadas las asignaciones presupuestarias. 

Transporte Oruga Acorazado (TOA) del Ejército de Tierra de España.
Transporte Oruga Acorazado (TOA) del Ejército de Tierra de España. Fuente: Wikipedia.

Por desgracia, no existe una programación plurianual fija para asegurar la llegada de todos los blindados que se estimen necesarios en diferentes fases de adquisición. Tampoco dicho programa puede dar respuesta a las necesidades de otros medios auxiliares que forman parte de nuestros equipos de armas combinadas y que han obligado y obligarán a sostener dos modelos de brigada durante mucho tiempo, como es el TOA o la artillería ATP.

Las brigadas de transición obviamente se han organizado como se ha podido, con los materiales disponibles, en espera de poder incorporar otros definitivos. Pero en esto también es necesario ser realistas y flexibles. La fuerza viable de transición debe ser realmente viable y tener menor carácter de transición.

 

 

Fuerzas Acorazadas

Una tarea pendiente en la reestructuración del ejército hace referencia al empleo de las armas, o mejor dicho, a la definición de las mismas y sus funciones de combate, especialmente respecto a las fuerzas acorazadas y al litigio que sobre su uso enfrenta a las dos grandes armas de la maniobra: Infantería y caballería.

Asunto candente que ha generado un intenso debate dentro y fuera del ejército, ha dado sus primeros pasos hacia una nueva arma acorazada, integrando los BICC y los GCAB en regimientos mixtos, si bien conservan, como en otros ejércitos aliados, la idiosincrasia, historial y estandarte de su arma de procedencia.

Una de las graves carencias de las BOP es precisamente la ausencia (en su versión BOP-R) de los carros de combate, un medio revalorizado en los conflictos asimétricos por su inigualable protección y, como consecuencia, cada vez más demandado en operaciones. Por ello, una auténtica brigada polivalente no debería prescindir de estos medios.

Pizarro Fase II en la planta de GD-SBS en Alcalá de Guadaira (Sevilla).
Pizarro Fase II en la planta de GD-SBS en Alcalá de Guadaira (Sevilla). Fuente: Ejército de Tierra.

No obstante, los carros de combate son caros de operar y de despliegue complejo (huella logística) que afecta también a su entretenimiento diario por parte de las unidades. Conviene pues centralizar su uso en el menor número de unidades posibles, siempre que se disponga de las suficientes para estar presente en los diferentes ciclos de planeamiento (que son cuatro).

Esto, por sí solo, demuestra la escasa visión global que ha alumbrado el presente plan, pues difícilmente podrá sostenerse el esfuerzo logístico y económico de tal dispersión de medios.

No parece que el esquema aprobado de regimientos acorazados mixtos aporten ninguna solución a los problemas asociados al empleo de los carros, ni en su mantenimiento (si bien, al parecer se han fusionado los segundos escalones de batallón y grupo) ni en el aspecto institucional o doctrinal, arrastrado desde la propia mecanización del Ejército.

Cuando se opta por una estructura orgánica se hace siguiendo uno de dos preceptos básicos de la operación de unidades militares, a saber:

 

  • Concentrar los medios por tipos, para facilitar el adiestramiento y la logística. Recurriendo a la formación de unidades operativas ‘ad hoc’ para su desempeño en combate.

 

  • Asimilar la estructura orgánica lo más posible a las estructuras operativas habituales en operaciones, ganando en cohesión y eficacia, si bien representan mayores gastos de sostenimiento de la fuerza.

 

Toda vez que los BICC están destinados a cooperar con los VCI pizarro, e incluso con medios más ligeros de infantería, pero nunca con los ELAC de caballería, a los que se ha dotado de sus propios carros, ni los RAC ni sus batallones actuales cumplen ninguna de las dos premisas, doblando las unidades que disponen de material acorazado sin, por otro lado, aproximar dicha estructura a los GTs que habitualmente se forman en operaciones.

Leopard 2A4 del Ejército de Tierra de España
CCM Leopardo2E, piedra angular de las fuerzas acorazadas españolas. Foto – Ejércitos

En el aspecto institucional y/o orgánico, lo último que necesita el Ejército es una tercera arma de maniobra separada de las dos anteriores; basta con volver a los inicios del empleo del carro de combate, determinar su naturaleza de elemento de combate exclusivamente montado y asignar al arma montada por excelencia el uso de los carros, esto es a Caballería; como han hecho, con pequeñas variaciones, todos los ejércitos de nuestro entorno.

Desde estas unidades acorazadas, los carros podrán actuar en favor de cualquier unidad de maniobra que forme la brigada, sea esta de Infantería ligera, mecanizada, caballería o incluso zapadores. Siendo deseable que el modelo de brigada polivalente mayoritario en el futuro contara con estos medios.

 

 

Infantería

Existen 29 batallones de infantería entre las ocho brigadas y las tres comandancias, es evidente que son excesivos si los comparamos con los que disponen ejércitos con mucho más presupuesto y responsabilidades estratégicas, caso del francés, el alemán o el británico, agravado por el hecho de que muchos de ellos tienen serios problemas para completar sus plantillas, estando infradotados de personal y de material.

Debería hacerse un ejercicio de racionalización de medios, para reducir los apoyos en favor de las unidades de fusiles, las que realmente ponen ‘botas sobre el terreno’, es decir: perder grasa para conservar el músculo. 

La posibilidad de aumentar los batallones a cuatro compañías de fusiles, pero disminuyendo el número de aquellos, permitiría desactivar varias compañías de servicios y/o apoyo, así como numerosas PLMM, del mismo modo todos los regimientos del arma podrían estandarizar su estructura a un solo batallón, manteniendo las funciones propias de cada PLMM claramente diferenciadas [1].

Otro de los problemas a los que se enfrenta el Ejército es la renovación del parque de vehículos tácticos de infantería; tanto MRAP como APC o VCI.

A la antigüedad de algunos modelos, como el TOA o BMR, se suma su excesiva heterogeneidad, al coexistir batallones de varios tipos, incluidos los dotados con MRAP RG-31, TOM y los ligeros dotados exclusivamente con VLTT, camiones e incluso a pié.

Teóricamente los nuevos VCR 8×8 deberían sustituir a todos los modelos de pelotón actualmente en inventario excepto al Pizarro. En este aspecto, debemos ser conscientes de las limitaciones presupuestarias y de lo difícil que va a ser financiar los cerca de mil VCR que el Ejército asegura necesitar.

Textron TAPV del ejército canadiense, una nueva generación de MRAP 4x4. Foto - Textron
Textron TAPV del ejército canadiense, una nueva generación de MRAP 4×4. Foto – Textron

El Ejército de tierra considera a los RG-31 como un modelo de transición específico para cubrir una necesidad, como así ha sido, pero poco apto para la maniobra; debido principalmente a sus limitaciones TT. No obstante, todos los modelos de primera generación, precisamente diseñados de forma improvisada para atender la urgente demanda de las fuerzas americanas en los escenarios de Irak y Afganistán, han sido sustituidos por nuevos desarrollos que palían varias de sus deficiencias y que los convierten en herramientas muy capaces y de menor impacto económico que los blindados de combate. Como han demostrado estos 25 años de operaciones en el exterior, las maniobras y los combates convencionales (que forman parte del nuevo escenario híbrido) han sido más bien escasos, imponiéndose las tareas de seguridad, limpieza y apoyo a la autoridad civil, para lo que las capacidades de un moderno y caro AIFV resultan excesivas.

Blindados relativamente simples, con armamento de autodefensa y movilidad suficiente para afrontar terreno no preparado, con tracción 4×4, escasa huella logística y moderna protección balística (que debe cubrir todas las partes del vehículo, incluida su propulsión) y antiminas, son más que suficientes para cubrir el grueso de nuestras misiones, con un coste muy inferior al del VCR 8×8.

El mercado ofrece diversas opciones, desde el RG35 MIV, de la misma familia que nuestro Antílope, al TAPV de textron, el último miembro de la familia ‘guardian’ que sirve en el US ARMY y adoptado por Canadá; pasando por el VAB francés, que tan buenos servicios sigue prestando en escenarios como Irak o Mali, y cuya versión mk2 incorpora blindaje STANAG 4569 nivel 4.

Mortero de compañía M224 de 60mm del US Army. Foto - US Army
Mortero de compañía M224 de 60mm del US Army. Foto – US Army

Igualmente, los medios de apoyo de estos batallones ligeros o ligero-protegidos deberían limitarse en favor de una mayor autonomía, sencillez de empleo y capacidad de aerotransporte, como puede ser un uso limitado de medios contracarro [2] que no son de previsible empleo en los escenarios donde se empeñarán, o aligerar los fuegos indirectos basados en morteros. Al respecto de estos, y como sucede en el US ARMY, los morteros medios de compañía y sus costosos vehículos portadores pueden sustituirse por tubos de 60 mm en VLTT, con lo que los trenes de municionamiento se aligeran significativamente y los costes de adquisición de medios tan complejos como los Cardom de 81 mm [3], se reducirían notablemente.

En lo que respecta a las fuerzas más especializadas, hay que hacer especial mención a las tropas de montaña, encuadradas artificialmente en una brigada pesada y a las que se ha considerado fuerzas mecanizadas, debido al uso que hacen del TOM. 

No solo el Bv-206S (del que apenas se cuenta con 20 ejemplares), con sus 7 ™ de peso, carece de las cualidades para considerarlo de esta forma; si no que con ello se prescinde del VCR 8×8 para esta brigada, privándola así del medio que el propio Ejército considera imprescindible dentro de sus planes de contingencia. Por tanto, debería considerarse al BCZM ‘Pirineos’ I/64 como el batallón ligero de la BOP ‘Aragón’, mientras que el ‘Barcelona’ II/62 pasaría a ser ligero protegido y dotado con los citados 8×8.

Por último, deberían suprimirse las compañías especializadas en dar apoyo a la acción en montaña, ya que carecen de los medios apropiados para realizar esta labor, así como representar una excesiva servidumbre para las unidades que han de servirles de apoyo, o directamente resignarse a carecer de estas.

Es mucho más sencillo mantener dos GTs dedicados a las acciones de montaña, como a paracaidismo, helitransporte o apoyo a OEs, que puedan ofrecer la debida persistencia a los GTs homónimos que el ET pretende alistar.

LTATV del US ARMY, un medio de alta proyección estratégica. Foto - US Army
LTATV del US ARMY, un medio de alta proyección estratégica. Foto – US Army

No solo existen unidades con gran tradición en estos ámbitos, también hay otras que han demostrado tener serias dificultades para explotar material mecanizado, principalmente debido a su situación geográfica (como Canarias, Ceuta, Melilla o Baleares) y que pueden ser excelentes unidades de infantería ligera con un adiestramiento específico [4].

Como alternativa, las BOP podrían equipar un único BIMZ bien con Pizarro o con 8×8, mientras que el resto corresponderían a un módulo aerotransportable, que también se implantaría en las COMGE, donde los MRAP 4×4 podrían combinarse con medios tan ligeros como mulas mecánicas o los nuevos VLOE adquiridos por el MOE [5].

El US ARMY acaba de introducir masivamente este tipo de vehículos para dar movilidad sobre el terreno a sus unidades aerotransportadas; con el nombre de LTATV, es capaz de transportar una escuadra de cuatro hombres y sus pertrechos en una estructura con asientos de seguridad y barras antivuelco, aparte de su uso habitual como vehículo de carga o soporte de armas colectivas.

 

 

Caballería

En lo que respecta a la caballería, la adopción de grupos de reconocimiento en todas las brigadas ha sido un hito fundamental en la consecución de los objetivos marcados en este plan, completando un proceso ya iniciado en 2006. No obstante es preciso redefinir las funciones de los jinetes en el nuevo entorno estratégico, su papel en las nuevas unidades y una mayor simplificación de sus MPLTO y procedimientos.

Como hemos dicho previamente, resulta muy complicado que el programa VBR se prolongue más allá de la primera fase, que incluye 350 vehículos con los que organizar cuatro AGTs, es decir: la base de cuatro BIMZ con el apoyo de cuatro compañías de zapadores mecanizados y cuatro escuadrones de caballería, y menos aún que lleguen a relevar a todos los TOA y VEC de las BOP-C.

VERT, de Navantia
VERT, de Navantia. Fuente: Francisco Fernández Mateos.

Igualmente, en caso de prescindir del sistema de armas Carro (como viene siendo norma en nuestros despliegues en el exterior), la entidad de los GCAC en cuanto a medios de exploración es mínima, y conlleva igualmente romper la orgánica en escalones tan bajos como sección.

Lo más lógico sería, al igual que lo que sucede en las COMGE, que sea el ‘Pizarro’ el medio de combate empleado en estas unidades pesadas, prescindiendo de los VEC M1, junto con un reforzamiento de los medios 4×4, que son los más utilizados en misiones, tanto por los batallones ligeros como por el resto, como montura alternativa de fácil asimilación para las unidades mecanizadas. 

Entre estos últimos destaca el VERT, modelo específico de reconocimiento ISTAR y herramienta fundamental para la brigada del siglo XXI y, por tanto, para el arma de caballería; por lo que habrá que priorizar su adquisición, incluso por encima del VEC 8×8 [6].

Igualmente, el arma sigue padeciendo una excesiva heterogeneidad de MPLTO de escuadrón y grupo, siendo prioritario estandarizar orgánicas y procedimientos. Deberían establecerse unos MPLTO únicos para los grupos acorazados y ligeros acorazados; al menos en lo que respecta a sus escuadrones, de los que hay cinco modelos diferentes.

Igualmente es necesario alcanzar para el grupo de brigada la entidad necesaria para apoyar a su GU, con un mínimo de tres escuadrones operativos; aunque para ello deba reducir otras unidades auxiliares, caso del regimiento divisionario.

Esta última unidad nace con la pretensión de apoyar a una GU división, si bien carece de los medios de apoyo para formar una AGT de caballería de este nivel, como son zapadores o artillería [7]. Lo lógico sería, llegado el caso de alistar una unidad de este tipo, hacerlo en base a un RAC de una de las brigadas orgánicas de la División.

VCR-105 Centauro durante una exhibición en Badajoz.
VCR-105 Centauro durante una exhibición en Badajoz. Fuente: Ejércitos.

Por su parte, la escasa entidad y flexibilidad de los GCAC pesados pueden requerir que esta unidad refuerce sus capacidades en la gama de fuerzas ‘medias’; razonamiento igualmente aplicable al apoyo de las COMGE y demás fuerzas que, por su disposición geográfica, no son aptas para el empleo de fuerzas mecanizadas, caso de Baleares o Canarias. Esta última dispone de caballería orgánica, pero acantonada muy lejos de las islas (su traslado desde Valencia se ha postergado indefinidamente), con lo que la acción de mando o su integración en los planes de adiestramiento es, cuanto menos, conflictiva. En este sentido podría replantearse la necesidad de este grupo, en favor del apoyo que pueda prestarle el ‘España’ 11.

En cualquiera de los casos, la disolución de un grupo permitiría alcanzar al resto la estructura de cuatro escuadrones (incluído el EPLMS) aunque fueran a tres secciones cada uno; con lo que podría destacar dos partidas de reconocimiento o seguridad (de 4 a 6 ejes de progresión) y un núcleo de reserva. Con la inclusión de un capitán más, puede igualmente destacarse un oficial de enlace dentro del CCMO de la brigada.

 

 

Artillería

Una nueva estructura de brigada polivalente requiere cambios en la orgánica y capacidades de los GACA que han de apoyarla. Por ello se han organizado grupos mixtos, con baterías de diferentes características en pos de apoyar a los diferentes GTs que puedan configurarse.

En el aspecto más positivo, se ha producido una revisión del concepto de ‘batería’, que se ha desdoblado en dos unidades de fuego independientes, cada una con su propio FDC. Respecto a las limitaciones, actualmente las BOP-C carecen de los fuegos de gran alcance que solo el SIAC puede proporcionar (cuentan con M109A5 y Light gun).

Se necesitan pues nuevas piezas ATP que mejoren las limitaciones del M109 en huella logística, movilidad operacional y, sobre todo, alcance.

Por su parte, las BOP-R incorporan dos baterías SIAC y una Light gun, careciendo de piezas que puedan apoyar a unidades motorizadas, por lo que deberán predominar los procedimientos de apoyo indirecto desde ‘bases artilleras’, para lo cual el alcance extendido de municiones especiales, como la M982 Excalibur de Raytheon, es fundamental; y su coste, determinado por los stock que queramos adquirir, bastante asequible.

Munición guiada de alcance extendido ‘Excalibur’. Foto - Raytheon
Munición guiada de alcance extendido ‘Excalibur’. Foto – Raytheon

La carencia de piezas modernas ha limitado la dotación a la BRILCAN (solo una batería SIAC) rompiendo así la homogeneidad de las BOP-R (que cuentan con dos); así como a las COMGE, que incorporan tan solo 4 piezas, completando el organigrama con obsoletos obuses OTO melara M56 de 105mm.  Deberían liberarse medios para completarlas reduciendo los efectivos del escalón superior (MACA), claramente sobredimensionado para el nivel de ambición real del Ejército de Tierra. 

De esta forma sería posible dotar a cada BOP con una batería SIAC, capaz, gracias a su capacidad para utilizar munición guiada, de proporcionar los fuegos precisos de gran alcance que están demandando todas las operaciones recientes acometidas por los ejércitos aliados.

De esta forma se prescindiría de la batería ‘Light gun’ dentro de los GACA pesados, con una utilidad muy limitada y que se ciñe a apoyar a su batallón ligero [8] y traspasarlas a los GACA ligeros, donde sí sería una buena base de fuegos (dos baterías) para el tipo de unidades de maniobra de que dispone, como ya sucede en la BRILCAN.

 

 

Ingenieros

Las unidades de ingenieros de nuestras brigadas deberían disponer de medios propios para levantar puestos de combate avanzados, helipuertos y reparación de todo tipo de viales, para lo cual las ‘especialidades’ deben cobrar mayor protagonismo. En cambio, los zapadores de combate, adaptados a las fuerzas combatientes a las que prestan apoyo, imponen una excesiva heterogeneidad de medios a los BING, por lo que deberían ser orgánicos de las PUs de maniobra a las que deben apoyar [9] facilitando no solo el adiestramiento, también una mayor simplicidad logística, ya que suelen operar medios equivalentes a la unidad de maniobra a apoyar (los VCZ son de la misma familia que los VCI o APC de infantería).

El BING mantendría una compañía de zapadores orientada a la apertura de rutas y en apoyo general de la GU, que se podría equipar con los RG31 Antílope, idóneos para este cometido.

Vehículo antiminas Husky del RING 1. Foto - Ejército de Tierra
Vehículo antiminas Husky del RING 1. Foto – Ejército de Tierra

Por contra, deberían desaparecer los zapadores destinados a dar soporte al escalón divisionario (RING 1) que no solo son únicos en el seno OTAN, además han quedado fuera de los planes de re-equipamiento y carecerán de medios equivalentes a las brigadas, especialmente los pesados (VCZ Pizarro). No obstante, son depositarios de algunos de los medios más especializados y escasos, como los radares terrestres ‘husky’, los rodillos antiminas o los brazos robóticos acoplables a los Rg31 Antílope, por lo que realizan una función de refuerzo de capacidades dentro del propio escalón brigada e incluso menor (AGT).

Esta es una práctica, como hemos visto a lo largo de este trabajo, que se está extendiendo en exceso, hasta convertirse en un serio problema: La disposición orgánica de las unidades dista notablemente de los medios y procedimientos empleados en operaciones reales. Debe hacerse un esfuerzo en limitar en lo posible el uso de MPLTO, procedimientos y manuales que carezcan de reflejo real en las unidades, sus operaciones y la RMA con la que cuentan.

 

 

Aviación del Ejército

De actualidad por haberse convertido en arma independiente, las aeronaves del Ejército de Tierra están en pleno proceso de transformación en todos los aspectos; no sólo el relativo al perfil de carrera de sus miembros, también en una importante y costosa renovación del material y a no menos novedosas doctrinas de empleo del mismo.

Por un lado los helicópteros de las FAMET, que están sustituyendo los modelos antiguos por flamantes NH90, Tigre HAD o Chinook Foxtrot. Por el otro, los UAVs de inteligencia y observación, y los futuros UCAV, deben revolucionar los métodos de estas para obtener fuegos aéreos.

UAV Raven similar a los que emplea el Ejército de Tierra en sus despliegues en el exterior.
UAV Raven similar a los que emplea el Ejército de Tierra en sus despliegues en el exterior. Foto – Wikimedia Commons.

Será pues fundamental la gestión del espacio aéreo por parte de las GUs desplegadas, siendo lógico pensar que sea en un futuro una responsabilidad de los nuevos integrantes del arma de aviación, si bien, momentáneamente, pase por el empleo efectivo de la red de radares de que dispone el arma de artillería en sus unidades antiaéreas [10]. 

Igualmente son artilleros los máximos responsables de la gestión de fuegos conjuntos de GU, donde cada vez cobrará mayor protagonismo el UAV, tanto como medio de adquisición (targeting) como en el ataque efectivo de blancos desde el aire (UCAV).

 

 

Logística

Mucho se ha hablado sobre los problemas logísticos, casi endémicos, del Ejército de tierra, así como la exagerada división que éste hace de los diferentes escalones, empezando por la DGAM conjunta y el MALE en el plano estratégico, la FLO y los GLOG de brigada en el operacional y las compañías de servicios de batallón/grupo, en el táctico. Nada menos que cinco niveles, por los tres (estratégico, operacional y táctico) de todos los ejércitos de nuestro entorno.

Para empezar debería reducirse la estructura de más alto nivel a un solo escalón, pasando el MALE y sus equivalentes en el Ejército del aire y armada, a formar un solo órgano dependiente de la DGAM. 

En lo que respecta a las fuerzas de combate, es imposible dotar a nuestras brigadas (y divisiones) con una estructura logística suficiente para operar en el exterior por si solas; por lo que el carácter expedicionario de BRILOG y BRISAN no está en entredicho.

La logística, el desconocido motor de las operaciones militares. Foto - Alberto Velasco Gil
La logística, el desconocido motor de las operaciones militares. Foto – Alberto Velasco Gil

Por su parte, el GLOGDiv encuadrado en la AALOG 61, es insuficiente para atender las rotaciones de un CG de este tipo. Lo más razonable sería establecer una relación de cuatro grupos logísticos desplegables, según los ciclos de disponibilidad establecidos por el propio ejército, a partir de las cuatro AALOG de la BRILOG, excluyendo los escalones médicos, que corresponden a BRISAN (y que también son cuatro).  Igualmente se dispone, con carácter operativo, del GAPRO, con medios de terminal aeroportuarios, y la AGTP 1, con dos grupos de transportes general y especial respectivamente.

Tampoco se pueden suprimir los GLOG de brigada en favor de la FLO, pues sobre ellos recae una parte importante de la planificación del abastecimiento de las PUs unidades en maniobras y, sobre todo, la capacidad de distribuir las tareas de mantenimiento de una forma eficiente.

De G4 depende un plan de mantenimiento integral que permite asignar a diferentes unidades de batallón el mantenimiento de segundo escalón de materiales comunes, con las sinergias que ello conlleva. La teoría dicta como más adecuado el esquema norteamericano, que centralizó estos medios de forma administrativa, pero asigna un tren logístico determinado a cada GT en operaciones. Esto, en cambio, no es posible en nuestro caso dada la separación física, a veces muy notoria, que hay entre las diferentes PUs de la brigada.

Es más, de las diferentes asignaciones orgánicas que han sobrevenido con el actual plan, varias brigadas tienen unidades orgánicas dependientes de diferentes AALOG, que se rigen por una estructura territorial; algo que debería revisarse.

Respecto al apoyo sanitario, los diferentes escalones tienen serias dificultades para cubrir sus necesidades de titulados (médicos y enfermeros), si bien es más lógico centralizar estos efectivos junto con sus vehículos medicalizados, que asignarlos orgánicamente a las diferentes PUs, ya que es un esquema mucho más rígido. 

TOA EVASAN, un recurso crítico y muy escaso. Fuente - Ejército de Tierra
TOA EVASAN, un recurso crítico y muy escaso. Fuente – Ejército de Tierra

Seguramente, y más allá de la asistencia de la red sanitaria a disposición de defensa, la sanidad operativa no pueda sostenerse en el escalón brigada, desapareciendo las compañías de sanidad de GLOG en favor de una dependencia total tanto en operaciones como en el adiestramiento en TN, de BRISAN, que debería reforzar su estructura territorial para atender las necesidades de las UCOs de su zona de responsabilidad.

Al respecto, es de rabiosa actualidad la adaptación de la figura del ‘sanitario de combate’, del que disponen otros ejércitos aliados. Sin duda es una medida positiva, siempre que se establezca el ámbito de empleo de este personal, a modo de asistencia de primera línea en situación de guerra (hablamos de escalones tan bajos como sección, lo que es un serio desafío a nivel de plantillas) y en ausencia de personal facultativo, lo que sin duda salva vidas en combate y no entra en conflicto con la normativa sanitaria que asiste al personal en el ejercicio de su labor.

 

 

Conclusiones

La consecución de una fuerza equilibrada, polivalente y flexible requiere una revisión de muchos materiales que, si bien eran aceptablemente válidos como medios simétricos para mantener la disuasión, no son adecuados para el empleo continuado en operaciones reales, las que cada vez con más frecuencia están demandando lo mejor del Ejército y de sus hombres y mujeres.

Por otra parte, equipamiento que ha cubierto una función específica puede no ser apto para realizar otros cometidos, y no deben extraerse conclusiones precipitadas respecto a su idoneidad; no solo por las experiencias en operaciones, sino por los condicionantes externos que han rodeado las intervenciones del ejército en las mismas.

Es relevante recordar como sistemas de armas adquiridos específicamente para proyectarlos al exterior están inéditos en operaciones, y comprobar que las lecciones aprendidas por otros ejércitos y que influyen notablemente en las decisiones estratégicas respecto a la composición de la fuerza, como el uso de los carros o artillería, contrastan con su ausencia sistemática dentro de nuestros despliegues.

Es necesario ahondar pues en un modelo que permita adaptarse a todo tipo de conflictos y a cambiantes reglas de enfrentamiento (ROE) que no tienen por qué coincidir con las impuestas hasta ahora, pero sin afrontar para ello una costosa renovación global y sin tener que fragmentar ni especializar los efectivos para darles la respuesta más adecuada, limitando enormemente la flexibilidad e interoperatividad del conjunto.

Por otra parte, es ineludible racionalizar el volumen de la fuerza a una entidad sostenible que, sin perder de vista los planes de contingencia en vigor, se adapte de forma racional a las amenazas previsibles, los ratios de movilización y los compromisos adquiridos por la nación, evitando estructuras superfluas y de escasa o nula utilidad real.

El reto es enorme, muchas inversiones en material, aplazadas por las carestías económicas, acabarán por acumularse y solaparse, amenazando la capacidad de la institución para asumirlas. Es por ello que debemos ser conscientes, en la elaboración de planes de reequipamiento y de adiestramiento, de la fuerza que se puede sostener; de su entidad y sus capacidades técnicas y humanas.

Por último, hay que ser coherente y no desechar caprichosamente lo ya realizado, ajustando en lo posible la organización y capacidades, pero sin someter a la fuerza y a sus profesionales a una constante y estresante reestructuración. 

 


 

Notas

[1] Mientras que la PLMM del batallón se centra en la instrucción táctica y el mando de la fuerza en operaciones, el regimiento es responsable del adiestramiento, incluido el control de los medios de simulación, gestión del personal, mando (si procede) de acuartelamiento y de la correspondiente USAC, banda de guerra, escuadra de honores, relaciones con las autoridades locales y refuerzo de la PLMM de la unidad táctica que se conforme; de hecho un coronel jefe de regimiento suele ejercer el mando de AGT.

[2] Se propone limitar el uso del misil Spike a la compañía de apoyo de batallón, mientras que las compañías de fusiles podrían usar el mucho más ligero y simple Alcotán, empleado principalmente como arma antibunker. Igualmente, las unidades mecanizadas pueden incorporar estos misiles en las torres de sus vehículos de línea (así se prevé para el 8×8) haciendo innecesarios los pelotones DCC.

[3] Los morteros autopropulsados Cardom sobre VAMTAC han dado un excelente resultado, pero son muy costosos. El Ejército dispone de 10 sistemas para desplegar en el exterior, no pudiendo hacer frente siquiera a equipar con ellos a las secciones de morteros de los batallones (empleando en su lugar los BMR), menos aún para hacerlo en el escalón compañía.

[4] De esta forma se emplean, por ejemplo, los ‘Ranger’ del US ARMY. En nuestro caso, la experiencia de la Legión con su bandera de OEs, la CRAV de la BRIPAC, la CEE del RCZM 64 o las patrullas de combate en ambiente desértico de BRILCAN proporcionan una excelente base para actuar en entornos tan exigentes como imponen las OEs.

[5] EL VLOE, o vehículo ligero de operaciones especiales, no es otro que una transformación de viejos Patrol ML-6, para su uso en OEs; podría estudiarse una medida similar con los ‘Anibal’ en servicio en nuestros batallones ligeros, ahorrando mucho dinero en nuevos VAMTAC. Ya hubo una iniciativa en este sentido por parte del RI ‘soria’ cuando creó su sección de reconocimiento en áreas desérticas.

[6] Una preserie de 18 de estos vehículos se montará en base a los sistemas SERT adquiridos a navantia y destinados inicialmente al cancelado VCOAV Pizarro, cuyo coste ascendía a 7 millones de euros. Si sumamos a las plantillas de caballería los nuevos VCOAV para observador de artillería, el montante total de este programa puede ser muy alto.

[7] Aunque desde el arma de caballería se ha defendido el escalón operacional poniendo como ejemplo los ya extintos RCAB norteamericanos, debemos recordar que estos tenían la entidad de una brigada y eran de carácter inter-armas.

[8] No solo los GTs ligeros suelen prescindir de apoyo artillero en sus despliegues, es que su creciente carácter motorizado, hace poco eficiente a un obús remolcado como este para su apoyo directo, siendo más efectivo el uso de mayores calibres emplazados estáticamente en las citadas bases artilleras, sin por ello perder la capacidad de despliegue estratégico que proporciona el SIAC.

[9] De esta forma se emplean, por ejemplo, en el ejército británico; con una sección por escuadrón/compañía.

[10] El control de todos los artefactos aéreos propios y la lucha contra los elementos aéreos no tripulados enemigos, de fácil adquisición y uso por fuerzas irregulares, así como la lucha C-RAM, serán las funciones fundamentales de la artillería antiaérea de campaña en el futuro, ya que la incontestable superioridad aérea de las potencias occidentales ha relegado el uso de los sistemas SAM al entorno estratégico (ABM).

 

 

Acrónimos

AALOG: Agrupación logística. Unidad de entidad regimiento compuesta por grupos dedicados al abastecimiento, transporte y mantenimiento.

AGT: Agrupación táctica; unidad operativa inter-armas de entre 750 y 1000 efectivos, generalmente mandada por un coronel.

ISTAR: Intelligence, Surveillance, target acquisition and Reconnaissance.

MPLTO: Módulo de planeamiento, o estructura teórica de las unidades militares.

RMA: Relación de material asignado; Aquel equipamiento con el que cuentan las unidades realmente, que puede no coincidir con el que les corresponde teóricamente.

TOM: Transporte oruga de montaña; denominación nacional del Vb 206 sueco.

 

Acerca de Roberto Gutierrez 2 Articles
Experto en sistemas de armas y en organización militar, ha colaborado en publicaciones de prestigio como el Memorial de Caballería. Es además un consumado modelista y miniaturista.

4 Comments

  1. He leído con interés el artículo de Roberto Gutiérrez sobre las Brigadas Orgánicas Polivalentes y, sin lugar a dudas, tengo que felicitarlo por la excelente labor que ha realizado. Sin embargo, por razones obvias, aunque estoy de acuerdo con la mayoría de afirmaciones que ha expresado, creo que habría que hacer algunas consideraciones, que paso a describir.
    En primer lugar, no sé si por un error de transcripción o por creerlo así, como piensa la mayoría, GD-Santa Bárbara Sistemas NO HA GANADO el concurso del VCR 8×8. Es más, ni siquiera ganó el concurso de las 5 plataformas para los programa tecnológicos. Lo explico. Tras lanzar la DGAM una RFI (Request For Information o Requerimiento de Información) a diversas empresas del sector (creo recordar que fueron Rheinmetall, Nexter, Consorcio Iveco-Oto Melara CIO, y Patria), se presentaron las correspondientes respuestas y, con total nocturnidad y alevosía, o lo que es lo mismo, durante un fin de semana del mes de agosto, la prensa publicó que había ganado el concurso el Piraña V de GD-SBS. De forma totalmente anormal y poco seria, las demás empresas no recibieron ninguna comunicación oficial, ni se dieron a conocer los resultados del concurso. En consecuencia, todos los que participamos en la redacción de las RFI (como asesor de vehículos de EXPAL yo estaba incluido en el equipo formado por Patria y EXPAL), como es de suponer, nos sentimos estafados, engañados y, como es natural, fuera de lugar, ya que creímos, y seguimos creyendo, que se cometió un fraude en toda regla.
    En resumen, una vez se terminen los programas tecnológicos, diseñados exclusivamente para que ciertas empresas como Santa Bárbara, Indra y SAPA se lleven 80 M€ por su “cara bonita”, en teoría, habrá que hacer el concurso definitivo para seleccionar el futuro VCR 8×8. Por supuesto, casi todos damos por hecho que el Piraña V tiene todas las papeletas, a pesar de que sea una decisión ilegal. Pero, no adelantemos acontecimientos.
    Aunque no estoy muy seguro si es así, o yo he entendido mal, me ha parecido que Roberto propiciaba la creación del Arma Acorazada, manteniendo al mismo tiempo las otras dos Armas de maniobra (Infantería y la Caballería). Si es así, no entiendo muy bien cuál sería la composición de cada Arma ni sus misiones.
    Por último, refiriéndose a los GCAC, cita que los VEC M1 deberían ser sustituidos por Pizarro a semejanza de las COMGE. En este caso, he de mostrar una total disconformidad por varios motivos, a saber: En los Regimientos de Ceuta y Melilla, los VCI Pizarro (creo que es una sección) no tienen misiones de reconocimiento sino que se utilizan para apoyar a los Leopard, constituyendo una Partida Acorazada. Además, los VEC son mucho más útiles para labores de reconocimiento que los Pizarro, aparte de que también son mucho más útiles para participar en operaciones exteriores. No olvidemos que, hasta hora, el ET español no ha llevado a operaciones ningún vehículo de cadenas (y supongo que seguirá así), entre otras razones porque los vehículos sobre orugas sufren un desgaste mucho mayor que los de ruedas, aparte de que ofrecen mucha menor flexibilidad de empleo para este tipo de operaciones (por supuesto, me refiero a operaciones de baja intensidad). Otra cosa es que su protección sea insuficiente para determinadas misiones, pero la del Pizarro no es mucho mejor y, en ese caso, lo más práctico y rentable, tal como también afirma Roberto, sería adquirir MRAP adicionales.
    Eso es todo.

  2. Bueno, el tema del desarrollo industrial yo no lo he tratado, es un pie de foto que ha añadido el administrador para ilustrar el artículo. De él dependerá corregirlo o no.

    Respecto al arma acorazada, al contrario, yo digo claramente que no tiene sentido una tercera arma de maniobra, claramente arma acorazada debe ser caballería, como bien digo aqui y he expresado en otras ocasiones, ya que es la línea seguida por todos los ejércitos de nuestro entorno.

    Respecto a los GCAC con Pizarro, es evidente que es una propuesta relacionada con la certeza de que el 8×8 no pasará de la primera fase por motivos presupuestarios, no se sustituiran los TOA ni los BMR ni los VEC de GCAC… así que urge una solución. Para mi antes que en VEC desfasados deberian ir en pizarro y en 4×4, que es el verdadero VEC futuro, con sistema SERT (navantia) o sin él, porque tampoco tengo claro que veamos todos los VERT proyectados.

    En los RCAC de Ceuta y melilla la ‘seccion mecanizada’ sobre Pizarro se va a sustituir por un esquema de secciones mixtas, como el resto de escuadrones, con 2 Leopard2A4 + 2 Pizarro en este caso… y sí pueden ser escuadrones de caballería, que reconozcan por el contacto, hagan de reserva, retardadora o seguridad; no son ni deben ser medios de exploracion, pese a que otros paises si los usan como tal, caso del M3 Bradley o del Scout SV britanico (un Pizarro) en este caso con sensores optronicos amen de potente armamento.
    En nuestro caso, de todas formas, no hay pizarro para todo tampoco, por lo que debería buscarse una solucion, que pasa como digo por dejar solo un escuadron de combate de cadenas y uno especializado ISTAR con VERT y VDCC sobre VAMTAC.
    Este grupo estaría en consonancia con el caracter dual pesado-ligero de sus BOP, si finalmente, como sospecho, siguen con TOA durante otros 30 años.

  3. Ok. Pues aclaradas todas estas cuestiones, estamos básicamente de acuerdo. El problema es que es un tema tan complejo y con tantas aristas que sería deseable que se abriera un debate interno y de gran calado dentro del Ejército (no sé si ya se habrá hecho o está haciéndose) en el que pudieran estudiarse a fondo todos estos temas, antes de introducir más variables. Y, por supuesto, involucrando a los políticos de turno.

    Un saludo.

  4. Respecto al pie de foto, reconozco que lleva una buena dósis de mala leche, pero todos sabemos lo que realmente ha pasado con ese concurso y hace diez años por lo menos que sabíamos quién se iba a llevar el premio gordo aunque presentase una caja de zapatos con ruedas.

    De hecho hay algún artículo en la web publicado en su día en la revista (hace ya siete años) en el que se dice a las claras que quizá la mejor opción sea algún derivado de la familia Centauro pero que al final iba a ser el Piraña.

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