Turquía y su ambición imperial

Turquía y su ambición imperial

El pasado imperial de Turquía
El pasado imperial de Turquía

Seguramente el dato más relevante para entender en profundidad la politica de Turquía, tanto interna como exterior, sea la nostalgia de grandeza imperial y el constante esfuerzo por vivir a la altura de su recuerdo y su influjo. Esto explicaría la vigorosa tendencia turca a la hegemonia regional.

Si es este un dato compartido por los muchos países que han sido cabeza de imperio, la sucesiva permanencia histórica del carácter imperial (imperio helenico e imperio romano de Oriente, imperio bizantino medieval, imperio otomano del renacimiento hasta la modernidad) y la conciencia del valor excepcionalmente estratégico de su situación geográfica añaden un sentimiento adicional de grandeza y orgullo que no tienen otros pasados imperios y alimentan la constante aspiracion hegemónica.

 

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Turquía se encuentra ante una triple disyuntiva que se corresponde exactamente con la decisión o no de continuar el triple legado historico de Kemal Atatürk: laicismo de Estado, democracia como régimen y política pro-occidental. El acceso al poder y la consolidación del liderazgo de Erdogan, por un lado, y la convulsion regional creada tras la llamada “Primavera Árabe”, por otro, han complicado el panorama general, en el que han aflorado todos los demonios (la unidad del país otomano, la virulencia del terrorismo yihadista en la region, la guerra cruzada por interposicion entre Irán-Arabia Saudita y la Coalición occidental -Rusia en Siria, la permanencia de la unidad territorial y del regimen etc…).

Por todo ello, Erdogan, cambiando los postulados de Ataturk, ha tratado de englobar todos estos aspectos en tres direcciones: mayor poder presidencial para hacer frente a la nueva situación, sacrificando los derechos que dificulten la necesaria concentracion de poder; aceleracion y profundización del islamismo para reforzar la unidad y la identidad nacionales y ambiguedad en las alianzas y compromisos occidentales para lograr mayor libertad en los objetivos anteriores. En ningún escenario pueden observarse estas orientaciones mejor que en el conflicto sirio, priorizado por Erdogan en la cuestion turca.

Erdogan saludando a sus partidarios, en una sociedad cada vez más dividida entre las zonas conservadoras de Anatolia y las más urbanas y europeas. Fuente: El Universal.
Erdogan saludando a sus partidarios, en una sociedad cada vez más dividida entre las zonas conservadoras de Anatolia y las más urbanas y europeas. Fuente: El Universal.

 

 

Conflicto con Siria

La relación de Turquia con Siria ha sido históricamente una de las más intensas, desde los tiempos otomanos hasta la actualidad. La afinidad entre los regímenes de Erdogan y Asad llegó a ser calificada de “joint venture” y las relaciones personales entre ambos de “fraternales”, con maniobras militares conjuntas incluidas. Pero, una vez abierto el conflicto entre ambos, la relación ha evolucionada a la par del conflicto: la insurreccion armada contra Bashar al Asad requiere una politica muy diferente a la de simple apoyo y aliento a unas revueltas sociales.

Asi, la nueva situación de conflicto armado abierto ofrece varios niveles de consideracion respecto de Turquia, de los que sobresalen, entre otros, tres: los aspectos fronterizos y migratorios; la proyeccion de la sombra OTAN y las implicaciones kurdas.

En relación con el primer aspecto, Turquía y Siria comparten 822 kms de frontera comun. Uno de las mayores preocupaciones fue pronto la de los desplazados y refugiados que, huyendo del conflicto, cruzaban la frontera hacia Turquia. Erdogan propuso inicialmente un “corredor humanitario” en apoyo de los insurgentes enemigos de Asad y, más adelante, una “zona de contencion”, para hacer frente a las acusaciones de permitir la llegada de jóvenes yihadistas y al paso de armas y recursos con destino el ISIS.

Esta nueva propuesta presentaba una triple ventaja frente a la anterior. Primero, amortiguaba las críticas expuestas; segundo, frenaba el número de refugiados que crecía cada día a ritmo exponencial, y tercero, liberaría a Turquia de las obligaciones previstas en las Convenciones internacionales sobre refugiados que aquella habia firmado. Posteriormente, propondria “zonas de exclusion” más orientadas a la exclusion de kurdos que a la proteccion de rebeldes sirios.

Carros de Combate turcos cruzando la frontera de Siria
Carros de Combate turcos cruzando la frontera de Siria. Fuente: The Independent.

En cuanto al segundo aspecto, Turquía, que se mostró reticiente a una intervención de la OTAN en Libia, temía tambien una intervencion similar en Siria, pero temia todavia más encontrarse sola en una situacion de conflicto con el régimen de Damasco. Así que decidió solicitar el apoyo real de la OTAN y encontró la ocasion en el derribo de un avion turco F-4 por las fuerzas gubernamentales sirias en la zona fronteriza (22-6-2012). La OTAN reforzó a Turquía con aviones y defensa antimisiles, mandando un aviso claro a Bashar al Asad de que tenia a la OTAN enfrente en apoyo de Turquia.

La OTAN volvio a estar implicada de nuevo con ocasion del derribo del avion ruso por la defensa antiaerea turca (24-11-2015) en un nuevo incidente fronterizo, alegando Turquia violacion de su espacio aereo. Tras un apoyo por parte de la OTAN considerado tibio por Turquia, Erdogan decidió actuar por su cuenta. Indirectamente, a través de un importante atentado en Damasco, junto al Palacio de Justicia, llevado a cabo por grupos rebeldes con apoyo de Turquia, y directamente, concentrando tropas, tanques y misiles antiaereos en la frontera, en la provincia de Hatay, y desplegando F-16 en las bases de Batman e Incirlik.

La reconciliacion de Turquia con Rusia tras el mencionado incidente y el alineamiento con la politica de Moscú en el conflicto sirio han reforzado perturbadores interrogantes dentro de la OTAN sobre la fiabilidad de su más importante socio en la region que practica una politica de ambiguedad calculada sobre un tema prioritario: lucha contra ISIS o contra los kurdos?

La confluencia de intereses de Rusia, Turquía e Irán en Siria han dejado fuera a Occidente
La confluencia de intereses de Rusia, Turquía e Irán en Siria han dejado fuera a Occidente

Por ultimo, el problema de Turquía con los kurdos, una poblacion de 15 millones (20% de su poblacion) asentada principalmente en el sudeste del país, es un problema viejo que, tras el conflicto sirio, se ha agudizado regionalmente, aunque de forma diferenciada en Irak y en Siria.

En Irak, la retirada de las tropas gubernamentales de parte del territorio kurdo en Irak tras la Guerra del Golfo (1991), dio paso, gracias a la proteccion de una fuerza aerea internacional, a la creacion de una autonomia kurda “de facto”en el noreste de Irak. Posteriormente, tanto el  bombardeo sufrido por los kurdos, por parte de Sadam Husein (1998), como el apoyo kurdo a la nueva intervencion estadounidense del 2003, “normalizaron” la autonomia kurdo-iraqui. Por ultimo, la Constitucion federalista iraqui de 2005 reconoció el territorio y gobierno del Kurdistan iraquí como entidad federada con amplias competencias y privilegios.

Erdogan, aprovechando la rivalidad histórica entre las dos facciones tradicionales que han controlado el poder en el territorio kurdo iraquí, lideradas por Barzani y Talavani, ha logrado una buena relación con el Kurdistan iraquí que, insuficiente y tardiamente financiado por Bagdad, ha encontrado en Turquia un aliado económico con el que poder abordar los cuantiosos gastos de la guerra. Por su parte, Turquía, necesitada de energía, ha encontrado en el petróleo y en el nuevo oleoducto kurdo-iraquí un aliado interesante. Ademas, mientras el Kurdistan iraquí necesite a Turquia para la compra-venta de su crudo, ésta puede controlar las ansias independentistas de aquél.

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