Adiós al Marruecos español: El fin del Protectorado

Adiós al Marruecos español: El fin del Protectorado

Jura de bandera en la Legión, en los años 20, en presencia de Franco. Foto - La Pandereta Nacional
Jura de bandera en la Legión, en los años 20, en presencia de Franco. Foto - La Pandereta Nacional

Casi no nos hemos dado cuenta, o hemos olvidado ya todo aquello, pero para muchos de nosotros hubo otra época. Una época en la que creíamos que España era grande, aun cuando pronto demostró no serlo. Muchos sacrificios y mucha sangre derramada, casi diría estérilmente. Pero el fin del llamado Protectorado no vino solo, y al poco trajo consigo una pequeña guerra, casi totalmente olvidada, y la pérdida de más territorios. Luego también vino el abandono del Sahara, y probablemente la historia no ha terminado aún. Asi empezó todo…

 

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El Protectorado español de Marruecos fue la figura jurídica aplicada a una serie de territorios del Marruecos de hoy, en los que España, según los acuerdos franco-españoles firmados el 27 de noviembre de 1912, ejerció un régimen de protectorado.

El protectorado consistía en dos territorios del actual Marruecos, geográficamente disjuntos: la zona del norte de Marruecos, que incluye las regiones del Rif y Yebala, y la de Tarfaya, lindando con el denominado Sáhara español, al suroeste y al norte con el río Draa como frontera. Ocho meses antes de los acuerdos, Francia había creado su propio protectorado sobre la mayor parte de Marruecos. Sin embargo, la creación de una administración colonial sobre los territorios del protectorado en el Rif no se produciría hasta 1927, una vez que la zona hubo sido pacificada. El protectorado duraría hasta 1956, salvo en lo que se conocía como el protectorado meridional o región norte, de las tres en que se dividió el Sáhara español.

Cuando la situación en el Marruecos francés se fue deteriorando, ya a partir del fin de la Segunda Guerra Mundial, los franceses consintieron finalmente en  permitir el regreso del sultan de Marruecos, Mohamed V, en 1955. Un año después, el 2 de marzo de 1956, Mohamed V consiguió el reconocimiento de la independencia de su país por parte de Francia. El 7 de abril de 1956, España, a pesar de las protestas formuladas por el Ejército (entre otros por el propio general García Valiño,hasta entonces Alto Comisario de España en Marruecos), hizo lo propio, reconociendo la independencia marroquí. Finalizaban de esta forma, los protectorados ejercidos por Francia y España respectivamente, sobre Marruecos.

La zona sur (Cabo Juby o Tarfaya) no pasó a soberanía marroquí hasta 1958, en tanto que Ifni, que se había convertido en provincia española ese mismo año, hizo lo propio once años más tarde, en 1969, siguiendo las resoluciones de las Naciones Unidas, si bien tuvo lugar, en 1958,  una breve y fugaz guerra en la zona, de la cual solo quedan hoy vagos recuerdos, y que es hasta negada o ignorada por el Estado, en ese fútil intento por olvidar todo lo que recuerde otras épocas, y especialmente si tienen que ver con el régimen anterior.

Abdelja­lak Torres. Foto - Zamane.ma
Abdelja­lak Torres. Foto – Zamane.ma

La política española había jugado hasta enton­ces el papel anticolonialista, negándose a reconocer al líder independentista Ben Arafa, pero dando asilo en el Marruecos español a dirigentes del Istiqlal y llamando a for­mar parte del gobierno al nacionalista Abdelja­lak Torres, con la insólita esperanza de sustituir la influencia francesa en su zona de protectora­do. Cuando finalmente llegó la independencia en marzo de 1956, España no tuvo más reme­dio que seguir idéntica política a primeros de abril, porque sus títulos de nación protectora no procedían de un acuerdo con Marruecos, sino que se derivaban del tratado con Francia citado, de noviembre de 1912.

La visita de Mohamed V a Madrid, en abril de 1956, para lograr la renuncia española fue muy tensa, y aunque los proyectos españoles se habían visto desbordados por la política de Francia, el Gobierno siguió manteniendo sus intenciones de protagonismo en Marruecos, a pesar de lo cual en 1956, España decía adiós a Marruecos, poniendo fin a una relación tradicional, y a una presencia histórica, con mucha sangre española derramada en aquellas tierras y mucho esfuerzo, que no serían nunca reconocidos.

Con la declaración de independencia de 7 de abril de 1956, resultado del acuerdo entre Marruecos y España, se inició un nuevo período en la historia de las relaciones bilaterales entre ambos países. Dicho texto especificaba que el Gobierno español y el Rey Mohamed V, considerando que el régimen establecido en Marruecos no correspondía a la realidad del momento, declaraban que el Convenio firmado en Madrid el 27 de noviembre de 1912 no podía regir en lo sucesivo las relaciones hispano- marroquíes y, en consecuencia, el Gobierno español reconocía la indepen­dencia de Marruecos, renovando su voluntad de respetar la unidad territorial del imperio que garantizaban los tratados internacionales, y se comprometía a prestar a Marruecos la ayuda y la asistencia que, de común acuerdo, se estimaran necesarias.

El Gobierno del General Franco reconoce la independencia y su plena soberanía al Reino de Marruecos del sultán Mohamed V
El Gobierno del General Franco reconoce la independencia y su plena soberanía al Reino de Marruecos del sultán Mohamed V

En el seno de mi familia la situación fue ampliamente debatida, y Marruecos ocupó siempre un lugar importante en mi infancia y en mi vida, en general, dados los lazos que mi familia materna había mantenido siempre allí, y que iban desde aspectos puramente sentimentales hasta relaciones económicas y profesionales. Algunos de mis familiares continuaron viviendo en Marruecos durante un cierto tiempo, a pesar de que la vida no fue especialmente fácil en el nuevo país. Recuerdo haber ido alguna vez de vacaciones, ya a mediados de los años 1960, y siempre resultó muy agradable. No obstante, al final, mis familiares acabarían trasladándose a la península, aunque hoy mi prima mayor Mary sigue en el cementerio español de Tánger, en donde falleció a una temprana edad.

¿Tuvo aspectos positivos para Marruecos la labor española durante el protectorado? Sin duda, aunque hay que añadir que, quizás, fueron escasos y modestos. Posiblemente los más importantes e incuestionables se refieran a la actuación en el campo sanitario. También se podría citar la incipiente, y aún más limitada, vertebración del territorio gracias a la construcción de vías férreas (con un total que apenas llegó a los 200 kilómetros), carreteras, pistas, puertos (Larache y Alhucemas) y aeropuertos (como Sania Ramel, en Tetuán). Sin embargo, y a pesar del pobre panorama presentado, las modificaciones introducidas por España en el protectorado fueron importantes. El Marruecos rural, con su tradicional organización tribal, con la explotación de tipo comunal, y con sus zocos, que continuaba presente en 1956, en el momento de la independencia, fue estando cada vez más integrado en una economía de mercado. 

En todo caso, es indudable que bajo el dominio español se formó el proletariado de la zona norte, que tuvo un papel importante en la lucha por la independencia. Igualmente hay que señalar el enrolamiento de algunos miles de marroquíes tanto en el Ejército español (Regulares) como en las fuerzas del Majzen marroquí (Mehallas, Mejaznías), lo que integró  más fácilmente a los citados individuos, y sus familias, en una economía monetaria de corte europeo. 

Acerca de Antonio J. Candil Muñoz 40 Articles
Coronel en la Reserva. Diplomado de Estado Mayor y Diplomado de la Escuela de Guerra del Ejército italiano. Diplomado en Alta Dirección de Empresas por parte del IESE (Universidad de Navarra). Ha sido representante de España en la UEO, y ha estado destinado en Gran Bretaña, Bélgica, Italia y Estados Unidos. Autor del libro "La Aviación Militar en el Siglo XXI".

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