El papel de China en el nuevo orden mundial

El papel de China en el nuevo orden mundial

China está ocupando muchos de los vacíos dejados por Estados Unidos
China está ocupando muchos de los vacíos dejados por Estados Unidos

Decía el historiador británico, Paul Kennedy, en su libro Auge y Caída de las Grandes Potencias, en 1989, un año antes de la caída de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS), que las grandes potencias en decadencia relativa responden instintivamente gastando más en “seguridad”, y por tanto desvían recursos potenciales del terreno de la “inversión” y agravan su dilema a largo plazo. En dicho año, se consideraban como “grandes potencias” a Estados Unidos, la URSS, China, Japón y la CEE. Según el autor, era el problema que afrontaban entonces los Estados Unidos y la URSS.

Hoy, casi tres décadas después, el sistema internacional ha cambiado profundamente. Por un lado, la caída de la URSS a principios de los años 90 del siglo pasado – confirmando la previsión de Kennedy – dejó como heredera a Rusia en una crítica situación económica y dio paso a la unipolaridad hasta 2008, el año de la Guerra en Georgia. Por otro, se está iniciando la era geopolítica de la multipolaridad donde se prevén seis grandes poderes – Estados Unidos, China, Rusia, India, Japón y la Unión Europea -, dos de ellos, EEUU y China, con un “status” de superpoderes superior a los demás, y uno nuevo, India.

Si consideramos a las tres grandes potencias que hoy tienen más protagonismo geopolítico – Estados Unidos, China y Rusia, sus gastos de defensa en 2016 fueron de 58.900 millones de $ para Rusia frente a los 145.000 millones de China y los 604,500 millones de $ de Estados Unidos – según del Military Balance  de 2017 – . Es decir, los EEUU gastaron 10 y 4 veces más en defensa que Rusia y China, respectivamente.

Por otra parte, si observamos el ranking internacional de sus PIB mientras que Estados Unidos con 16.775 billones de $ (1,6% cr. anual) y China con 10.134 billones de $ (6,7% cr. anual), ocupan el primero y segundo lugar mundial, Rusia con 1.157 billones de $  (- 0,2% cr. anual)[1] figura en el puesto undécimo de dicho ranking, por detrás de países como Japón, India, Reino Unido, Alemania o Francia.

El mundo bipolar hacia 1980
El mundo bipolar hacia 1980

A lo largo de la historia no se encontrarán muchos ejemplos de lo que está ocurriendo actualmente en la geopolítica global cuando un país – Estados Unidos – que durante más de 70 años ha sido el líder indiscutible del sistema internacional de relaciones de poder, diseñando un orden mundial que le beneficiaba, renuncia unilateralmente a su liderazgo mundial sin que ningún otro actor le haya despojado del inmenso poder acumulado.

Y lo que la historia si nos enseña en estos casos es que cuando una gran potencia abandona espacios geopolíticos de diferente naturaleza, dichos vacíos de poder son ocupados por otros rivales que implantan diferentes valores, criterios o reglas geopolíticas que establecen y condicionan un nuevo sistema de relaciones regionales o internacionales de poder distintas e incluso contrarias de las anteriormente existentes.

Así, los EEUU se han negado a aprobar las reformas del Fondo Monetario Internacional (FMI) y del Banco Mundial durante siete años, no están participando en las negociaciones de la solución del conflicto sirio, en Astaná, se han retirado de la Asociación Comercial Transpacífico (TTP en sus siglas en inglés), se oponen a la globalización económica, tienen dudas de las sanciones a Rusia a consecuencia de la anexión de Crimea, ponen en custión el principio de defensa colectiva de la OTAN o se retiran del Acuerdo de París de 2015, sobre el cambio climático. Menos las dos primeras, el resto de las posturas se han tomado en apenas cuatro meses bajo la presidencia de Donald Trump.

Donald Trump
Donald Trump. Fuente: Konzapata.com

 

 

Liderazgo regional

Ante esta nueva situación China ha reaccionado con rapidez. Entre otras iniciativas, ya en la Conferencia de Seguridad de Munich, celebrada a mediados del pasado mes de febrero, el  presidente chino Xi Jinping acudió para declarar que se postulaba como líder de la globalización; China ha iniciado contactos al más alto nivel con los otros 11 países miembros de la TTP; aparte de impulsar fuertemente la nueva Ruta de la Seda, su iniciativa “estrella”.

En el año 2016 y en lo que llevamos de 2017, China ha consolidado su status como segunda potencia mundial y como el mayor rival de Estados Unidos, a medio plazo. Así, en una mirada estratégica cercana, aprovechando la pasividad estadounidense, Pekín ha impulsado su geoestrategia en el Mar de  China Meridional al mismo tiempo que ha construido islas artificiales e instalaciones de bases militares en islotes y arrecifes de dichas aguas, actualmente reivindicadass por varios países entre los que se hallan Taiwan, Vietnam, Filipinas, Brunei y Malasia.

Japón y Corea del Sur han establecido un acuerdo de cooperación de intercambio de inteligencia para hacer frente a la amenaza de Corea del Norte que, de manera implícita también contempla el desafío del continuo auge de China, particularmente cuando las autoridades chinas han establecido la zona de identificación aérea en el Mar de China Oriental que incluye las islas Senkaku – Diaoyu para China – adminitradas por Japón y aguas bajo soberanía surcoreana.

Alcance estimado de los misiles antibuque chinos basados en las islas del Mar de China Meridional.
Alcance estimado de los misiles antibuque chinos basados en las islas del Mar de China Meridional.

Junto a estas acciones de fuerza, China también ha tenido la suerte de disfrutar de varios golpes de fortuna en dicho tramo de tiempo. Desde el triunfo de Rodrigo Duterte, un populista amigo del país de la Gran Muralla, en las elecciones filipinas hasta la desaparición de la TTP, como se ha dicho más arriba, que ha proporcionado a China una gran oportunidad para establecer su agenda comercial en Asia-Pacífico donde el establecimiento de su iniciativa de un Área de Libre Comercio en Asia-Pacífico, en la cual no está los EEUU,  le permite ejercer un mayor liderazgo económico en la región.

Sin embargo, no todo ha sido positivo. Estas medidas no quieren decir que se confíe en la solidez del modelo económico chino. A pesar de los logros alcanzados en la flexibilidad del músculo militar en la región han existido costes en la agresiva postura de China. Por una parte, Vietnam ha militarizado sus propios puestos fronterizos en el Mar de China Meridional cuando vio que China hacía lo mismo. Por otra, Indonesia ha comenzado a raccionar contra China efectuando maniobras a gran escala en aguas reclamadas por Pekín.

Asimismo, Pekin perdió la batalla jurídica sobre sus pretendidos “derechos históricos” en el Mar de China Meridional, cuya extinción e irrelevancia fueron subrayados por el fallo de la Corte Permanente de Arbitraje, tribunal bajo el paraguas de Naciones Unidas, pronunciado el 12 de julio de 2016, en resolución a la demanda presentada por Filipinas en 2013. Al ser el veredicto internacional inmediatamente recusado por las autoridades chinas, las tensiones con los países vecinos de dicho Mar han vuelto a florecer.

Por otra parte, para hacer frente a las actividades de la armada estadounidense en el Primer Cinturón de Islas, desde Japón hasta el Estrecho de Malaca, que abarca todo el Mar de China Meridional, Pekín ha desarrollado sistemas con sólidas capacidades anti-acceso/denegación de zona – A2/AD –  diseñadas para interrumpir la proyección de poder de los EEUU en la zona. China considera este Primer Cinturón como la prolongación de su espacio vital marítimo y donde se encuentra la mayor parte de los archipiélagos, islas e islotes sobre los que existen disputas entre China y sus vecinos.

Infografía sobre el proyecto One Belt, One Road. Autor - Dennis Wong
Infografía sobre el proyecto One Belt, One Road. Autor – Dennis Wong

 

 

Visión internacional

En una mirada estratégica lejana, China está procediendo a establecer la nueva Ruta de la Seda – la llamada “One Belt, one Road” por el Gobierno chino, Un Cinturón, una Ruta en español – que cuenta con tres Rutas distintas : la Ruta Terrestre que cruza toda el Asia Central hasta llegar a Europa; la Ruta Marítima que rodea el continente asiático y a través del Oceano Indico, África y Oriente Medio alcanza también Europa por el Mediterráneo; y la Ruta Transoceánica que atraviesa el Oceáno Pacífico y llega a América del Sur a la altura de Perú, para luego prologarse por todo el subcontinente y alcanzar también las costas atlánticas, a través de una línea de ferrocarril.

Esta mirada hacia el mundo se debe a la creciente dependencia de China de los recursos naturales así como a la necesidad de controlar las líneas de suminitro de hidrocarburos fundamentales para sustentar la economía del país. El comercio y la energía que son los motores del país dependen de la calma de las comunicaciones y, en este sentido, China ha empezado a conseguir su control, por un lado, aspirando a disponer de una amplia presencia marítima creando una flota de alta mar con su correspondiente infraestructura y, por otro, a la construcción de la infraestructura terrestre necesaria como carreteras o ferrocarriles con sus correspondientes estaciones incluyendo la búsqueda de recursos energéticos.

Para ello, Xi Jinping convocó el Foro Internacional sobre Nuevas Rutas de la Seda que se reunió en Pekín, los días 14 y 15 del pasado mes de mayo, al que asistieron 29 Jefes de Estado y de Gobierno, entre los que se encontraben los presidentes de Rusia, de Turquía, de Argentina, la presidenta de Chile o nuestro presidente de gobierno, Mariano Rajoy y más de un centenar de representantes de países y organismos internacionales, en el que se trató sobre los planes del país de la Gran Muralla para crear corredores comerciales a lo largo de las antiguas rutas entre Asia, África, Europa y otras regiones. El proyecto afecta a unos 65 países que reúnen al 70% de la población mundial y supone el 30% del PIB global. Constituye una especie de Plan Marshal chino para el siglo XXI donde China espera aumentar su influencia política y económica global.

Comercio entre China y América Latina.
Comercio entre China y América Latina. Fuente: Beijingaxis.com

Aunque en este Foro de Pekín se habló mucho de la globalización de esta apuesta china frente al actual proteccionismo de Donald Trump, hay que recordar que esta iniciativa de Xi Jinping tiene ya cuatro años. El proyecto de la Ruta Terrestre, fue propuesto por primera vez, por el presidente chino, en octubre de 2013, durante una visita a Kazajistán y, un mes más tarde, ante el Parlamento de Indonesia, propuso la Ruta Marítima.

Con independencia de la Ruta Transoceánica menos concreta en dirección a América Latina, las rutas terrestre y marítima centradas en Eurasia y África constituyen un reto geoestratégico de alto calado frente a Estados Unidos ya que China se adueñaría de las rutas comerciales, trenes de alta velocidad y vagones de carga, petróleo y gas que fluirían por nuevos oleoductos y gasoductos así como de nuevas carreteras y puertos al mismo tiempo que las empresas se asentarían en nuevas zonas económicas.

A modo de ejemplo, en el caso concreto de la Ruta Marítima, y aparte del alquiler de los puertos norcoreanos de Chongjin y Rajun, con propósitos comerciales, China está invirtiendo en trabajos de infraestructura, entre otros, en los puertos de Sihanoukville, en Camboya; Laen Chabang, en Tailandia; Kyaukpyu, en Myammar; Hambantota y Colombo, en Sri Landa; Chittagong, en Bangladesh; Moresby, en Papúa Nueva Guinea; Gwadar, Karachi y Qasim, en Pakistán; Salalah, en Omán; Obock, en Yibuti; Mombasa y Lamu, en Kenya; Bagamoyo en Tanzania; así como previsiones a realizar en puertos de Mozambique, Namibia, Angola y Nigeria. En el Mediterráneo, lo hace en El Pireo, en Grecia y Cherchell, en Argelia.

La respuesta de India, ante esta agresividad económica china de la Ruta Marítima, denominada del collar de perlas, para proyectar poder en el Oceano Indico, ha sido incrementar su presencia militar en dicho Oceano. Es decir, en su proyección de poder económico, China está también engendrando algunos rechazos en su vecindad. Aunque en estos momentos China se encuentra en una mejor posición regional también es cierto que su modelo económico está debilitado por lo que el país del rio Huang He busca evadirse de su camisa de fuerza geopolítica cercana.

Líneas férreas de la Nueva Ruta de la Seda
Líneas férreas de la Nueva Ruta de la Seda

En relación con la Ruta Terreste, no se nos oculta que, debido a factores geopolíticos y geoestratégicos, los principales actores en este escenario de Asia Central, en una nueva lucha de poder heredera del Gran Juego ruso-británico del siglo XIX, van a ser Estados Unidos, China y Rusia. A mayor abundamiento, esta iniciativa terrestre atraviesa países políticamente inestables, con altos niveles de corrupción y con una cruel historia de guerras nacionalistas, étnicas y religiosas.

Es decir, la rivalidad entre los tres jugadores se tratará en un campo con intereses contrapuestos. Mientras el refuerzo de la presencia económica china en países de Asia Central puede generar tensiones con los intereses de Moscú en una zona de clara influencia rusa, el interés estadounidense de que en Eurasia no aparezca un actor que domine el megacontinente reúne las condiciones para que esta zona se convierta en un conflicto de dimensiones globales.

Este plan de infraestructura de Un cinturón. Una ruta, de acuerdo con los dirigentes chinos prevé una inversión de 1 billón de dólares en varios años. Hay que tener en cuenta que China dispone de 3 billones de dólares en reservas de divisas y cuenta con el Nuevo Banco de Desarrollo (NBD) que agrupa a las cinco economías BRICS –  Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica – y con el Banco Asiático de Inversión en Infraestructuras (AIIB), ambos creados en 2014, el segundo verdadero rival del FMI y del Banco Mundial.

Los BRICS y sus debilidades. Fuente - Universidad Complutente
Los BRICS y sus debilidades. Fuente – Universidad Complutente

 

 

A manera de epílogo

La iniciativa china Un cinturón. Una ruta constituye una apuesta de futuro de China en la geopolítica internacional. Encierra la voluntad china de conformar un poder euroasiático conectando los dos extremos más dinámicos del continente: Asia Oriental y Europa Occidental. Para ser una realidad viable es necesario que sea coherente y sinérgica con los intereses euroasiáticos estadounidenses, rusos e indios.

La afirmación de algunos expertos de que China es uno de los dos superpoderes principales mundiales, junto con los Estados Unidos, aún puede ser cuestionable Es cierto que China ya es un poder regional indudable y con aspiraciones de alcanzar mayor protagonismo mundial. Las opciones que China está ejerciendo ya están afectando a la distribución geopolítica del poder militar en el Este de Asia y a la geopolítica del poder económico  internacional.

Pero también es verdad que para ser una superpotencia es preciso adquirir la supremacía en los cuatro ámbitos de poder global: en el militar, en el económico, en el tecnológico y en el cultural. Mientras que en el nivel económico puede considerarse que China disfruta de una supremacía similar a Estados Unidos, en el resto de los ámbitos es superada por otras grandes potencias. Por otra parte, China está ocupando los vacios geopolíticos dejados por los EEUU como ocurre en la globalización, en el TTP del Este de Asia o en el cambio climático.

Comparación entre China y EEUU. Imagen - Visualcapitalism
Comparación entre China y EEUU. Imagen – Visualcapitalism

Para la Unión Europea, en este momento en que se está consumando el alejamiento temporal estadounidense del viejo continente, esta iniciativa china conforma una ventana de oportunidad para impulsar su economía y resurgir de nuevo como una de las economías mundiales más florecientes. Todo ello, sin perder de vista que estamos en un periodo de transición geopolítica hasta que las relaciones transatlánticas se recuperen y sin bajar la guardia ante las pretensiones agresivas de Rusia.

En definitiva, a mi juicio, China en este primer cuarto de siglo XXI formará parte del nuevo orden mundial de la multipolaridad junto con Estados Unidos, Rusia, India; Japón y la UE, en su caso. En dicho orden, en el que la economía china marcará la pauta junto con la estadounidense, los EEUU seguirá ejerciendo el liderazgo compartido, pero como primus inter pares, entre otras cosas, porque ninguna otra gran potencia ni quiere ni puede ejercer dicho liderazgo. 

Ante la próxima reunión del G-20 los días 7 y 8 de julio, en Hamburgo, sería conveniente que las grandes potencias generen confianza geopolítica y estratégica mutua, especialmente entre los EEUU y China, para vertebrar equilibrada y racionalmente la asunción de responsabilidades a nivel mundial.

Por último, y en el horizonte nacional, dentro de esta iniciativa china se encuentra el tendido de la via férrea más larga del mundo, de unos 13.000 km entre Madrid y la ciudad china de Yiew. En un mundo tan interdependiente como el actual, sería imperdonable que España no aprovechara esta oportunidad.

 

 


 

Notas

[1] Expansión. www.datosmacro.com/pib

Acerca de Jesús Argumosa Pila 7 Articles
General de División (r). Fue Jefe de la Escuela de Altos Estudios de la Defensa (EALEDE) del Centro Superior de Estudios de la Defensa Nacional (CESEDEN) desde el 2005 al 2009.

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