Kamuina Nsapu: un nuevo actor en el violento escenario de la República Democrática del Congo

Kamuina Nsapu: un nuevo actor en el violento escenario de la República Democrática del Congo

Miembros de la milicia Kamuina Nsapu
Miembros de la milicia Kamuina Nsapu. Fuente http://www.congo-autrement.com/blog/accueil/kasai-kamuina-nsapu-plus-de-350-ecoles-ont-ete-detruites-dans-la-region-et-1-5-million-d-enfants-affectes-selon-l-unicef.html

África tiene forma de revolver y el gatillo se encuentra en el Congo

Frantz Fanon

Un informe del enviado papal a la conflictiva región de Kasai, en el centro de la República Democrática del Congo, elevaba a 3.383 la cifra de víctimas mortales en la violencia desencadenada entre las fuerzas de seguridad y una milicia tribal. El número de fallecidos superaba con creces la cifra de más de 400 muertos en la zona que había facilitado la MONUSCO, la Misión de Estabilización de las Naciones Unidas en la República Democrática del Congo, que pese a contar con un despliegue sobre el terreno de 18.316 efectivos uniformados, 16.215 militares, 660 observadores militares, 391 agentes de policía y 1.050 agentes de unidades de policía constituidas, ha sido incapaz de detener la violencia de los actores armados que operan en el país. El informe del enviado del Papa, fechado el 19 de junio, especifica que 20 aldeas han quedado completamente destruidas, 10 de ellas por las Fuerzas Armadas de la República Democrática del Congo (FARDC), cuatro por las milicias tribales y seis por grupos no identificados. Este ya por sí desolador panorama se completa con un desplazamiento de personas a causa de la violencia estimado en torno a 1.300.000 personas.

La República Democrática del Congo, antigua República del Zaire, es un ejemplo paradigmático de lo que ha venido en llamarse la “maldición de los recursos” o la “paradoja de la abundancia”, concepto desarrollado en 1993 por Richard Auty según el cual, países que poseen una gran abundancia de recursos naturales tienen un desarrollo económico menor que otros países que carecen de ese tipo de recursos. El subsuelo de la República Democrática del Congo contiene aproximadamente el 80% de las reservas mundiales de coltán, abreviatura de columbita y tantalita, un material que una vez refinado constituye un componente vital para la fabricación de elementos que almacenan energía empleados en una variada gama de dispositivos electrónicos como por ejemplo teléfonos u ordenadores portátiles. Esta circunstancia, unida a la convivencia dentro de las fronteras del país de más de 200 grupos tribales que siempre han mantenido diferencias, las cuales se exacerbaron en el año 1994 con la llegada de más de 1.500.000 refugiados hutus que huían de la guerra civil y el genocidio en Ruanda, constituyen un escenario nada halagüeño.

Mapa de la República Democrática del Congo
Mapa de la República Democrática del Congo

El 24 de octubre de 1996, los rebeldes comandados por el general Laurent Kabila con el apoyo estratégico del Reino Unido y de EE.UU y con la participación de las fuerzas armadas de Uganda y Ruanda entraron por las provincias de Kivu del Norte y Kivu del Sur. Sus objetivos eran los campos de refugiados que acogían a ciudadanos ruandeses desde donde miembros del anterior gobierno de Ruanda y de sus fuerzas armadas se estaban organizando para dar un golpe de Estado contra el gobierno encabezado por Mariscal Joseph-Désiré Mobutu, más conocido como Mobutu Sese Seko . Con el inicio de los combates también se desencadenó un guerra paralela contra la población civil que fue repetidamente objeto de asesinatos, torturas, matrimonios forzosos, reclutamiento de niños-soldado, trabajo esclavo etc… Como consecuencia de la guerra también aparecieron grupos inicialmente denominados de autodefensa como las milicias Mai-Mai compuestas por campesinos y jóvenes desocupados que controlaron importantes territorios.

El desalojo de Mobutu del poder y su sustitución por Laurent-Désiré Kabila en 1997 no trajo consigo la paz para el país y en 1998 dio comienzo un nuevo conflicto que sería conocido como la “Guerra Mundial Africana” en la que tomaron parte además de los numerosos grupos armados del país un total de nueve naciones del continente africano. Las tropas de Angola, Namibia, Chad, Libia, Sudán y Zimbabwe apoyaban a Kabila mientras que efectivos de Uganda, Ruanda, y Burundi colaboraban con tres “señores de la guerra” que tenían bajo su control la parte más rica del país. Tras un coste en vidas humanas superior a los tres millones de personas, en su mayor parte civiles, el conflicto finalizó a finales de 2002 bajo los auspicios de las Naciones Unidas. En 2006 le presidente Joseph Kabila, hijo de Laurent-Désiré Kabila, presidente del país tras el asesinato de su padre el 16 de enero de 2001 a manos de un kadogo (soldado raso) de tan solo 16 años de edad , ganó las elecciones obteniendo en segunda vuelta el 58,05% de los votos. Kabila sigue en el poder y a finales de 2016 suscribió un acuerdo con los principales partidos de la oposición según el cual al llevar ya dos mandatos no se presentará a los comicios que están previsto se celebren antes de finalizar el año 2017.

Estas decisiones sin embargo no trajeron consigo la paz a la República Democrática del Congo. La región de Kasai, dividida en cinco provincias en el año 2015 y rica en yacimientos de oro y diamantes, fue el escenario en el verano de 2016 del surgimiento de un nuevo actor armado en la zona. Jean-Pierre Mpandi, nacido en 1966 en Tshikula y médico de formación miembro de la etnia luba, mayoritaria en la región de Kasai, heredó de su padre un pequeño reino local, herencia que no fue reconocida por las autoridades gubernamentales por lo que Mpandi llamó a sus seguidores a la rebelión armada contra el Ejecutivo de Kinshasa reuniendo en torno él una milicia denominada con el título de este flamante “señor de la guerra”, Kamuina Nsapu. Esta denominación corresponde al jefe de Bajila Kasanga, o Bashila, una zona a unos 70 km al sureste de Kananga que engloba a varios pueblos de la provincia de Kasai Central. Tras su nombramiento, no reconocido por las autoridades, el gobernador provincial se negó a reunirse con él lo que fue considerado como un insulto, circunstancia que se vio agravada por el hecho de que el gobernador sí que mantuvo encuentros con otros líderes tribales de menor rango. Es probable que la decisión del entonces ministro del Interior Evariste Boshab, de no reconocer a Mpandi estuviese motivada en que lo consideraba cercano a la oposición. En enero de 2017 el nuevo ministro del Interior, Emmanuel Ramazani Shadari, declaró que desde 2013, Mpandi había mantenido posiciones políticas anti-gubernamentales de corte radical.

Imagen de Jean Pierre Mpandi, fundador de la milicia Kamuina Nsapu
Imagen de Jean Pierre Mpandi, fundador de la milicia Kamuina Nsapu. Fuente http://www.elconfidencial.com/mundo/2017-03-29/guerra-sucia-congo-milicia-fantasma-kamuina-nsapu-jean-pierre-pandi_1356054/

En abril de 2016, mientras Mpandi se encontraba en Sudáfrica, la policía registró su residencia oficialmente en busca de armas. Tras estos hechos, Jean-Pierre Mpandi acusó a las autoridades de profanar lugares sagrados, robar prendas tradicionales e incluso molestar a una de sus esposas. También acusó a las fuerzas de seguridad de acosar a la población para que abandonasen sus hogares. Mpandi hizo un llamamiento a “todos los jóvenes, impulsados ​​por una fibra revolucionaria” para que defiendan “el suelo congoleño contra la presencia de mercenarios extranjeros y su gobierno de ocupación”. A principios de agosto de 2016, Mpandi y sus seguidores levantaron barricadas en el pueblo y en los alrededores Tshimbulu (Kasai-Central) propiciando la intervención de las fuerzas armadas lo que derivó en violentos enfrentamientos que causaron la muerte a 19 personas, entre los que había 11 policías y en los que también perdió la vida el propio Jean-Pierre Mpandi. El cadáver de Mpandi fue inhumado por las autoridades congoleñas obviando los ritos funerarios tradicionales lo que avivó aún más la ira de sus seguidores, algunos de los cuales le consideran aún con vida, quienes extendieron las protestas a las vecinas regiones de Kasai y Kasai Oriental. A finales del mes de septiembre de 2016 los milicianos de Kamuina Nsapu, en venganza por la muerte de su líder, protagonizaron violentos disturbios en Kananga, capital de Kasai Central, enfrentándose a las fuerzas de seguridad y saqueado y quemando edificios públicos. La reacción gubernamental fue de una violencia igual o superior y entre el 22 de julio y el 30 de octubre los soldados acabaron con la vida de 117 personas en un total de 17 incidentes armados.A comienzos del mes de diciembre de 2016 la violencia de los milicianos de Kamuina Nsapu fue en aumento tanto en Kananga como en la capital de la provincia de Kasai, Tshikapa y se extendió por las provincias de Lomami, Kasai Oriental y Kasai. Sus miembros usan bandas o brazaletes de color rojo y al igual que las milicias Mai-Mai, portan amuletos y se someten a rituales mágicos con los que creen que pueden conseguir la invulnerabilidad. Entre sus filas hay niños y su armamento está compuesto fundamentalmente por lanzas y machetes, arcos y flechas aunque también poseen algunas armas de fuego probablemente arrebatadas a las fuerzas de seguridad y algunos fusiles de fabricación artesanal.

En el mes de marzo de 2017 los milicianos de Kamuina Nsapu fueron responsables de la decapitación de 39 policías en la provincia de Kasai Central. En ese territorio fueron hallados el 28 de marzo los cadáveres de dos trabajadores del la ONU Michael Sharp, de nacionalidad estadounidense, y Zaida Catalán, de doble nacionalidad sueca y chilena, que habían desaparecido 16 días atrás en unión de cuatro trabajadores congoleños. El gobierno de Kinshasa acusó a Kamuina Nsapu de ser los responsables de las muertes.

El 15 de mayo de 2017 tropas gubernamentales lanzaron una ofensiva a gran escala en la región y el portavoz militar, general Léon-Richard Kasonga afirmó que habían matado al menos a 390 integrantes de Kamuina Nsapu, que otros 245 milicianos, entre los que había 54 menores, se habían entregado y que un total de 160 insurgentes habían sido hechos prisioneros. A consecuencias de combates de este tipo, el mes de febrero de 2017, entre los días 9 y 13, un total 84 cuerpos de milicianos de Kamuina Nsapu fueron arrojados a ocho fosas comunes cerca de la ciudad de Tshimbulu, en Kasai-Central. La ONU sospechó que el ejército congoleño estaba detrás de esas muertes.

Dependencias policiales asaltadas por miembros de la milicia Kamuina Nsapu
Dependencias policiales asaltadas por miembros de la milicia Kamuina Nsapu. Fuente http://www.congo-autrement.com/blog/accueil/kasai-kamuina-nsapu-plus-de-350-ecoles-ont-ete-detruites-dans-la-region-et-1-5-million-d-enfants-affectes-selon-l-unicef.html

Según la ONG International Crisis Group, que se dedica a prevención y resolución de conflictos internacionales, la insurgencia Kamuina Nsapu es una muestra del malestar que impera en las áreas urbanas y rurales de Kasai que defienden las costumbres tradicionales. Por parte del Gobierno congoleño únicamente se ha enfocado el problema desde una perspectiva securitaria creando una nueva zona militar, que engloba a las provincias de Kasai, Kasai Oriental y Kasai Central, y desplegando más tropas sobre el terreno. Estos efectivos con bajos salarios, mala preparación y una formación deficiente han sido acusados en numerosas ocasiones de emplear la fuerza militar de manera desproporcionada. En diciembre de 2016 fueron desplegados en la zona refuerzos de MONUSCO y observadores de derechos humanos quienes en marzo de 2017 denunciaron públicamente las constantes restricciones de las que eran objeto por parte de las fuerzas de seguridad lo que afectaba directamente a su libertad de movimientos. Otra derivada del conflicto es que las comunidades afectadas no puedan preparar sus terrenos para las cosechas con las consecuencias que ello llevaría aparejado. La destrucción de oficinas gubernamentales, en unión con el número de desplazados en la región, pueden traer consigo una baja participación en las próximas elecciones en una zona que es más proclive a la oposición que al actual gobierno.

El fenómeno de la milicia Kamuina Nsapu no es el de mayor entidad de los factores de desestabilización que conviven desde hace décadas en la República Democrática del Congo, pero es algo sintomático ya que como afirmaba Thierry Vircoulon, investigador del IFRI (Instituto Francés de Relaciones Internacionales):

Esta no es la única rebelión en RDC. Lo que es peligroso para el poder es principalmente la multiplicación de los conflictos locales que estallan. En un momento dado, la proliferación de pequeños incendios puede causar un gran incendio

 

Acerca de Luis Antonio González Francisco 4 Articles
Diploma de especialización Análisis del Terrorismo Yihadista, Insurgencias y Movimientos Radicales (V Edición), Universidad Pablo de Olavide (Sevilla). Título propio en Fenomenología Terrorista: Bioterrorismo, Prevención Epidemiológica, Ciberterrorismo y Amenazas Químicas, Universidad de Granada. Curso de Especialización en Servicios de Inteligencia y Seguridad Internacional (VII Edición), Universidad de Alicante.

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