Entrevista al coronel Fernando Caballero Echevarría

Entrevista al coronel Fernando Caballero Echevarría

El coronel Fernando Caballero Echevarría
El coronel Fernando Caballero Echevarría

Hoy tenemos la fortuna de compartir esta entrevista con el coronel Fernando Caballero Echevarría, autor entre otros del libro “Annual: Los factores que llevaron al desastre”, del que ya hemos hecho una reseña en nuestra web y que no podemos sino recomendar una y otra vez a nuestros lectores, pues arroja luz sobre un periodo tan desconocido como menospreciado de nuestra historia.

Además de escritor, el coronel Echevarría está destinado actualmente en el CIFAS (Centro de Inteligencia de las Fuerzas Armadas), en donde presta un valioso servicio como el profundo conocedor que es de todo lo relacionado con nuestro Flanco Sur. Como los lectores pueden suponer, en la entrevista habíamos planteado una serie de cuestiones relativas a dicha región que, por motivos evidentes, no ha podido contestar. No obstante, entre noviembre y diciembre tendremos la oportunidad de volver a encontrarnos para hablar, esta vez sí, de esos y muchos otros temas, por lo que podemos considerar esta entrevista como la primera parte de algo mucho mayor.

No queda pues sino agradecer al coronel Fernando Caballero Etxebarría su amabilidad y el cariño con el que nos ha tratado y a nuestros lectores su apoyo incondicional. Gracias a todos.

 

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¿Quién es Fernando Caballero Echevarría?

Nací en Madrid, en 1961, en el seno de una familia con un fuerte ascendiente Militar, aunque me considero melillense de corazón, pues pasé largos periodos en Melilla, donde mi padre, Coronel de Artillería, estuvo destinado cerca de 12 años. De su mano recorrí el Rif, y los mismos itinerarios que transitasen nuestras tropas, en 1921. Unas primeras experiencias que marcaron mi vida, despertando en mí la pasión por Marruecos.

En mis treinta y tres años de servicio, he pasado por diferentes unidades, incluyendo el GAAAL VII de Melilla y la Academia de Artillería, como profesor. En 1995 ingresé en la Escuela de Estado Mayor (EM). Es allí donde conozco la metodología polemológica. Y es también en esos años cuando me implico en la lectura de los artículos de mi padre, un profundo conocedor de las campañas africanas. Finalizado el curso de EM, soy destinado a la Dirección de Investigación y Análisis para el Combate del MADOC, un destino que marcará mi trayectoria profesional. En esos años realizo el Master en Paz, Seguridad y Defensa por la UNED, inicio el programa de doctorado Análisis de conflictos en la UGR, y recibo el premio Hernán Pérez del Pulgar de la Real Maestranza de Caballería, por el trabajo Seguridad y Defensa en el siglo XXI; nuevas amenazas y capacidades para las FAS.

Un nuevo destino como profesor táctica en la Academia de Artillería, antes de recalar en el EM de la Defensa (EMAD), como analista de Inteligencia. Allí pasaría más de tres años en contacto con las operaciones, y visitando diferentes “teatros”, como Bosnia, Afganistán, Líbano, unas experiencias que facilitan analizar los conflictos con una perpectiva diferente. En 2008 realizo el Curso Superior de la Defensa de Marruecos, retornando al EMAD, ahora como analista principal del Magreb. Asciendo a Coronel en diciembre de 2011, siendo designado Director del Centro de Formación de Tropas nº 2, mando que ejercí durante cuatro años, simultaneándolo con los cargos institucionales de Comandante Militar de Cádiz y Gobernador Militar del Campo de Gibraltar. Hoy desarrollo mi trabajo en el ámbito de la Inteligencia Militar.

Así, se puede decir que soy alguién especializado en el análisis de conflictos, en particular los relacionados con el Magreb, un mundo que creo que conozco, comprendo…, y me apasiona.

 

¿De dónde surge la idea de escribir un libro como “Annual” en un tono tan didáctico?

El libro es un resumen, “legible”, de mi tesis doctoral. La idea surgió cuando, ya en pleno desarrollo de la tesis, percibí el desconocimiento general que existía sobre el asunto, no solo en la sociedad civil, sino también entre mis compañeros de armas. El enfoque didáctico estuvo influenciado por los años en que ejercí el profesorado. El impulso definitivo surgió de una idea, que hice mía, y que el militar y escritor Antonio Vera Salas, considerado como uno de los militares africanistas ilustrados, recogía en su estudio El Rif Oriental, de 1918, cuando apuntaba el “deber de todo español a desarrollar el conocimiento de Marruecos”. Resulta evidente la obligación de conocer a un país que, a pesar de encontrarse solo a unos pocos kilómetros, se percibe como lejano y amenazante por gran parte de nuestra sociedad. Un país vecino y amigo, vital para nuestra seguridad, desde los tiempos de la Reina Católica, y en el que tuvimos presencia durante cerca de 50 años. En Marruecos se levantaron empresas, se construyeron infraestructuras, dispensarios y escuelas, y trabajaron nuestros ingenieros, médicos y maestros; y allí miles de hijos de España dejaron su vida, para llevar a ese pueblo los valores de nuestra civilización. Un concepto muy similar al de las operaciones actuales.

África fue una escuela de Soldados, y me pareció casi un deber tratar de trasmitir a los militares de hoy lo que nuestros antecesores hicieron allí. De la historia de nuestras campañas se pueden recoger importantes enseñanzas sobre la gestión de crisis; así como, otras que afectan tanto al desarrollo de la guerra irregular, como a la ejecución del combate convencional.

Nuestros militares extrajeron de Marruecos multitud de lecciones aprendidas, muchas de ellas de aplicación a las operaciones actuales. La evolución de la forma de combatir de nuestras unidades, en la mayoría de las ocasiones con escasez de material, casi siempre obsoleto, facilitó la adaptación a las diferentes circunstancias para, en contra de lo generalmente difundido, llegar  diseñar un modelo de intervención político-militar que, basado en el respeto a la cultura de los nativos, rozó la perfección, constituyendo un modelo de convivencia.

Fernando Caballero Etxebarría (izquierda) en el Sáhara Occidental siendo Teniente coronel, durante el curso superior de la Defensa de Marruecos
Fernando Caballero Etxevarría (izquierda) en el Sáhara Occidental siendo Teniente coronel, durante el curso superior de la Defensa de Marruecos

 

¿Qué razones daría a nuestros lectores para comprar su libro?

A diferencia de otros libros, la obra no es una novela histórica ni un libro de historia, es un tratado de polemología. En ella, es la mente de un analista militar la que interpreta las decisiones militares, atendiendo a los condicionantes políticos, sociales o económicos, y utilizando la misma metodología que se emplea para entender en profundidad los conflictos actuales.

Desde este enfoque, el estudio de los conflictos no puede abordarse solo desde la Historia, hay que contar también con la Sicología, para analizar la personalidad de los líderes, tanto de las fuerzas hostiles como de las propias; y con la Antropología Social y la Sociología, para entender como las sociedades, interventora e intervenida, van a percibir la participación en el conflicto.

Con este enfoque global, en la obra se analiza el entorno internacional y la situación nacional, que sirven para contextualizar las decisiones políticas y militares; se describe la sociedad marroquí, y el Rif -sus gentes, su orografía y las fuerzas hostiles en presencia-, unos aspectos vitales para entender el modelo político-militar empleado, y valorar la bondad, o no, del mismo.

Por tanto la obra, a diferencia de otras, trata de recoger el conflicto desde sus múltiples perspectivas, y tal y como lo perciben los militares. Y en definitiva busca mostrar a nuestra sociedad que en un conflicto “los mandos militares que deciden no hacen lo que realmente “saben”, ni lo que “consideran” que deben hacer, sino lo que les “dejan hacer”, debido a la multitud de condicionantes impuestos por niveles de decisión superiores, generalmente distanciados de la realidad en la que se desarrollan las operaciones”.

En la práctica el libro es el resultado de aceptar el reto que, referido al intervencionismo español en Marruecos, lanzase el profesor Víctor Morales Lezcano en 1976 cuando, en una de sus publicaciones, recogía: “tampoco la pura historia militar es ajena a deformaciones, involuntarias sin duda, pero por ello fácilmente rectificables en cuanto un conocedor sólido de la polemología aborde,…, este tema, exento ya de gran parte de su pretérita virulencia”.

 

En España tradicionalmente ha habido un escaso interés por la propia Historia y el desconocimiento de hechos clave, como la catástrofe de Annual es evidente ¿Está cambiando en los últimos tiempos?

Comparto su opinión. Así, parece una norma general que el español reniegue de sus gestas militares, como si constituyesen un pecado inconfesable por el que debiese pedir perdón a otras naciones; una actitud que se ha manifestado con especial intensidad en las últimas décadas. Por otro lado, está asumido, al menos en otros países, que la historia militar constituye un útil fundamental para reforzar el espíritu nacional, y tal vez aquí radique la clave del asunto.

Sin embargo, en los últimos años, intuyo una nueva tendencia. Muchos militares, a los que se suman también historiadores civiles, están resucitando figuras de héroes nacionales, como Blas de Lezo, Bernardo de Gálvez o Francisco Balmis. Unos personajes, que de haber nacido en otra nación, sus nombres y sus gestas -incomprensiblemente ausente de nuestros textos escolares- hubiesen quedado escritos con letras de oro en sus libros de historia.

Igualmente, un elenco de intelectuales españoles están interesados en nuestras glorias y nuestro riquísimo pasado histórico: escritores como Pérez Reverte o Almudena de Arteaga; pintores como Ferrer Dalmau; o directores de publicaciones, digitales o tradicionales, como la suya, que están presentando unos enfoques diferentes, calando en el público general con bastante éxito.

 

¿Hemos de cambiar algo para acercarnos a países, como los anglosajones, más orgullosos y conscientes de su propia Historia?

Creo que mucho. Aunque, como he apuntado, se está en la buena línea, tratando de recuperar el tiempo perdido, en un momento de crisis de valores, mostrando el esfuerzo que nuestros hombres y mujeres realizaron a lo largo de  la historia, para hacer una España más grande y más fuerte, dentro del concierto internacional, y por tanto más libre.

Sin embargo, también creo que el nudo gordiano del asunto radica en la educación, es decir en la Escuela, y que es ahí donde habría que hacer el esfuerzo principal, algo verdaderamente difícil de conseguir, y en lo que estará de acuerdo conmigo.

 

Lo que más me impresionó de su libro fue la capacidad para abordar todas y cada una de las aristas de una situación sumamente compleja, como fue la que nos llevó a Annual. ¿Hemos aprendido algo los españoles ahora que va a hacer un siglo de la pérdida de miles de hombres a manos de los rifeños?

Sin duda, al menos en el ámbito militar, se ha aprendido mucho. En las conclusiones de la obra presento las lecciones aprendidas para escenarios razonablemente replicables. Me refiero a cómo poner en marcha el apoyo a “estados fallidos” para establecer una administración en ambiente de conflicto, o post-conflicto, y en escenarios de guerra irregular con un elevado grado de violencia, dominados por “señores de la guerra”.

Actividades relacionadas con la gestión de crisis, la inteligencia militar, el planeamiento y la preparación de la fuerza para cada operación, la explotación de recursos locales (en beneficio de la nación auxiliada), de formación de sus Cuerpos y Fuerzas de Seguridad y Defensa; de propaganda y difusión a la opinión pública, y un largo etcétera. Todo ello se aplica hoy con pulcra meticulosidad en nuestras intervenciones en el exterior.

Acerca de Christian D. Villanueva López 219 Articles

Fundador y Director de Ejércitos – Revista Digital de Armamento, Política de Defensa y Fuerzas Armadas. Ha sido también fundador de la revista Ejércitos del Mundo y ha trabajado y colaborado en diferentes medios relacionados con la Defensa como War Heat Internacional, Defensa o Historia de la Guerra, entre otros, tras abandonar las Fuerzas Armadas en 2009.

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