Rusia desplaza a EEUU en Oriente Medio

Rusia desplaza a EEUU en Oriente Medio

Rohani, Putin y Erdogan en la Cumbre de Sochi
Rohani, Putin y Erdogan en la Cumbre de Sochi. Fuente - The Wire

Cuando una gran potencia como EEUU deja un vacío geopolítico en una zona de carácter estratégico en la que ha ejercido su dominio durante un tiempo, ese vacío es ocupado inmediatamente por otra gran potencia. Es lo que está sucediendo actualmente en Oriente Medio con Estados Unidos, que está abandonando su tradicional área de influencia desde los años 40 del pasado siglo, y con Rusia que está estableciendo su predominio geoestratégico.

Pero este movimiento de relevo geopolítico no ha empezado en tiempos de la presidencia de Donald Trump sino en tiempos del presidente Barack Obama cuando, en la segunda mitad de octubre de 2013, Estados Unidos y Rusia firmaron un acuerdo para obligar al presidente sirio, Bachar el Asad, a destruir su arsenal químico.

Por un lado, alejaba la posibilidad de una intervención militar liderada por Estados Unidos contra el régimen sirio – por haberse comprobado que había utilizado armas químicas en la guerra civil de Siria vulnerando la línea roja señalada por EEUU – y, por otro, se entraba en un proceso de desarme que beneficiaba no solo a la estabilidad de la región sino también a la comunidad internacional.

Desde el punto de vista estratégico, y con independencia de que siempre es preferible la negociación y la vía diplomática para solucionar cualquier desavenencia o crisis que acudir a la guerra, lo cierto fue que, en aquel momento, el actor que consiguió sacar más rédito de la guerra civil siria fue Rusia. Consiguió marcar la agenda de seguridad internacional ante los errores, vacilaciones y falta de voluntad estadounidense.

 

*

 

Pasado reciente

Hay que tener en cuenta que, desde el punto de vista ruso, la ampliación de la OTAN hacia el Este, la guerra de Serbia y el futuro de Kosovo de 1999 – que se materializó en la retirada de los intereses rusos en el escenario europeo – junto con las revoluciones de colores que representaban un alto riesgo para el país de los zares, particularmente para el régimen de Putin, fueron aspectos de una maniobra orquestada por Occidente contra Rusia.

En realidad, el movimiento de reafirmar a Rusia como una gran potencia es un objetivo declarado por el actual presidente ruso, Vladimir Putin, y que ha perseguido tenazmante desde que asumió la presidencia, por primera vez, en el año 1999. El poder e influencia de Rusia había declinado dramáticamente al final de la guerra fría.

Mientras que su predecesor, Boris Yelsin, fracasó en suprimir la secesión de la república de Chechenia dentro de las fronteras de Rusia, a mediados de los años 90 del siglo XX, perdiendo la llamada primera guerra chechena, bajo el liderazgo de Putin las fuerzas militares rusas derrotaron a los secesionistas chechenos en la segunda guerra chechena tomando su capital, Grozni, en febrero del año 2000. En mayo de dicho año, Putin restableció el gobierno directo del Kremlin aunque es cierto que aún hubo movimientos separatistas en Chechenia durante casi una década.

No obstante, la verdadera recuperación o resurgimiento de Rusia hacia el estatus de gran poder comienza en la guerra de Georgia de 2008 que condujo a la independencia de las regiones georgianas de Abjasia y Osetia del Sur – solo reconocidas por Rusia, Nicaragua, Venezuela y Nauru -, y continúa con la anexión de Crimea en la primavera de 2014 y con el apoyo político y militar ruso a las regiones separatistas ucranianas de Donetsk y Lugansk, unos meses más tarde. Actualmente, Rusia tiene desplegadas fuerzas militares en Abjasia y Osetia del Sur.

La Segunda Guerra de Chechenia sirvió para elevar a Putin a la Presidencia de la Federación Rusa y fue un punto de inflexión tras una década de retroceso
La Segunda Guerra de Chechenia sirvió para elevar a Putin a la Presidencia de la Federación Rusa y fue un punto de inflexión tras una década de retroceso

Posterormente, en el otoño de 2015, Rusia inició la intervención militar en Siria consiguiendo unos resultados, en relativamente poco tiempo, mucho más contundentes que los obtenidos por la coalición internacional liderada por Estados Unidos que había comenzado su intervención en territorio sirio un año antes.

Aunque, en teoría, ambas intervenciones militares en Siria tenían como objetivo derrotar al autodenominado Estado Islámico, lo que sucedió fue que mientras la coalición internacional apoyaba a los grupos opositores al régimen sirio, Rusia apoyaba a su aliado el presidente sirio, Bachar el Asad. Por otro lado, la intervención militar rusa contaba con la autorización de las autoridades sirias en tanto que la de la coalición nunca recibió dicha autorización.

Lo cierto es que a punto de finalizar la guerra civil siria y con el Daesh derrotado en el campo territorial, gran parte de esta victoria ha sido alcanzada gracias a las fuerzas militares rusas. Pero además, hay que reconocer la brillante actuación de la diplomacia rusa en la solución del conflicto sirio participando en diferentes negociaciones de paz ya sea en el marco de la ONU, en Ginebra y Astaná, o en reunones con diferentes líderes regionales con distintos y dispares intereses, algunos opuestos entre si, como pueden ser Turquía, Irán y Arabia Saudí.

La contundente reacción rusa ante la intervención de Georgia en Osetia dejó claro que el Kremlin no aceptaría un nuevo Kosovo
La contundente reacción rusa ante la intervención de Georgia en Osetia dejó claro que el Kremlin no aceptaría un nuevo Kosovo

 

 

El presente inmediato

La actividad diplomática de los úlimos dos meses del presidente ruso ha sido realmente sorprendente. Asi, el pasado 5 de octubre recibió la visita del rey saudí, Salmán bin Abdulaziz, en Moscú, en la que dos países mayores exportadores de petróleo trataron, entre otras cosas, de la necesidad de frenar la caída del petróleo, del futuro de Siria y del papel de Irán en Oriente Medio.

Es verdad que los dos países tienen dificultades al defender interereses contrapuestos en Oriente Medio ya que mientras Riad apoya a los rebeldes sirios, Moscú respalda al régimen de Bachar el Asad alineándose así con Irán el mayor rival regional de Arabia Saudí. Pero también es cierto que ambos países han mostrado su sintonía al copatrocinar el acuerdo entre el cartel petrolero OPEP y los exportadores de fuera de él que recortó la producción de crudo hasta el próximo mes de marzo – ampliado el pasado día 29 de noviembre hasta final de 2018 – y están coordinando la solución a la guerra civil en Siria en la que Arabia Saudí actúa de mentor de la oposición.

Tambiés es preciso admitir que, en este contexto, parte del acercamiento de Arabia Saudía a Rusia es debido al alejamiento de Estados Unidos, desde primeros de este siglo, como consecuencia de los atentados del 11-S, de la autosuficiencia energética estadounidense por la aparición del petróleo de esquisto o de la diferente actitud ante las primaveras árabes.

El 1 y 2 de noviembre Putin visitó Teherán para reforzar lazos frente a Washington donde se entrevistó con el presidente iraní, Hasan Rohani, y fue recibido por líder supremo, Alí Jamenei. En el contenido de la agenda destacó la guerra civil en Siria en la que ambos países están alineados frente a Estados Unidos y sus aliados, la amenaza que se vislumbra sobre el acuerdo nuclear por la posible retirada de EEUU y la cooperación económica.

Acerca de Jesús Argumosa Pila 10 Articles

General de División (r). Fue Jefe de la Escuela de Altos Estudios de la Defensa (EALEDE) del Centro Superior de Estudios de la Defensa Nacional (CESEDEN) desde el 2005 al 2009.

Be the first to comment

Leave a Reply