F-18 de la RAAF: Luchando en los cielos de Irak

F-18 de la RAAF: Luchando en los cielos de Irak

F/A-18 Hornet de la Royal Australian Air Force. Foto - RAAF
F/A-18 Hornet de la Royal Australian Air Force. Foto - RAAF

Sin lugar a dudas, uno de los conflictos más mediáticos de la historia -sino el que más-, ha sido el que rodeó a la operación Iraqi Freedom. Podemos llegar a afirmar incluso, que esta contienda ha sido narrada minuto a minuto por los medios tradicionales como la prensa escrita o la TV. No obstante, ha sido la primera en cobrar una dimensión diferente gracias a Internet, que ha permitido no ya ofrecer actualizaciones rapidísimas de lo que iba acaeciendo, sino que, prácticamente, ha hecho posible que se conozca de forma instantánea la evolución de las fuerzas de la coalición, al menos en el plano terrestre. Fue este un fenómeno que llegó al paroxismo con la toma de Bagdad, algunos de cuyos momentos culminantes, como el derribo de la estatua de Saddam, fueron seguidos en director por docenas de millones de personas. A pesar de ello, aún quedan muchos detalles por conocer y, sin duda alguna, seguirán fluyendo con cuentagotas durante muchos años más. He aquí uno de esos capítulos, que tiene como protagonistas a los F-18 de la Royal Australian Air Force…

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La coalición de países que se comprometieron a lanzar la operación Libertad para Iraq fue numerosa, pero lo cierto es que el peso ha recaído principalmente en dos interlocutores, los Estados Unidos y el Reino Unido. Sin embargo, poco se ha escrito sobre el tercer país que más recursos aportó desde el primer momento a los combates, y menos aún de los medios aéreos desplegados.

Lo cierto, es que al igual que ocurrió en el otoño de 2.001, cuando se lanzó la operación Enduring Freedom con la invasión de Afganistán, el país austral fue de los primeros en poner sus medios militares, incluso aquellos más sensibles y que muchos otros eran reacios a aportar, a disposición de la coalición de países reción formada.

F-18 de la RAAF. Foto - RAAF
F-18 de la RAAF. Foto – RAAF

 

 

La planificación del despliegue. Comienza la cuenta atrás

El 1 de febrero de 2.003, el Gobierno australiano anunció el despliegue de un escuadrón de F/A-18A Hornet, medios de transporte asociados, algunos aparatos de patrulla marítima AP-3C Orion, varias fragatas de la Armada y todo el personal asociado. Todo ello coordinado por un Comando Aéreo Avanzado, el cual según palabras del propio Ministerio de Defensa de Australia, sería el responsable de la armonización de las operaciones aéreas de manera conjunta a otras unidades aliadas, sin descuidar el control de los recursos nacionales desplegados.

La elección de los Hornet en lugar de los F-111C, se debió principalmente a la capacidad multimisión del F/A-18, pues se pretendía que los aparatos fuesen capaces tanto de realizar misiones de ataque como de proporcionar defensa aérea a diversos equipos, mientras que el aparato de geometría variable únicamente podría emplearse para realizar misiones de bombardeo, además, el F/A-18A permitía una mayor comunalidad con los aparatos desplegados por EE.UU., tanto en armamento como en perfiles de misión, repuestos, etc.

El primer paso fue la elección de una base de despliegue, tras estudiar las diversas opciones, y descartado completamente el territorio de Arabia Saudí, se decidió centrarse en el pequeño emirato de Qatar, concretamente la base aérea de Al Udeid, que había sido modernizada y ampliada con los fondos proporcionados por los EE.UU., y en la que se asentaban unidades pertenecientes a la USAF, la US Navy y la Royal Air Force británica. Sin olvidarnos que en esta ubicación se asienta el Cuartel General del CENTCOM.

Las aeronaves desplegadas serían 14 F/A-18A Hornet, del 75º Escuadrón de la Real Fuerza Aérea australiana (RAAF), en una misión codificada como Operación Bastilla.

Hornet australianos
Australia ha llegado a operar hasta 71 F/A-18 Hornet -se han perdido 4 por diversos accidentes-, repartidos en 17 F/A-18B biplazas y 54 F/A-18A monoplazas. Todos ellos han sido fabricados -a excepción de los dos primeros aparatos-, en territorio nacional tras adquirir a McDonnell Douglas la correspondiente licencia de producción en Octubre de 1981. Todas las unidades fueron entregados entre 1984 y 1991. A lo largo de estos años, además de en la Operación Falconer que aquí se narra, han intervenido en operaciones sobre suelo afgano cuatro aparatos destinados en la isla de Diego García. Foto – RAAF

 

Los 14 aparatos que serían desplegados a Al Udied, debían pertenecer a los modernizados Hornet Upgrade 2.1, construidos entre 1.986 y 1.991, y que entre sus mejoras incluían un nuevo radar APG-73, el interrogador transpondedor APX-11 y un sistema GPS ASN-172 integrado con el sistema de navegación inercial. De igual manera estaban cableados para portar nuevas armas aire-aire y aire-tierra de última generación. Se puede decir que estos Hornet eran similares a los F/A-18A+ de la US Navy o de los Marines.

De igual manera, sólo se seleccionarían aparatos que habían salido de una revisión mayor en fechas recientes, para encontrarse al 100% de capacidades. Los aparatos seleccionados vendrían de los tres Escuadrones de primera línea que componían el Ala 81 de la RAAF. Seis de ellos pertenecían al 75º Escuadrón, y cuatro procederían de cada uno de los otros dos Escuadrones, el 3 y el 77.

Por lo que hace a los pilotos, los 24 seleccionados provenían de un pool de las diversas unidades que volaban el Hornet, y todos ellos contaban con numerosas horas de vuelo y diversos despliegues en ejercicios al exterior, como los famosos Red Flag. Como curiosidad debemos mencionar que entre las dos docenas de pilotos, había uno de nacionalidad estadounidense. Efectivamente, el Mayor Waylan Cain, era un piloto del USMC que se encontraba realizando un intercambio con el 75º Escuadrón de la RAAF.

El 75º Escuadrón, tiene su base en RAAF Tindal, en los Territorios del Norte, desde donde se preposicionaron los equipos para comenzar el despliegue el 13 de febrero de 2.003. La Operación Bastilla, preveía el despliegue de los Hornet intermediando en Diego García, tras repostar siete veces de un KC-10 de la USAF que a su vez fue repostado por un KC-135. El apoyo de los tanqueros de la USAF fue indispensable para poder completar el traslado de los apararos australianos hasta los territorios británicos en el Océano Indico.

La parada técnica se estableció en dos días, para poder revisar las aeronaves con vistas a efectuar el segundo salto hasta la base avanzada, sin que se produjese ningún problema técnico durante el largo vuelo. Los aparatos finalmente llegarían a Al Udeid el 16 de febrero, nuevamente contando con el inestimable apoyo del KC-10.

La elección del KC-10 estaba clara. Los pilotos australianos estaban acostumbrados a repostar de los aparatos estadounidenses en los numerosos entrenamientos conjuntos que realizan anualmente. Conociendo las características de ambas gasolineras volantes, los australianos preferían sin lugar a dudas el uso del KC-10, el cual según sus propias apreciaciones, tenía un comportamiento notablemente más noble que el del KC-135, el cual desplegaba la cesta por el interior de la pértiga central que usan los aparatos de la USAF, dejando una escasa longitud de manguera, que en ocasiones les impedía corregir de manera adecuada las diferencias de velocidad entre ambas aeronaves, facilitando el arrancar la cesta en caso de problemas, cosa les ocurrió en varias ocasiones durante las misiones de combate en Iraq, que obligaban al Hornet a regresar a la base con la percha desplegada.

1 Comment

  1. Australianos y canadienses podrían haberse quedado en sus terruños preocupados de los suyo sin embargo han dado el callo siempre.
    Menudo ejemplo para esta Europa occidental acomplejada, en decadencia por pura apatía social.

    Buen artículo Roberto.

    saludos

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