Buques de Acción Marítima: Los grandes desconocidos de la Armada Española (II)

Buques de Acción Marítima: Los grandes desconocidos de la Armada Española (II)

El BAM "Rayo" navegando con sus embarcaciones al costado. Foto - Armada Española
El BAM "Rayo" navegando con sus embarcaciones al costado. Foto - Armada Española

Si en la primera parte de nuestro artículo sobre los Buques de Acción Marítima hablábamos sobre la génesis del programa, la configuración de los buques, su armamento y electrónica, ahora toca hacerlo acerca de las misiones que realizan, los “otros” BAM (Intervención Subacuática, Investigación Oceanográfica y Colector de Inteligencia) y el futuro de estos magníficos buques tanto en la Armada Española, que ya ve cerca la aprobación de una nueva serie como en el exterior. Unos buques necesarios y muy completos pero cuyas virtudes, por discretas, poca gente entiende.

 

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Los últimos de la serie: P-45 Audaz y P-46 Furor

Hasta el momento se han botado seis buques de acción marítima, con las dos últimas unidades (P-45 Audaz y P-46 Furor) en un estado muy avanzado de su construcción en las instalaciones de Navantia y pendientes de su entrega a la Armada Española a lo largo de 2018. A diferencia de las cuatro primeras unidades, estas últimas se han beneficiado de pequeños cambios como la inclusión de nuevos materiales que mantienen la resistencia estructural y balística reduciendo el peso de la obra muerta y mejorando con ello la estabilidad de los buques.

El camino ha sido tortuoso, con diversos rumores, noticias esperanzadoras que la realidad presupuestaria ha truncado y vueltas de tuerca. En 2014 la SEPI aprobaba la construcción de las hasta ahora dos últimas unidades de la serie, cortándose las primeras chapas en diciembre de ese mismo año. Esto suponía la vuelta a la construcción militar para la Armada Española por parte de Navantia después de largos años de parón, tras la finalización en 2011 de la última fragata de la clase F-100 (F-105 Cristóbal Colón) y del cuarto BAM (P-44 Tornado).

Es cierto que ese mismo año, 2011, el futuro S-80 había recibido su vela, pero también que desde entonces los problemas en el programa se sucederían, agravados por la catastrófica participación de Abengoa y por fallos de diseño. La necesidad de replantear todo el programa no hizo sino agravar el parón constructivo de una Navantia acosada por los sindicatos y que por fortuna había sobrevivido gracias a la exportación.

Buques de Acción Marítima en su base de Las Palmas. Foto - El Confidencial Digital
Buques de Acción Marítima en su base de Las Palmas. Foto – El Confidencial Digital

Por el camino, el Consejo de Ministros había aprobado la construcción de cinco BAM adicionales, tres de ellos en versión BAM-P (versión patrullero), otro de investigación oceanográfica y otro más de buceo y rescate submarino, ya en julio de 2011. Además, lo hacía gracias a la ayuda del Ministerio de Ciencia y Cultura, interesado en cofinanciar la construcción de las dos unidades especiales pues, todo hay que decirlo, el servicio que presta buques como el BIO Hespérides a nuestra ciencia, es impagable.

Por desgracia, una decisión tan esperanzadora para la industria naval y para la propia Armada, quedaría en agua de borrajas. Menos de un año después, en junio de 2012, el por entonces JEMAD, almirante Fernando García Sánchez, confirmaba el retraso en el programa BAM, su previsible recorte y, de paso, arrojaba un jarro de agua fría tanto a la industria de defensa, como a la propia Armada al dar por cerrado el programa F-100 sin alcanzar nunca la esperada sexta unidad.

Finalmente, hubo que esperar hasta abril de 2016 para que el programa BAM cogiese otra vez impulso, al iniciarse los primeros trabajos de corte de chapa de forma simultánea en las instalaciones que Navantia posee en Ferrol y Cádiz. Los dos nuevos BAM suponían un considerable balón de oxígeno, gracias a un contrato ha supuesto 2,2 millones de horas de trabajo y la generación de 1.350 empleos directos e indirectos (aproximadamente 250 serían empleados directos de Navantia y 1.050 empleados de la industria auxiliar y otros suministradores).

Botadura del Audaz en las instalaciones de Navantia en Cádiz. Foto - Diario de Cádiz
Botadura del Audaz en las instalaciones de Navantia en Cádiz. Foto – Diario de Cádiz

La construcción en sí ha sido rápida. El saber hacer de la empresa unido a la adopción de nuevas tecnologías -está inmersa en el programa Astillero 4.0 que pretende digitalizar y robotizar gran parte del proceso constructivo- han permitido la botadura de ambos buques en menos de un año en el caso del P-45 Audaz, construído en San Fernando y en año y cinco meses en el caso del P-46 Furor, cuya construcción pudimos disfrutar en su día en los astilleros de Ferrol.

Si nada ocurre, en los próximos meses serán entregados a la Armada Española para iniciar sus pruebas de mar, tras las cuales comenzarán a servir al igual que han hecho durante estos años sus cuatro hermanos, en diversas misiones tanto en nuestras aguas de responsabilidad, como en las múltiples misiones internacionales en las que España está embarcada, desde EUNAVFOR Atalanta a la Operación Sophia.

Portada Ejércitos 1 Slider
Portada provisional de la revista “Ejércitos” Nº 1

 

 

BAM-IS (Intervención Subacuática)

A pesar de que a lo largo de los años, la denominación de los otros buques que debían componer la serie ha ido cambiando, siempre han sido tres los tipos que se han valorado. Aunque nada se sabe de dos de ellos, al menos en el caso del buque de rescate su construcción parece que se iniciará en breve, espoleada tanto por la catástrofe del submarino argentino ARA “San Juan”, como por el estado de nuestra flotilla submarina. Esta, a pesar del riguroso programa de carenas y de la formación de su personal, no deja de estar compuesta por tres buques con más de 30 años en sus cuadernas.

Además, la llegada a principios de la próxima década de los S-80 requerirá de grandes capacidades en este ámbito, no porque se espere ningún tipo de accidente, sino porque son submarinos novedosos, con un sistema de propulsión en el que España no tiene ninguna experiencia y que requieren para sus pruebas de mar de un sistema de apoyo eficiente.

Imagen del futuro Buque de Intervención Subacuática presentado por la Armada. Fuente - Armada Española
Imagen del futuro Buque de Intervención Subacuática presentado por la Armada. Fuente – Armada Española

El problema es que en el caso del futuro BAM-IS (pues esta es su última denominación en referencia a Intervención Submarina) se parte de un error de base que confunde a propios y extraños y es considerar que, por ser parte del programa, utiliza la misma plataforma, lo que es difícilmente viable. Los requerimientos del programa hablaban de un buque que contase con los siguientes equipos:

Acerca de Christian D. Villanueva López 232 Articles

Fundador y Director de Ejércitos – Revista Digital de Armamento, Política de Defensa y Fuerzas Armadas. Ha sido también fundador de la revista Ejércitos del Mundo y ha trabajado y colaborado en diferentes medios relacionados con la Defensa como War Heat Internacional, Defensa o Historia de la Guerra, entre otros, tras abandonar las Fuerzas Armadas en 2009.

1 Comment

  1. Creo firmemente que los patrulleros son un gran diseño y son imprescindibles.

    El resto de versiones pueden ser construidas por otros astilleros españoles que tienen sobrada capacidad y aunque compartan elementos comunes por logística no es necesario que sean exactamente sobre plataforma BAM.

    estupendo articulo

    saludos

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