El (mal) patriota

El (mal) patriota

Funeral del Estado. Foto - Ministerio de Defensa
Funeral del Estado. Foto - Ministerio de Defensa

Hoy robamos el título a esta entretenida película protagonizada por Mel Gibson, para hablar, como si de un episodio de Barrio Sésamo se tratase, sobre las diferencias entre patriotismo y patrioterismo.

Resulta que en los últimos días, en nuestro grupo de Facebook se ha vivido una pequeña polémica -que no ha ido a más- acerca de las actitudes respecto a los éxitos y fracasos españoles y cómo celebrarlos o criticarlos. El debate surgía tras publicarse una noticia acerca de la devolución, por parte del Ministerio de Defensa de Alemania al constructor naval TKMS de la primera fragata de la nueva clase F-125, tras detectarse en el buque graves deficiencias durante sus pruebas de mar.

El caso es que hubo quien empezó a hablar de lo buena que es España en este aspecto -que lo es, sin duda-, de como los alemanes y otros no son mejores que nosotros y por supuesto, de que deberíamos confiar un poco más en nuestras bondades y capacidades en lugar de seguir, entiendo, con nuestro habitual complejo de inferioridad y nuestro pesimismo. Hasta ahí nada que objetar.

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El problema viene cuando alguien empieza a alegrarse de los problemas ajenos -y los problemas de Alemania, en realidad, ni siquiera nos son tan ajenos- y con ello pretende camuflar los errores propios, que no son pocos acusando a quien se molesta en exponerlos de ser un mal patriota. Para quien escribe, además, es un tema todavía más sangrante, pues sería mucho más cómodo -y lucrativo- decir que todo está bien, añadir el consabido “sin novedad” y poner la mano para que la industria de defensa le llene los bolsillos. Sin embargo, no sería ético callar, cuando son nuestros militares, nuestra seguridad y en última instancia España quienes salen perjudicados.

En este sentido, entiendo que todos aquellos que se llenan la boca diciendo lo buenos que somos, lo maravillosas que son nuestras FAS, lo bien que desfilan nuestros uniformados, lo increíbles que son nuestras fragatas o lo bien que funciona todo, deberían también, para ser justos, poner el mismo énfasis en analizar todo aquello que no funciona.

De lo contrario, al hacer el juego a todos aquellos que cometen errores garrafales sin pagar por ello, a aquellos que mantienen unas FAS con una operatividad que ha rondado durante mucho tiempo cotas ridículas o a aquellos que dilapidan el dinero público a diestro y siniestro, estarían cayendo en el patrioterismo más rancio y estúpido.

Vamos a ser serios. España es quizá el mejor lugar del mundo para vivir y tiene muchísimas cosas buenas,  pero también es un pozo de corrupción, de ignorancia y de desidia. Eso seguirá siendo así hasta que no entendamos que el verdadero patriotismo comienza en la exigencia, hacia nosotros mismos y hacia los que nos gobiernan. Mientras no seamos capaces de exigir que aquellos en quienes depositamos nuestra confianza para gobernar -o para ocupar cualquier cargo público- sean absolutamente transparentes en su gestión y asuman su culpa cuando cometan errores, jamás saldremos del atolladero en el que estamos.

En este sentido, ser un verdadero patriota y no un patriotero que se llena la boca de España mientras deja que siga como está -en coma profundo- pasa por exigir transparencia, diligencia y eficacia y por denunciar cuantos errores se comentan. Eso es lo que hacemos cuando hablamos de la Historia del Leopard 2, de la adopción de las Brigadas Orgánicas Polivalentes o, como en el caso de nuestra revista, del Programa VCR 8×8. Porque si de verdad queremos que este sea un país mejor -y en nuestro caso, además, un país fuerte y seguro- lo primero que hemos de hacer es no caer en la autocomplacencia y no dejarnos engañar por quienes se lo llevan calentito a costa de nuestros impuestos. Hemos de sacar a la luz cada error y cada comportamiento poco ético para que nuestro país, nuestras FAS y también nuestra industria de defensa mejoren y abandonen comportamientos que han sido la norma durante demasiado tiempo y que han terminado, en demasiadas ocasiones, como en la foto que encabeza esta entrada.

¿Se pueden y deben celebrar los éxitos? Por supuesto. Los hay y muchos. Eso sí, sin perder de vista que, al menos en materia de defensa (mejor no hablamos de educación o economía) en las últimas décadas los fracasos y los errores han sido mayoría y que nuestras Fuerzas Armadas necesitan un cambio drástico para superar su actual estado.

Por cierto, que he de aclarar antes de que me crucifiquen (que lo harán igualmente) que tampoco hace falta ser ningún salvapatrias. No hay que emprender ninguna cruzada contra unos y otros sino simplemente exigir a quienes viven de nuestros impuestos aquello que tenemos el derecho y la obligación de exigir.

Ojalá hubiese más personas que lejos de seguir la corriente dominante y aullar de emoción cuando un socio y aliado hace algo mal o cuando recibimos un nuevo sistema de armas que no necesitamos pero que queda muy bien, denunciasen la verdadera realidad del país y de sus Fuerzas Armadas. Esa en la que los BMR se llevaban a escenarios en los que los Warrior e incluso los Challenger II o los Abrams lo pasaban mal, en la que el desaguisado se arregla mal y tarde con un puñado de MRAPs, en la que los Pizarro Fase II pueden llegar con más de una década de retraso y en la que el concurso VCR se gana sin competir. Porque esas son las personas que necesitamos.

 

Acerca de Christian D. Villanueva López 200 Articles
Fundador y Director de Ejércitos – Revista Digital de Armamento, Política de Defensa y Fuerzas Armadas. Ha sido también fundador de la revista Ejércitos del Mundo y ha trabajado y colaborado en diferentes medios relacionados con la Defensa como War Heat Internacional, Defensa o Historia de la Guerra, entre otros, tras abandonar las Fuerzas Armadas en 2009.

4 Comments

  1. Poco que añadir, salvo quizá que el patriotero, como el ecologista de ciudad, combina a partes iguales entusiasmo y desconocimiento. La mayoria de ellos se compran pulseritas con banderas y camisetas de la legión o los paracas para ser auténticos héroes en las partidas de airsoft, y presumen de patria sin haber servido a la misma y sin tener la menor idea de los que es la milicia, y mucho menos, la guerra.
    El verdadero patriota lucha por su país, sí, por que sea mejor y más justo, denunciando los actos que van en contra de un mínimo sentido ético y, sobre todo, se indigna por aquellos sucesos o comportamientos que ensucian la imagen del país, el bienestar de sus ciudadanos y la prosperidad de su sociedad.
    El otro, bueno, cumple a la perfección con la estrategia de una clase dirigente que pretende envolver en una bandera toda la incompetencia y mala praxis de la que vive (y vive muy bien)
    Poco importa si es rojigualda, tricolora, estelada o presidida por un aguila imperial, el amante de los trapos hace el juego a aquellos manipuladores que se sirven de ellos para desfalcarlos, y es muy triste que, del lado de los apátridas se desarrolle un justificado rechazo hacia el verdadero patriotismo por culpa de estos elementos; de tal forma que el verdadero amor por la patria acabe siendo ‘mal visto’ por una gran parte de la sociedad, igualmente manipulada por aquellos que persiguen un fin superior, generalmente asociado a la más peligrosa de las dictaduras, la que dice actuar en favor de los más desfavorecidos. Curiosamente estos han sabido esconder muy habilmente su bandera, rojo sangre para mas señas, pues aun no han dado explicaciones por el mas de un centenar de millones de muertos que arratra tras de si.

  2. A mi lo que me parece es que la cultura de defensa brilla por su ausencia.
    Pero vamos como todo lo relativo a ESPAÑA, sustituida por una marca comercial para que parezca una empresa y no la casa común de los españoles.

    No creo que haya maldad en esos “patriotas” que referis, sino algo muy español que es hablar sin saber.
    Por supuesto prefiero al que mínimamente se preocupa de opinar para bien que a toda la caterva de odiadores que todo lo que huela a España ,sus FAS sus FCSE o sus instituciones vomitan su bilis , bilis de amargados y apesebrados.

    Solo hay que ver los comentarios en cualquier medio de “izquierdas” para verlo.

    La crisis de Cataluña ha servido para bien, se ha reconocido la labor de las FCSE, la nevada del día pasado ha vuelto a poner a la UME tan cuestionada por analistas y aficionados , como la unidad que es.

    saludos

    • Es tal cual habría escrito yo este artículo. Totalmente de acuerdo en tus reflexiones sobre nuestras FAS, Política, y sociedad en general.
      Da gusto encontrar páginas de análisis militar, que manifiesten lo pésimo, para intentar buscar una solución.
      Un saludo !

  3. Suscribo el artìculo de pe a pa.

    Por mi profesiòn actual he tenido la oportunidad de trabajar para empresas alemanas, finlandesas, danesas y ahora noruegas, y os aseguro que la transparencia y la honradez es asombrosa.Se reconocen abiertamente los errores (que los tienes), se debaten soluciones de forma abierta y cada opiniòn cuenta.Ahora se habla de esas fragatas, pero ayer se hablaba de los fallos de HK, de porquè la mayorìa de sus Leopards 2 no estan operativos, etc…mentalidad anglosajona, luterana o como queràis llamarla.

    Y si eso lo llevamos al campo del sentido de paìs, de cuàl es nuestro papel como ciudadanos, pues para què contar.No creo que el ¡Viva España!, sea cosa exclusiva de uniformados, el cartero que cumple con su trabajo, el funcionario que està en una ventanilla haciendo sus obligaciones, el que conduce un autobùs, en definitiva el que trabaja para el bienestar de la comunidad tambièn està diciendo ¡Viva España!

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