Los nuevos rompehielos de la Guardia Costera de EE. UU. estarán preparados para incorporar armamento

Los nuevos rompehielos de la Guardia Costera de EE. UU. estarán preparados para incorporar armamento

Proa del rompehielos Healy, de la Guardia Costera de los EE. UU. Foto - US Coast Guard
Proa del rompehielos Healy, de la Guardia Costera de los EE. UU. Foto - US Coast Guard

Los nuevos rompehielos de la Guardia Costera de EE. UU. estarán preparados para incorporar armamento, aunque todavía no se han definido los sistemas exactos que montará, si es que algún día llegan a estar a flote.

A nadie se le escapa que, en los últimos años, Rusia ha tomado una notable delantera en cuanto a sus capacidades militares en el Ártico. El despliegue constante de unidades tanto navales como aéreas y terrestres, la recuperación de antiguas bases y aeródromos soviéticos, el desarrollo de la Ruta del Norte y las reclamaciones sobre la sobería de las aguas polares, todo ello orquestado desde el Kremlin, que considera la zona -con razón- vital para el futuro del país, les han situado en una posición inigualable para imponerse en este escenario.

Si bien Canadá ya ha dado algún paso para tratar de equilibrar la balanza en una región del globo en la que también tiene grandes intereses y necesita mantener su presencia naval, los Estados Unidos continúa estancados y llevan años tratando de construir una nueva clase de rompehielos que realicen funciones a su vez de patrulleros polares.

Hoy hemos sabido, gracias a las declaraciones del comandante Paul Zukunft, de la Guardia Costera de los EE. UU. que la nueva clase de rompehielos estará preparada desde su concepción para incorporar armamento, posiblemente un cañón de proa y algún sistema de defensa antiaérea. Para ello, aunque en un primer momento el buque estará desarmado, pretenden incorporar una amplia reserva de espacio, peso y potencia y crear un diseño modular que pueda adaptarse a nuevas misiones en el futuro, si la situación en el Ártico sigue complicándose.

El gran problema con el que se encuentran ahora es el de la financiación, pues se estima que el coste de los nuevos buques rondará los 1.000 millones de dólares y, en un tiempo en el que la US Navy está ejerciendo toda la presión posible por aumentar su número de buques, la Guardia Costera, que ejerce en muchas ocasiones como auxiliar de la anterior, poco puede hacer para lograr los fondos necesarios para construir estos buques que deben sustituir a las clases Polar y Healy.

El anuncio de que los nuevos buques podrán incorporar armamento, sin resultar en ningún caso una sorpresa, sí es una confirmación más de la importancia de esta región, en la que se esconden buena parte de los recursos minerales y de hidrocarburos del planeta y en la que las grandes potencias parecen estar quedándose atrás, dejando a Rusia vía libre para su explotación, a pesar de que también tiene algún problema relacionado con la construcción de su nueva clase Arktika.

 

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Redacción Revista Digital Ejércitos sobre Armamento, Política de Defensa y Fuerzas Armadas.

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