Herederos de Franco (XII): Carme Chacón llega al Ministerio de Defensa

Herederos de Franco (XII): Carme Chacón llega al Ministerio de Defensa

El ex-JEMAD José Julio Rodríguez y la ex-Ministra de Defensa Carme Chacón en el acto de despedida de la misión española en Bosnia
El ex-JEMAD José Julio Rodríguez y la ex-Ministra de Defensa Carme Chacón en el acto de despedida de la misión española en Bosnia. Fuente: UH Noticias.

 

Herederos de Franco (XII)

Carme Chacón llega al Ministerio de Defensa

 

 

La condición esencial del que ejerce mando es su capacidad para decidir;

su acción más eficaz se logra por el prestigio, la exaltación de las fuerzas morales

y la manifiesta preocupación por sus subordinados; siendo el que manda

modelo del que obedece, ha de ser ejemplo de virtudes militares.”

Artículo 77 de las Reales Ordenanzas de

las FAS (1º dedicado al ejercicio del mando)

 

 

Tras las elecciones de 2008 que confirmaron a José Luis Rodríguez Zapatero como presidente del Gobierno, José Antonio Alonso fue sustituido en el Ministerio de Defensa por Carme Chacón. Sin que ello deba significar discriminación por razón de sexo, un joven militar de reconocido prestigio, todavía en activo, escribía de forma anónima en Internet, en abril de 2008, a raíz del nombramiento de la ministra, tristemente fallecida recientemente, no obstante, lo siguiente:

“Es profundamente injusto. Es injusto nombrar a Chacón ministra de defensa cuando hay personas (no hombres ni mujeres, sólo personas) mucho más preparadas que ella en el PSOE  en asuntos de defensa. Personas que llevan partiéndose la cara años en un partido al que no gustan estos temas per se, bichos raros, personas al fin y al cabo, que saben, gustan y entienden de defensa.

Es injusto que se acceda a un cargo por cuota, ya sea la cuota de género, de región o de partido.

Es injusto que se asocie a las FAS con el último reducto machista a conquistar en la sociedad española.

Es injusto promover a personas basándose en otros criterios que no sean otros más que la más absoluta eficacia, justicia y equidad.

Es injusto que en esta sociedad prime la arbitrariedad, el favor y el mamoneo para repartir cargos, vacantes o subvenciones.

Es injusto que a los cargos se acceda como premio para servirse y no como carga para servir.

Es injusto que toda aproximación se haga por etiquetas. Que en nada valga el sacrificio, la vocación de servicio y la abnegación.

Es injusto que todo el mundo tenga que guardar silencio para no ser postergado.

Es injusto que se eduque a los que lealmente sirven al Estado en el peloteo, en la falta de valor, en la complacencia y en la permanente genuflexión.

Es injusto que pongan al frente del Ministerio de Defensa a una persona que declara que la única guerra que quiere luchar es “la guerra contra el hambre, la pobreza y las enfermedades”. Y ¿qué pasa, señora, con todos aquellos que han muerto -y siguen muriendo- en “otra guerras ” en nombre de esta Nación y de la libertad de su pueblo?

Dicho esto, he de decir también, que es profundamente injusto, pero legítimo. El Jefe del Ejecutivo tiene todo el derecho y la legitimidad para nombrar a quién le parezca. Espero que este observador tenga todo el derecho como ciudadano para criticarlo. O no.”

Duro y triste a la vez, tristísimo. Pero real, y solo un reflejo de los sentimientos provocados por los designios de los políticos de turno en el poder. Quién estas líneas escribe, ya había dejado voluntariamente el Ejército cuando esta señora llegó al Ministerio, y no estuve bajo su mandato, pero sí conocí bien a casi todos “sus generales”, que eran o de mi promoción o cercanos a ella.

Carme Chacón[1] llegó al Ministerio casi de forma inesperada, y debido mucho más a sus condiciones personales que a sus propias capacidades personales.  Dados sus antecesores, no le resultaría muy difícil mejorar la gestión del Ministerio. En contra tenía la propia idiosincrasia y parálisis de los propios ejércitos, especialmente el de Tierra, y su servilismo   –que no es sino una tremenda falta de lealtad, después de todo-, el desinterés de la nación y los ciudadanos por la defensa y la seguridad nacional, y, para terminar –como obstáculo más importante-, el desconocimiento, la desgana, y la escasa atención del propio Gobierno, y en particular del propio Presidente para con la defensa nacional, que, sin duda, no constituía tampoco una prioridad en ésta, su segunda legislatura.

No parece que estos hechos le preocupasen lo más mínimo. El hecho de haber sido nombrada a pesar de sus circunstancias personales -se encontraba en avanzado periodo de gestación-, no tiene mayor importancia, y la Ministra, sin duda, no es reprobable por ello, pero sí lo es quien la nombró, poniendo la defensa nacional en manos de alguien que casi de forma inmediata tuvo que ausentarse de su puesto, lo que a la postre, además, no fue sino un desprecio notable hacia el propio estamento militar.

En la primera comparecencia parlamentaria de la Ministra de Defensa, a finales de junio de 2008, despertó una gran expectación su anuncio de cese de la cúpula militar. Supuestamente una gran noticia, esperada después de todo, aunque en realidad lo novedoso es que ese cese se hubiera ya anunciado de esa forma, en el Parlamento, y luego se produjera en fecha posterior y no al día siguiente, o en el mismo momento. Que se renueve el Mando militar es normal; que se anuncie su cese pero que no se haga efectivo, resultó sorprendente y nunca antes había sucedido.

Teniente General Ignacio Martin Villalain, Segundo JEME con la Ministra Carme Chacon.
Teniente General Ignacio Martin Villalain, Segundo JEME con la Ministra Carme Chacon.

Es difícil indagar y especular sobre las motivaciones que la Ministra podía tener para obrar de ese modo y su actuación no parece tener justificación, en ningún caso. Que tenía que renovar la cúpula militar estaba claro, y podemos decir que era hasta necesario. Cuando escogió a los que escogió para desempeñar los más altos puestos militares, no hay duda de que era porque los consideraba entre sus principales colaboradores, y los creía como los más capaces para sus propósitos, y como los más afines a la línea del Gobierno, lo cual era obvio y no hablaba muy bien de los elegidos.

Pero merece la pena, quizás, que nos detengamos un poco en este aspecto. No deja de ser interesante la atención que se dio a los nuevos nombramientos por los medios de comunicación, y en cierto modo es lógico que, incluso, se hiciera una semblanza de cada uno de los nuevos jefes de los tres ejércitos, pero especular con sus mejores o peores capacidades y cualificaciones, estaba y está de más. Que nadie tenga duda de que, hoy en España, alguien pueda llegar al generalato sin ser políticamente correcto, y obediente para con el Gobierno en ejercicio. Tras cuatro años de gobierno del PSOE entonces, y los que llevamos ya del PP, no había ningún teniente general ya que pudiera resultar ni lejanamente incómodo para La Moncloa. Por lo tanto, daba igual quien resultase elegido para los puestos más altos de las Fuerzas Armadas. Fuera el que fuera, su actuación hubiera sido la misma. Hoy, la cualidad esencial para el ascenso a general no es otra que la que dan en llamar “Lealtad”, es decir sumisión al poder político establecido. En España la situación no es como en los Estados Unidos, donde la legislación establece claramente que el Jefe de la Junta de Jefes de Estado Mayor tiene el deber de presentar su opinión, aun cuando difiera de la del resto de Jefes de los tres Ejércitos, y de la del propio Secretario de Defensa. Así están las cosas, no nos engañemos.

Se puede argumentar que los militares deberían exponer con más dureza y claridad sus puntos de vista, e incluso dimitir si no se les escuchaba, pero no hay tradición de dimitir en las fuerzas armadas españolas, ni en ningún ejército occidental, a decir verdad. Los militares deben hacer saber al Mando, o a la autoridad política, su opinión, y una vez hecho, acatar la decisión. Como mucho se puede llegar a solicitar el relevo, pero mientras tanto, hay que cumplir la misión, aunque se discrepe de cómo se lleva a cabo, esa es la formación militar y la actitud castrense ante la autoridad, en cualquier sistema democrático. Sea cual sea su opinión, el Presidente –y el Ministro de Defensa-, tienen la autoridad para rechazar o ignorar el consejo o asesoramiento de los mandos militares. Pero no consta que los componentes de la cúpula saliente entonces –al menos el JEMAD y el Jefe del Estado Mayor del Ejército de Tierra-, hubieran ni siquiera alzado la voz cuando debían hacerlo, excepto para pronunciar el consabido “Sin Novedad”.

De la primera comparecencia de la Ministra se dedujo, y se ha confirmado luego, que tenía, y tuvo la misión del Presidente, de civilizar la defensa y “modernizar” todo su entorno, en el sentido que, desde Moncloa, se tenía de lo que es modernizar, y sin duda, al tiempo, continuar con la desmilitarización de la defensa, ya iniciada por José Bono.

Pero también demostró Chacón que la equiparación de las Fuerzas Armadas a dictadura y golpismo continuaba siendo una obsesión de la izquierda radical que ya debería haber quedado ampliamente superada. Ciertamente es un tema permanente en algunas universidades catalanas, de donde provenía la Ministra. Sacar el tema una vez más, en 2008, decía mucho sobre la mentalidad de la Ministra, de sus asesores, y del Gobierno, y fue prueba de que en España, la defensa nacional reviste unas características peculiares, que agravan o complican el problema, al mezclarse con asuntos ciertamente externos como son la historia reciente, el revanchismo incoherente de la izquierda más extrema, el reavivamiento de polémicas trasnochadas por culpa de demasiadas memorias históricas, cierto protagonismo esgrimido por algunos altos mandos militares, y sin duda, el tratar de detentar casi en exclusiva, conceptos como la defensa de la soberanía, de la patria, de los ideales nacionales, y de la integridad territorial por parte de algunos representantes relevantes del estamento militar, como si el resto de la sociedad civil no tuviera nada que ver con ello.

En este marco, no hay duda de que el Ejército de Tierra sigue siendo considerado, en bastantes ámbitos sociopolíticos, como el sector más inmovilista, no entendiéndose la necesidad de invertir demasiado en su potenciación para, en su caso, afrontar unas amenazas que la sociedad desconoce, o en las que, ni siquiera, cree. Era innecesario hablar del pasado, ni despertar memorias; al igual que Sarkozy no habló de Napoleón cuando presentó el Libro Blanco de la Defensa francesa, la Ministra hubiera hecho mejor centrándose en la actualidad y en los temas candentes que debía resolver. Ahí estaba su desafío.

Acerca de Antonio J. Candil Muñoz 47 Articles
Coronel en la Reserva. Diplomado de Estado Mayor y Diplomado de la Escuela de Guerra del Ejército italiano. Diplomado en Alta Dirección de Empresas por parte del IESE (Universidad de Navarra). Ha sido representante de España en la UEO, y ha estado destinado en Gran Bretaña, Bélgica, Italia y Estados Unidos. Autor del libro "La Aviación Militar en el Siglo XXI".

11 Comments

  1. La ministra tenía encandilados a muchos militares en aquellos años.
    Recuero una conferencia a la que asistí. Uno de los ponentes era un capitán de navio (equivalente a coronel) y literalmente al hablar de la ministra pareciera hablar de su novia.
    En aquellos tiempos era cuando en el Índico los piratas estaban secuestrando barcos (entre ellos españoles) y la ministra salió diciendo que había que poner unas concertinas…….. También en aquella época se dijo que bajo ningún concpeto se atacaría a los piratas. En el ciclo de conferencias se trató el tema de los piratas y en el turno de preguntas pregunté algo así como : “Para negociar no hubiera sido mejor no decir que bajo ninguna circunstancia se iba a recurrir a la fuerza”
    A lo que me contestó el citado capitán de navio que los piratas no veían las noticias.
    De verdad me tuve que morder la lengua porque lo que me salía era repreguntarle si me tomaba por imbecil o lo era el……….

  2. Yo siento mucho que Dª Carmen Chacòn ya no estè con nosotros, a nivel personal tiene todos mis respetos, pero eso no quita que se pueda criticar su gestiòn como Ministra que fue nefasta.Y no hablemos ya de José Julio Rodrìguez (lo siento pero para mi no es General, ni Vuecencia ni nada).¿No fué este sr. el que negò la autoriuzaciòna para que un equipo de la FGNE asaltase un esquife en el Ìndico y recuperase el dinero de un secuestro?.

    Mira que soy masoquista, me cojo unos cabreos tremendos con estos artìculos, pero me los he leido todos y espero seguir hacièndolo.

  3. Al ser el último artículo de esta serie (la cual es imposible de encontrar en otra revista o página de defensa españolas) dar las gracias al autor Tony Candil Primero por denunciar y dar conocimiento de las corruptelas e incapacidades de nuestras FAS ministros de defensa y altos mandos estos años. Segundo por aguantar que desconocidos a 10000 kilómetros lo fusilen a preguntas de historia, cine bélico, armamento, batallones y hasta de suegras. Tercero y último deseando leer próximamente las peripecias de Robert Lee contra Ulises Grant dentro de poco

  4. Pues, gracias a todos por leer todos estos rollos. Me queda un epílogo y unas conclusiones tal como prometí a nuestro editor.

    Pero las cosas no van a mejor. Un amigo y compañero de promoción, coronel de Ingenieros, me ha escrito y me dice: “ …en cuanto llegaron a la cumbre(generalato), se acomodaron y no dijeron ni pío a los políticos hasta que no pasaron a la reserva , so pena de que los cesaran en sus cometidos, y los que hay ahora, es mejor ni hablar y no digamos en un futuro proximo vista la ley de enseñanza que se inparte en las Academias.”

    Sin comentarios.
    Un abrazo a todos

  5. No tengo ni la menor idea de què va esa Ley de Enseñanza Militar de la que habláis, y que parece que va a hipotecar a las generaciones venideras de Oficilaes.No sé si pido un imposible, pero me gustarìa informarme un poco sobre ese tema, o que le dedicàrais un tiempo, porque me da la sensaciòn de que hablamos de Academias Bolivarianas o algo así.Esto ùltimo dicho con retranca e irònìa.

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