¿Importa realmente el asunto de Strava?

¿Importa realmente el asunto de Strava?

¿Sirve Strava para encontrar a Wally?
¿Sirve Strava para encontrar a Wally?

En los últimos días han sido cientos, por no decir miles, las noticias que nos han repetido una y otra vez el nombre de una aplicación para runner, corredores y como quieran que se llamen ahora: Strava. La aplicación, que utiliza el GPS de los dispositivos móviles, como muchas otras, para rastrear la actividad de los usuarios y poder ofrecerles estadísticas de sus recorridos, progresos y demás, se ve que es súmamente popular entre militares y de ahí los titulares y las manos a la cabeza. Lo cierto es que, como con muchas otras cosas, lo que aquí vemos no es sino humo. Una anécdota si se quiere.

Vayamos por partes. En primer lugar, la aplicación no ha permitido descubrir la presencia de ninguna base secreta. De esas hay pocas, muy pocas y no porque no se sepa donde están, sino porque se ignora su razón de ser. En el caso de las bases que la gente ha encontrado gracias a esta “app” (nos hemos vuelto definitivamente tontos) no ocurre lo mismo.

Portada Ejércitos 1 Slider
Revista Ejércitos – Número 1 ya a la venta en kioskos, librerías especializadas y a través de nuestra tienda online.

Las bases de las que se habla se sabía que estaban ahí desde mucho tiempo atrás, pues casi toda la información de este tipo está accesible mediante fuentes abiertas y recursos con mucho más recorrido, como puede ser Google Earth. En casos puntuales quizá su existencia todavía no se había revelado o se desconocía que hubiese operativos de tal o cual país, pero nada que vaya a cambiar la estabilidad mundial. La gracia de Strava y sus gráficos es que permite, gracias la repetición de rutas por parte de los militares, ver la distribución interna y verla, además, como si de una discoteca se tratase, llena de luces de neón. ¿Algo nuevo? No, en absoluto. Ni siquiera cuando han seguido utilizando la aplicación montados en vehículos y haciendo patrullas, algo que va a obligar a revisar planes operativos y demás, pero que tampoco es una catástrofe.

Cualquiera que haya salido de misión sabrá que los militares desplegados aquí y allá, generalmente solo pueden hacer ejercicio por el interior de las bases. Como quiera que estas no suelen ser demasiado grandes, todos los días les das varias vueltas y te aburres de cambiar la ruta por el interior. Esos son los recorridos que se ven en las imágenes que los usuarios andan compartiendo por las redes sociales como si de oro se tratase para algún servicio de inteligencia enemigo.

Pero olvidan que eso, que ahora saben y les parece novedoso porque nunca le habían prestado atención, es algo que cualquier vecino de esas bases puede saber con un poquito de paciencia y que cualquier a 12.000 kilómetros de esas bases sabía con un poco más de paciencia y unas cuantas imágenes por satélite. ¿O acaso no sabían los talibanes por donde corrían los españoles en Herat o Qala-e-Naw y cuál era la distribución de las bases? Es más, sabían perfectamente cosas más importantes, como cuales eran los edificios de mando, el hospital, donde estaba el depósito de agua y donde el polvorín. Por supuesto que lo sabían. De hecho, es mucho más preocupante en este sentido que desde cualquier patio cercano o colina o lo que sea, envíen drones a sobrevolarte y te observen en directo, cuando no, directamente, te ataquen.

Google Maps es mucho más potente que Strava y permite encontrar la Bat-cueva.
Google Maps es mucho más potente que Strava y permite encontrar la Bat-cueva.

Se ha hablado también de la posibilidad de que la aplicación revele las rutinas en cuanto a patrullas y demás, pero no parece demasiado probable que la mayoría la lleven también encendida para estos menesteres, así que el daño habrá sido mínimo. En cualquier caso, las patrullas dentro de una base y sus frecuencias tampoco son algo demasiado difícil de saber para cualquier enemigo que esté en las proximidades o cuente con cierto apoyo entre los civiles. Ni siquiera es un drama. Se reprograman y a otra cosa. Asunto diferente sería que esta aplicación desvelase las rutas de patrulla, por ejemplo, de los ICBM montados sobre vehículo o de los submarinos nucleares, pero no estamos hablando de nada comparable.

El problema es que, una vez el asunto ha ocupado las portadas, alguien va a tener que responder a preguntas obvias del tipo ¿por qué diables los militares desplegados llevan el móvil encima?¿qué otros dispositivos se les permiten?¿qué más agujeros de seguridad de este tipo hay? Así hasta el infinito. Una vez se haya listado todo, muchos ante el miedo a la merecida reprimenda (en algunos casos debería ser un paredón al amanecer) hayan borrado sus perfiles y rueden un par de cabezas, que lo dudo, se reprogramarán las patrullas, se prohibirán determinados dispositivos, se será más cauto y a otra cosa.

En lo que respecta a la seguridad operativa, son mucho más preocupantes las comunicaciones entre los militares desplegados y sus amigos o familiares -cuando no el enemigo-. Por suerte o por desgracia, estas están absolutamente intervenidas y no hay mensaje enviado desde un ordenador conectado a la red de cualquier base en el extranjero que no haya sido leído antes o después por los servicios de inteligencia propios. Lo sé, pude comprobarlo en vivo y la verdad es que me parece bien, aunque a muchos les sorprenda.

En cualquier caso, lo que sí ayuda a entender el asuntillo de Strava es que el futuro va a ser, en este sentido, infinitamente más complejo que el presente. Lo de menos es una aplicación y los bonitos mapas a los que da lugar. Aquí lo que importa es estrujarse los sesos para ver cómo hacemos para controlar las emisiones radioeléctricas de todo tipo desde las bases en el extranjero pues, a medida que pase el tiempo, serán cada vez más una fuente de problemas.

No ya problemas relacionados con la indiscrección, como en el caso del contenido de las comunicaciones y su posible utilización por los servicios de inteligencia enemigos, sino más bien con las propias emisiones, que pueden ser utilizadas para guiar armas hasta la fuente de emisión o que pueden ser alteradas, intervenidas y modificadas. Todo en un tiempo en el que la guerra en red se basa en las comunicaciones y cuya defensa y la negación de las del enemigo suponen un campo de batalla en sí mismo. En la medida en que el revuelo levantado por Strava ayude a mejorar la seguridad en estos aspectos, bienvenido sea el escándalo.

 

Acerca de Christian D. Villanueva López 238 Articles
Fundador y Director de Ejércitos – Revista Digital de Armamento, Política de Defensa y Fuerzas Armadas. Ha sido también fundador de la revista Ejércitos del Mundo y ha trabajado y colaborado en diferentes medios relacionados con la Defensa como War Heat Internacional, Defensa o Historia de la Guerra, entre otros, tras abandonar las Fuerzas Armadas en 2009.

Be the first to comment

Leave a Reply