Como se “fabrica” un piloto de Harrier de la Armada

Como se “fabrica” un piloto de Harrier de la Armada

Harrier II de la Armada Española. Foto - Salvador Mafé Huertas
Harrier II de la Armada Española. Foto - Salvador Mafé Huertas

La carrera de un piloto de la Novena Escuadrilla de la FLOAN comienza en el quinto y último año de la Escuela Naval Militar, año donde se realiza la selección de los futuros aviadores navales en un curso selectivo que incluye parte del primer año de la salida de la Escuela, ya de alférez de navío.

Las pruebas de selección comienzan con un test psicotécnico, otro de inglés, un reconocimiento medico y pruebas de vuelo. Estas últimas consisten en cinco vuelos en un helicóptero en la Sexta Escuadrilla (H-500) de la FLOAN, donde se comprueba, básicamente, que no se tiene ningún impedimento para terminar el muy difícil y demandante curso de reactores a realizar en Estados Unidos, junto a la US Navy. En años recientes, y al objeto de ir mejor preparado a competir con los futuros pilotos de F/A-18 de la US Navy, la Armada proporciona una serie de vuelos básicos en un aeroclub de Cuatro Vientos que permiten iniciar a volar en el propio idioma.

El curso dura alrededor de dos años y se realiza entre las bases navales de Pensacola (Florida), Milton (Florida) y Meridian (Misssissippi). Es un curso tremendamente exigente, donde a los rigores comunes de cualquier instrucción de vuelo en reactores, hay que añadir la dificultad de realizarlo en inglés, fuera de tu patria y la siempre temible fase de toma en portaaviones, verdadero elemento diferenciador de un aviador naval.

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Comienza con dos meses de clases teóricas en la Naval Air Station Pensacola (Florida) donde se estudian todas las asignaturas aeronáuticas necesarias como pueden ser aerodinámicas, meteorología, turbinas, normativa de vuelo… La última semana de esta fase se realizan las pruebas de supervivencia, de familiarización de los equipos personales de vuelo que se van a utilizar, el dunker, entrenamiento en piscina y descenso en paracaídas.

Al acabar esta fase, el curso continúa en NAS Whiting Field a unas 30 millas de Pensacola. Se asignan los alumnos a uno de los tres escuadrones de aviones del TRAWING 5, el VT-2, VT-3 o VT-6. En esta base se vuela el T-6A Texan II. Se vuelan unas 100 horas, siendo la fase de vuelo instrumental la fase de más valor y duración. Realizar maniobras de aproximación bajo una capucha que cubre la cabina mirando exclusivamente a los instrumentos muchos pilotos lo recuerdan como una de las fases mas difíciles de su adiestramiento.

Al acabar en el Texan II y esta fase de ‘aprender a volar’, comienza lo verdaderamente interesante, la fase avanzada de contenido táctico. Por tanto, después de ser seleccionado en igualdad de condiciones con el resto de los pilotos con los que se comienza, aquellos pilotos alumnos que superen ‘el corte’ son asignados a uno de los dos escuadrones del TRAWING 1 el VT-7 o el VT-9 emplazados en Meridian (Mississippi).

En NAS Meridian se vuela el T-45C Goshawk, avión que reemplazó a los veteranos T-2C Buckeye y TA-4J Skyhawk que unos pocos pilotos de la actual Novena Escuadrilla han volado. Los pilotos siempre tienen la misma pelea tomando cervezas en el bar entre los “antiguos” y los “modernos”:

– “¡El T-2 y el A-4 si que eran autenticas maquinas de volar, no como ese moderno y enclenque T-45!”

–  “¡Anda ya, dinosaurios!”

En esta segunda fase se vuelan unas 170 horas divididas en dos bloques: el primero de familiarización, instrumentos y formaciones básicas, y el segundo, la fase táctica, en la que se realizan los vuelos de formaciones tácticas, lanzamiento de bombas, vuelos de rutas a baja cota, combate aéreo y la calificación en portaaviones.

Equipación de los pilotos de la Novena Escuadrilla. Foto - Salvador Mafé Huertas
Equipación de los pilotos de la Novena Escuadrilla. Foto – Salvador Mafé Huertas

A pesar de que en España nuestra Aviación Naval optó por plataformas que utilizan el aterrizaje vertical en las recuperaciones a bordo, en esta fase, y para igualarse exactamente al adiestramiento recibido por cualquier piloto de la USN, los españoles se califican en la toma de portaaviones con gancho y cable. Inicialmente puede parecer extraño, pero ahora, con el paso del tiempo, resulta interesante que se tomase esa decisión. Todos los pilotos después de haber finalizado su estancia en EEUU, continúan utilizando conceptos y principios que aprendieron en aquel su primer encuentro con un trozo de metal en mitad de la mar. Al finalizar esta última fase de toma en portaviones, se es ya, a todas luces, un aviador naval, y recibes las alas de la US Navy que así lo certifican.

Al regreso a España se comienza con el curso de adaptación al modelo AV-8B, el cual se realiza en la propia escuadrilla y consta de dos fases, una de familiarización y otra táctica, con un total de 90 horas de vuelo.

Aprender a volar el Harrier no es nada fácil. Una vez en el aire, el avión se comporta como cualquier otro y no presenta una dificultad añadida, pero en la fase de toma, transiciones a vuelos convencionales o a STOL y despegue, cualquier error o despiste es fatal. No es de extrañar que solamente los pilotos de la USMC que alcanzan las notas en vuelo más elevadas sean los designados a volar este tipo de aparato. Esta adaptación al modelo, de la que se termina saliendo ‘Limited Combat Ready’ (LCR) dura entre 6-8 meses.

Personal de la Novena Escuadrilla. Foto - Salvador Mafé Huertas
Personal de la Novena Escuadrilla. Foto – Salvador Mafé Huertas

 

 

Adiestramiento en España

El Adiestramiento en la Novena Escuadrilla consta de tres planes diferenciados donde uno de ellos contiene a su vez dos sub-planes. El primero plan de adiestramiento que contempla la Novena Escuadrilla, se centra en el adiestramiento del modelo AV-8B a un piloto que regresa de EE. UU tras la finalización del programa del US Navy Training Command al recibir las alas de aviador naval. Este plan se divide en dos, uno primero llamado PI-1 de adaptación al modelo, y un segundo llamado PI-2 centrado en la formación táctica del AV-8B PLUS.

El PI-1 consiste en 21 simuladores y 12 vuelos en doble mando, para realizar finalmente cuatro solos. Posteriormente el alumno realizara los vuelos IFR, navegación VFR y múltiples tomas y despegues para completar esta fase y los siete tipos de tomas diferentes que realiza el AV-8B. A continuación comienza la fase de adiestramiento táctico PI-2, en el avión doble los primeros vuelos de cada fase y en el sencillo, el resto de los vuelos. Este adiestramiento PI-2 consiste en demostrar, introducir y practicar todos los tipos de misiones y roles que el AV-8B realiza, en un ambiente muy controlado y con el objetivo de que el alumno sea la estrella invitada. Por ello son vuelos con unos “briefing” y “debriefing” extensos y orientados al alumno, y con un planeamiento y ejecución interno a la Escuadrilla, sin apenas colaboradores externos.

Los vuelos de esta fase son vuelos de aire suelo, navegación, vuelos a alta y baja cota, vuelos de CAS, vuelos SCAR (Coordinación tras un reconocimiento, de un ataque al suelo de varios aviones), RECCE (Reconocimiento armado), vuelos de combate aire- aire desde, el primer 1 contra 1 hasta vuelos de 4 contra 2 BVR y VID. Finalmente una vez completada esta fase, viene sin duda lo mas excitante: la calificación en el portaaviones Príncipe de Asturias. La toma a bordo representa la culminación del adiestramiento inicial y la calificación de LCR, que le habilita a poder realizar todas las misiones embarcado como ‘wingman’, convirtiéndolo en un piloto listo para operar de manera limitada.

El segundo plan de adiestramiento que tiene la Escuadrilla es el de refresco de pilotos calificados anteriormente en el modelo AV-8B y que regresan tras pasar un tiempo fuera de la Escuadrilla, bien sea proveniente de un destino de Mando, de una especialidad o de otro destino de fuera de la Escuadrilla. En este caso, el Jefe de la Escuadrilla, Jefe de operaciones, Segundo Jefe, Oficial de adiestramiento y Oficial de seguridad, ‘fabrican’ un plan a medida del piloto que se reincorpora, seleccionando aquellos vuelos de los planes de adiestramiento anteriormente citados que se considera apropiado para el nuevo piloto. Por lo general este plan dura de 2-3 meses e incluye 25 vuelos y 25 simuladores.

Acerca de Salvador Mafé Huertas 3 Articles
Salvador Mafé Huertas es fotógrafo y periodista especializado en Defensa. Ha sido director de Defence Now, Fuerza Naval, Fuerza Terrestre y Fuerza Aérea y colaborador en muchos otros medios como Defensa o Avion Revue.

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