Sistemas de Protección Activa

Sistemas de Protección Activa

Sistema de Protección Activa (APS) en pleno funcionamiento. Foto - Rheinmetall
Sistema de Protección Activa (APS) en pleno funcionamiento. Foto - Rheinmetall

Sistemas de Protección Activa

 

Una vez más -y como prometimos-, compartimos en abierto un artículo de nuestra revista. Escrito por el coronel de caballería Francisco Fernández Mateos, una de las personas que mejor conoce las últimas novedades en el sector, el reportaje hace un extenso repaso a los tipos de sistemas de protección con que cuentan los carros de combate y blindados actuales, centrándose posteriormente en la evolución lógica: Los Sistemas de Protección Activa. Estos, se posicionan como una de las pocas alternativas capaces de responder a los actuales retos del campo de batalla, sin necesidad de construir nuevos carros y permiten hacer frente a algunas de las amenazas más temibles, como los ATGMs. En los próximos años serán cada vez más los ejércitos que opten por invertir en ellos, como ya están haciendo el US Army o, debido al revés sufrido en su primera intervención en Siria -que también explicamos con detalle en el Nº2 de nuestra revista Ejércitos-, el Ejército Turco. Si queréis disfrutar del resto de contenidos de nuestra revista, todavía está a la venta en kioskos, librerías especializadas y en nuestra tienda online.

 

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Sin lugar a dudas, el aspecto más importante durante el diseño de todo carro y blindado es la protección, tanto en su vertiente pasiva como activa, ya que influirá de manera determinante en el resto de características. Por consiguiente, tendrá que definirse de acuerdo con las necesidades reales y, por lo tanto, con su probable empleo. De hecho, la mayoría de los Ejércitos pueden satisfacer plenamente sus exigencias con vehículos acorazados de protección media.

Antes de continuar, me parece oportuno citar, aunque solo sea de pasada, las amenazas que acechan a los vehículos acorazados en el combate. Son las siguientes: Helicópteros contracarro; otros carros y blindados; misiles de las diferentes generaciones existentes; proyectiles de guía terminal dispersados desde bombas de aviación, misiles, cohetes, granadas de artillería, etc; municiones de racimo dotadas de cargas huecas; minas contracarro, incluidas las modernas de efecto dirigido y las inteligentes, algunas de las cuales disparan potentes proyectiles autoforjados; y armas ligeras como granadas de fusil y lanzagranadas.

Como vemos, la gama de amenazas es tan amplia que resulta prácticamente imposible proteger ningún vehículo frente a todas ellas.  De hecho, inmediatamente después de la SGM, se realizaron diferentes estudios que coincidían en distribuir los impactos recibidos por los carros y vehículos acorazados de la siguiente forma: El 48 % en la torre, especialmente en su parte frontal; otro 22 %, en la proa del casco; un 14 % en las zonas superiores delanteras de los laterales del casco; un 7 % en las zonas inferiores delanteras de los laterales del casco; otro 7 % en las zonas traseras de los laterales del casco; y el restante 2 %, entre la panza, techo y parte posterior. En consecuencia, en especial en el caso de los carros, la distribución del grosor y tipo de coraza se ha realizado tradicionalmente de acuerdo a esos estudios que, a lo largo de los años, han sido corroborados en diferentes conflictos posteriores a la SGM. Sin embargo, los avances tecnológicos actuales (municiones de guía terminal y misiles que atacan desde arriba, municiones de racimo de carga hueca, etc) y el uso masivo de otro tipo de ingenios como las cargas explosivas improvisadas (IED) y penetradores formados por explosión (EFP), en los denominados conflictos asimétricos, han dejado sin valor los estudios reseñados, obligando a buscar otro tipo de soluciones que, en los últimos años, están dando lugar a numerosos Sistemas de Protección Activa, a los que dedicaremos este trabajo.

Generalmente, cuando hablamos de estos sistemas, nos referimos a equipos dotados de municiones o módulos explosivos, que reaccionan para interferir o destruir los proyectiles que se dirigen contra el carro o blindado sobre el que están instalados. Sin embargo, en buena lógica, considero que también debemos incluir los diferentes elementos que participen en la protección del vehículo, realizando algún tipo de operación. De ahí que, desde mi óptica personal, crea que también debemos incluir los de defensa NBQ, los anti-explosiones y contraincendios, sistemas terrestres de identificación de objetivos (amigo-enemigo) o BTID (Battlefield Target Identification Devices), así como los detectores de orígenes de fuego, conjuntos de alerta electromagnética, generadores de humo y lanza-artificios, los deslumbradores o inhibidores y los perturbadores.

Sin lugar a duda, la protección es la característica que más influye en el desarrollo de todo carro o blindado.
Sin lugar a duda, la protección es la característica que más influye en el desarrollo de todo carro o blindado.

 

 

Sistemas de defensa NBQ

En líneas generales, se basan en crear una sobrepresión dentro del vehículo que impide la entrada de partículas contaminadas. Al mismo tiempo, es imprescindible que todo el aire que se introduzca, lo haga a través de uno o varios filtros que lo purifiquen adecuadamente. Obviamente, es fundamental que todas las juntas sean lo suficientemente estancas, lo cual puede presentar algunos problemas. Por ello, lo más rentable es la utilización de filtros y bombas de gran capacidad. En algunos vehículos, como el Centauro, por ejemplo, si la sobrepresión conseguida no es adecuada está previsto que los tripulantes empleen una máscara con la correspondiente toma de aire filtrado.

Los equipos de alerta NBQ pueden ser portátiles, que sólo son accionados cuando existe la sospecha del uso de este tipo de agresivos, o bien, modelos fijos. Estos últimos, están constituidos por una sonda radiológica instalada en el exterior, un panel de control con los circuitos electrónicos y de medida de dosis, y un sistema de alarma luminoso y/o acústico.

Los sistemas de defensa NBQ se basan en crear una sobrepresión dentro del vehículo y en filtrar todo el aire que entra desde el exterior.
Los sistemas de defensa NBQ se basan en crear una sobrepresión dentro del vehículo y en filtrar todo el aire que entra desde el exterior.

 

 

Sistemas anti-explosiones y contraincendios

Tanto los sistemas anti-explosiones de la cámara de combate como los contraincendios de la cámara del motor emplean botellas de halón[1] como agente extintor, pero mientras los primeros suelen disponer de un cable térmico, los segundos cuentan con sensores ópticos (en número variable según el tipo de vehículo) que captan los focos de luz de determinadas longitudes de onda, de manera que el equipo entra en funcionamiento tanto al producirse un incendio como ante una explosión. Este sistema, ideado por los israelíes, ha demostrado una altísima eficacia ante impactos de cargas huecas, ya que actúa con gran rapidez (del orden de 60 milisegundos), aumentando enormemente el grado de supervivencia de los tripulantes.

Acerca de Francisco Fernández Mateos 22 Articles
Coronel de Caballería (r), ha realizado labores de mando de Sección, Escuadrón, Grupo y de Regimiento, así como de administración (depósito de víveres), de plana mayor de Regimiento y enseñanza superior (Academia General Militar). Además, ha participado en diferentes programas de adquisición de materiales (radar Arine, soporte de lanzamisiles Milan para BMR, LMV lince, RG-31, VRC-105 Centauro, futuro VCR 8x8, etc), habiendo sido Jefe del Programa Pizarro Fase II / Centauro, entre 2007 y 2013. Hasta el momento ha publicado más de 500 artículos, diferentes manuales militares, 14 revistas monográficas y perfiles de IDS, y 13 libros en formato papel y/o electrónico.

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