Sobre España, su lugar en el mundo, su defensa y su sociedad

Sobre España, su lugar en el mundo, su defensa y su sociedad

España rota. Foto - Okdiario.es
España rota. Foto - Okdiario.es

Desde la calma del Lejano Oeste -el Far West-, contemplo las cosas, y cómo va España, y aunque algunos puedan decirme que no sé de la misa la mitad, lo que veo no me gusta. Claro, no me gusta a mi, a otros les puede gustar mucho. Pero la realidad es que, parodiando a uno de los responsables del estado actual de ese viejo país, España. NO va bien. No señor, España no va bien. Y puede ir a peor. Se podría argumentar que España no va bien desde hace mucho tiempo ya, o incluso que no ha ido bien nunca. En todo ello hay ciertas dosis de verdad. Y sin embargo, se puede decir también, que España sigue ahí, y seguirá por mucho tiempo, con toda probabilidad. Tampoco va bien la Iglesia Católica y también sigue ahí. 

 

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El caso de España es curioso y requiere análisis y objetividad. Como dice mi amigo, y profesor, Stanley Payne, la historia de España es única o mejor dicho, España tiene una historia única. Yo diría que si España sigue ahí, es gracias a los españoles, y no a sus políticos, que se empeñan y afanan en destruirla. Claro que esta vez pueden llegar a destruirla de una vez por todas.

Los españoles son una raza ciertamente única. Son temperamentales, apasionados, altruistas, idealistas, quizás hasta fanáticos en sus aspectos más personales e íntimos, y también generosos, y desinteresados, pero son tremendamente desmemoriados, y pueden ser muy egoístas, y por ende terriblemente corruptos. Aprenden rápido pero olvidan también muy deprisa. Olvidan su propia historia y hasta cómo han llegado adonde están, con suma facilidad, y a menudo, creen estar en posesion de la verdad. Y eso les conduce a repetir su historia con cierta frecuencia. Stanley Payne cita que la historia de España se repite según ciclos de aproximadamente 60 años de duración. Y en ello parece que estamos.

Los españoles, por otra parte y como ya dijo Ortega y Gasset, han tenido muy mala suerte con sus líderes. Quizás el último gran líder que tuvo España fue la reina Isabel la Católica; bajo su liderazgo, se inspiraron alianzas -aunque luego quizás no perdurasen-, se impulsó el descubrimiento del nuevo mundo -aquella gesta, sin duda, equivale a poner el pie en la Luna-, y se creó “patria” y se intentó modernizar el país, tras la devastación existente aún tras los casi 800 años de dominio musulmán. Y ello, aunque su esposo -a sus espaldas, se preocupaba más de su reino: Aragón, y no del conjunto del estado. Tras Isabel vino la decadencia, lenta si, pero ya en declive. Carlos I no supo, o no quiso, mantener el imperio y lo dividió entre su hijo, Felipe, y su hermano, Fernando.

Felipe II empezó a perder lo que había heredado de su padre, algo que consolidarían ya Felipe III, y Felipe IV, acabando en Carlos II, el Hechizado, que fue un desastre sin paliativos. Los Borbones -que nunca deberían haber reinado-, llevaron, poco a poco, a la nación adonde está hoy día. Baste decir aquí que cuando la coronación de esa vergüenza nacional que ha sido Juan Carlos I, por la gracia del General Franco, en 1975, el entonces Secretario de Estado norteamericano, Henry Kissinger, le dijo al Presidente Gerald Ford, que asistía a la ceremonia: “Veremos que hace éste, porque los Borbones llevan jodiendo a España 300 años”.

Y así ha sido, se puede decir que desde Felipe V, España viene viviendo en situación de guerra civil continua aunque intermitente. Dejando la invasion napoleonica al margen -aunque fue favorecida por los monarcas españoles de entonces, Carlos IV sobre todo-, España ha venido sufriendo la revolución cantonal, las guerras carlistas -cuatro nada menos!-, las guerras con las colonias americanas, verdaderas guerras civiles puesto que los que lideraban las fuerzas rebeldes eran españoles -San Martin, Bolívar, y Agustín de Iturbide, por poner un ejemplo-, y naturalmente la terrible Guerra Civil de 1936, aún no olvidada. Y sin mencionar ya en detalle la tremenda sangria provocada por el nacionalismo vasco en la segunda mitad del siglo XX -herencia clara del carlismo-, o la secesión que ahora amenaza desde Cataluña.

Todo ello provocado por un liderazgo deficiente, mal ejercido, y mal gestionado. Discrepo de todas esas figuras con estatuas y dedicatorias que aún existen en las principales ciudades españolas: O’Donnell, Castelar, Espartero, Cánovas del Castillo,….; todos fueron líderes mediocres. Los únicos líderes merecedores de honores y de recuerdo agradecido han sido denostados y rechazados hoy por la sociedad en su conjunto, aunque algunos hayan salido cautelosamente en su defensa, sin mucha convicción.

España hoy se enfrenta con graves problemas debidos precisamente a ese liderazgo deficiente y corrupto que se ha asentado y consolidado durante los últimos 40 años. El más grave de todos, sin duda, es la secesión que amenaza desde Cataluña, latente y en aumento, y que amenaza contagiarse a otros: especialmente a las antiguas provincias vascongadas. Cataluña y el Pais Vasco, en conjunto o por si solas, pueden dar al traste con la idea de España, al menos de la España que hemos conocido hasta ahora.

Pero también es grave el problema económico, aún no resuelto, a pesar del triunfalismo del anterior gobierno popular. Los jóvenes siguen saliendo de España, dado que al graduarse de las universidades no encuentran trabajo. La tasa de desempleo sigue siendo de las más elevadas en toda la Unión Europea, sino la más, y la deuda contraída con el Banco Central Europeo supera con creces el producto nacional bruto. Pero además, y aunque España exporta, exporta servicios y exporta agricultura. Gobierno tras gobierno, entre todos han convertido a España en un país de camareros. El turismo sigue siendo una de las principales fuentes de riqueza de la nación. La industria está prácticamente toda en manos extranjeras.

La austeridad que se exigía desde la Unión Europea, equivocada o no, se ha aplicado con paños calientes en España, y el nuevo gobierno de izquierda, instalado en España debido a la incompetencia e incapacidad del anterior gobierno popular, no parece dispuesto a controlar el gasto público, aunque, eso sí, incrementará la carga fiscal sobre los ciudadanos. La sociedad española, por otra parte, ha venido experimentando una degradación paulatina y progresiva desde 1975. Degradación que se ha querido presentar como avance social pero que no es tal, sino solo, después de todo, una pérdida de valores y de principios como nunca se había podido imaginar. De forma totalmente radical, aquello que era nocivo para la salud social en 1975, hoy es virtud y logro social, lo que antes era degradación moral y espiritual, hoy es considerado como un avance beneficioso. Y todo, consentido y tolerado incluso desde la perspectiva religiosa cristiana, especialmente católica ya que esa es la confesión religiosa principal de los españoles. Si a todo ello le sumamos el ingrediente de lo “políticamente correcto”, el cóctel es ya explosivo y ha hecho que la sociedad española, en su generalidad, sea como es, en su generalidad: indolente, con escasa dignidad, sin apego a su historia, consumista, y desvalorizada.

No es una sociedad en la que me gustaría vivir, y por eso me he ido. Con todos estos problemas, el actual gobierno español ha seguido la línea iniciada ya por la autoridad gubernamental en 2004, de reavivar el recuerdo de la Guerra Civil de 1936. Y, en ese marco, ha salido a la luz casi como tema esencial del nuevo gobierno, el desalojo de los restos del General Franco del Valle de los Caídos, no hay otro tema más importante? Y quizás también, la demolición del propio Valle -ya que también está enterrado allí José Antonio Primo de Rivera-, la destrucción del monumento a Calvo Sotelo en la plaza de Castilla, y del Arco de Triunfo de la Ciudad Universitaria, en Madrid, y suma y sigue. Todo ello a consecuencia de una absurda ley de la memoria histórica que durante 6 años y medio, un gobierno que se dice conservador ha sido incapaz no ya de derogar, sino de modificar siquiera. El actual gobierno no sólo va a exigir un riguroso cumplimiento de esa ley, sino que con toda probabilidad la va a hacer más estricta aún, a riesgo -lo que no le importa en absoluto-, de dividir y enfrentar aún más a la sociedad española.

Franco no hizo todo bien, claro que no, pero lo hizo mucho mejor que los señores Indalecio Prieto y Largo Caballero, que mantienen estatuas en Madrid. Franco pudo ser muchas cosas pero a pesar de lo que mantienen algunos pseudo-historiadores como ese Ángel Viñas, que escribe vitriólicamente, Franco no fue corrupto ni acaparó fortunas como ha hecho su sucesor, a título de rey, Juan Carlos de Borbón. Si tolero que algunos fueran corruptos -era su forma de tenerlos bajo control-, y probablemente algunos en el seno de su propia familia también lo fueron, y ello no está bien, pero la corrupción nacional no llegó a los niveles alcanzados en la actualidad. Ello, no es eximente no obstante. Pero, siempre según mi opinión, lo peor que hizo Franco fue, con toda seguridad, no irse antes, y designar un sucesor a título de rey. Tras Franco no había sitio para ninguna monarquía ya. Esa monarquía de nuevo cuño no se lo ha agradecido. Si Franco está enterrado donde está, lo está debido a un decreto real. Pues bien, ¿qué dice el rey actual al respecto? No sabe, no contesta. Y la Iglesia, que tanto medró al amparo del dictador? Tampoco sabe.

¿Y qué decir de la defensa? La defensa está bajo mínimos -son palabras de varios generales aunque se muestran muy respetuosos y no lo dicen muy alto para no poner en peligro sus puestos-, y como dice, una vez más, mi amigo Stanley Payne: España ya no garantiza ni su frontera Sur. Unos efectivos escuálidos que, en lo que afecta al Ejército de Tierra sólo permiten contar como máximo solo con una unidad tipo división, como fuerza de intervención ya que los demás efectivos constituyen la logística y apoyo a esa fuerza. Es decir, unos 20.000 hombres, pero eso sí “dirigidos” por unos 200 generales. O sea, que prácticamente hay un general por cada unidad tipo compañía, grosso modo.

Aproximadamente el 75 % del presupuesto se va en gastos de personal; y ello, de solo un 0.93 % del GDP. Modernización poca -el tan cacareado programa 8X8 del Ejército de Tierra sigue sin arrancar después de más de DIEZ años de venir siendo considerado-, pero mantenimiento o sostenimiento aún menos. La Armada prácticamente ya no tiene submarinos operativos, hablando seriamente, y los Harrier -ahora cuando se han dado casi de baja en todo el mundo-, aún no tienen sustituto si es que se piensa seriamente hacer algo al respecto. El Ejército del Aire sigue con el Eurofighter y los ya algo vetustos F-18A -el mejor avión del EA en mucho tiempo-, y no tiene claro si adquirir algunos Eurofighter mejorados más o esperar a ese nuevo caza “súper excepcional” que anuncian franceses y alemanes para el horizonte del 2050, como pronto, ya que de comprar aviones mejores y más baratos a Estados Unidos, de eso nada. Ante todo, hay que ser buenos europeos, aunque cuesten el doble y sean peores. Qué más da, ¡total no va a haber guerra!

Llegados a este punto, yo me pregunto si don Pedro Sánchez, junto con sus amigos de Podemos y sobre todo con el asesoramiento del antiguo JEMAD Jose Julio Rodríguez, no decidirán civilizar del todo la defensa y hacer una gran Unidad de Emergencias con los tres Ejércitos actuales. ¿Todo podría ser, o no?

Las relaciones internacionales de España siguen camino paralelo a los aspectos expuestos. El mayor esfuerzo se realiza en el dominio deportivo y ni siquiera ahí es España líder. Ya ni siquiera se triunfa en los mundiales. España sigue siendo miembro de la ONU, de la OTAN y de la UE, pero no destaca en ninguno de estos foros. No es ya ni siquiera un referente para las nacientes democracias. Con Estados Unidos las relaciones son corteses pero no van más allá. Los monarcas actuales vinieron a presentar sus respetos a Donald Trump y ni la prensa norteamericana ni la media de sociedad mencionaron esta visita real a la Casa Blanca. También visitaron Texas -la ciudad de San Antonio en particular-, pero la noticia no apareció ni en los medios locales fuera de internet o campos similares. No parece que en España se quisiera tampoco que la visita tuviera un cierto auge o relieve, ya que ni los consulados ni la embajada hicieron esfuerzo alguno por dar a conocer la noticia. Otra cosa hubiera sido si en vez de llamarse Felipe y Letizia, se llamasen William y Kate.

Si apareció la noticia, en cambio, de que el actual embajador de España -el ex-ministro de defensa Pedro Morenés-, tuvo un rifirrafe importante en Washington D.C. con el representante catalán Sr. Torra, en el museo Smithsonian. Y ello ha llevado a considerar la conveniencia de sustituirle o no, y designar a alguien más cercano al partido socialista Morenés parece dispuesto a seguir -aunque en España gobiernen los socialistas-, ya que Paris bien vale una misa, ¿verdad Don Pedro?

¿Y dónde va a estar mejor que en Estados Unidos? Don Pedro hinchará pecho y dirá que lo hace por España pero como ya dijo Samuel Johnson “el patriotismo es el último refugio de los miserables”. Por dignidad el Sr. Morenés debería negarse a representar a un gobierno en el que no cree. ¿Va bien España? Alguno dirá que mi análisis es muy negativo y que hay cosas que van bien. Y yo pregunto, ¿cuáles?

Si España sigue ahí, es gracias a los españoles. Siempre han sido ellos los que han acabado salvando la situación; la salvaron cuando el 2 de mayo de 1808, el alcalde de un pequeño pueblo -Móstoles-, dijo a los españoles que la patria estaba en peligro, y les pidió que acudieran a salvarla. La salvaron en la transición; la transición no la hicieron ni el rey ni la clase política, la salvaron los españoles de a pie con su comportamiento manteniendo la calma. Fueron estos españoles los que salieron a la calle tras la actitud secesionista y fueron estos españoles los que han llenado España de banderas rojas y gualdas. Probablemente la tendrán que salvar una vez más en un futuro próximo. Será la única forma de que España siga ahí, pero no sé si esta vez lo lograrán.

Así es como desde la otra orilla del Atlántico, y en un día apacible de verano de julio de 2018, veo las cosas a tenor de lo que leo y me cuentan.

 

Acerca de Antonio J. Candil Muñoz 48 Articles
Coronel en la Reserva. Diplomado de Estado Mayor y Diplomado de la Escuela de Guerra del Ejército italiano. Diplomado en Alta Dirección de Empresas por parte del IESE (Universidad de Navarra). Ha sido representante de España en la UEO, y ha estado destinado en Gran Bretaña, Bélgica, Italia y Estados Unidos. Autor del libro "La Aviación Militar en el Siglo XXI".

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