Historia orgánica de las grandes unidades (1475 – 2018) (II)

Segunda parte: Desde 1891 a 1920

 

Historia orgánica de las grandes unidades (1475 – 2018) (II)

Segunda parte: Desde 1891 a 1920

 

Por Fernando Mogaburo López

Suboficial Mayor de Caballería

 

 

5. María Cristina

5.1. Proyecto Azcárraga (1891)

La costumbre de rotar los regimientos entre las guarniciones tenía sentido en un Ejército profesional pero no en otro de reemplazo, ya que los oficiales podían solicitar vacante cada dos años y la tropa licenciada regresaba a su hogar. Así pues, el 2 de enero de 1889 María Cristina ordenó que permanecieran por tiempo indeterminado en las plazas que ocupaban (tablas 2 y 3). No obstante, los que guarnecían la provincia de Madrid siguieron rotando entre la capital y los cantones de Leganés y Alcalá. El ahorro económico para el Estado se cifró en 400.000 pesetas, y el moral sobre los militares y sus familias, incalculable.

Tabla 2: Infantería 1890

 

Tabla 3: Caballería 1890.

 

Una vez solventado este espinoso asunto, el nuevo ministro Azcárraga pudo acometer la ansiada organización divisionaria mediante el Real Decreto de 16 de diciembre de 1891. En su exposición reconocía que España era la única potencia occidental cuyas pequeñas unidades operativas no estaban encuadradas en brigadas y divisiones distribuidas racionalmente por la geografía nacional.

Para solventarlo, ideó una estructura basada en dieciséis divisiones de dos brigadas, unas y otras numeradas de forma correlativa. Cada brigada encuadraba dos regimientos de infantería de línea o, en su caso, medias brigadas de cazadores. Las divisiones tenían un batallón adicional de cazadores, sendos regimientos de caballería y artillería, y tres compañías de ingenieros, administración y sanidad. La caballería conservaba la División de Castilla la Nueva con sus tres brigadas13. Desde el 8 de febrero de 1889, esas unidades ya no eran mandadas por mariscales y brigadieres, sino por generales de división y de brigada, respectivamente, a los que se autorizaba el pase a las situaciones de reserva y retirado como al resto de oficiales.

 

 

5.2. Primera organización divisionaria (1893)

Dos años después, López Domínguez regresó a la cartera de Guerra y adaptó el proyecto de Azcárraga a una nueva organización territorial mediante el Real Decreto de 10 de febrero de 1893. No obstante, los problemas presupuestarios aplazaron la entrada en vigor del nuevo modelo hasta el 29 de agosto. Los catorce distritos se reagruparon en siete regiones militares (RM), todas  al mando de un teniente general pese a que ese año había cinco capitanes generales: Pezuela, Pavía, de la Concha, Martínez Campos y Jovellar. Los archipiélagos seguían constituyendo dos capitanías, y se creó una segunda comandancia en Melilla (mapa 7)14.

Mapa 7: Organización territorial 1893

 

En cada región se organizó un cuerpo de ejército (CE) con dos divisiones de infantería (DI) salvo el CE 1, que tenía una tercera de reserva; y el CE 6, que también tenía tres pero a costa del CE 5. Cada división contaba con dos brigadas de infantería a dos regimientos y sin apoyos. La numeración de las brigadas se reiniciaba en cada división y la de estas en cada cuerpo, pero siempre con cifras arábigas. Como los seis regimientos repartidos entre África y las Baleares se numeraron aparte, hubo que reordenar los cincuenta y seis restantes (tabla 4).

Tabla 4: Infantería de línea en 1895

 

La infantería ligera contaba con veinte batallones de cazadores, encuadrados en diez medias brigadas que se repartían de forma desigual entre cuerpos y divisiones. Las Canarias seguían guarnecidas por dos batallones de su milicia regional (tabla 5).

Tabla 5: infantería Ligera 1895.

 

La caballería aportaba una división al CE 1 y cuatro brigadas a los CE 2, 4, 5 y 7. Todas las brigadas tenían dos regimientos excepto la del CE 4, que tenía tres. Esta anomalía impedía que la única división del CE 5 tuviera caballería. En total, había veintiocho regimientos, dos escuadrones y dos secciones independientes (tabla 6).

Tabla 6: Caballería 1895

 

Cada división tenía un regimiento montado de artillería, dos de ellos de montaña. Cada cuerpo y comandancia incluía un batallón de artillería de plaza excepto el CE 1, que encuadraba el regimiento a caballo de la División de Caballería (tabla 7).

Tabla 7: Artillería 1895.

Los cuatro regimientos de zapadores minadores aportaban un batallón a cada cuerpo y una compañía a la Capitanía de Baleares. Un regimiento de pontoneros, un batallón de telégrafos y otro de ferrocarriles constituían la reserva general (tabla 8).

Tabla 8: Ingenieros 1895.

 

Se creó la Brigada de Administración para proporcionar una compañía a cada división de infantería o caballería. La Brigada de Sanidad destacó una compañía a cada región y una sección a cada división. Las plazas africanas y los archipiélagos contaban con una sección de cada especialidad.

 

 

5.3. Repliegue de ultramar (1899)

La guerra contra Estados Unidos supuso la pérdida de las tres últimas colonias del otrora cuarto mayor imperio de la historia: Cuba, Puerto Rico y Filipinas. Los batallones expedicionarios fueron repatriados y el ejército de ultramar disuelto. Como consecuencia, todo el Ejército español se encontraba en 1899 acantonado en la metrópoli por primera vez desde el descubrimiento de América.

La reorganización emprendida el 31 de mayo de ese año articuló la península en ocho regiones, segregándole a la RM 7 las provincias gallegas. Los intensos debates y el tiempo desperdiciado desde la Ley de 1878 se demostraron estériles, pues se decidió suprimir todos los cuerpos de ejército para evitar que unos tuvieran cuatro divisiones y otros solo una, en función de su potencial demográfico o estratégico. Los cuerpos volverían a constituirse ad hoc en caso de guerra (mapa 8).

Mapa 8: Regiones militares 1899.

 

A fin de facilitar su identificación, las divisiones pasaron a numerarse de forma correlativa, no así las brigadas. Algunos regimientos de infantería de línea cambiaron de denominación y otros de guarnición. El 5 de abril de 1900 se crearon dos nuevos regimientos en Canarias a partir de los batallones de su extinta milicia regional, por lo que la suma ascendió a sesenta y cuatro (tabla 9).

Tabla 9: Infantería de línea 1900.

 

La infantería ligera contaba con quince batallones de cazadores: tres de ellos agrupados en la Media Brigada de Gibraltar y el resto, en dos brigadas subordinadas a las divisiones 3 y 9. Otros cinco batallones adoptaron la especialidad de montaña y quedaron afectos a las regiones 1, 2, 4, 5 y 6 (tabla 10).

Tabla 10: Infantería Ligera 1900.

 

La División de Caballería se articuló en una brigada de húsares y otra de lanceros. Los restantes regimientos de este instituto se repartieron entre tres brigadas, reuniéndose en la de Barcelona los tres de dragones. El cuarto (Lusitania) pasó al instituto de cazadores para que cada división de infantería pudiese recibir uno. La sección de Melilla se transformó en escuadrón, no así la de Canarias (tabla 11).

 

 

Tabla 11: Caballería 1900.

 

Algunos regimientos de artillería cambiaron de guarnición y/o especialidad. Los batallones extrapeninsulares perdieron su numeración.

Se crearon tres compañías de zapadores en las comandancias y una Brigada Topográfica (en realidad, batallón) con dos compañías en Pontevedra y Tenerife.

Las compañías de administración se repartieron entre dos brigadas. Se crearon secciones de administración y de sanidad para las cuatro brigadas de caballería.

 

 

6. ALFONSO XIII

6.1. Expansión colonial (1900-1917)

Por Real Decreto de 20 de noviembre de 1901 se desactivó la DI 7 pero las brigadas de Cartagena y Alicante permanecieron activas y subordinadas directamente al capitán general. La numeración del resto de divisiones no se vio afectada. La Ley de Reorganización del Ministerio de la Guerra de 17 de julio de 1904 creó el Estado Mayor del Ejército. La península volvió a articularse en siete regiones militares, cada una de ellas con un cuerpo de ejército a dos divisiones, al absorber la RM 5 las provincias de Navarra y Logroño. La RM 1 perdió su DI 3, renumerándose las demás en consecuencia y absorbiendo el número perdido en 1901. Las comandancias africanas se transformaron en gobiernos militares y se crearon otros cuatro en las islas. Dos batallones catalanes se transformaron en regimientos para constituir una nueva brigada, y una de las madrileñas se trasladó a Galicia.

En 1906 se volvió a dividir la península en ocho regiones militares y se disolvieron todos los cuerpos de ejército. Los cuatro regimientos extrapeninsulares recibieron nuevas denominaciones y se crearon otros cuatro, numerándose todos ellos a continuación de los peninsulares. La cifra total se elevó a setenta. En 1907 se reactivó en Alicante la DI 6, lo que obligó a renumerar las siguientes (tabla 12).

Tabla 12: Infantería de línea 1910.

 

Los tres batallones de montaña restantes perdieron esta especialidad y, junto a los otros quince, se repartieron entre tres brigadas que constituyeron una división. Además se crearon cinco nuevos batallones en las islas. El Batallón Disciplinario de Melilla adoptó el nombre de brigada, aunque mantuvo su entidad (tabla 13).

Tabla 13: Infantería Ligera 1910.

 

El envío de reservistas al protectorado marroquí tras la conferencia de Algeciras provocó la “semana trágica” de Barcelona antes, incluso, de conocerse el desastre del Barranco del Lobo (1909). Melilla se transformó en capitanía general y se organizó una división con las brigadas de cazadores y los regimientos San Fernando y Ceriñola. En 1911 se creó allí el primer Grupo de Fuerzas Regulares Indígenas que, dos años después, se trasladó a Tetuán. Vistos sus buenos resultados, en 1914 se crearon otros tres en Melilla, Ceuta y Larache, convertida también en comandancia. Simultáneamente se organizó la Mehala, para prestar protección al jalifa y servir como embrión del futuro Ejército marroquí.

En 1904 se crearon tres nuevos escuadrones de cazadores y se fusionaron las brigadas 3 y 4. En 1910 los escuadrones de Ceuta y Melilla se transformaron en los primeros grupos de caballería y tres años después se creó otro en Larache. Cada grupo de regulares contaba con un tabor del arma (tabla 14).

Tabla 14: Caballería 1910.

 

Los batallones de artillería de plaza se transformaron en comandancias, al mando de un coronel. Se creó un grupo de montaña para la División de Cazadores.

En 1902 el Batallón de Telégrafos se transformó en regimiento, pero dos años después fue disuelto y sus compañías pasaron a los regimientos mixtos. Se crearon otros tres para que hubiera uno por región militar, además de cuatro grupos en los archipiélagos. En 1913 se redujeron a cuatro regimientos peninsulares y dos en el protectorado. Ese año se creó el servicio de aeronáutica, reuniendo los anteriores de aerostación y aviación. Aunque se asignaron inicialmente al cuerpo de ingenieros, sus escuadrillas serán omitidas en este trabajo por motivos obvios.

En 1904 la nueva Guardia Colonial relevó a la infantería de marina en Guinea Ecuatorial. Como procedía de la Guardia Civil, también será omitida. Ese mismo año se suprimieron las brigadas de administración, creándose una comandancia por cada región. En 1911 se dividió el cuerpo entre los de intendencia (operativo) e intervención (facultativo) y se crearon comandancias en Ceuta y Melilla. Ambas plazas se reforzaron con compañías de sanidad. La División de Caballería y las brigadas de cazadores recibieron ambulancias montadas o de montaña (tabla 15).

Tabla 15: Logística 1910.

 

 

6.2. Ley de Bases (1918)

La Ley de Bases del Ejército de 29 de junio de 1918 distribuyó las fuerzas entre tres ejércitos: primera línea, reserva y territorial. Pese a sus nombres, en el primero se integraron las ocho regiones, los archipiélagos y el nuevo ejército de España en África (en realidad, cuerpo). La distribución de las provincias entre las regiones militares sufrió algunas variaciones (mapa 9). Se crearon dos divisiones en Huesca y Valladolid, renumerándose el resto.

Organización Territorial 1918.

 

Los regimientos de infantería aumentaron a setenta y ocho, máximo histórico sin contar los provisionales creados durante las guerras de Sucesión e Independencia.

Tres regimientos insulares fueron destinados a bases navales peninsulares, tomando la denominación respectiva. Los de Mallorca se subordinaron a una nueva brigada, no así los canarios (tabla 16).

Tabla 16: Infantería Ligera 1920.

 

Seis batallones de cazadores asumieron la especialidad de montaña (tabla 17).

Tabla 17. Infantería Ligera 1920.

 

Dos nuevos regimientos de caballería elevaron el total a treinta, también su máximo histórico. Veintisiete de ellos se repartieron entre tres divisiones, lo que supuso que las de infantería perdieran sus regimientos de cazadores y que las nueve brigadas de caballería dejaran de ser homogéneas. Los tres regimientos restantes pasaron a África, absorbiendo a los grupos allí existentes. Los cuatro escuadrones sueltos de los archipiélagos se integraron en dos grupos (tabla 18).

Tabla 18: Caballería 1920.

 

Cada división se reforzó con una brigada de artillería de campaña. A tal efecto, el arma debía dividirse teóricamente entre dieciséis regimientos ligeros (antes montados) y otros tantos pesados (antes de plaza). En la práctica, de estos últimos solo se crearon nueve, además de los dos mixtos de Ceuta y Melilla (tabla 19).

Tabla 19: Artillería 1920.

 

Los regimientos de zapadores aumentaron hasta seis y se crearon los batallones de Radiotelegrafía y de Aerostación, así como la Compañía de Alumbrado (tabla 20).

Tabla 20: Ingenieros 1920.

 

Se suprimió la Brigada de Sanidad y sus ocho compañías se transformaron en comandancias. Desde esta reorganización los oficiales de intendencia y de sanidad recibieron empleos militares, en sustitución de los específicos (intendente o médico de 1ª, 2ª o 3ª).

 

 

6.3. Guerra del Rif (1920-1930)

En 1920 se organizó el Tercio de Extranjeros, que cinco años después tomaría el nombre de Tercio de Marruecos, articulándose en dos legiones y un escuadrón de lanceros. En 1922 se creó un quinto grupo de regulares y la Comandancia de Larache se redujo a zona militar. Las treinta mías de la Policía Indígena se agruparon en cuatro nuevas mehalas. En 1927 se creó la séptima y los dos regimientos canarios se agruparon en una brigada. El ejército desplegado en África se dividió en cuatro circunscripciones: Ceuta, Larache, Melilla y Rif (tabla 21).

Tabla 21: Infantería de línea 1930

 

En 1924 los batallones insulares asumieron la especialidad de montaña. Al año siguiente, los africanos perdieron sus denominaciones y se numeraron aparte. Se les sumaron otros seis procedentes de los extintos regimientos San Fernando y Ceriñola. En 1929 los primeros recuperaron sus denominaciones tradicionales y regresaron a la península, donde constituyeron una reserva para el ejército de África. Los que permanecieron allí se integraron en los regimientos San Fernando y Ceriñola, reorganizados en 1930. Desde 1925, la Capitanía de Canarias comenzó a enviar destacamentos a Ifni y Sahara para apoyar a la policía territorial. Ese año se disolvió la Brigada Disciplinaria de Melilla y se creó una compañía en Cabo Juby (tabla 22).

Tabla 22: Infantería ligera 1930

 

En 1922 se creó en Melilla una compañía de carros ligeros de combate. En 1930 se reforzó con la batería de carros pesados que había sido asignada a la artillería y se convirtió en un grupo afecto a la Escuela Central de Tiro de Carabanchel. En 1925 se disolvieron todas las divisiones de caballería, no así sus brigadas. Dos años después se amalgamaron los tres regimientos de cazadores africanos. Aunque la plana mayor superviviente fue la de Ceuta (Vitoria) tomó el nombre de Alcántara como homenaje a su sacrificio. En 1929 se reorganizó una división y un año después Alcántara se replegó a Badajoz donde absorbió a Villarrobledo (tabla 23).

 

Tabla 23: Caballería 1930

 

El Regimiento de Artillería de Posición se transformó en ligero y las comandancias, en regimientos de costa. Los regimientos de Ceuta y Melilla se transformaron en comandancias y se organizaron otras dos en Larache y Alhucemas. Se creó un regimiento a pie por cada región militar a costa de los pesados, desapareciendo las brigadas. En 1930 se creó el primer grupo antiaéreo (tabla 24).

Tabla 24: Artillería 1930

 

En 1921 se organizaron las compañías de automóviles de Ceuta y Melilla. En 1925 se unieron a las de radiotelegrafía en grupos mixtos y dos años después al Batallón de Radiotelegrafía en un regimiento. Las comandancias de Ceuta y Melilla fueron rebautizadas como batallones, disolviéndose la de Larache. La Compañía de Alumbrado se convirtió en batallón en 1922 y se disolvió en 1927 (tabla 25).

Tabla 25: Ingenieros 1930

 

En 1924 las comandancias de intendencia y sanidad se convirtieron en regimientos (las africanas en grupos), orden que se revocó tres años después.