La Armada Rusa recibirá seis nuevos submarinos en 2020

Entre las nuevas unidades se incluyen cuatro submarinos de propulsión nuclear, así como dos diésel

Submarino clase Kilo (Proyecto 636.6 "Stary Oskol".
  • La Armada Rusa recibirá seis nuevos submarinos en 2020.
  • Entre las nuevas unidades se incluyen cuatro submarinos de propulsión nuclear, así como dos diésel.
  • Será la primera vez desde 1992 que la Armada Rusa aliste tal cantidad de nuevos submarinos.
  • A pesar de la incapacidad para construir unidades de superficie de gran porte, segmento en el que están registrando notables problemas, la industria naval rusa se está beneficiando del programa de reforma y modernización, entregando nuevas unidades con regularidad desde hace un lustro.

La Armada rusa recibirá seis submarinos a lo largo del próximo 2020, incluidos cuatro submarinos de propulsión nuclear, en lo que constituye un hito que no se alcanzaba desde 1992, un año en el que se pusieron en servicio algunas de las últimas unidades iniciadas en el periodo soviético y que constituye el inicio de un declive que tuvo su punto culminante en el año 2000, con la catástrofe del Kurks en agosto de ese año, enormes problemas presupuestarios y multitud de proyectos cancelados o en suspensión.

Entre las nuevas unidades a recibir destacan el Knyaz Vladimir (Príncipe Vladimir), que será la primera unidad de lo que se conoce desde hace un tiempo como Proyecto 955A, una variante modernizada de la clase Borei. Aunque pueda resultar chocante que se haga esto cuando apenas han entrado en servicio tres unidades del Proyecto 955 original, lo cierto es que era un tipo de submarino que se comenzó a diseñar a finales de la Guerra Fría y cuya primera unidad, el Yuri Dolgoruky, estuvo en grada durante nada más y nada menos que 12 años, entrando en servicio en 2013, esto es, 17 años después de su inicio.

Submarinos de ataque

A pesar de que tanto el Alexander Nevsky como el Vladimir Monomakh, la segunda y tercera unidad respectivamente, se construyeron mucho más rápido, lo cierto es que nadie ignora que: 1) el concepto original y buena parte de sus tecnologías estaban hasta cierto punto desfasadas al entrar en servicio; 2) La industria naval rusa no estaba construyendo tres submarinos de un mismo modelo, sino tres unidades prácticamente artesanales, con diferencias entre ellas. Esto último se puede hacer extensivo a otros modelos, tanto nucleares, como ocurre con la clase Yasen, como convencionales, como sucede con los últimos Kilo producidos y sus variantes modernizadas.

Precisamente uno de los grandes logros que se están alcanzando en los últimos años es el de lograr una aparente estandarización en la fabricación de componentes y en el ensamblaje de buques, algo que hasta ahora era imposible por los problemas con los proveedores, la pérdida de capital humano que siguió a la disolución soviética, la ausencia de equipos básicos como grúas puente de gran porte, que impedían la construcción modular y también la falta de software de diseño y modelado avanzado, un cuello de botella para cualquier empresa de construcción naval.

Las Flotas Mosquito

Tampoco hay que lanzar las campanas al vuelo. A pesar de la recuperación de la industria naval rusa, lo cierto es que casos como los del portaaviones Almirante Kuznetsov, que sufrió un incidente durante su modernización que ha dejado su futuro en el limbo, además de la palpable incapacidad para finalizar buques de superficie oceánicos por diversos problemas, como los relacionados con la propulsión, obligan a ser cautelosos. Además, si en 2020 se van a recibir seis submarinos es, en parte, porque algunos de los que debían entregarse a lo largo de este año han visto como su puesta en servicio se retrasaba, como ha ocurrido con el Kazan.

Por otra parte, tampoco se sabe qué ocurrirá con los SSN rusos, ya que mientras la que la URSS fue capaz de diseñar y construir algunos de los SSN mas revolucionarios de la historia, además de mantener una cantidad elevada de unidades operativas, la reducción de los fondos asignados y las prioridades dadas los SSBN Proyecto 955 Borei han llevado a que los SSN en la Flota Rusa estén condenados a desaparecer en la próxima década.

Submarinos OTAN

Como sucediera antaño, la amenaza más real contra la Federación Rusa por parte de Occidente se basa en los Grupos de Tareas en torno a portaaviones, por lo cual Moscú prefirió priorizar la inversión en el diseño de una nueva clase de SSGN –Proyecto 885 Yasen-, con mayor polivalencia que clases anteriores como los Oscar y Oscar II, pero todavía con una clara misión antiportaviones y de ataque terrestre.

La Oficina de Diseño Malachite trabaja -o al menos eso anunciaron sus responsables-, desde 2017 en un futuro SSN, conocido como clase Husky. Éste bebe del diseño de los Yasen y pretende sustituir a los SSN Akula cuando estos ronden los 50 años de servicio. Los avances en este programa, al menos los públicos, son escasos, por no decir nulos.