El US Army trabaja en un carro de combate propulsado por hidrógeno

Sobre el papel, las tripulaciones de los futuros blindados equipados con célula de hidrógeno podrían extraer dicho hidrógeno de casi cualquier fuente, desde agua a orina y de bebidas deportivas a combustibles como gasolina o gas natural

La versión “SEP V3” es la última desarrollada a partir del carro “Abrams”.
La versión “SEP V3” es la última desarrollada a partir del carro “Abrams”.
  • Los científicos del GVSC del US Army trabajan en un carro de combate propulsado por hidrógeno.
  • Sobre el papel, las tripulaciones de los futuros blindados equipados con célula de hidrógeno podrían extraer dicho hidrógeno de casi cualquier fuente, desde agua a orina y de bebidas deportivas a combustibles como gasolina o gas natural.
  • Las células de hidrógeno, asociadas a motores eléctricos aumentarán no solo la movilidad táctica y estratégica, por su mayor par y menor peso, sino también el sigilo de los vehículos, al reducir las firmas térmica y acústica.
  • El mayor problema, además del desarrollo de la propia célula, es el de crear un conjunto fiable y seguro, capaz de resistir los contratiempos del campo de batalla.

Los científicos del Combat Capability Development Command Ground Vehicle Systems Center (GVSC), un organismo del US Army destinado a adelantar las tecnologías de combate del futuro, referidas a los sistemas terrestres, continúan trabajando en diversas opciones de propulsión para los vehículos de las próximas décadas, con especial énfasis en las tecnologías que emplean hidrógeno para producir la electricidad necesaria para mover desde APCs a VCIs y también MBTs.

Según los investigadores, esta tecnología de células de combustible ofrece importantes ventajas tácticas frente a otros sistemas en los que también se está trabajando y que van desde el desarrollo de paneles solares, al de nuevas baterías con mayor densidad energética.

La Batalla Multidominio

Las celdas de combustible generan electricidad de manera silenciosa, eficiente y sin contaminación. Las nuevas celdas de combustible son más eficientes energéticamente que los motores de combustión y el hidrógeno utilizado para alimentarlas puede provenir de una variedad de fuentes: Es más, se cita la posibilidad de extraer, al menos en potencia, hidrógeno de prácticamente cualquier líquido a base de agua, sin necesidad de ser demasiado estrictos con su pureza. Así, creen que en caso de necesidad podrían recurrir no solo a agua sin tratar, sino a bebidas deportivas o incluso orina.

Por otra parte, la mayoría de combustibles utilizados en la actualidad, como el propano, la gasolina o el gas natural también son susceptibles de ser empleados para la extracción de hidrógeno. Y es que el hidrógeno, el elemento más abundante en el Universo, tiene el potencial de alimentar las celdas de combustible y proporcionar energía a los futuros soldados y sus vehículos de combate a un coste que se cree será irrisorio, a pesar de que son tecnologías que llevan décadas en desarrollo sin que por el momento se hayan generalizado.

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Si bien las tecnologías de celda de combustible de hidrógeno de última generación reducirán el daño ambiental, su objetivo principal es reducir la dependencia del petróleo, objetivo último del US Army, para el que supone una enorme carga logística el despliegue de blindados, especialmente de cadenas, por su alto consumo. Además, la tecnología de pila de combustible de hidrógeno proporciona un elemento importante de sigilo, vital en el campo de batalla, pues no produce ni ruidos, ni olores, ni aumenta la firma térmica, minorando la necesidad de instalar complejos -y caros- camuflajes activos.

Además, al estar asociado a motores eléctricos, también se producen importantes mejoras en cuando a par máximo, lo que permitiría al blindado equipado con este sistema de propulsión enfrentarse a terrenos más complejos y una reducción en el peso del conjunto, ayudando a mitigar el otro gran problema de los carros de combate y mejorando la movilidad estratégica.

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De esta forma, son muchos los que dan por hecho que los futuros carros de combate -e incluso muchos modelos Legacy– estarán equipados con un módulo especial capaz de generar hidrógeno altamente comprimido que se almacenará en el vehículo y que permitirá generar energía eléctrica para alimentar tanto los motores como el resto de sistemas, cada vez más demandantes de electricidad (sistemas optrónicos, de comunicaciones, APS…) Así, las múltiples opciones para la generación de hidrógeno basadas en el escenario operativo y los recursos locales disponibles ofrecen infinitas oportunidades para futuros vehículos de combate.

Ahora bien, superar el problema de la generación, solo es una parte de la ecuación. Los técnicos también deben lograr que todo el conjunto pueda instalarse dentro de los vehículos y que, además, sea seguro y fiable, algo en lo que están trabajando y que no veremos hasta que las próximas generaciones de blindados no entren en servicio.