SAAB indecisa respecto al programa canadiense

La empresa sueca todavía no ha decidido si seguir los pasos de Airbus y retirarse del concurso para dotar a Canadá de un nuevo avión de combate

Saab Jas-39 Gripen sueco. Fuente - Saab
  • SAAB indecisa respecto su participación en el programa canadiense para dotarse de un nuevo cazabombardero.
  • La empresa sueca todavía no ha decidido si seguir los pasos de Airbus y retirarse dados los cambios en las bases del concurso.
  • A pesar de que son más de 19.000 millones de dólares los que están en juego -Canadá pretende adquirir 88 aviones de combate multirol además de numerosos repuestos y servicios auxiliares-, las medidas proteccionistas incluidas recientemente en las bases del concurso han provocado que deje de ser atractivo para las empresas de fuera de los EE. UU. o Canadá

La empresa sueca Saab todavía no ha decidido si seguir los pasos de Airbus y retirarse del concurso para dotar a Canadá de un nuevo avión de combate. Al menos esto es lo que se desprende de las palabras del CEO de Saab Canadá en recientes entrevistas concedidas a los medios.

Días después de que Airbus Defence and Space se retirara de la carrera por dotar a Canadá de un nuevo avión de combate que sustituya a sus F-18, la compañía sueca Saab, otro de los contendientes, duda si seguir los pasos del consorcio europeo ante la imposibilidad práctica de imponerse en un concurso que ha sido diseñado para que únicamente las compañías norteamericanas puedan vencer.

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A pesar de que son más de 19.000 millones de dólares los que están en juego -Canadá pretende adquirir 88 aviones de combate multirol además de numerosos repuestos y servicios auxiliares-, las medidas proteccionistas incluidas recientemente en las bases del concurso han provocado que deje de ser atractivo para las empresas de fuera de los EE. UU. o Canadá, ya que les obliga a contar con instalaciones de producción en dicha región, para poder cumplir tanto con la nueva legislación relativa a los secretos militares, como con las contrapartidas industriales que se exigen.

El presidente de Saab Canadá, Simon Carroll, ha declarado recientemente que la firma sueca está interesada en medir su cazabombardero Gripen contra los dos competidores restantes: el Super Hornet de Boeing y el F-35 de Lockheed Martin.

Sin embargo, Carroll afirmó también que su compañía todavía está analizando los detalles esenciales del concurso, incluyendo los nuevos requisitos de seguridad que han obligado a Airbus a renunciar al concurso y, con ello, al jugoso contrato.

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Resulta, como explicamos recientemente, todos los postores deben explicar antes del 20 de septiembre cómo planean garantizar que sus aviones puedan integrarse con la red de inteligencia de alto secreto Canadá-EE. UU., conocida como «Two Eyes» y que se utiliza para coordinar la defensa aérea en América del Norte. Se trata de un requisito establecido ad hoc para eliminar a la competencia extranjera en este y otros concursos y que ha provocado las protestas europeas, algo que por otra parte no es la primera vez que ocurre.

Sea como fuere, cumplir con este requisito, que obliga entre otras cosas a derivar la producción de los componentes más sensibles a los EE. UU. o Canadá, implica unos sobrecostes para las empresas que no tienen plantas de producción ya operativas en la región que, en la práctica, hace que participar en este concurso deje de ser atractivo. Es el mismo motivo por el que Dassault ni siquiera se ha tomado la molestia de interesarse por el concurso, tras decidir el pasado mes de noviembre que no le convenía ofrecer su Rafale.

Pero al anunciar su retirada de la competencia el viernes, Airbus dijo que cumplir con el requisito supondría «un costo demasiado significativo» en los aviones que no son estadounidenses. La firma francesa Dassault citó el mismo requisito cuando sacó su avión Rafale en noviembre.

Estos cambios legislativos, que afectan a las bases del concurso han sido la respuesta canadiense a las quejas de los EE. UU., país que consideraba que la legislación canadiense referida a la protección de la propiedad industrial aplicada al concurso violaba un acuerdo firmado entre ambos países en 2006.

Todo parece indicar ahora que el único candidato con opciones de llevar la escarapela canadiense es el Lockheed Martin F-35, por otra parte la opción más lógica al ser el única cazabombardero de 5ª generación participante en un concurso que busca un aparato capaz de estar en servicio durante las próximas cuatro décadas.