Italia entra oficialmente en el programa Tempest

El programa Tempest, liderado por la multinacional británica BAE Systems, busca desarrollar un caza de quinta generación para la Royal Air Force

Infografía del futuro Tempest
  • Después de semanas de vaivenes políticos y de presión por parte tanto del Reino Unido y de Leonardo, por una parte, como de Alemania y Francia y Airbus por otra, Italia finalmente se ha decantado por entrar en el programa Tempest.
  • El programa Tempest, liderado por la multinacional británica BAE Systems, busca desarrollar un caza de quinta generación para la Royal Air Force.
  • Además de BAE Systems, participan del programa los Ministerios de Defensa británico y sueco, Rolls-Royce, MBDA, Leonardo y ahora también Italia.

Después de semanas de vaivenes políticos y de presión por parte tanto del Reino Unido y de Leonardo, por una parte, como de Alemania y Francia y Airbus por otra, Italia finalmente se ha decantado por entrar en el programa británico Tempest en detrimento del FCAS. Con la participación italiana, que ya estaba representada en el programa por Leonardo, las posibilidades de llevar a buen puerto el proyecto se multiplican, no solo por la previsible inyección de capital, sino por la puerta que el país transalpino abre a la exportación internacional en un futuro.

Curiosamente, la decisión de ratificar la entrada en el programa se produce escasos días después de la toma de posesión del nuevo Gobierno Italiano, encabezado por Di Maio y antes de que se tome una decisión acerca de un programa en marcha, como el F-35, del que se está pendiente de formalizar la adquisición de un nuevo lote de aparatos.

Efecto dominó

El programa británico Tempest, liderado por la multinacional británica BAE Systems, busca desarrollar un caza de quinta generación para la Royal Air Force que debe estar en el aire en 2035. Siguiendo la estela de proyectos como el F-35 o el FCAS, se busca no solo diseñar un cazabombardero tripulado, sino un auténtico sistema de sistemas que integre aviones tripulados, drones y nuevas municiones. El programa, planteado en sus inicios como una alternativa británica al FCAS franco-alemán, ha ido creciendo en los últimos tiempos para incluir nuevos socios.

En la actualidad, el programa Tempest se encuentra en una etapa de evaluación conceptual y tecnológica, en la que se están analizando las tecnologías disponibles en lo relativo a propulsión, materiales o electrónica y sensores, antes de dar a luz un diseño más o menos definitivo, que deberá integrar todos estos avances. Sin embargo, aunque la fase conceptual es relativamente económica, no ocurre lo mismo en los próximos estadios de desarrollo, en los que será necesaria una fuerte inversión en I+D.

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Por el momento, el Reino Unido ya se ha anotado dos tantos importantes al lograr primero un acuerdo, sellado en julio por el Secretario de Defensa del Reino Unido, Penny Mordaunt, y su homólogo sueco, Peter Hultqvist que formalizaba la participación sueca en el programa y ahora, con la entrada de Italia. Además, el Reino Unido pretende flexibilizar también todo lo relativo a la búsqueda de socios tecnológicos por parte de las empresas que toman parte en el Tempest.

Ahora el empeño es buscar nuevos socios capaces de aportar no solo recursos financieros, sino también capacidades concretas, de forma que puedan reforzar el programa en aquellos puntos en los que las empresas participantes tengan algún tipo de déficit o dificultades. No sería descabellado, en cualquier caso, que los diplomáticos británicos lograran el apoyo de otros estados de la Commonwealth, algo que hemos visto en fechas recientes con los buques de guerra y que ha permitido obtener importantes contratos a la maltrecha industria naval británica en Australia y Canadá. Por el momento, además de BAE Systems, participan del programa los ministerios de defensa británico y sueco, Rolls-Royce, MBDA, Leonardo y ahora también Italia.

Con la decisión de Italia se conforman en Europa dos polos opuestos que desarrollarán sistemas similares y que competirán por los mismos contratos en el futuro, en lo que se antoja una lucha épica que marcará el futuro de la industria aeronáutica en el continente y que, además, se enfrenta a importantes incógnitas como el Brexit.