La Armada Sudafricana en situación crítica por sus problemas presupuestarios

Deberá renunciar a sus fragatas y submarinos en los próximos años si no se aumentan considerablemente los presupuestos de defensa

Fragata sudafricana "Spioenkop" en Rota. Autor - Luis Díaz-Bedia Astor
  • La Armada Sudafricana en situación crítica por sus problemas presupuestarios.
  • La Armada Sudafricana deberá renunciar a sus fragatas y submarinos en los próximos años si no se aumentan considerablemente los presupuestos de defensa.
  • Así lo ha hecho saber al Parlamento el Jefe de la Armada de Sudáfrica (SAN), Vicealmirante Mosiwa Hlongwane, en su comparecencia ante el Comité Permanente Conjunto Parlamentario sobre Defensa la pasada semana.

Si hace escasas semanas informábamos sobre la crítica situación de una empresa que hace pocos años era una absoluta referencia internacional, como es el caso de Denel, ahora le toca el turno a la Armada Sudafricana, aquejada de numerosos problemas de operatividad como consecuencia de los decrecientes presupuestos de defensa del país africano.

La pasada semana, el Vicealmirante Hlongwane dijo que debido a varias limitaciones, principalmente como resultado de una asignación presupuestaria insuficiente, la Armada Sudafricana no puede lograr cumplir ni de lejos con los mínimos requeridos para garantizar la operatividad de la institución que comanda. Así, si se requieren al menos 12.000 horas de mar al año para asegurar la capacitación del personal suficiente para mantener las embarcaciones en funcionamiento, actualmente solo cuentan con recursos para navegar apenas la mitad de horas.

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Los problemas más graves, no obstante, no son estos, sino los relativos al mantenimiento de los buques y es que si se necesitan al menos 73 millones de euros al año (1.191 millones de rands) solo para mantener en funcionamiento los buques, en la actualidad están destinando a este menester apenas 17 millones (276 millones de rands), lo que es a todas luces insuficiente y ha dejado ya varios buques en puerto por lo insegura que se ha tornado la navegación en estas condiciones.

Según el vicealmirante, se necesitan urgentemente 42 millones de euros (700 millones de rands) para reacondicionar una de las tres fragatas en servicio, algo que se repetirá en los próximos años con el resto de unidades, a la vez que se requieren 24,5 millones de euros (400 millones de rands) para hacer lo propio en uno de los dos submarinos que mantienen en su inventario. Si el dinero no se recibe pronto, deberán ser dados de baja antes de tiempo, con lo que eso supone en pérdida de capacidades para una armada que no hace tanto tiempo era la más fuerte de la región.

En total, la Armada Sudafricana estima que requiere 177 millones de euros (2.900 millones de rands) de forma urgente solo para el reacondicionamiento de sus fragatas y submarinos, sin contar lo necesario para acometer la modernización de otros buques menores que están en una situación igual o peor. En lo que va de año han recibido apenas 13,67 millones de euros (223 millones de rands) para tal fin lo que, como ha explicado el vicealmirante, ha llevado a que «solo se puedan realizar reparaciones y mantenimiento parciales e insuficientes, lo que tiene un impacto negativo en las horas de mar que estos buques pueden realizar».

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Cuesta R700 millones reacondicionar una fragata y R400 millones reacondicionar un submarino. El SAN tiene tres fragatas y dos submarinos que necesitan urgentemente reparaciones completas. La Marina estima que el costo combinado de reacondicionamiento es de R2.9 mil millones, y esto excluye los costos relacionados con otros buques. Como declaró el vicealmirante:

«El retraso acumulado en las reparaciones de fragatas, submarinos y otras embarcaciones, debido a la falta de fondos sostenida, restringe severamente a la Armada a la hora de ejecutar su función central. Los continuos retrasos en las reparaciones tienen un impacto negativo en los proyectos futuros y la disponibilidad de capacidades para cumplir con los Requisitos de empleo de la Fuerza Conjunta para llevar a cabo operaciones, incluidas las Operaciones Copper y Corona».

Como resultado provisible de todo ello, la cantidad de horas de navegación por año inevitablemente disminuirá aún más, si no se realizan reparaciones muy urgentes y extensas, algo que la industria naval del país ya no está en condiciones de garantizar dada la situación del astillero Armscor y a la pérdida de know how de una industria que llegó a ser una referencia a su nivel. El mismo estado de abandono afecta a las infraestructuras marítimas del país, que son antiguas y requieren de importantes mejoras, especialmente en la base naval de Durban.

De esta forma, y en resumidas cuentas, si las reparaciones no pueden ser financiadas y ejecutadas en breve, la Armada Sudafricana perderá en pocos años sus fragatas y submarinos, lo que limitará notablemente su capacidad de garantizar el control sobre sus aguas territoriales que, además, son de las más transitadas del mundo, pues no todos los buques pueden atravesar el Canal de Suez y una parte importante de los grandes petroleros (VLCC y ULCC) se ven obligados a transitar la Rutal del Cabo.

Así, aunque se espera recibir en los próximos años nuevos patrulleros de la clase Biro, además de un buque de investigación oceanográfica, ninguno de estos buques servirá para aumentar las capacidades de la Armada, ya que apenas servirán para sustituir a las unidades dadas de baja y ya obsoletas y, en cualquier caso, incluso estos proyectos están en entredicho por la falta de fondos.

En la actualidad la Armada Sudafricana mantiene en servicio 2 submarinos de la clase Heroine, 4 fragatas de la clase Valour, 3 patrulleros oceánicos de la clase Warrior y 4 cazaminas de la clase Hunter, por lo que la pérdida de una sola unidad comprometería la capacidad del conjunto de la flota.

Se presenta de este modo un panorama crítico para la Armada Sudafricana que, como el resto del país, está sufriendo no solo los efectos de una larga crisis económica, que desde 2010 les ha afectado profundamente, sino también de las tensiones internas relacionadas con la llegada de inmigrantes y la convivencia entre distintas razas y etnias.