Portugal da a conocer su «Célula Experimentação Operacional de Veículos Não Tripulados»

Se trata de una unidad creada en 2017 para testar nuevos diseños y desarrollar doctrinas específicas

Portugal da a conocer su "Célula Experimentação Operacional de Veículos Não Tripulados"
  • La Marinha portuguesa ha revelado la existencia de la Célula Experimentação Operacional de Veículos Não Tripulados (CEOV) durante el ejercicio REPMUS que está teniendo lugar en Troia del 11 al 27 de septiembre.
  • Se trata de una unidad creada en 2017 para testar nuevos diseños y desarrollar doctrinas específicas relacionadas con las armas autónomas.
  • La CEOV cuenta con menos de una docena de componentes de distintos rangos, todos ellos con amplia formación técnica y actualmente operan bajo el mando del teniente Tiago Mendes.

La Marinha Portuguesa ha revelado en los últimos días la existencia de la «Célula Experimentação Operacional de Veículos Não Tripulados» (CEOV), denominada Q-branch, durante el ejercicio de prueba de sistemas navales no tripulados «REPMUS» que se está llevando a cabo en Troia del 11 al 27 de septiembre. Aunque se sabe que esta unidad fue creada en 2017, se trata de la primera vez que se le da cobertura mediática.

La CEOV cuenta con menos de una docena de componentes de distintos rangos, todos ellos con amplia formación técnica y actualmente operan bajo el mando del teniente Tiago Mendes. A diferencia de otras unidades de la Marinha Portuguesa, la CEOV responde directamente ante el comandante de la armada, el vicealmirante Gouveia e Melo, lo que da una idea del interés de Portugal en este campo y de la importancia que la Marinha Portuguesa concede a estos desarrollos. En referencia a la CEOV, el propio vicealmirante Melo dijo que la principal motivación a la hora de crear esta unidad es el de «luchar contra las amenazas asimétricas con pensamiento asimétrico».

Por su parte, el teniente Mendes hizo referencia a la ley de Martec -un remedo de la afirmación de Malthus sobre la población, pero aplicado al cambio tecnológico- y lo que ello supone para instituciones como las Fuerzas Armadas que no pueden permitirse quedar descolgados en el plano tecnológico. En función de esta «ley», la tecnología cambia a ritmo exponencial mientras las organizaciones apenas pueden hacerlo más que de forma aritmética y como consecuencia, algo que Mendes explicó, el proceso de adquisición de nuevas tecnologías es demasiado lento en relación al ritmo de cambio tecnológico. Es por ello que la Marinha Portuguesa necesitaba abordar el problema de una forma radicalmente distinta.

De hecho, para ejemplificar el problema, afirmó que cualquier marino portugués llevaba en su bolsillo un teléfono con más capacidad de cálculo que el buque en el que estaba embarcado, para después explicar que esto era un importante problema, pues los programas a muy largo plazo, como los navales, que se miden en periodos de décadas, suponen una serie de inercias con efectos catastróficos.

Para evitar esta tendencia, en opinión del oficial portugués, se necesitan equipos más pequeños y más ágiles, sin la carga de inercia propia de cualquier organización y, por tanto, capaces de explotar los avances tecnológicos más rápido y de manera menos estereotipada. Ese es el cometido de la CEOV: explotar el potencial asimétrico de la tecnología de forma que puedan predecir lo que podría hacer un adversario irregular y, posteriormente, desarrollar las contramedidas oportunas.

 

 

El Ejército Portugués también experimenta con nuevos drones

El Ejército de Portugal está buscando dotarse de nuevos Sistemas Aéreos No Tripulados (UAS) ligeros y medios, es decir, aquellos que la OTAN encuadra dentro de la Clase 1 (con un peso en orden de combate inferior a los 150 kg). Los nuevos sistemas deben ayudar a las tropas de nuestro país vecino a mejorar su conciencia situacional y a localizar objetivos en el campo de batalla.

La División de Planificación de la Fuerza del Estado Mayor del Ejército de Portugal ha sido el órgano que ha iniciado el estudio con el objetivo de adquirir los nuevos aparatos. En un primer momento la intención de los militares lusos es la de dotarse de mini-UAS de ala fija que pesen menos de 15 kg, sean capaces de volar hasta a 5.000 pies de altitud y cuenten con radio de acción de 50 km rango.

Además, también se pretende adquirir nuevos micro-UAS de ala rotatoria que operen hasta a 200 metros de altitud y que tengan un radio de acción de hasta cinco kilómetros, lo que los haría muy interesantes a nivel táctico, para las pequeñas unidades, utilizándose de forma similar a como los Blackhornet se emplean por parte del Mando de Operaciones Especiales español.

Se espera que el estudio, que analizará las diversas opciones que ofrece el mercado internacional, concluya durante el próximo año. A partir de ahí, se llevarán a cabo las diversas compras, a partir de 2022. Dicho estudio incluye además del análisis de los posibles candidatos, el estudio de los procedimientos de adquisición más adecuados, la elaboración de cronogramas y la definición de las cantidades a adquirir en función de las necesidades del Ejército Portugués, además de los contactos con los ejércitos del entorno para valorar su experiencia operativa, por lo que es de esperar que la experiencia acumulada por España, que opera entre otros modelos como los RQ-11B Raven, Tucán, Alpha 800, Fulmar X, Atlantic, Orbiter 3B , Searcher MK.II-J y SIVA.

La adquisición de los nuevos UAS, en cualquier caso, forma parte de un plan más amplio destinado a adquirir mini y micro UAS, pero también vehículos terrestres no tripulados (UGV) y tecnologías de inteligencia artificial (IA).

De esta forma, los nuevos mini-UAS mejorarán las capacidades ISTAR (inteligencia, vigilancia, adquisición de objetivos y reconocimiento) del Batallón ISTAR del Ejército Portugués (AgrISTAR), que se encuadra dentro del Regimiento de Caballería No.3 en Estremoz. De hecho, servirá para ofrecer capacidades de reconocimiento a nivel de brigada.

Por su parte, los nuevos micro-UAS, cuando entren en servicio, ofrecerán capacidad de inteligencia, vigilancia y reconocimiento (ISR) a niveles más bajos, como son las compañías y las secciones.

hasta ahora Portugal apenas tiene experiencia en este campo, aunque desde 2018 es usuario del RQ-11B Raven, tras invertir alrededor de 5 millones de euros en la adquisición de una docena de sistemas. De estos, han sido recibidos ya ocho, que se encuentran en servicio con el Regimiento de Artillería No.5 en Vendas Novas.