El fabricante de radares Hensoldt afirma haber rastreado dos F-35 durante una exhibición en Alemania

El TwInvis es un radar pasivo que calcula una imagen aérea al interpretar la forma en que las señales de comunicaciones civiles rebotan en los objetos en el aire

Lockheed Martin F-35
  • El fabricante alemán de radares Hensoldt afirma haber rastreado dos F-35 durante una exhibición en Alemania.
  • El hito se habría producido durante el Salón Aeronáutico de Berlín 2018, cuando desde una granja a 150 kilómetros de esta ciudad un equipo de la empresa dotado con un radar Twinvis habría sido capaz de detectar y rastrear sendos F-35 que estaban finalizando su vuelo desde la Base Aérea de Luke.
  • El TwInvis es un radar pasivo que calcula una imagen aérea al interpretar la forma en que las señales de comunicaciones civiles rebotan en los objetos en el aire.

En las últimas horas se está levantando un importante revuelo a propósito de las declaraciones del fabricante alemán de periscopios, sistemas optrónicos y radares Hensoldt, empresa afirma haber rastreado dos F-35 durante una exhibición en Alemania. Más concretamente, este hito se habría producido durante el Salón Aeronáutico de Berlín 2018, cuando desde una granja a 150 kilómetros de esta ciudad un equipo de la empresa dotado con un radar Twinvis habría sido capaz de detectar y rastrear sendos Lockheed Martin F-35 Lightning II que estaban finalizando su vuelo desde la Base Aérea de Luke, en Arizona (EE. UU.).

En realidad, no hay pruebas convincentes de que lo que Hensoldt afirma sea cierto. Como muchas otras empresas, no solo en el Salón Aeronáutico de Berlín, sino en cualquier otra feria en la que toman parte los F-35, los F-22 o cualquier otro aparato furtivo, Hensoldt instaló sistemas en los alrededores del aeropuerto Schönefeld de Berlín para tratar de extraer la mayor cantidad posible de datos sobre los aviones que tomaron parte en la feria. Hasta aquí, todo normal.

Lo desconcertante es que según afirman, con un radar denominado pasivo denominado Twinvis lograran detectar a los dos aparatos en vuelo, mientras se aproximaban a su destino en Berlín. Para ser concretos, el sistema lo habrían fijado en una granja en las afueras del aeropuerto y consistiría en un radar pasivo plegable que puede montarse en una camioneta o todoterreno. Gracias a este, habrían seguido a los aparatos, que concluían su vuelo de 11 horas sin escalas desde los EE. UU. durante 150 kilómetros, ni más ni menos.

Curiosamente, esta fue la única oportunidad en la que pudieron intentar localizar a estos aparatos, ya que durante la exhibición, clave en un momento en el que Lockheed Martin luchaba por promocionar el F-35 en Alemania como sustituto del Tornado, los aparatos no llegaron a volar, sino que se sirvieron apenas de escenario para el lucimiento de la compañía norteamericana. Seguramente buena parte de las especulaciones, alentadas por la prensa amarilla alemana, provengan de esa decisión de Lockheed Martin de no hacer volar sus aviones.

Por el momento, aunque son varias las empresas y estados que afirman tener la solución a la detección de los aparatos furtivos estadounidenses, nadie ha demostrado con hechos su capacidad de detectarlos y mucho menos, de derribarlos, siendo el único incidente conocido el del F-117 abatido sobre los Balcanes en 1999, algo que se logró en circunstancias excepcionales.

Naturalmente, tarde o temprano radares pasivos, utilizando como en este caso las señales de las redes civiles, los prometedores radares cuánticos o cualquier otra tecnología, lograrán detectar los aparatos que ahora están entrando en producción, como el propio F-35, sin embargo, la credibilidad de Hensoldt a este respecto es mínima, por más que la empresa afirme que se valió de un grupo de fuertes emisores de FM polacas que transmitían hacia Alemania y que le permitieron mejorar la calibración del radar TwInvis durante el show de Berlín. Lo más probable es, además, que los F-35 hicieran uso durante su vuelo de las lentes Luneburg, diseñadas para camuflar la verdadera firma radárica del avión y, por supuesto, en la empresa sabían cuándo llegaban los F-35 y podían usar también los datos de los transpondedores ADS-B de los cazas para identificarlos, todo lo cual hace pensar que la prueba no tiene ningún valor real.

Por otra parte, precisamente por la necesidad de contar fuentes de emisiones electromagnéticas en el ambiente para mejorar las capacidades de los radares pasivos, su utilidad se reduce notablemente, en tanto en las zonas de combate rara vez hay un volumen de señales electromagnéticas tal que permita replicar este experimento. Bien porque la aviación enemiga haya terminado con las fuentes de emisión, bien porque se opera en lugares remotos, resulta difícil creer que puedan darse las condiciones adecuadas más allá de momentos y lugares puntuales.

Además, tampoco existen pruebas de que Hensolt logrará volver a rastrear los aparatos estadounidenses una vez abandonaron Berlín, a su vuelta a casa, por lo que la fiabilidad del sistema, si es que alguna vez logró realmente detectar los F-35, es cuando menos cuestionable.