Argentina recupera para el servicio el cuarto patrullero de la clase Mantilla

PNA Azopardo. Fuente - Télam.
  • La Guardia Costera argentina ha recuperado para el servicio activo el cuarto patrullero oceánico de la clase Mantilla, después de un proceso de modernización que se ha llevado a cabo en las instalaciones de Tandanor.
  • En la actualidad este organismo opera un total de 90 embarcaciones de distintos tipo, así como 40 aviones y helicópteros, dando empleo a 45.900 efectivos.
  • La ceremonia de entrada en servicio estuvo presidida por el Ministro de Defensa, Óscar Aguad.

La Guardia Costera argentina ha recuperado para el servicio activo el cuarto patrullero oceánico de la clase Mantilla, después de que este haya sido sometido a diversos trabajos de mantenimiento y modernización en las instalaciones de Tandanor, en el propio país.

La renovación del buque estuvo marcada por una ceremonia formal celebrada a fines de septiembre en Buenos Aires. La ceremonia de entrada en servicio estuvo presidida por el Ministro de Defensa, Óscar Aguad.

El PNA Azopardo, que es el nombre de esta unidad, es el penúltimo de los cinco buques de la clase Mantilla que obran en poder de los guardacostas argentinos y que se están sometiendo a un programa de acondicionamiento y modernización lanzado en 2014 que pretende extender la vida útil de estos buques más allá del año 2040, momento en el que contarán seis décadas de navegaciones sobre sus cuadernas.

Estos buques, que fueron construidos en España por la antigua Empresa Nacional Bazán (hoy Navantia), cuentan con un desplazamiento de 1.084 toneladas, una eslora de 67 metros, una manga de 10,5 metros y un calado de 3,25 metros. Su armamento principal está compuesto por un cañón Bofors L70 de 40mm, además de diversas ametralladoras y pueden operar con un helicóptero AS 365 o un AS 350. Están propulsados por dos motores diésel marinos Bazán-MTU 16V-956-TB91 de 2500kw cada uno que mueven sendas hélices de paso variable y son capaces de alcanzar una velocidad máxima de 18 nudos siendo su autonomía máxima de 3.650 millas náuticas a una velocidad de crucero de 16 nudos.

Como parte del extenso plan de modernización, se incluyen la integración de sistemas mejorados de respuesta y seguimiento de emergencias, una sala de comunicaciones ampliada y dotada de nuevos equipos, diversos cambios estructurales destinados a mejorar la habitabilidad de la tripulación y acomodar la incorporación de miembros femeninos (algo que no estaba previsto cuando fueron diseñados) y varias reparaciones e implementación de nuevos equipos que afectarán desde la propulsión a los sistemas de radar.

Los buques, que se utilizan para llevar a cabo tareas de interdicción y vigilancia contra la pesca marítima ilícita y el contrabando en aguas argentinas y para responder a diversas emergencias marítimas, son vitales para un país que cuenta con una enorme fachada marítima y unas extensa ZEE cuya seguridad es responsabilidad de la Prefectura Naval Argentina, un organismo policial dependiente del Ministerio de Seguridad que se encarga de la protección de todas las vías navegables interiores, así como del mar Argentino, el sector del océano Atlántico que cubre la plataforma continental adyacente a las costas de la República Argentina.

En la actualidad este organismo opera un total de 90 embarcaciones de distintos tipo, así como 40 aviones y helicópteros, dando empleo a 45.900 efectivos.

El buque lleva el nombre de Juan Bautista Azopardo, un soldado y oficial maltés de la Armada argentina durante las guerras de Independencia y Cisplatine, y Harbourmaster de Buenos Aires. Es el segundo barco de la ANP con este nombre.