500.000 horas de vuelo para el V-22 Osprey

En sus comienzos fue un problema polémico debido al alto coste y a los diversos accidentes sufridos durante su desarrollo.

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  • La flota de convertiplanos V-22 Osprey, construidos por la empresa estadounidense Bell Textron, ha alcanzado las 500.000 horas de vuelo.
  • En la actualidad está en servicio con la USAF, el USCM y Japón, que adquirió 17 unidades en 2015.
  • En sus comienzos fue un problema polémico debido al alto coste y a los diversos accidentes sufridos durante su desarrollo.
  • Su sucesor, el Bell V-280 Valor está listo para luchar por dotar al US Army en el futuro, en el marco del programa Future Vertical Lift.

Doce años después de entrar oficialmente en servicio -en 2007-, la flota de convertiplanos V-22 Osprey, aparato en servicio con la USAF, el USMC y las Fuerzas de Autodefensa de Japón, ha alcanzado las 500.000 horas de vuelo, un importante hito en un historial intachable a pesar de haber sido un programa con unos inicios polémicos tanto por el número de accidentes que se produjo durante la fase de desarrollo, como por el coste.

En la actualidad las cosas son, no obstante, muy diferentes, habiendo satisfecho con creces las exigencias de sus usuarios, como explica el Coronel del USMC Matthew Kelly, a la sazón Gerente del Programa Conjunto V-22, quien ha declarado a propósito de esta nueva marca que «La influencia de esta plataforma en la defensa de nuestra nación se deja sentir a través del impacto que ha tenido en operaciones por todo el mundo».

El V-22 Osprey es, a fecha de hoy, el único convertiplano en producción en el mundo, lo que le permite combinar lo mejor de los helicópteros y de los aviones de carga en un solo aparato, algo que se ha demostrado en cientos de misiones por todo el mundo, como ha sucedido en las últimas semanas en Bahamas, cuando varios V-22 han sido desplegados para transportar ayuda después de los graves daños ocasionados por el huracán Dorian. Así, gracias a sus capacidades, se ha podido llevar la ayuda a zonas en las que aviones convencionales no podrían haber aterrizado.

Desde 2007, el V-22 ha estado sirviendo en el Cuerpo de Marines de los Estados Unidos y en su Fuerza Aérea, en este caso dando apoyo a las unidades de Operaciones Especiales. Sin embargo, en breve comenzarán las entregas de una tercera variante, conocida como CMV-22 y que servirá con la US Navy a partir de 2020, cuando se reciban las primeras unidades.

Además, como pionero en su campo, el V-22 Osprey parece que no va a quedar como una excepción, sino que tendrá continuidad en otros modelos, siendo varias las empresas que están desarrollando convertiplanos, como el Bell V-280 Valor, destinado a equipar al US Army en el marco del programa Future Vertical Lift si es que logra imponerse a rivales como el Sikorsky-Boeing SB-1 Defiant, un modelo experimental que, en realidad no es ni avión ni helicóptero, sino un girodino que utiliza rotores coaxiales.

En cualquier caso, el V-280 ofrece, como su predecesor el V-22, unas capacidades que ninguno de los helicópteros actualmente en servicio pueden alcanzar, especialmente en lo referido a velocidad y radio de acción. De hecho, hace escasos meses alcanzaba una nueva marca al lograr una velocidad máxima de 280 nudos (518 kilómetros por hora) siendo su alcance de hasta 1.480 kilómetros, su techo de servicio de 6.000 metros.

Por otra parte, volviendo al propio V-22 Osprey, es previsible que en el futuro logre nuevos contratos de exportación, no solo en Japón, sino quizá también en países como Israel, que han mostrado un fuerte interés en este aparato. No obstante lo anterior, hace apenas unos meses, coincidiendo con el salón aeronáutico de Le Bourget, la propia Boeing anunciaba que en breve se cerraría el plazo de recepción de ofertas, al alcanzar las etapas finales de producción para las Fuerzas Armadas estadounidenses y Japón.

En total se han solicitado desde los inicios del proyecto -y buena parte de ellos ya han sido entregados- 360 MV-22B para el USMC, 54 CV-22B para la USAF, 48 CMV-22B para la US Navy y 17 MV-22B para Japón, con lo que si no llegan nuevos pedidos en los próximos meses, la cadena de producción se cerrará en pocos años tras haber producido la nada despreciable cantidad de 479 aparatos, sin contar los ejemplares de pruebas.