La Armada Chilena sigue adelante con su plan de modernización

Las nuevas fragatas sustituirán a las más antiguas de la clase Jacob van Heemskerck, que serán dadas de baja

HMAS Melbourne, una de las dos unidades de la clase Adelaide que puede terminar en poder de Chile
  • Se espera que la adquisición de dos ex fragatas australianas de la clase Adelaide por parte de Chile se formalice antes de final de año.
  • Las nuevas fragatas sustituirán a las más antiguas de la clase Jacob van Heemskerck, que serán dadas de baja.
  • Mientras tanto, continúa adelante el plan de modernización de las tres fragatas de la clase Cochrane. modernización de tres antiguas fragatas del Reino Unido también está progresando.

La Armada de Chile está dando pasos importantes en la configuración de la que será su fuerza naval de superficie en las dos próximas décadas. A la baja de las dos unidades de la clase Jacob van Heemskerck, adquiridas en 2004 a Holanda y conocidas en el país iberoamericano como clase L, se unen la modernización de las fragatas Type 23 que obran en su poder (3 unidades) y las negociaciones con Australia para hacerse con dos fragatas de la clase Adelaide, un proceso que esperan cerrar antes de final de año.

Según fuentes militares chilenas, se espera que la adquisición de las antiguos HMAS Melbourne y HMAS Newcastle se formalice a finales de año, llegando estos buques a Chile a lo largo del próximo año, aunque se desconoce si se operarán tal cual lleguen o si sufrirán modificaciones. Hay que recordar que estas fragatas fueron entregadas a la Royal Australian Navy en 1992 y 1993 respectivamente y que su diseño se basaba en las conocidas Oliver Hazard Perry, aunque con el paso de los años han sufrido distintas adaptaciones y modernizaciones.

De esta forma, estas fragatas australianas de 4.267 toneladas reemplazarán a las dos antiguas fragatas de defensa aérea de la Marina Real de Holanda de la clase Jacob van Heemskerck adquiridas en 2004 y conocidas como clase L. Se trata de fragatas de 3.750 toneladas de desplazamiento, construidas a principios de la década de los 80 y armadas con misiles RIM-66, RIM-7, torpedos MK46 y misiles antibuque RGM-84.

El paso adelante, de cerrarse el acuerdo, será significativo, pues las fragatas de la clase Adelaide llegarán dotadas con los misiles antiaéreos SM-2MR Standard y ESSM, aumentando junto con sus sistemas electrónicos de forma sustancial el alcance de la defensas aére de la flota chilena en comparación con la que tiene ahora.

Mientras tanto, la modernización de tres fragatas Tipo 23 adquiridas al Reino Unido en 2005 y conocidas como clase Duke lleva en marcha en los astilleros de ASMAR en Talcahuano desde 2017 y está avanzando a buen ritmo. Los buques están siendo reacondicionados y actualizados con los nuevos sistemas de gestión de combate CMS 30 proporcionados por Lockheed Martin Canada, junto con los radares 3D TRS-4D de Hensoldt y el sistema de misiles antiaéreos Sea Ceptor de MBDA.

La primera fragata modernizada, Almirante Cochrane, se encuentra actualmente realizando sus pruebas de mar previas a su aceptación definitiva para el servicio. El trabajo la segunda unidad de las Tipo 23, la Almirante Lynch, comenzó en mayo de este mismo año y se espera que el barco vuelva a estar en servicio a fines de 2020, para ser seguido en 2022 por el tercer barco, la Almirante Condell.

Con estos cambios, Chile, sin una gran inversión pero con una inteligente política de adquisiciones que combina el material nuevo -como los submarinos Scorpène- con el de segunda mano, seguirá siendo la armada más poderosa de la zona durante la próxima década, descontando siempre a Brasil, que sigue otro camino y que con su programa submarino está sentando las bases de una fuerza naval de consideración.