El Pentágono retrasa un año una decisión clave sobre el F-35

La decisión sobre la producción a pleno ritmo se retrasa de diciembre de 2019 a diciembre o enero de 2020

F-35 Lightning II
  • La decisión sobre la producción a pleno ritmo se retrasa de diciembre de 2019 a diciembre o enero de 2020.
  • El retraso se debe a la incapacidad de probar el F-35 ante amenazas de última generación, proceso sin el cual resulta imposible dar el visto bueno a la producción a pleno ritmo.
  • En la actualidad están en diversos estados de construcción y desarrollo hasta tres instalaciones destinadas a probar el F-35 en ambientes electromagnéticos complejos o contra redes IADS densas, lo que debería solucionar el problema en los próximos meses.
  • Mientras tanto, la construcción del F-35 continúa adelante tras firmarse recientemente un contrato por 478 unidades y por valor de 34.000 millones de dólares.

El Pentágono ha decidido retrasar su decisión sobre el paso a la producción a pleno ritmo (Full-Rate Production o FRP) del Lockheed Martin F-35 Lightning II debido a problemas con el desarrollo de lo que se conoce como entorno de simulación conjunto (Joint Simulation Environment o JSE) y que debe permitir a los militares estadounidenses probar su cazabombardero de 5ª generación ante amenazas como ambientes electromagnéticos complejos o redes IADS densas, como las que Rusia o la República Popular de China están instalando alrededor de zonas de alto valor.

En este sentido, antes de tomar cualquier decisión, los altos mandos estadounidenses insisten en que han de realizarse estos test y simulaciones que de ninguna manera pueden replicarse en campos de maniobras o escenarios reales, sino que necesitan de un entorno simulado. Para ello, se están construyendo o planeando hasta tres instalaciones diferentes que formarán parte del citado JSE:

  • La US Navy ha estado construyendo una de ellas en Patuxent River, Maryland, desde hace aproximadamente tres años.
  • La USAF, por su parte, también está planeando dotarse a partir de mayo del próximo año de dos instalaciones propias para estos menesteres, la primera, con una superficie de 21.998 metros cuadrados estaría situada en la Base Aérea de Edwards, en California, mientras que la segunda se ubicaría en Nellis, Nevada y dispondría de una superficie de 15.353 metros cuadrados.

Mientras tanto, esta carencia ha obligado a retrasar la decisión sobre el paso a la producción a pleno ritmo del F-35 en al menos un año y así, un hito que se esperaba aprobar en diciembre de este año, habrá de esperar hasta diciembre de 2020 o enero de 2021 y es que como explica Dan Grazier, del Proyecto de Supervisión del Gobierno (POGO) en Washington, sin probar el F-35 contra este tipo de amenazas resulta imposible emitir un veredicto sobre el aparato e informar así en un sentido u otro a los decisores políticos que, en última instancia, son los que tienen que dar el visto bueno acerca de la FRP.

Mientras tanto, no obstante, la producción del F-35 no se detiene, ni mucho menos, sino que continúa incrementándose año a año a la par que el precio del mismo prosigue su descenso. De esta forma, en junio de este mismo año el Departamento de Defensa de los EE. UU. y  Lockheed Martin, diseñador y fabricante principal del F-35 Lightning II han llegado a un acuerdo por el cual el precio de los F-35A, la versión convencional del cazabombardero de 5ª generación, reducirá su coste de adquisición un 8,8 por ciento, hasta caer por debajo de la barrera de los 80 millones de dólares por aparato.

El Pentágono desveló que se había alcanzado un acuerdo de tres años por valor de 34.000 millones de dólares que supondrá la adquisición de 478 aparatos. Es, no obstante, un acuerdo preliminar que se espera llegue a formalizarse el próximo mes de agosto y supondrá la fabricación del que será ya el 12º lote de F-35.

Además, casi al mismo tiempo, la flota de F-35 logró alcanzar un hito al superar las 400 unidades en servicio y las 200.000 horas de vuelo, cifras impresionantes para un programa que ha estado en entredicho desde su concepción y que difícilmente será igualado en un futuro, pues como han anunciado ya desde el Pentágono y la USAF, la intención para las próximas décadas es la de optar por programas más asequibles y sencillos hasta que se terminen de definir los cambios tecnológicos que se adivinan en el horizonte.